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Las alegrías de la guía

Ulyfox | 2 de noviembre de 2014 a las 21:33

Una mañana radiante en Kato Zakros desde los apartamentos Terra Minoika.

Una mañana radiante en Kato Zakros desde los apartamentos Terra Minoika.

La Canea, septiembre de 2014.

La Canea, septiembre de 2014.

Antes de volver a Creta este pasado septiembre fantaseábamos con la idea de ir paseando por alguna de sus ciudades, pueblos o playas y encontrarnos de pronto con alguien que llevara nuestra guía (ya sabéis, esta: http://www.anayatouring.com/Guias/creta/ ) y presentarnos como los autores, y comentar cosas, y contar nuestra historia, y si hiciera falta dar algún consejo sobre la marcha, y preguntarles temerosos si les había gustado… ¡Pues nos pasó! Y no una sino dos veces.

 

Cenando en el Glossitses de La Canea con Isabel y Santiago, dos de nuestros lectores.

Cenando en el Glossitses de La Canea con Isabel y Santiago, dos de nuestros lectores.

Bien es verdad que una de ellas ya la teníamos preparada. Una pareja de León, Isabel y Santiago, nos escribió hace un tiempo diciéndonos que habían comprado la guía y que se iban a Creta con ella. La feliz casualidad era que coincidía su estancia con la nuestra, así que nos citamos en La Canea en lo que luego resultó una hermosa y larga velada de charla, vino, mejillones, pulpo y sardinas que empezó en una cervecería del puerto, continuó en el maravilloso restaurante Glossitses con la especial atención de su dueño, Christos, y finalizó en el hotel Helena, que coincidentemente también compartimos. Isabel y Santiago parecían encantados con Creta y excuso deciros que eso no nos sorprendía en absoluto. Comentamos la belleza de la isla, la amabilidad de sus gentes, la excelencia de su acogedora hostelería y nosotros participábamos en la conversación con la complacencia de quien oye hablar bien de los suyos. Naturalmente, de aquello derivó un gran deseo de devolver la visita en León. Seguro.

El otro encuentro fue una deliciosa sorpresa en uno de nuestros lugares favoritos de Creta, Kato Zakros, en el extremo oriental, en donde pasamos dos noches invitados por Stella e Ilías, los afortunados dueños de los aparatamentos Stella y Terra Minoika, un paraíso que es como un compendio de la isla con su playa, sus olivares, su garganta, sus tabernas y su importantísimo palacio minoico en unos pocos cientos de metros cuadrados. Esa noche habíamos ido a cenar a la Taberna Nostos porque habíamos resuelto despedirnos del lugar con una kakaviá (suprema sopa de pescado). El dueño, el charlatán Christóforo, ya nos conocía de anteriores ocasiones y había visto también la guía, al igual que sus hijos Angelikí y Kostas. Cuando la hija nos vio llegar nos dijo: “Os tenemos una sorpresa”, sin añadir nada más. Pero al entrar en la preciosa terraza junto al mar vimos en una mesa la inconfundible portada roja del libro, y sentados ante ella a una pareja muy joven. “¡Ah, mira!”” exclamó Penélope, y la argentina Alfonsina y el catalán Charli volvieron la cabeza y nos sonrieron. “¿Sois vosotros los autores?”, preguntó el joven, y nos explicó que habían estado almorzando y que Christóforo les contó que estábamos allí y que por la noche iríamos a su taberna. Y nos esperaban, y nos dieron la satisfacción de decirnos que estaban en ese pueblo y esa taberna, precisamente porque la guía lo recomendaba.

Cantando con Christóforo en su taberna, Nostos, en Kato Zakros.

Cantando con Christóforo en su taberna, Nostos, en Kato Zakros.

El zalamero dueño apareció entonces y volvió a hacer las presentaciones. Y eso dio lugar, naturalmente, a una cena enorme de sabrosísima sopa, y vasos de rakí prolongados. En un momento dado Christóforo contó que su hija se casaba en diciembre, y que había puesto dos condiciones para la boda: que, en contra de la costumbre, no hubiera pistolas ni disparos al aire, y que, otra tradición, Angelikí no tuviera que bailar con todos y cada uno de los parientes y amigos del novio. Y que a cambio, él iba a cantar en la boda. “Porque yo soy cantante -dijo- y tengo varios premios”. Ahí me vine arriba, tal vez por el abundante rakí, y le entoné un estribillo griego para ponerlo a prueba: “An zimizís t’oniró mou, se perimeno narzís…“, que no es otra que la versión original en griego del gran Mikis Theodorakis de la Luna de miel que luego cantaron en español Gloria Lasso y Paloma San Basilio: “Ya siempre unidos, ya siempre, mi corazón con tu amor…“. (Aquí os podéis hacer una idea de lo bien que suena en griego, por Yiannis Parios en el auditorio de Likabitos, casi en el cielo de Atenas:  https://www.youtube.com/watch?v=L7W_s5oZiH8  ). Christóforo recogió el guante y los dos completamos la estrofa enlazados por los hombros. Y luego siguió también un trozo de Ítane mia forá de Nikos Xylouris, y un amago de Los niños del Pireo. Por supuesto, después de los cantos regionales y de la exaltación de la amistad, nos invitó a la cena.

