El futuro temible y el deseado

Ulyfox | 30 de marzo de 2012 a las 2:09

Paseantes al atardecer en el puerto veneciano de La Canea, Creta

No me da miedo la pobreza. Estoy preparado. Nací pobre, como la gran mayoría de los ciudadanos de este país que tienen mi edad. Conocí la escasez en la infancia y puedo decir que, aun así o tal vez por eso, fuimos felices. La pobreza, que en nuestro caso, puedo decirlo orgulloso, iba acompañada de ese hermoso apellido que es la honradez, era pareja con la de los vecinos y familiares del patio, de la casa de enfrente, de aquel otro patio de la misma manzana, de casi todos los niños que jugábamos en la misma calle. Puedo vivir con mucho menos, sin casi nada de todas las cosas materiales que tenemos. Entre las cosas que echaré en falta, quizá, cuando volvamos a la pobreza, estará el comprar música, pero ya me sé un montón de canciones, algunas de ellas hermosísimas y contrastadamente eternas. Tal vez no pueda tener televisión, pero almaceno miles de películas en los compartimentos de mi cabeza, bastante grande por cierto. A lo mejor, me veré forzado a no comer fuera, y en el peor de los casos, a no tapear siquiera, pero ya he probado muchos más platos de los que imaginé cuando era niño, y hasta nos ha atendido el dueño de un tres estrellas Michelin. Además, me manejo bastante bien con la cocina tradicional, y sé convertir un montón de ingredientes modestos en una alquimia bastante sabrosa.

Pueblos que navegan, en Cinque Terre, como este Manarola.

Seremos pobres de nuevo,  no me importa, porque seguramente seguiremos intentando ser honrados, tal como les vi hacer a mis padres. Seguro que deberemos, en ese caso, dejar de viajar, y ahí sí, ahí lo sentiré de veras, porque aunque hemos degustado los atardeceres volcánicos de Santorini, y respirado el aire húmedo del Moldava, y tocado la piedra rosa de Petra, y sentido en el hombro la mano de los griegos, y visto las columnas de Gerasa, y escuchado la música del Padrino en Palermo, y soñado los castillos del Périgord, y cantado bossa nova en Ankara, y bebido ron en Santiago de Cuba, y mojado nuestra mano en la primera catarata del Nilo, y navegado con un pueblo en Cinque Terre, y cogido frambuesas en los Alpes, y olido las agrias pieles curtidas de Fez, y hundido nuestra piel en las sagradas aguas del Egeo… aún sentiré siempre ganas de repetirlo todo, y de descubrir los vinos alemanes, de sentirme Gauguin en la Reunion, de teñirme de verde en Irlanda, de mirar hacia arriba en Nueva York, de temblar con el rugido de los leones en el Gorongoro, de escalar el Iguazú, de charlar hasta siempre en Buenos Aires, de fundirme en guerrero de terracota, de ver florecer los cerezos en el jardín del emperador, de descubrir el último rincón de Creta… y sentiré de veras no poder hacerlo.

Tal vez la Luna sobre el mar de Creta...

Es verdad, cuando por conformismo, ignorancia o miedo, los dueños de todo consigan con reformas laborales su involuntario propósito de convertirnos en bienaventurados a fuerza de hacernos pobres, yo estaré preparado para todo menos para dejar de viajar. Entonces, con el último esfuerzo, juntando las últimas perras ahorradas, tal vez podamos mudarnos baratamente a la tierra más pobre, la más escarnecida por los mercaderes, a donde el viaje nos lleva siempre, y pedir a los humildes que nos dejen vivir entre ellos, y beber el humilde vino bajo la parra. Y quién sabe, no lo aseguro, es solo un deseo, tal vez nada más que una ilusión, seamos felices como entonces ¿os acordáis?

  • avenger

    Uly, que así sea. Que seamos felices. Tal vez una de las mejores causas por las que luchar. Al menos brindaremos por estas intenciones. Eso no nos lo podrán quitar. Un abrazo.

  • Ulyfox

    Avenger, ya tenemos bastante edad como para saber donde encuentra cada uno la felicidad. Y no será recortando derechos como la hallaremos. En fin, siempre nos quedará Creta.

  • avenger

    Totalmente de acuerdo contigo, nunca pense que podría ver, como se acaba poco a poco con tantas cosas, que entendíamos intocables y ya ganadas. Por lo menos, como dices, Creta estará ahí, y no es mal sitio de recogida. Otro abrazo.

  • Juan

    Lo mismo que pienso yo pero usted lo plasma muchísimo mejor.

    Nos quedará lo inmaterial, lo personal, lo intransferible, el sabernos honrados en un mundo de sátrapas. Felices con nuestra conciencia posesiva. Y con ese punto guerrillero que nos hará presentar batalla.

