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No paramos

Ulyfox | 2 de mayo de 2016 a las 20:17

Santa María del Naranco, tantas veces deseada, junto a Oviedo.

Santa María del Naranco, tantas veces deseada, junto a Oviedo.

 

Que no, que aunque lo parezca no hemos estado parados. En realidad no hemos parado quietos, si le preguntáis a mi madre. Que el blog lo tengo blogqueado, es verdad. Que no sé si es falta de tiempo o tiempo de faltas, pero así andamos. Pero que sí, que os cuento, que hemos seguido viajando.

Que empezamos el año en el otro extremo de España, allí donde lo más al norte, en tierra de osos y montañas, y de principios de muchas cosas. En Asturias recibimos el año, prácticamente. Algo más de una semana para conocer una de las pocas comunidades españolas que nos quedaban, la más antigua si se tiene en cuenta que por allí se empezó a reconquistar España a los moros, según nos enseñaron. Sí, lo contaremos, confiad en mí, que me quedan varios cientos de entradas hasta alcanzar los mil sitios tan bonitos como Cádiz. Ya os puedo adelantar que hemos conocido algunos más.

Y que al poco tiempo, aprovechando el Día de Andalucía, juntamos una semana para revisitar nuestra Creta, maravillosa en invierno, sin apenas turistas, con los cretenses ocupados en sus cosas, que son muchas y buenas. Que nos pegamos una paliza de viaje para respirar un poco de nuestro aire, que nuevamente fuimos como aquellos emigrantes que trabajan fuera y regresan en cuanto que puedan a su tierra, aunque eso os lo hemos contado.

Y poco después, cruzamos la Península hacia el lejano Este, tierras murcianas fértiles en alimentos y abrazos de viejos amigos. Y conocimos otras salinas, otros salazones y otras historias tan parecidas a las que por aquí nos mantenían y aún nos entretienen. En Murcia, en Cartagena…

Y no contentos con estas cabalgadas a lomos de un coche ruidoso, aún hemos tenido fuerzas en este Puente y, recién, acabamos de llegar de Sintra, ese paraíso verde y empinado junto al mar de Lisboa y Cascais. Desmontando la maletas estamos.

Y que todo esto, arañando tiempo, os lo contaremos, si es que aún seguís ahí.

Creta para nosotros

Ulyfox | 9 de marzo de 2016 a las 13:34

La calle Kondilaki, de La Canea, solitaria en febrero.

La calle Kondilaki, de La Canea, solitaria en febrero.

 

Desayuno en el puerto de La Canea. Imposible empezar mejor.

Desayuno en el puerto de La Canea. Imposible empezar mejor.

Como no tenemos remedio, hemos vuelto a Creta en cuanto hemos tenido una pequeña oportunidad. Una semanita en la isla del Minotauro, como nuestra particular forma de celebrar el Día de Andalucía, que para ser libres nosotros hemos extendido, como manda el himno, a la Humanidad. No es para daros envidia, aunque deberíais tenerla. Y, como en dos anteriores ocasiones, hemos amado más esa tierra, en invierno, ahora que no está invadida de turistas y el espíritu cretense no siente la necesidad de hacer pactos económicos con nadie.

Un establecimiento, a la espera de que comience la temporada, en La Canea.

Un establecimiento, a la espera de que comience la temporada, en La Canea.

Casi no habría mucho que contar de esta visita, que a nosotros ni siquiera nos pareció una salida al extranjero. Más bien, ha sido como esa vuelta que hacen en determinadas fiestas a su pueblo las personas que están trabajando fuera. Esa ha sido la sensación. Ocasión para reencontrarse con viejos conocidos, sentarse en los cafés acostumbrados y recolocarnos en nuestras tabernas de siempre. Comprobar que la vida no se para, que en Creta afortunadamente la crisis no está golpeando como en otros lugares de la maltratada Grecia. Ellos reciben en temporada el maná del turismo y en invierno limpian y adecentan, y los más se dedican a sus labores en el campo, que pasa a ser en muchos casos casi un hobby felizmente productivo: recolectar aceitunas, hacer aceite, destilar raki… Y en medio de todo eso, los fines de semana siempre hay tiempo para el esparcimiento familiar.