Otra tarde más en La Canea.

Otra tarde más en La Canea.

No habían terminado las alegrías proporcionadas por nuestra pequeña pero bienamada obra. Ya en La Canea, nos llegó que el dueño de la librería Mediterráneo, en el puerto veneciano, quería hablar con nosotros de la guía, que se vendía en su establecimiento y que le había gustado mucho. Y era verdad, puesto que después de comentar lo que él entendía como cualidades del libro, nos hizo una sorprendente propuesta: que era una pena que sólo estuviera en español, a fin de cuentas un idioma minoritario entre los visitantes de Creta, y que estaba dispuesto a traducirla a otros idiomas más usados como el inglés, el alemán, el italiano o ¡el ruso!, que la traducción y la distribución correrían por su cuenta… Lo paramos, claro, eso no dependía de nosotros, sino de la editorial. Insistió en que lo pusiéramos en contacto con ésta… y ahí estamos: la propuesta está en manos ahora del director general de Anaya Touring. No creemos que llegue a buen puerto la cosa, pero ¿quién sabe?

La Canea, veneciana y turca, la joya de Creta. Para daros las gracias.

La Canea, veneciana y turca, la joya de Creta. Para daros las gracias.

Y lo último, no os canso más, ha sido a nuestra vuelta. Nuestra querida editora Ana López nos comunicó hace unos días que la guía está ¡AGOTADA! y que están pensando en una reimpresión para finales de año. No hay ejemplares en sus almacenes, pero seguramente sí quedarán en los puntos de venta. De todas formas, según ella es algo inusual para un destino como Creta, en el que los comerciales de la compañía no confiaban. Afortunadamente, sí confiaron los que más saben: el hasta hace muy poco director de Anaya Touring, Pedro Pardo (vaya usted a saber por qué dejó en manos de un desconocido la escritura de esta guía…)  y la propia Ana. ¿Qué más podemos pedir en apenas siete meses de vida de esta modesta obrita? ¿Cómo os podemos dar las gracias?

Gracias, gracias, gracias

Ulyfox | 23 de marzo de 2014 a las 12:08

El ser humano y el mar de Creta.

El ser humano y el mar de Creta.

Acabo de añadir esta foto.

Acabo de añadir esta foto.

 

¿Por qué vino tanta gente a la presentación de nuestra guía de Creta? No hay respuesta segura, a menos que se pregunte a todos y cada uno de los asistentes. Pero puedo deducirlo, si repaso mentalmente sus rostros. Estaba mi familia, la familia de Penélope, amigos, compañeros del trabajo, compañeros de profesión, conocidos, y sí, algún compromiso, supongo. Da igual, cualquiera de estas condiciones personales confiere buenas vibraciones a todos los que acudieron. Permítanme entonces que presumamos de que fue el cariño que nos tienen lo que les hizo acudir a la convocatoria. No es mal patrimonio para ir contento por esta vida.

Da igual, entre todos, con su paciencia y buena disposición al escucharnos, con sus risas, con sus sonrisas, con sus felicitaciones cuando acabamos, con esa generosa cola que se formó para que les firmáramos ejemplares, hicieron que fuera una de las mejores tardes de nuestra vida. Al final, continuaron con su generosidad al decirnos que les había gustado. De verdad que esto no tiene precio.

Tenía razón Óscar cuando me insistió, ante mi incredulidad, en que había que presentar el libro en Cádiz. Tenía razón Jesús cuando acudió porque entendió que el acto era la culminación de nuestro sueño. Tuvo el mérito de un amigo el desvelo de Fabián porque todo saliera bien; encerraba el compromiso del compañero la ayuda de Antonio y de la APC en la organización; contenían los gestos de Jose y Fito la importancia desinteresada de una mano técnica; desbordaron el apoyo y los besos familiares los límites obligados; acompañó en esa noche el cariño de compañeros que no tienen por qué demostrarlo tanto y sin embargo lo hicieron ¿Y sin el proyector de Paco, qué habríamos hecho? ¿Y si el apoyo de Anaya no hubiera tenido ese condimento del interés cierto y sonriente de Ana, el acompañamiento en la distancia del gaditano-bilbaíno Pedro? Y por supuesto, por supuesto, por supuesto ¿habría tenido el acto el ambiente de risas, amistad y calor si Pepe-Lobeli no hubiera tenido esa intervención llena de amor y humor?

