Hablemos de fútbol

Cayetano García de la Borbolla | 11 de abril de 2013 a las 6:43

Pues sí, por fin, más de dos meses después de empezar a colaborar en Diario de Sevilla, voy a dedicar un artículo al fútbol, pero no al próximo derby sevillano, sino a la que algunos llaman la burbuja del fútbol que tiene todos los visos de estar próxima a explotar.

Recapitulando, los clubes de fútbol tienen acumulada una deuda con hacienda de 690,40 millones de euros, respecto de los cuales 535,80 corresponden a la primera división. No hay que olvidar que los equipos de fútbol profesionales fueron obligados en 1992 a transformarse en Sociedades Anónimas Deportivas en un intento, a todas luces fracasado veinte años después, de implicar a los dirigentes en una mayor responsabilidad a la hora de gestionar. Este dato -la deuda con Hacienda- resulta especialmente doloroso en estos tiempos de crisis.

Y es que el criterio ha brillado por su ausencia en estos años, en un negocio bañado en oro por las televisiones, y sumido en una absoluta carrera hacia el abismo: los dirigentes, espoleados por sus hinchadas -que en muchas ocasiones han pecado de connivencia ante los desmanes, jaleando hasta la extenuación a los apandadores- fueron directos a por el fichaje más caro, las comisiones más elevadas, y el más enrevesado entramado contractual para poder desviar fondos a paraísos fiscales. Lo sorprendente de esto es que las mafias se instalaron al frente de los clubes de fútbol en muchos caso sin invertir un sólo euro, y en otros con la connivencia de las administraciones locales que asumieron el desembolso del capital social, para luego abstraerse de la gestión del patrimonio de sus vecinos. El resultado son plantillas sobredimensionadas en tamaño y coste, futbolistas devengando sueldos que jamás podrán pagarse, y lo que es más grave, una indecente deuda tributaria.

Como tantas cosas en este país se trata, básicamente, de un problema político. El órgano encargado del control el Consejo Superior de Deportes ha hecho una dejación total en sus funciones, y los organismo públicos Hacienda y Seguridad Social han otorgado un vergonzante trato de favor a los equipos, tan evidente, que hasta ha sido objeto de una investigación por parte de la Comisión Europea, la cual ha puesto de manifiesto que dichas prácticas son incompatibles con la libre concurrencia del mercado. Todo ello sin mencionar que las directivas de las flamantes Sociedades anónimas Deportivas se han llenado de facinerosos, hombres de dudosa moral que, en palabras se su propio representante, el ínclito Javier Tebas de al LFP no dudan en amañar resultados de partidos o mercadear con las comisiones de los fichajes.

Es incuestionable que el marco regulatorio actual está obsoleto, no tanto, en mi opinión porque el modelo de sociedades mercantiles sea per se malo, si no por la falta de instrumentos de control sobre las mismas, y por la renuencia política a establecer sanciones ejemplares a los incumplidores.

Los equipos de fútbol, aunque estén constituidos como sociedades mercantiles tienen un caudal inmaterial que supera en mucho sus fondos propios. Debido a esta especial naturaleza sería interesante que el gobierno asumiera de una vez por todas el compromiso de redactar una Ley de Sociedades Anónimas Deportivas estableciendo claramente las líneas rojas entre las que se debe mover la vertiente económica del deporte, con mecanismos de control eficaces, y garantizando el derecho de los aficionados a seguir disfrutando del equipo de sus amores.

  • Observador

    La política, entró en el futbol y dejó la puerta abierta a golfos y mafiosos…

    Uno mira la plítica actual y se pregunta si eso fue un caldo de cultivo, o simplemente el reflejo de los que se han instalado en las representaciones públicas…

    Y el caso es que el pueblo se enpieza a mover, y los aficionados, se empiezan a mover…

    Habrá que permancer atento.

  • Eduardo S M

    La verdad es que los clubes,les fueron expropiados a sus verdaderos dueños, aquellos que los crearon y les dieron vida, teniendo en cuenta solo la deuda de estos clubes. no su verdadero patrimonio.
    Y lo mas terrible de todo es que esos autenticos propietarios,lo que recibieron a cambio, fue la entrega de sus clubes a autenticos caciques que los expoliaron, mientras ellos fueron apartados de toda posibilidad de influir en la gestion de todo lo que con los años, sacrificios, y mucho amoe habian creado.

  • PERUENA

    Verdaderamente vergonzante lo del organismo fiscalizador… Fiscalizador de que?? Yo le llamaría complice…

    Y mientras tanto multitud de empresas cerrando y empleos yéndose al garete por no poder atender sus obligaciones tributarias por falta de crédito…..

  • Landinsky

    Fantástica radiografía de la situación. De lectura obligada para los que se sientan a comer pipas en los estadios de fútbol de España, ara que vean lo que en realidad se ha convertido todo esto


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