El singular y bellísimo monasterio de Gouvernetos.

El singular y bellísimo monasterio de Gouvernetos.

Era de admirar la noche del sábado, con una temperatura fantástica, el puerto de La Canea lleno de gente que abarrotaba las tabernas en medio de la música tradicional, bailando cuando se sienten ellos, convidando a raki al foráneo que pasaba por allí. Y la estampa repetida al dominguero día siguiente, esta vez con un sol radiante y desfile de familias por los muelles que dejaron los venecianos.

En los pueblos, la gente arreglaba sus negocios para abrir dentro de un mes o en un par de semanas, en La Canea los cada vez más exquisitos establecimientos perfilaban los detalles para tenerlo todo a punto, en el palacio de Cnosos se terminan trabajos de renovación para abrir nuevas zonas al público que dentro de nada circulará por entre estas maravillosas piedras minoicas milenarias… todo está por llegar. El tiempo se portó hospitalaria y amigablemente con nosotros. Parece que este invierno ha sido en Creta tan benigno como por aquí. No tan lejos, las Montañas Blancas (Lefká Ori) mostraban manchas de nieve y no esa gran capa de otros febreros. Sólo durante un momento, en una fugaz visita a la playa de Marathi, muy cerca de La Canea, el temporal de viento azotaba la orilla y el clima compuso una estampa realmente invernal para nosotros. Pero a la vuelta de la esquina, la calma volvió.

Por un momento pareció invierno en la playa de Marathi. Nieve al fondo.

Por un momento pareció invierno en la playa de Marathi. Nieve al fondo.

Y en este calmo ambiente, pudimos entrar por fin en el misterioso monasterio de Gouvernetos, en la península de Akrotiri, revisitar Agia Triada, repasear Rethymnon, disfrutar Heraklion, casi todo en familia, así en la intimidad, Creta para nosotros.

Y encima, coincidió la visita con la comunicación por parte de Anaya Touring de que la primera edición de nuestra guía de Creta, incluida su reimpresión, se ha agotado. Está decidida la segunda edición, y nos encargarán su actualización, así que… vale, aceptamos que os damos envidia.

¿Véis lo que os digo?

Ulyfox | 26 de abril de 2015 a las 20:06

Vista panorámica de Pefki, el pueblo cretense donde tenemos nuestro trocito.

Vista panorámica de Pefki, el pueblo cretense donde tenemos nuestro trocito.

Ya sé, ya lo sé, que hablo mucho de Creta, que digo que es la mejor tierra del mundo, que proclamo que su gente es maravillosa, que publico que la tierra cretense es recia y hermosa, y natural y auténtica. Pues bien, me he sentido, nos hemos sentido tremendamente respaldados en nuestra pasión por este documental que pdéis ver si pincháis en este enlace y tenéis la paciencia de dedicar casi una hora a verlo y disfrutarlo. Nosotros, además, lo entenderéis, nos hemos emocionado:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/grandes-documentales/grandes-documentales-islas-griegas-creta/3105182/

 

Anteriormente habíamos visto otro capítulo de esta misma serie, el dedicado a las islas Cícladas, ya sabéis: Santorini, Mikonos, Paros… y la emoción fue parecida. Me gusta esta serie porque ignora las postales turísticas y va a retratar a las personas en su ambiente, en su trabajo, en sus alegrías, en sus durezas, en sus sentimientos. Con alguno de los que salen aquí hemos hablado nosotros, lo hicimos cuando estuvimos recorriendo Creta para la guía: fue con Stefanakis, el constructor de liras y laúdes, en el maravilloso pueblo montañero de Zaros, el auténtico mantantial de Creta a los pies del monte Psiloritis. Y hemos sentido no haber hablado con todos y cada uno de los protagonistas. Pero os juro que mucha gente es así en esa isla, como dice el documental, la auténtica cuna de Europa. Allí, donde tenemos quizá nuestro futuro

 

La vida sana

Ulyfox | 19 de abril de 2015 a las 13:58

Ancianos a la puerta de los cafés en Arhanes, Creta.