Dos años de trabajo, investigación, escritura y pasión culminaron el viernes en la sede de la Asociación de la Prensa de Cádiz. Podemos descansar y, gracias a todos vosotros, sentirnos satisfechos.

Gracias, gracias, gracias. Y hasta la próxima.

 

Aquí Creta, aquí unos amigos

Ulyfox | 19 de marzo de 2014 a las 12:49

invitacion buena

Gran ocasión, al menos (perdonadnos el autobombo) para nosotros. Este próximo viernes, a las ocho de la noche en la sede de la Prensa, presentaremos al respetable nuestro humilde trabajo, declaración de amor impresa, normalizada y oficializada por Creta patrocinada por nuestros editores, los amables y generosos chicos y chicas de Anaya Touring. No es necesario decir lo que nos gustaría que estuviérais allí. Prometemos la actuación nerviosa, ilusionada y en directo de los auténticos Ulyfox y Penélope, con la compañía y presentación del mísmísimo Lobeli, que intentarán explicar entre todos por qué los humanos necesitan viajar a esa isla, patria del Minotauro y cuna del mismo Zeus, lugar donde nacieron los mejores olivos y viven sus descendientes, una de las tierras más salvajemente delicadas que quedan en Europa, el sitio donde comer y beber es un agradable trabajo social, y donde la recompensa de playas transparentes aparece siempre al cabo de largas gargantas y desfiladeros.

La isla donde casi necesariamente floreció la primera gran civilización europea, la minoica, donde los venecianos decidieron dejar su huella colorida y los turcos se empeñaron en dominar pese a las periódicas y duras rebeliones. El lugar donde vieron la luz tanto uno de los padres de la moderna Grecia, Elefterios Venizelos como uno de los escritores con mayor conciencia universal del siglo XX, Nikos Kazantzakis. Este libro, escrito por dos gaditanos reciclados en griego sin dejar de serlos, y que quiere ser una brújula en el amigable rincón cretense, es de lo que hablaremos este viernes. Y si sois tan amables de comprarlo, os lo dedicaremos personal, amigable y sinceramente.

Nos vemos allí! Y qué queréis que os diga: difundidlo.

¿Dónde nació El Greco?

Ulyfox | 14 de febrero de 2014 a las 13:55

Los dos únicos cuadros de El Greco que se conservan en su tierra, Creta.

Los dos únicos cuadros de El Greco que se conservan en su tierra, Creta.

 

Todo el mundo sabe que Domenico Thetokopouli, más conocido como El Greco, murió en Toledo, y pronto, con las celebraciones que ya han empezado en la ciudad castellana, sabrán que eso ocurrió hace 400 años. Casi todo el mundo sabe que nació en Grecia, si no ¿de dónde iba a venir su universal apodo? Muchos menos están al tanto de que su lugar natal, su patria chica es la isla de Creta, de la que excuso deshacerme en alabanzas porque ya me conocéis. Casi nadie, a escala mundial, puede asegurar en qué pueblo vino al mundo uno de los mayores genios de la pintura de todos los tiempos. Y ya puestos, nadie lo puede asegurar con certeza, ni siquiera en la misma Creta. Los expertos parece que se han puesto de acuerdo en ese nacimiento se produjo en 1541 en Candia, actualmente la capital de la isla que ha cambiado ese nombre veneciano de origen árabe (de El Handak, ‘el foso’) por el mucho más mitológico de Heraklion. Pero la persona que tenga la feliz idea de visitar Creta encontrará que muchos folletos y guías remiten desde hace décadas la cuna del artista hispano-griego a un pueblo cercano, Fodele, a unos 20 kilómetros de distancia.

Animada charla en 'Domenico' de Fodele.

Animada charla en ‘Domenico’ de Fodele.