    Qué ilusión, volver a consumir lo necesario para satisfacer el alma y no a la avaricia, volver la espalda al sistema que solo nos ofrece prestamista dependencia para esclavizarnos. Viajar con un hatillo de aventuras por descubrir.

    Ah, y regresar a Cabo Sunio al atardecer para que los planetas colmaten el templo de Poseidón.

    Salud y resistencia.

  • Ulyfox

    Avenger, me temo que si no los paramos seguirán quitándonos cosas. A ellos no les importa. Quién sabe si la clave del futuro está en Creta, y en su pobreza honrada.

  • Ulyfox

    Juan, en Cabo Sunio dan ganas hasta de rezar a los dioses, es cierto. Y no hay nada más humilde: una gratuita visión del horizonte y un reflejo de nuestros deseos. Eso sí, nunca dejar de plantar batalla, que hay muchas formas de hacerlo. Salud, sobre todo.

  • mangasverdes

    Mmmmm, qué bien dicho todo Uly. La vida y el amor se celebran viajando. ¿Que juntamos cuatro días? Pues entonces mi Patxi y yo lo celebramos en una escapada a Cáceres. ¿Que más tarde juntamos otros cuantos? Pues cogemos y tiramos pa Madrid. Que no nos priven de los viajes, pero sobre todo que no nos priven de ser felices.

  • Ulyfox

    Sí, sí, Mangas, corred a Cáceres y a Madrid, no vaya a ser que también nos quiten los días. A ver qué va a ser eso de que la gente cobre sin trabajaro, omeyá!
    Por cierto: que lo disfrutéis.

  • Paco Piniella

    El problema Manolo es que muchos pensaban que la historia se había acabado y el Fukuyama ese estaba muy muy equivocado. La lucha de clases no ha cambiado, el que lo crea se pegara un pellejazo mas pronto de lo que piense. Y pobre del que renuncie de su clase y de su orilla en esta particular batalla.

  • Ulyfox

    Fukuyama, con ese nombre de motorista GP, nunca me convenció. Cuando él empezó a hablar del final de la Historia fue cuando comenzó la ofensiva por darle marcha atrás. Hasta ahora lo están consiguiendo. Claro que a nosotros no nos van a convencer con palabritas. Naturalmente que la lucha de clases sigue existiendo, pero ahora decantada mucho más de un lado que antes. Yo sé bien a cuál pertenezco, no odio a ninguna otra, y también sé que la justicia es una lucha sin final, y que tiene muchos y poderosos enemigos. Y además, como ya he dicho, no nos asusta la pobreza. Salud

  • antoniodlr

    Yo se le tengo dicho a mi mujer, que cualquier día me lío la manta a al cabeza y me largo de esta parte del mundo. Con menos de la mitad de lo que necesitas para vivir a aqui, vives holgadamente en otra parte del planeta. Recuerdo haber leido que las personas que se sienten más felices son los ciudadanos de Costa Rica. Sería un buen destino, o Chile o Uruguay. Ella se lo toma a broma, pero yo llevo tiempo recabando información. Monto un pequeño bar con cuatro mesas y de camino disfruto cocinando, que es una de mis pasiones. Dejar de verle la cara a “Don Tancredo” es ya un premio.

  • Ulyfox

    Antonio, no es ninguna tontería. Ya sabemos que se puede vivir sin mucho menos, y que nos sobra, realmente mucho de lo que tenemos. Me encanta la idea del bar con cuatro mesas, una alternativa magnífica para quitarnos de tanta tontería. A nosotros nos ha salido hacer la guía de Creta, y al menos durante un tiempo tendremos otra ilusión. La felicidad se puede encontrar donde menos te lo esperas. Saludos

  • Rakítico Love

    Tantos días deseando escribirte, salir al encuentro de este texto inmenso y resulta que sus letras viene a buscarme.

    No voy a ir a comer. Me han quitado el hambre porque amenazan los almuerzos míos, de los míos y los que me rodean con su eterna tonadilla del miedo. Mejor vomitar sobre las teclas que tragar sin ganas.

    Pero lo que has escrito aquí, tan sentido, honesto e involuntariamente brillante como sueles, me parece insuperable, por lúcido y reconfortante. Es lo más hermoso que se ha juntado en letras en Español en muchos meses. Que no salga ningún gilipollas a decirme que no lo he leído todo lo demás para comparar porque ni ganas que tengo. Yo me quedo con esto. Porque es militante desde el descreimiento, racional desde la humanidad más contradictoria, sabio desde la sinceridad y la certeza, porque no sabes si es drama o comedia, porque te da las mismas ganas de sonreir que de llorar, porque resulta imposible aclarar si es autoembuste consolador o verdad descarnada.