Ancianos a la puerta de los cafés en Arhanes, Creta.

Esto ya lo sabíamos, sin saberlo:

http://www.elmundo.es/espana/2015/04/07/552271eeca4741811f8b457c.HTML

 

Se trata de que la vida sana, la vida humilde y los alimentos naturales son fuente de salud. Quizá también, quién sabe, que la falta de ambiciones desmesuradas, la ausencia de objetivos inhumanos de poseer quién sabe cuántas cosas, de ignorantemente saber de casi todo, de supuestas conversaciones a través de pantallas, de prisas y exigencias sin sentido, puede hacer al ser humano casi inmortal o despreocupadamente mortal.

O tal vez el secreto sea ser consciente de los años que se tienen encima, y no querer ser el joven de 80 años que pintan los anuncios de agencias de viajes o de seguros. Esa mentira de que la vida no cambia aunque se sea mayor. Claro que cambia, y no tiene que ser a peor. Estamos hartos de ver cómo en las islas griegas (no hemos estado en Icaria) los viejos hacen vida de viejos, que no quiere decir estar muertos: se ocupan lentamente de una taberna con pocos clientes, cuidan pausadamente de un huerto pequeño, cobran en la caja de los supermercados, se sientan a las puertas de los cafés charlando lo justo con sus numerosos compañeros de tertulia silenciosa. No suspiran por ir a un crucero o porque sus hijos los saquen de paseo al centro comercial, y se prestan sonrientes a la foto del turista.

Tal vez por eso, porque a partir de ciertos años pasan la vida lentamente, la muerte también les llegue a paso de anciana.

La vida sana en el puertecito de Naussa, en la isla de Paros.

La vida sana en el puertecito de Naussa, en la isla de Paros.

La lluvia en vacaciones

Ulyfox | 13 de febrero de 2015 a las 13:32

Nubes negras sobre Mykonos.

Nubes negras sobre Mykonos.

 

Dicen que el invierno también es bonito. Que la lluvia es romántica (yo creo que sólo en Midnight in Paris de Woody Allen) y que el frío tiene su encanto. No logro sentir la emoción de ese supuesto encanto invernal. Concedo la sorpresa infantil que nos provoca la nieve, sobre todo a los que no podemos verla más que en películas o en viajes, dos formas de fantasía. Pero para mí la vida humana plena nació con el calorcito, o en todo caso con la suave templanza de la primavera, que a fin de cuentas es la esperanza del buen tiempo. No en vano la civilización occidental nació en aquel rincón cálido del Mediterráneo extendido hacia el Oriente. Y por eso, tal vez, el ser humano empezó a serlo en África.

La lluvia sobre el puerto de Mykonos.

La lluvia sobre el puerto de Mykonos.

Por eso, el mal tiempo en vacaciones tiene ese punto de mala suerte, de inesperado paréntesis en el disfrute. Lo soportamos porque al ocurrir en verano siempre esperamos que sea una cosa pasajera, y que el sol termine reclamando, y conquistando su territorio natural. En esas ocasiones, hasta le podemos encontrar su mijita de gracia, con los turistas en chanclas y ropa ligera corriendo sorprendidos por el agua y el viento fresco. Estas pasadas vacaciones de septiembre, un mes propicio a que el invierno haga incursiones preparatorias, la lluvia, y en algunos casos un inesperado frío, nos visitó en casi todas las etapas del viaje a nuestro lado oriental de Europa, por otra parte bendecido con un buen tiempo en general. Nos ocurrió en la sorprendente y de moda Milos, nos volvió a ocurrir de manera torrencial en el Este de Creta, en el paraíso de Kato Zakros cuando estábamos en la playa. Christóforos, el jovial dueño de la maravillosa taberna Nostos, nos aseguró que hacía 17 años que no llovía de esa manera.