 

Y Fodele se muestra indiferente a la verdad histórica. Sigue vendiendo que es la auténtica patria del misterioso hombre que pintaba gente alargada. A un paseíto de diez minutos del centro se levanta una pequeña casa de piedra que se reclama el lugar donde el pequeño Domenico pasó su infancia. Dentro, reproducciones de las obras de El Greco y una curiosa vitrina en la que se muestran noticias sobre familiares descendientes del pintor, e incluso retratos que comparan los rostros de esos Theotokopouli con el autorretrato del caballero grequiano. En otro lugar se muestra un recorte de un periódico español de los años 40 del pasado siglo en el que se cuenta la expedición de unos turistas españoles a ese pueblo en busca de las raíces del artista. El Museo es uno de los escasos sitios de Creta en los que se ofrece información en español a los visitantes. Al final de la calle principal, donde el bonito río Pantomantris se sumerge en el fértil valle, junto a un viejo plátano de sombra, hay un monolito de piedra castellana que una comisión de la Universidad de Valladolid regaló en 1934 a la población, y en él una inscripción en español y griego para recordar la herencia común.

Vendedora de bordados en Fodele.

Vendedora de bordados en Fodele.

 

La supuesta casa natal y su correspondiente Museo no destacan entre los miles de atractivos de Creta, pero la iglesia bizantina que está justo en frente sí merece la pena, por su construcción antigua de piedra y sus difuminados frescos. Y Fodele como tal se gana una tranquila visita por su situación, por la carretera bordeada de frutales que lleva hasta él y por el casco urbano lleno de casas tradicionales, tabernas junto al río y puestos donde las ancianas venden sus bordados. Los dueños de establecimientos como ‘Domenico’ gustan de charlar con sus clientes, indagarles sobre su procedencia y bromear con las turistas. A veces la felicidad se condensa en unos minutos de tomar un café griego (helinikó) en terrazas como esa. Y si hay que creerse que aquí nació El Greco se lo cree uno, como se viene haciendo desde siempre.

Comparación, en el Museo de El Greco de Fodele, de una obra del pintor con un habitante del pueblo.

Comparación, en el Museo de El Greco de Fodele, de una obra del pintor con un habitante del pueblo.

La iglesia bizantinaq de la Panayía, en el campo que rodea Fodele.

La iglesia bizantina de la Panayía, en el campo que rodea Fodele.

Ante la casa de la supuesta casa de El Greco en Fodele.

Ante la supuesta casa y Museo  de El Greco en Fodele.

Pero parece que no, que en realidad nació en Heraklion, una ciudad fascinante, no por sus bellezas arquitectónicas, arrasadas casi por completo por el inmisericorde bombardeo nazi durante la llamada Batalla de Creta. La capital atrapa por su intensa vida ciudadana y cultural, por sus innumerables terrazas y restaurantes, por la posibilidad de escuchar la profunda y antigua música cretense, por las ganas de agradar de su gente y, naturalmente, por el incomparable y recientemente renovado Museo Arqueológico, que muestra joyas maestras únicas de aquella desaparecida y elevadísima cultura minoica, la primera civilización del mundo occidental.

La iglesia de Agios Titos, antigua mezquita turca.

La iglesia de Agios Titos, antigua mezquita turca.

Es casi un empeño heroico hablarles a los españoles de Heraklion. Pocos, la mayoría en fugaces cruceros, visitan Creta, y los que lo hacen se limitan a estar de paso en la capital. Como mucho, se acercan a ver las ruinas del palacio de Cnosos, hogar del rey Minos que dio nombre a esa cultura y también a su monstruoso bastardo el Minotauro. Nosotros supimos ver, sólo a la tercera o cuarta visita, el enorme encanto de esta ciudad caótica, sus estupendos lugares para comer de todas las maneras, sus tiendas de música, sus puestos de dulces loukoumades, sus arcos venecianos escondidos, sus mezquitas reconvertidas una y otra vez, la increíble manera de sus jóvenes de pasar horas en charlas de bares sin casi alcohol, su puerto veneciano viejo y dorado, con los leones de mármol labrados en sus muros, sus arsenales, la gruesa muralla, la tumba de Kazantzakis, su mercado aún vivo y sus tiendas de vista y olor antiguo, y esas baratísimas ouzeries, donde tomar el licor con entremeses.

El puerto veneciano de Heraklion, al atardecer.

El puerto veneciano de Heraklion, al atardecer.

Se entra a Heraklion desde el puerto antiguo por la calle 25 de Agosto, a la que llaman la calle de la Mentira, porque su bello aspecto de fachadas neoclásicas promete una ciudad hermosa que luego no existe en cuanto sale uno de ella. Pero, como buena urbe griega heredera de costumbres turcas, enseguida anima la vista la gran cantidad de tiendas y comercios esparcidas sobre todo en los alrededores del Mercado abierto: ferreterías, mercerías, bazares al modo antiguo con artículos que uno creería desaparecidos en nuestra vida moderna, escaparates repletos y boutiques de diseño, tiendas de recuerdos y cafés. Y de vez en cuando, una fuente con elementos romanos o turcos, o los dos mezclados. Y mucha gente, siempre mucha gente, el ritual oriental y mediterráneo del paseo sobre todo vespertino.