    Sólo sé que lo comparto, que me hubiera gustado escribirlo porque me hubiera gustado pensarlo, que te agradezco que lo hayas contado, como te agradezco lo que escribes siempre. En realidad, simplemente que estés por ahí. No tengo miedo, ni por ellos tan pequeños. Deduzco de tu entrada que mejor enseñarles a luchar para valorar que envolverles en un frustrante paraíso de cosas que, por comparación, ni disfrutar sabrían.

    Si los profetas del horror nos anuncian la pobreza que conocimos de pequeños, al final del túnel se enciende una llama que nos alumbra con el recuerdo chismoso y liante, ese que susurra que no éramos tan desgraciados. ¿Nuestra infancia en los 60, en los 70, en los 80? ¿Ese es el infierno? ¿A eso volvemos? ¿A lo de antes? ¿Es posible?

    Pues sepan los profetas del pánico que añoramos algunas cosas y las recibiríamos con un abrazo grande, incluso equivocado, a mucha sencillez, a lo esencial, a valorar más la alegría de un trozo de pan que el hartazgo de manjares. Lo imprescindible es muy poco, y por eso, que también nos lo quieren arrebatar, merecerá la pena morir y (mal está, ya lo sé) matar.

    Todo lo demás se lo pueden llevar por dónde lo trajeron, metérselo por dónde lo expulsamos.

    Incluso hoy, que me ha rozado el navajazo que les toca a tantos, tantos días, que me ha tocado saber que me tocará pronto la cuchillada, no tengo miedo. Dudo si ese averno que anuncian es peor que tener lo justo sin poder pararse a leer más este blog y el Khalesi, a no poder atender el propio, lleno de una parte de los míos, de nuevos míos, para charlar, para releer entradas como esta, para libros, para paseos y películas preñados de conversaciones.

    Cuando desaparezca lo accesorio, cuando los reguladores nos regulen completamente, desaparecerán las excusas y las bullas horteras para despejar la obviedad, que lo necesario, lo imprescindible es, entre otras cosas igual de inasibles, difíciles de explicar y fáciles de sentir, tener a mano y a la vista a gente que dice, escribe y vive cosas como ésta.

    Efjaristó Polí.

  • Rakítico Love

    Métele algún punto y aparte al ladrillo, anda.

  • Ulyfox

    Rakítico, con ladrillos como este construiríamos un mundo mucho mejor. O una muralla, que habrá que volver los ojos y los oídos a Quilapayún. ¡Salud y fuerza!

  • Ulyfox

    Rafítico, excepto en las desmedidas alabanzas producto del cariño, Amén a todo.
    Y parakaló

  • ana

    Me habéis emocionado hasta la lágrima, hasta el nudo en la gargante y el pellizco en la tripa. Por estas cosas debe ser por lo que os quiero a los dos.

  • Ulyfox

    Ana, esperemos no tener que derramar muchas lágrimas. El cariño es mutuo.

  • Carlos

    A veces lo pienso, me voy con la familia y me establezco por ejemplo en Cienfuegos. Pero con dos niñas es muy dificil tomar ese tipo de decisiones. Luego está el saber a qué te puedes dedicar en un sitio así y si sería capaz de acostumbrarme, acostumbrarnos.La familia, la ciudad, los amigos….. qué dificil. Pero cada vez me parece más claro que estamos un poco equivocados.

  • Ulyfox

    Carlos, yo creo que esa inquietud la tiene mucha gente, la terrible sensación de que no es esto, no es esto. Esos momentos en que nos paramos a pensar solos si todo habrá merecido la pena. Y desde luego con dos niñas es mucho más complicado. O no, porque si hay alguien con capacidad de adaptación son los niños, aunque creamos que no. Será porque no nos acordamos de cuando éramos niños. Te digo una cosa, Carlos: todo lo que uno es lo lleva siempre consigo. La envoltura es lo difícil de quitar. Bueno, aquí seguiremos.

  • Amaya

    Qué bonito Uly!!

  • Ulyfox

    Amaya, qué le vamos a hacer, así estamos. Nuestra única reacción posible, al menos la mínima obligada, es que no nos metan miedo. A nosotros, no. Que ya sabemos lo que es pasarlo mal. Y que sólo tenemos como objetivo ser y hacer felices. Un beso. ¡Y tenemos pendiente lo de Conil!

  • Amaya

    Sí, me ha dicho Lovely!! Me hace mucha ilusión veros…

  • Ulyfox

    Pues, Amaya, ya todo es cuestión de encontrar el día. Y que sea antes (o después) de junio, que nos escapamos a Creta.

  • Amaya

    Cuando sea, pero ya, jeje!!

  • Ulyfox

    En cuanto que podamos, Amaya. Me apetece un montón. Besos