Pero en Mykonos la belleza siempre vence.

Pero en Mykonos la belleza siempre vence.

Era más normal en Estambul, tan visitada por la lluvia, donde el agua insistente en los dos últimos días nos fastidió dos veces una prevista visita al lado asiático de la impresionante ciudad. Pero le encontramos también la belleza a la silueta humedecida de la Mezquita Azul, y agradecimos más el tranquilo refugio del Museo de los Mosaicos, y el descubrimiento del vecino y precioso barrio de Cankurtaran, con sus casas de madera y colores, casi un barrio suizo o nórdico.

El inusitado chaparrón en Kato Zakros.

El inusitado chaparrón en Kato Zakros.

Sólo en la preciosa y blanca isla de Paros el cielo permaneció azul todo el tiempo. Pero en nuestra amada Mykonos de final de septiembre, el agua ya no tuvo piedad. Ni siquiera nos permitió visitar nuestra playa favorita, Paranga, ni degustar los estupendos mejillones de su Taberna Tassos. Pero claro, es que en Mykonos la amabilidad de la familia del Hotel Damianos, los abrazos de nuestros amigos y la belleza de su capital, Hora, siempre vencen. Incluso a las más terribles tormentas y nubes amenazadoras.

La frecuente lluvia en Estambul.

La frecuente lluvia en Estambul.

Cuando escampa en el barrio de Cankurtaran de Estambul.

Cuando escampa en el barrio de Cankurtaran de Estambul.

 

El monasterio invisible

Ulyfox | 7 de noviembre de 2014 a las 13:51

Entrada al monasterio Gouvernetos, cerrado por obras de restauración.

Entrada al monasterio Gouvernetos, cerrado por obras de restauración.

No es culpa del monasterio de Gouvernetos, seguramente, el que no hayamos podido todavía visitarlo en nuestras numerosas visitas a Creta. El monasterio está situado en la bella península de Akrotiri, cerca de La Canea, una zona muy interesante de visitar, por sus centros religiosos de estilo veneciano y por sus magníficas playas. Además alberga el aeropuerto y el emocionante cementerio de las tropas aliadas que participaron en la Batalla de Creta, durante la Segunda Guerra Mundial. Nos gusta recorrer la península, pero no hemos logrado entrar en ese monasterio.

Lo que pude fotografiar de la fachada de la iglesia y el patio del monasterio.

Lo que pude fotografiar de la fachada de la iglesia y el patio del monasterio.

Llegar a Gouvernetos es sencillo, está muy bien indicado aunque la parte final de la carretera discurre durante sus últimos metros por lugares muy estrechos y pegados a las rocas. Esto, simplemente, lo hace más hermoso y fuera de temporada le da un aire aún más apartado y monástico. La primera vez que lo intentamos nos encontramos con la dificultad de su restringido horario. Simplemente, llegamos tarde, y en eso los pocos monjes son estrictos. Nos quedamos fuera. La segunda vez, este pasado septiembre, íbamos con la lección aprendida, y llegamos antes de las 12 del mediodía. Pero tampoco pudo ser: el monasterio estaba en restauración y no era posible la visita. Menos mal que me atreví a saltarme la cuerda de seguridad unos metros y me acerqué a la entrada del patio. Lo suficiente para robar un par de fotos de su acogedor patio y de la hermosa fachada veneciana de su iglesia. Y para proponernos intentarlo de nuevo otra vez, porque los monasterios cretenses son amistosos y reparadores.

La capilla troglodita a mitad del descenso.

La capilla troglodita a mitad del descenso.