Una fachada neoclásica de Heraklion.

Una fachada neoclásica de Heraklion.

Una pequeña y antigua ouzerie en la calle del Mercado.

Una pequeña y antigua ouzerie en la calle del Mercado.

Una de los cientos de tiendas tradicionales de Heraklion.

Una de los cientos de tiendas tradicionales de Heraklion.

 

Aquí, en Heraklion encontraréis los dos únicos cuadros de El Greco que se conservan en su tierra natal. Están en el precioso Museo Histórico de la ciudad, y podréis apreciar que ya estaba en ellos la huella del pintor que luego terminó representando el espíritu español, mire usted por donde. Y si queréis ahondar más en sus raíces, entonces dirigíos a las cercanías de la brillante catedral de Agios Minas. Cerca de uno de sus costados está la iglesia de Santa Catalina (Agia Ekaterini) en el Monte Sinaí. En ella se encuentra el Museo de Arte Sacro, que contiene los mejores ejemplos de iconos bizantinos. El Greco fue uno de los discípulos de la prestigiosa Escuela artística que radicaba en su seno, y la colección del Museo muestra varias obras maestras de Mijaíl Damaskinos, contemporáneo de Theotokopouli.

No os puedo ocultar información: si queréis más detalles de estas dos poblaciones hermanadas por el genio toledano, comprad nuestra Guía Compact Un corto viaje a Creta editada por Anaya. Sí, ya está a la venta. Corred, en masa si queréis, a las librerías y si no la tienen, reclamadla. Por internet, seguro que ya podéis. Si pincháis ahí, podréis ver la portada: http://www.anayatouring.com/Guias/creta/

El mes que viene haremos la presentación en Cádiz. Ya os avisaremos, pero id preparando vuestras mejores galas.

La catedral de Agios Minas

La catedral de Agios Minas

 

 

Primicia ¡ya está aquí!

Ulyfox | 15 de enero de 2014 a las 13:09

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Iba a decir que por una vez iba a hablar de nosotros en primera persona, pero en realidad lo hacemos casi siempre en estas entradas, y a fin de cuentas para eso están los blogs. Pero hoy quiero hablar con un sentimiento que muchas veces es denostado y yo diría que con razón: el orgullo. Pero estamos orgullosos, infantil o seriamente orgullosos, y también nerviosos. Acabamos de recoger del correo un sobre, corriente y normal en su exterior, pero extraordinario en su contenido porque traía en su interior varios ejemplares de nuestra guía de Creta, recién salidos de la imprenta, brillantes, coloridos, nuevos… y sonrientes. Anaya Touring nos los ha enviado en primicia y os juro que sonreían al levantar la solapa del sobre marrón con protección de bolitas de aire en su interior. ¡Pero no corráis todavía a las librerías, no os amontonéis! Hasta el próximo mes no estarán a la venta. No os impacientéis, ya os avisaremos. Luego, cuando demos la señal, podréis correr en tropel a agotar las existencias, por docenas. Están a buen precio, son un buen regalo que implica deseo de felicidad, y más en el año en que conmemoramos el cuarto centenario de la muerte de uno de los cretenses más universales, tan relacionado a la vez con España, Doménikos Theotokopuli, El Greco, nacido en la antigua Candia, hoy Heraklion, la capital de Creta. De momento, y como primicia, ahí lleváis la portada de esta pequeña aportación, que es a la vez invitación, al conocimiento de una isla especial y ciertamente maravillosa, que alberga una gente hospitalaria y de aire confortadoramente antiguo.

He releído de nuevo y detenidamente el resultado de meses de trabajo de campo y de elaboración, y de años de experiencia anterior. Y aunque he torcido la boca con gesto apretado con cada una de las pequeñas y escasas, además de inevitables, erratas, he sentido ese orgullo que me tendréis que perdonar. Y, efectivamente, va por todos vosotros.

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La alegría del año

Ulyfox | 31 de diciembre de 2013 a las 19:30

El café junto a la fuente Bembo en Heraklion, Creta

El café junto a la fuente Bembo en Heraklion, Creta

La portada que nos habría gustado para nuestra guía.

La portada que nos habría gustado para nuestra guía, La Canea eterna.

Esa fuente Bembo.

