Ulyfox | 9 de julio de 2012 a las 1:57
Acaba de llegar el envío. Doce botellas de vino blanco y otras tantas de tinto compradas en el pueblo de Peza, en el centro de la comarca vinícola cercana a Heraklion, la más importante zona productora de Creta, cuna de buenos vinos, retsinas y rakis. Un servicio rápido y eficaz para hacerse con una buena muestra de uvas autóctonas de Creta, sabores especiales y ricos. Algunos de vosotros ya sabéis que las probaréis. A nosotros nos gustaron.
La llegada de las cajas nos ha traído el cercano recuerdo de la Tierra del Vino, una comarca sorprendente, pocos kilómetros al sur de la capital, dibujada con colinas suaves, plantaciones de viñas y olivos y festoneada de cipreses, como una pequeña Toscana dentro de la isla más griega de todas. Aparecía esplendorosa desde nuestro coche, verde y coloreada al final de la primavera, descubriendo en cada curva un rincón admirable, y rodeada de altas montañas de color rojizo que por la tarde se volvían violetas, con restos de nieve aún en las cumbres.
La carretera está salpicada de indicaciones de bodegas, la mayoría de ellas visitables y degustables, atendidas por personal muy amable y experto. Las grandes firmas griegas, como Boutari, están instaladas aquí. La firma Milarakis, la primera que embotelló vino en el área, fue la elegida para recompensarnos a nosotros y a nuestros amigos porque sí con este pedido. Podría haber sido cualquier otra, porque estos vinos están alcanzando grandes niveles de calidad y obteniendo premios nacionales e internacionales. Veremos cómo han llegado. Milarakis tiene además la ventaja de estar casi pegada a una gran taberna: Onísimos, en la que continuamos nuestro autoagasajo con algo de cordero al limón, queso feta a la parrilla y empanadillas de queso, con vino de la zona por supuesto y el regalo acostumbrado de la fruta confitada casera y la garrafita de raki.
La Tierra del Vino ha sido una de las sorpresas más agradables de este viaje, el desmentido definitivo de la imagen uniforme de Creta. Entramos y parecíamos haber aterrizado de pronto en otro país, menos salvaje y más domado por la mano del hombre, que extrae de ella todo lo bueno. Doblábamos curvas y ascendíamos colinas con la alegría de quien se felicita por la idea de haber llegado hasta allí, abriendo los ojos a aquel paisaje inesperadamente italiano, feraz y generoso.
En uno de los pequeños pueblos que manchan de blanco este verdor, Houdetsi, paramos a conocer un curioso museo de instrumentos musicales de todo el mundo: Labyrinthos ( http://www.labyrinthmusic.gr/ ), que además de albergar cientos de preciosas piezas, es a la vez un taller de fama universal dedicado a la música cretense y oriental, y que atrae cada año a cientos de músicos a sus clases y conciertos. El catalán Jordi Savall es uno de los visitantes de este pueblo que parece perdido pero que en verdad es un lugar de encuentro, y de encuentros. El músico irlandés Ross Daly, asentado aquí desde hace décadas, es el padre de todo esto, el autor de este idilio con la lira cretense que tiene lugar en un ya de por sí idílico paisaje. Unos viejos, los que componen la habitual imagen ante la puerta de los kafeneion cretenses, nos indicaron el fácil camino. Felices guías hacia una casa antigua de piedra llena de cajas, mástiles, cuerdas, clavijas, arcos y trastes componiendo una hermosa canción de amor a la música que hermana.
La capital de esta tierra ebria es Arhanes, un espléndido conjunto de casas neoclásicas bien cuidadas, iglesias renacentistas blanqueadas, con una plaza principal llena de vida y buenos restaurantes para reparar los estragos de la jornada, que forzosamente debe incluir un paseo por este pueblo inclinado hacia las viñas y en el que el día acaba antes por la gran sombra que proyecta el imponente monte Yiouhtas. Nosotros, en cambio, por las dificultades de acercar nuestro gran equipaje a cualquier hotel, decidimos pasar esa noche en Heraklion, ahí cerca, llegando a la capital después de bordear un impresionante acueducto y dejar a la derecha el palacio de Knosos. Difícilmente se podría redondear mejor una jornada que comenzamos en la costa del otro lado.
10 de julio de 2012 a las 2:18 pm | Enlace permanente
Me pido una copita…
10 de julio de 2012 a las 2:26 pm | Enlace permanente
Paco, me parece que te va a tocar algo más que una copita. Solamente tenemos que buscar el momento.
12 de julio de 2012 a las 8:50 am | Enlace permanente
Yásas queridos amigos, que buenos¡¡¡ tuvimos el gusto(nunca mejor dicho) de probar el mismo blanco que pones en la foto en un restaurante de Chania, y en su temperatura, está excelente. Que lo disfrutéis, y cuando abras una de esas botellas, seguro que además del sabor, te “transporta” de nuevo a esa isla maravillosa. Un fuerte abrazo.
12 de julio de 2012 a las 2:16 pm | Enlace permanente
Querido Avenger: tú también sabes que lo vas a probar. solamente tengo que buscar un hueco en este apretado mes de julio de trabajo. Pero el vino siempre busca el hueco, está claro. Un fuerte abrazo!
13 de julio de 2012 a las 3:00 pm | Enlace permanente
Después de mucho tiempo deleitándome con este blog he decidido escribir por primera vez únicamente para felicitarte por tu forma de transmitir las “emociones viajeras”. Con la que está cayendo, tener un lugar donde acudir para disfrutar de un buen relato, unas buenas fotos y de paso conocer nuevos lugares resulta especiamente gratificante.
13 de julio de 2012 a las 7:40 pm | Enlace permanente
Pues, Estimado Lector, igualmente gratificante resulta recibir comentarios como éste. Muchas gracias, y bienvenido. Realmente, ese efecto que dices es lo único que persigue este blog viajero. Si lo consigo algunas veces, me doy por satisfecho. Salud, y estamos en contacto.
7 de agosto de 2012 a las 9:55 am | Enlace permanente
Hola,
Yo también me sumo como lector agradecido. Viajo en 12 días a la isla y esta es la primera excursión que vamos a realizar antes de nuestro retiro a Triopetra.
Gracias por abrirnos las puertas del vino cretense y sus caminos desgarbados. Ya os contaremos.
Un saludo!
7 de agosto de 2012 a las 12:46 pm | Enlace permanente
Hola Luis, pues qué envidia me das! Nosotros también volveremos a primeros de septiembre, pero ya te envidio tu retiro en Triopetra. Cuéntame cosas de esas playas, que la última vez tuvimos que dejarlas de lado por el temporal de viento. Es probable que volvamos dentro de un mes.
La tierra del vino de Heraklion es hermosa, te lo aseguro, aunque supongo que en agosto no estará tan verde como a mediados de junio.
Gracias a ti por sumarte al blog. Y espero tus comentarios.
Saludos1
7 de agosto de 2012 a las 12:50 pm | Enlace permanente
Hola Luis, aunque volvemos en septiembre a Creta, ya te envidio. La zona de Triopetra tuvimos que dejarla de lado en junio porque soplaba un temporal de viento de aúpa. Pero volveremos. Cuéntanos cosas de esa zona, por favor y de las posibilidades de “retiro” como tú dices.
En cuanto a la Tierra del Vino de Heraklion, es realmente hermosa, aunque supongo que en agosto no estará tan verde como en junio. Eso sí, las uvas estarán a punto ya de cosecha. La visita a las bodegas es muy recomendable.
Saludos!