Es famoso también Gouverneto por dos ruinas que están en sus cercanías, siguiendo un sendero pétreo, sencillo al principio y bastante escarpado luego, hacia el mar. El camino pasa por una cueva convertida en capilla por los monjes, y continúa hasta una pequeña cala junto a la que están los restos de lo que llaman katholikon, que viene a ser como una iglesia medio escarbada en la roca y junto a un puente sobre la garganta. Nos decidimos a emprender el camino, pero sólo llegamos hasta la mitad, donde está otro ejemplo de la afición de los ortodoxos griegos por instalar iglesias en huecos naturales, aprovechando las hendiduras de las rocas o en lo alto de colinas casi inaccesibles.

Comprenderéis que prefiriésemos esto: la playa de Stavros.

Comprenderéis que prefiriésemos esto: la playa de Stavros.

Dudamos si seguir hasta el final, pero la llegada desde abajo de un hombre de mediana edad con la cara roja y el cuerpo empapado en sudor, que dijo haber hecho el camino completo y no parecía muy entusiasmado con lo visto, más la constatación de que aún quedaba más de media hora para ese punto y que luego habría que rehacer lo andado y cuesta arriba, junto con el calor que hacía a esa hora nos hicieron dejar la intentona para otra ocasión. A cambio, nos dirigimos hacia la playa de Stavros, una maravilla transparente, pero famosa, más que por eso, por haber servido de paisaje para la famosa escena final de ‘Zorba el griego’, en la que Anthony Quinn baila el conocidísimo sirtaki creado para la ocasión por Mikis Theodorakis. Allí pasamos el día, con un almuerzo no muy recordable, y numerosos baños incoloros, hasta que regresamos a la dorada Canea y su atardecer.

La auténtica playa de Zorbas.

La auténtica playa de Zorbas.

 

Y el atardecer en el puerto veneciano de La Canea.

Y el atardecer en el puerto veneciano de La Canea.

Las alegrías de la guía

Ulyfox | 2 de noviembre de 2014 a las 21:33

Una mañana radiante en Kato Zakros desde los apartamentos Terra Minoika.

Una mañana radiante en Kato Zakros desde los apartamentos Terra Minoika.

La Canea, septiembre de 2014.

La Canea, septiembre de 2014.

Antes de volver a Creta este pasado septiembre fantaseábamos con la idea de ir paseando por alguna de sus ciudades, pueblos o playas y encontrarnos de pronto con alguien que llevara nuestra guía (ya sabéis, esta: http://www.anayatouring.com/Guias/creta/ ) y presentarnos como los autores, y comentar cosas, y contar nuestra historia, y si hiciera falta dar algún consejo sobre la marcha, y preguntarles temerosos si les había gustado… ¡Pues nos pasó! Y no una sino dos veces.

 

Cenando en el Glossitses de La Canea con Isabel y Santiago, dos de nuestros lectores.

Cenando en el Glossitses de La Canea con Isabel y Santiago, dos de nuestros lectores.

Bien es verdad que una de ellas ya la teníamos preparada. Una pareja de León, Isabel y Santiago, nos escribió hace un tiempo diciéndonos que habían comprado la guía y que se iban a Creta con ella. La feliz casualidad era que coincidía su estancia con la nuestra, así que nos citamos en La Canea en lo que luego resultó una hermosa y larga velada de charla, vino, mejillones, pulpo y sardinas que empezó en una cervecería del puerto, continuó en el maravilloso restaurante Glossitses con la especial atención de su dueño, Christos, y finalizó en el hotel Helena, que coincidentemente también compartimos. Isabel y Santiago parecían encantados con Creta y excuso deciros que eso no nos sorprendía en absoluto. Comentamos la belleza de la isla, la amabilidad de sus gentes, la excelencia de su acogedora hostelería y nosotros participábamos en la conversación con la complacencia de quien oye hablar bien de los suyos. Naturalmente, de aquello derivó un gran deseo de devolver la visita en León. Seguro.