Esa fuente Bembo.

 

Aunque tengo motivos para esperar pocas cosas buenas de 2014, al menos espero esas pocas cosas buenas. Entre ellas, la primera es la publicación de nuestra guía. Desde la editorial nos han dicho que está a punto de salir. No sé qué querrá decir ‘a punto de’ pero me da igual. Ahí está, en puertas ya de que la suelten a la calle y se someta al hojeado y ojeado de los posibles clientes, al juicio de los viajeros, a la exposición al aire y el sol de esa isla colocada allá en aquel rincón del Mediterráneo donde todo nació, cuando viaje en las manos de quienes decidan encomendarse a su criterio. Ahora pesará la responsabilidad de un trabajo hecho con dedicación y amor, pero no exento del riesgo de errores. Perdonadlos hasta el punto que los podáis perdonar.

 

Ya sólo por eso comprenderéis que este año que empieza sea uno de los más importantes de mi vida. De las tres tareas, ahora sé que ya sólo me quedará pendiente la de tener un hijo, pero digo yo que por algo será. El planeta está lleno de padres e hijos, siempre ha estado repleto de ellos y eso no lo ha hecho mejor ni peor. Un hijo más no añadiría ni un punto de mejoría al mundo, y a nosotros estoy seguro de que tampoco, o casi. En cualquier caso, este libro que el destino a través de Anaya quiso poner en nuestra vida será desde luego, sin ningún género de dudas, fruto de nuestro amor, de nuestra historia eterna con Creta y Grecia. Así pues, será lógico que lo veamos como el más bonito, como el más listo, como el más valiente de todos los libros que en el mundo se han parido. Nosotros, por nuestra parte, nos conformamos con que nos digáis que se parece a sus padres y como siempre, ojalá que por su bien salga a la madre.

Que este año, aparte de salud y república, os traiga a todos una alegría de este calibre.

 

Un año

Ulyfox | 6 de junio de 2013 a las 1:48

El puertecito de Makrygialos, en el sudeste de Creta.

Hace ahora un año también cumplí años. Pero cumplía algo más. Los tópicos dirían que un sueño, pero era algo más real. Estábamos en Creta hace 12 meses, al inicio de esa realidad, pisando el terreno de nuestro proyecto, tomando las primeras notas para la guía en una Moleskine regalada por una decena de buenos amigos y mejores promotores de sueños. Elounda era el lugar, en el golfo de Mirabello, frente al bello y siniestro islote de Spinalonga que fue fortaleza, prisión y leprosería y hoy recibe miles de turistas al año.

Está bien conmemorar aniversarios, establecer hitos, recitar “hace un año…” con sonrisa en la boca y nostalgia en el pecho, pese a que entonces estábamos mejor que ahora, o tal vez por eso. Eso fue entonces. Ahora la guía está terminada, corregida y entregada para que los editores y las máquinas hagan su trabajo con nuestros textos y nuestras fotos. No será posible que esté en las librerías este año, tal vez a finales o a principios de 2014. Esperaremos con ansia el día. Ha quedado bien, nos emocionamos al ver nuestras palabras, nuestros gestos, nuestras sensaciones, nuestros pasos arriba y abajo de orillas y gargantas, impresos en couché, a todo calor. Añoramos, anhelamos repeticiones, nuevos encargos, nuevas mochilas, otros hoteles, otros idiomas, otros sabores. Soñamos (recurrentemente) con más realidades que contar.

Cumplimos años, bienvenidos. Este ya será inolvidable, porque ha sido único pero no lo queremos irrepetible. Volvimos un día, pero nunca nos iremos de Creta. Desde hoy, nunca más tendré 56, pero a esa edad se hizo realidad un sueño nunca soñado: recorrimos una isla mitológica y tangible con el único, maravilloso y envidiable propósito de contarlo. Jronia polá!! (Felicidades!, naturalmente en griego) nos decimos sin pudor.

¡Ya está!

Ulyfox | 21 de febrero de 2013 a las 14:01

 

Coche de caballos en el puerto veneciano de La Canea, la joya de Creta.

Hemos terminado, alea iacta est! que siempre queda bien una cita en latín. Es decir, que la guía de Creta, la nuestra, ya está acabada, que ya hemos enviado el original a Anaya. Ahora queda la edición, la corrección y el ajuste de los textos, la elección de las fotos y ese trabajo editorial tan bonito. Es decir, que aún resta trabajo. Pero lo fundamental, la redacción de los capítulos, el repaso una y otra vez, la elección de las palabras procurando que sean justas, descriptivas, evocadoras y concisas a la vez, la selección de los lugares, la calificación de los locales, la preocupación por el detalle y la generalidad, el descarte de lo que no querríamos descartar, la confirmación de los datos prácticos, las largas y placenteras veladas ante los ordenadores, cotejando, debatiendo, discutiendo conceptos y enfoques… todo eso está listo. Como en la foto que abre este post, que muestra la aldea de Agia Roumeli, a la salida de la Garganta de Samaria, nos vamos alejando de Creta… o tal vez acercándonos más.

