Ulyfox | 7 de mayo de 2010 a las 9:08

La Victoria Alada de Samotracia, simbólica escultura griega, en el Louvre
Amamos tanto Grecia que las malas noticias de allí nos afectan tanto como cuando, estando fuera de España, se oye algo malo que ha pasado en nuestro país. ¿Qué pasa en Grecia? se pregunta la gente como cuando décadas atrás se preguntaba qué pasa en Cádiz. Tres muertos, decenas de heridos, graves disturbios. Pasa que cuando los griegos se ponen, se ponen. Uno de los países menos ricos de la Europa rica lo está pasando mal. Nada nuevo para un pueblo heredero de los 300 de Leónidas, que prácticamente no levanta cabeza desde la caída de Constantinopla, y con una gente acostumbrada a eso, tanto que, si la emigración española fue grande, la de Grecia fue un éxodo masivo. Y ahora a los trabajadores griegos, que no son ricos, ni los principales culpables de la crisis, se les quiere recortar de su dinero lo que otros se han llevado para su bolsillo. Nada se les quitará a los verdaderos y grandes responsables. De nuevo se les pide a los mismos que paguen y hagan sacrificios.
Obviamente, se han pasado de violentos, y tres muertos no tienen justificación ni comprensión. Que paguen su culpa los homicidas. La gente se asusta y dice: no pienso ir por Grecia. No cargarán contra el turista, no temáis. Son hospitalarios como pocos. Las anteriores grandes algaradas se produjeron hace un año y medio, cuando un estudiante murió en una manifestación. También ardió todo. Una semana después estuvimos en Creta y era desolador ver los bancos quemados y las oficinas protegidas con puertas metálicas, en su capital, Heraklion. Descartada la barbarie, para mí es digna de admirar la capacidad de indignación que mantienen para defender lo suyo, tan perdida por aquí, donde somos capaces de creernos que de verdad en esta crisis provocada por la avaricia sin límites y la corrupción absoluta, los que tienen que pagar son los trabajadores recortándose su sueldo y perdiendo derechos.
Conocemos bien Grecia, también algo de la vida. Y puedo decir: tienen razones para estar cabreados. Ellos inventaron la democracia. Saben de lo que hablan, y de lo que gritan. Lo mejor para conocerlos es viajar allí. Y charlar de política en sus acogedoras, enormes terrazas.

Jóvenes en las inmensas terrazas del centro de Atenas. Cafés, refrescos y baggamon.
8 de mayo de 2010 a las 11:11 am | Enlace permanente
El enemigo se llama capitalismo no Grecia. Nadie quiere tocarlo y nadie se atreve a grandes cambios.
8 de mayo de 2010 a las 4:32 pm | Enlace permanente
La revolución perdida, compañero. Ni siquiera eso: la ideología perdida. Ya ningún partido defiende que sea posible otra forma de hacer las cosas. El FMI era el coco cuando éramos jóvenes, ahora es el oráculo. Qué le vamos a hacer. Conservemos al menos la honradez.