El otro encuentro fue una deliciosa sorpresa en uno de nuestros lugares favoritos de Creta, Kato Zakros, en el extremo oriental, en donde pasamos dos noches invitados por Stella e Ilías, los afortunados dueños de los aparatamentos Stella y Terra Minoika, un paraíso que es como un compendio de la isla con su playa, sus olivares, su garganta, sus tabernas y su importantísimo palacio minoico en unos pocos cientos de metros cuadrados. Esa noche habíamos ido a cenar a la Taberna Nostos porque habíamos resuelto despedirnos del lugar con una kakaviá (suprema sopa de pescado). El dueño, el charlatán Christóforo, ya nos conocía de anteriores ocasiones y había visto también la guía, al igual que sus hijos Angelikí y Kostas. Cuando la hija nos vio llegar nos dijo: “Os tenemos una sorpresa”, sin añadir nada más. Pero al entrar en la preciosa terraza junto al mar vimos en una mesa la inconfundible portada roja del libro, y sentados ante ella a una pareja muy joven. “¡Ah, mira!”” exclamó Penélope, y la argentina Alfonsina y el catalán Charli volvieron la cabeza y nos sonrieron. “¿Sois vosotros los autores?”, preguntó el joven, y nos explicó que habían estado almorzando y que Christóforo les contó que estábamos allí y que por la noche iríamos a su taberna. Y nos esperaban, y nos dieron la satisfacción de decirnos que estaban en ese pueblo y esa taberna, precisamente porque la guía lo recomendaba.

Cantando con Christóforo en su taberna, Nostos, en Kato Zakros.

Cantando con Christóforo en su taberna, Nostos, en Kato Zakros.

El zalamero dueño apareció entonces y volvió a hacer las presentaciones. Y eso dio lugar, naturalmente, a una cena enorme de sabrosísima sopa, y vasos de rakí prolongados. En un momento dado Christóforo contó que su hija se casaba en diciembre, y que había puesto dos condiciones para la boda: que, en contra de la costumbre, no hubiera pistolas ni disparos al aire, y que, otra tradición, Angelikí no tuviera que bailar con todos y cada uno de los parientes y amigos del novio. Y que a cambio, él iba a cantar en la boda. “Porque yo soy cantante -dijo- y tengo varios premios”. Ahí me vine arriba, tal vez por el abundante rakí, y le entoné un estribillo griego para ponerlo a prueba: “An zimizís t’oniró mou, se perimeno narzís…“, que no es otra que la versión original en griego del gran Mikis Theodorakis de la Luna de miel que luego cantaron en español Gloria Lasso y Paloma San Basilio: “Ya siempre unidos, ya siempre, mi corazón con tu amor…“. (Aquí os podéis hacer una idea de lo bien que suena en griego, por Yiannis Parios en el auditorio de Likabitos, casi en el cielo de Atenas:  https://www.youtube.com/watch?v=L7W_s5oZiH8  ). Christóforo recogió el guante y los dos completamos la estrofa enlazados por los hombros. Y luego siguió también un trozo de Ítane mia forá de Nikos Xylouris, y un amago de Los niños del Pireo. Por supuesto, después de los cantos regionales y de la exaltación de la amistad, nos invitó a la cena.

Otra tarde más en La Canea.

Otra tarde más en La Canea.

No habían terminado las alegrías proporcionadas por nuestra pequeña pero bienamada obra. Ya en La Canea, nos llegó que el dueño de la librería Mediterráneo, en el puerto veneciano, quería hablar con nosotros de la guía, que se vendía en su establecimiento y que le había gustado mucho. Y era verdad, puesto que después de comentar lo que él entendía como cualidades del libro, nos hizo una sorprendente propuesta: que era una pena que sólo estuviera en español, a fin de cuentas un idioma minoritario entre los visitantes de Creta, y que estaba dispuesto a traducirla a otros idiomas más usados como el inglés, el alemán, el italiano o ¡el ruso!, que la traducción y la distribución correrían por su cuenta… Lo paramos, claro, eso no dependía de nosotros, sino de la editorial. Insistió en que lo pusiéramos en contacto con ésta… y ahí estamos: la propuesta está en manos ahora del director general de Anaya Touring. No creemos que llegue a buen puerto la cosa, pero ¿quién sabe?