El puerto de Rethymno, una mañana de junio

De pronto llegó el segundo decisivo, el que marcó la enorme diferencia entre el de un segundo antes y un segundo después, entre la pesada carga de la responsabilidad y el alivio incrédulo: “¡Pues yo creo que esto ya está!” Poco, poquísimo antes, aún estábamos enredados entre dónde ir con niños o cómo llegar desde La Canea a Heraklion, y de pronto, nos encontramos con la inmensa alegría del trabajo acabado, y creemos que bien hecho. De momento, las primeras reacciones de la editorial son de satisfacción por nuestro texto ¿Qué más podemos pedir? Sí, claro, más dinero, pero mira por dónde no esperaba llegar a decir, en tratándose de trabajo, que lo más importante no es lo que te pagan. Pero así ha sido esta vez.

En la plaza baja de Anogia, en las laderas del Psiloritis.

Gracias a la realización de esta guía, y después de dos meses largos dando vueltas por Creta, en primavera, verano e invierno, podemos decir que ya somos unos expertos en la isla de Zeus, que seguramente no será una cosa muy útil pero os puedo asegurar que nos da mucho gusto. Sabemos que cuando volvamos tendremos amigos a los que saludar, y algunos hasta nos invitarán con placer. En Heraklion siempre tendremos una botella de retsina kekrivari y en Kato Zakros una pareja de hoteleros muy especiales con los que charlar; en La Canea reconoceremos los muelles soleados y en Rethymno Yiorgos y Katerina quizá hagan de nuevo para nosotros la pasta filo.

Creta es ante todo vida rural tradicional.

Y por aquí, es seguro que más de dos usarán nuestras palabras para guiarse en las carreteras que bordean el monte Psiloritis o para buscar el monasterio de Agios Nikolaos donde el eremita Christódulos nos obsequió con galletas y raki, o para comprobar la tragedia del Moní Arkadi o si realmente la laguna de Balos frente a Gramvousa es tan impresionante. Cuando vayan a Creta, tal vez alguno se decidirá por nuestra guía como su guía, y entonces nos habremos extendido tanto tanto como nunca habíamos soñado, habremos compartido nuestra admiración y amor por Creta hasta límites insospechados. Si con suerte son varios miles (ánimo, ánimo), habremos sembrado algo de eso, y nunca tendremos tiempo de agradecer tanta suerte. Casi un año de trabajo, con Pe al pie del cañón. No podemos decir que ha merecido la pena, porque no hay pena, ni la más mínima.

 

Color y luz inusitados en la playa de Elafonisi.

 

Difícil

Ulyfox | 6 de febrero de 2013 a las 14:47

Podéis verlo como una justificación. Lo pretendo. Me encanta este blog, pero todo mi tiempo libre lo estoy dedicando a acabar la guía. No importa, es un trabajo maravilloso. Pero absorbente, sobre todo cuando se une al también absorbente trabajo cotidiano y a las obligaciones de la vida normal. Por no hablar de las necesidades físicas de alimentarse y dormir, que también se llevan su tiempo.

Este trabajo que un día afortunado nos tocó nos tiene atareados. Y eso incluye que hayamos abandonado, casi literalmente, a los amigos, las aficiones y casi a la familia. No importa. Ya estamos casi a punto de acabarlo. Hecho el gozoso trabajo de campo, acabada la recopilación y confirmación de datos, terminado el borrador del texto definitivo, ahora estamos en la fase de repaso, corrección y remate de detalles. Pienso que acabando el Carnaval estará acabada la guía, al menos en lo que se refiere a nuestro trabajo. Luego vendrá la tarea de edición y ajuste de los textos, pero eso corresponde en su mayo parte a Anaya Touring. Espero dejárselo facilito.

Y entonces volveremos a ver a los amigos, a ir al cine, a salir a comer y esas cosas que añoramos. Ya tenemos varias citas apalabradas. Por favor, no os bebáis todo el vino que nos tenéis guardado.

Y a seguir escribiendo en este blog. Difícil en estas condiciones. Pero volveré.