La Canea, veneciana y turca, la joya de Creta. Para daros las gracias.

La Canea, veneciana y turca, la joya de Creta. Para daros las gracias.

Y lo último, no os canso más, ha sido a nuestra vuelta. Nuestra querida editora Ana López nos comunicó hace unos días que la guía está ¡AGOTADA! y que están pensando en una reimpresión para finales de año. No hay ejemplares en sus almacenes, pero seguramente sí quedarán en los puntos de venta. De todas formas, según ella es algo inusual para un destino como Creta, en el que los comerciales de la compañía no confiaban. Afortunadamente, sí confiaron los que más saben: el hasta hace muy poco director de Anaya Touring, Pedro Pardo (vaya usted a saber por qué dejó en manos de un desconocido la escritura de esta guía…)  y la propia Ana. ¿Qué más podemos pedir en apenas siete meses de vida de esta modesta obrita? ¿Cómo os podemos dar las gracias?

Penélope Travels

Ulyfox | 9 de abril de 2014 a las 13:54

Terraza del Stella Apartments en Kato Zakros, en Creta.

Terraza del Stella Apartments en Kato Zakros, en Creta.

Así nos gustaría llamar a una agencia de viajes que montáramos para amigos y confiados. Estos nos buscan y nosotros los buscamos. Se nos abre la expresión cuando alguien nos pregunta ¿habéis estado en tal sitio? y si es que sí, empezamos y no paramos. Especialmente conocida es nuestra pasión por el Mediterráneo, por lo que nos llueven las preguntas sobre ese lugar central del mundo que nosotros todos conocemos y vivimos.

Casas de Cefalú, en Sicilia, al borde de la playa.

Casas de Cefalú, en Sicilia, al borde de la playa.

A Ricardo y Cana, amigos en el alma viajera, les compartimos preparativos y están a punto de cerrarlo todo para irse a Creta este verano. Y era ver hoteles, lugares, tabernas y crecer la envidia en nosotros, la envidia porque ellos irán antes. Pero es a la vez llegar a casa Penélope y hacer lo que más le gusta: repasar estancias, comprobar direcciones, aconsejar alojamientos, confirmar horarios. De nuevo, una guía personalizada. Ya está.

Hace unos días, tres amigas y compañeras me consultaban su viaje a Sicilia. Programamos juntos paradas y fondas, desechamos algunos, reforzamos otros y rectificamos lo que había que rectificar, entre referencias cinematográficas a ‘El Padrino’ y ‘Cinema Paradiso’. Nada más agradable comprobar a la vuelta que ese lugar bendecido por la herencia griega y latina les ha encantado.

Y una pregunta que nos hacemos cada vez más a menudo: ¿no deberíamos dedicarnos a esto, a ayudar al necesitado de consejo a planificar su viaje, a no perderse los detalles más humanos de cada lugar, a compartir nuestros amigos, a que les lleven recuerdos y besos, a que los traten bien cuando lleguen, a cuidar que no tengan problemas y si los tienen encuentren la solución?

Esa es la cuestión.

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Gracias, gracias, gracias

Ulyfox | 23 de marzo de 2014 a las 12:08

El ser humano y el mar de Creta.

El ser humano y el mar de Creta.

Acabo de añadir esta foto.

Acabo de añadir esta foto.

 

¿Por qué vino tanta gente a la presentación de nuestra guía de Creta? No hay respuesta segura, a menos que se pregunte a todos y cada uno de los asistentes. Pero puedo deducirlo, si repaso mentalmente sus rostros. Estaba mi familia, la familia de Penélope, amigos, compañeros del trabajo, compañeros de profesión, conocidos, y sí, algún compromiso, supongo. Da igual, cualquiera de estas condiciones personales confiere buenas vibraciones a todos los que acudieron. Permítanme entonces que presumamos de que fue el cariño que nos tienen lo que les hizo acudir a la convocatoria. No es mal patrimonio para ir contento por esta vida.

Da igual, entre todos, con su paciencia y buena disposición al escucharnos, con sus risas, con sus sonrisas, con sus felicitaciones cuando acabamos, con esa generosa cola que se formó para que les firmáramos ejemplares, hicieron que fuera una de las mejores tardes de nuestra vida. Al final, continuaron con su generosidad al decirnos que les había gustado. De verdad que esto no tiene precio.

Tenía razón Óscar cuando me insistió, ante mi incredulidad, en que había que presentar el libro en Cádiz. Tenía razón Jesús cuando acudió porque entendió que el acto era la culminación de nuestro sueño. Tuvo el mérito de un amigo el desvelo de Fabián porque todo saliera bien; encerraba el compromiso del compañero la ayuda de Antonio y de la APC en la organización; contenían los gestos de Jose y Fito la importancia desinteresada de una mano técnica; desbordaron el apoyo y los besos familiares los límites obligados; acompañó en esa noche el cariño de compañeros que no tienen por qué demostrarlo tanto y sin embargo lo hicieron ¿Y sin el proyector de Paco, qué habríamos hecho? ¿Y si el apoyo de Anaya no hubiera tenido ese condimento del interés cierto y sonriente de Ana, el acompañamiento en la distancia del gaditano-bilbaíno Pedro? Y por supuesto, por supuesto, por supuesto ¿habría tenido el acto el ambiente de risas, amistad y calor si Pepe-Lobeli no hubiera tenido esa intervención llena de amor y humor?

Dos años de trabajo, investigación, escritura y pasión culminaron el viernes en la sede de la Asociación de la Prensa de Cádiz. Podemos descansar y, gracias a todos vosotros, sentirnos satisfechos.

Gracias, gracias, gracias. Y hasta la próxima.

 

Aquí Creta, aquí unos amigos

Ulyfox | 19 de marzo de 2014 a las 12:49

invitacion buena

Gran ocasión, al menos (perdonadnos el autobombo) para nosotros. Este próximo viernes, a las ocho de la noche en la sede de la Prensa, presentaremos al respetable nuestro humilde trabajo, declaración de amor impresa, normalizada y oficializada por Creta patrocinada por nuestros editores, los amables y generosos chicos y chicas de Anaya Touring. No es necesario decir lo que nos gustaría que estuviérais allí. Prometemos la actuación nerviosa, ilusionada y en directo de los auténticos Ulyfox y Penélope, con la compañía y presentación del mísmísimo Lobeli, que intentarán explicar entre todos por qué los humanos necesitan viajar a esa isla, patria del Minotauro y cuna del mismo Zeus, lugar donde nacieron los mejores olivos y viven sus descendientes, una de las tierras más salvajemente delicadas que quedan en Europa, el sitio donde comer y beber es un agradable trabajo social, y donde la recompensa de playas transparentes aparece siempre al cabo de largas gargantas y desfiladeros.

La isla donde casi necesariamente floreció la primera gran civilización europea, la minoica, donde los venecianos decidieron dejar su huella colorida y los turcos se empeñaron en dominar pese a las periódicas y duras rebeliones. El lugar donde vieron la luz tanto uno de los padres de la moderna Grecia, Elefterios Venizelos como uno de los escritores con mayor conciencia universal del siglo XX, Nikos Kazantzakis. Este libro, escrito por dos gaditanos reciclados en griego sin dejar de serlos, y que quiere ser una brújula en el amigable rincón cretense, es de lo que hablaremos este viernes. Y si sois tan amables de comprarlo, os lo dedicaremos personal, amigable y sinceramente.

Nos vemos allí! Y qué queréis que os diga: difundidlo.