Rellenos de resistencia

Ulyfox | 24 de enero de 2013 a las 14:55

Limpiando deliciosas flores de calabacín en Zaros.

Aquellas mujeres de pueblo cretense, muy de mañana, estaban limpiando amarillísimas flores de calabacín. Limpiarlas significa simplemente quitarles las hormigas y otros bichitos, delicadamente y con la punta de un cuchillo, y luego sacudirlas para que caiga lo que tenga que caer. Amaneció un día espléndido en Zaros, en el centro de Creta, a los pies del monte Psiloritis, después de una noche en la que el viento había golpeado con fuerza en las ventanas y aliviado un poco el intenso calor de la tarde anterior. En Zaros no había mucha gente esa mañana de junio. Por las calles, de hecho, solo se veía alguna mujer limpiando la entrada de su casa, alguna mujer regando sus plantas, alguna mujer preparando flores de calabacín para rellenarlas, como estas de las que hablo.

De mañanita, con el café y unos bizcochitos, se preparan las flores.

Nos acercamos (‘kalimera!’) a preguntar qué hacían, y como pudimos, nos entendimos. Limpiaban las flores para luego escaldarlas un poco y rellenarlas de arroz con cebolla, eneldo y yerbabuena. Todo eso se cuece junto y sale una comida deliciosa, ideal si se acompaña con un poco de yogur o tzatziki y un buen vaso de vino. Damos fe. Después de explicarnos someramente la receta de estas dolmades nos preguntaron de dónde éramos (apó pou iste? Ispanía? Ah, orea!) y cómo estaba nuestro país. Con la misma crisis que aquí, les dijimos. “Ah, hijos, si seguimos así dentro de poco comeremos nada más que dolmades“, se lamentaron entre risas. Nos preguntaron cuándo nos íbamos. Ahora mismo, les dijimos. “Vaya, es una pena, porque si no mañana os llevaríamos un platito de estas dolmades”. Qué mala suerte, hombre, nos tuvimos que conformar con decir adiós. Con lo que nos hubiera gustado probarlas de sus manos, en su platito blanco y con un plastiquito por encima, tal vez en la terraza del kafeneion de enfrente…

Un rincón de la bella Zaros

De todo eso me acordaba hace unos días, cuando me decidí a preparar unas hojas de parra rellenas, otro tipo de dolmades mucho más populares en toda Grecia, con toda su historia detrás. Estas hojas de parra han viajado desde el mercado municipal (el Agora, vaya nombre en griego para una plaza de abastos) de La Canea hasta la Isla. Las compramos allí, en nuestro reciente viaje, a una mujer mayor con un puesto enorme donde vendía de todo para comer, y todo delicioso. Una mujer mayor que hablaba su mijita de inglés, más o menos como yo. A ella le compramos también la tarama, un concentrado de huevas de pescado que hace una pasta exquisita y especial, la taramosalata, cuando se mezcla en las debidas proporciones con puré de patatas, aceite y limón. Otro día se intentará.

Tentadores puestos en el Mercado de La Canea.

La prueba de las dolmades no salió mal del todo. Por si queréis intentarlo, os doy la receta. Lo que ya no sé es deciros cómo conseguir las hojas de parra escaldadas. Desconozco también si servirían las hojas de parra de por aquí, supongo que sí. Bueno, ahí va: se hace un refrito de cebollita, de las largas, y cuando están dorándose se les echa arroz, con un buen puñado de eneldo y otro de yerbabuena, bien picaditos. Se sofríe todo sólo un poco, porque el arroz se terminará de hacer luego. Se aparta del fuego, y cuando esté frío se pone una cucharadita corta de esta mezcla en cada hoja de parra escaldada, y se envuelven formando las dolmades. Se colocan una junto a otra en círculo en el fondo de una cacerola, se cubren con agua, limón y aceite y se deja consumir. En una media hora estarán, cuidando que no se queden sin agua antes de tiempo. Se les pone un plato encima para que no se separen ni se abran. Luego se sacan y se sirven en frío. Mejor si se acompañan con un poco de tzatziki, que no es más que una mezcla de yogur griego (escurrido el suero), pepino rallado (escurrido de agua), ajo triturado, aceite de oliva, sal y pimienta, auténtico sabor griego.

Las hojas de parra, ya en nuestra cocina

¿Que cómo me salieron? Mejorables, pero muy aceptables. Aprendí que debo echarles un poco más de agua para la cocción y no dejar que se consuma toda. La próxima vez serán gloriosas. Esta vez sólo evocadoras, muy evocadoras.

Salieron mejorables, como la foto, algo desenfocada.