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Penélope Travels

Ulyfox | 9 de abril de 2014 a las 13:54

Terraza del Stella Apartments en Kato Zakros, en Creta.

Terraza del Stella Apartments en Kato Zakros, en Creta.

Así nos gustaría llamar a una agencia de viajes que montáramos para amigos y confiados. Estos nos buscan y nosotros los buscamos. Se nos abre la expresión cuando alguien nos pregunta ¿habéis estado en tal sitio? y si es que sí, empezamos y no paramos. Especialmente conocida es nuestra pasión por el Mediterráneo, por lo que nos llueven las preguntas sobre ese lugar central del mundo que nosotros todos conocemos y vivimos.

Casas de Cefalú, en Sicilia, al borde de la playa.

Casas de Cefalú, en Sicilia, al borde de la playa.

A Ricardo y Cana, amigos en el alma viajera, les compartimos preparativos y están a punto de cerrarlo todo para irse a Creta este verano. Y era ver hoteles, lugares, tabernas y crecer la envidia en nosotros, la envidia porque ellos irán antes. Pero es a la vez llegar a casa Penélope y hacer lo que más le gusta: repasar estancias, comprobar direcciones, aconsejar alojamientos, confirmar horarios. De nuevo, una guía personalizada. Ya está.

Hace unos días, tres amigas y compañeras me consultaban su viaje a Sicilia. Programamos juntos paradas y fondas, desechamos algunos, reforzamos otros y rectificamos lo que había que rectificar, entre referencias cinematográficas a ‘El Padrino’ y ‘Cinema Paradiso’. Nada más agradable comprobar a la vuelta que ese lugar bendecido por la herencia griega y latina les ha encantado.

Y una pregunta que nos hacemos cada vez más a menudo: ¿no deberíamos dedicarnos a esto, a ayudar al necesitado de consejo a planificar su viaje, a no perderse los detalles más humanos de cada lugar, a compartir nuestros amigos, a que les lleven recuerdos y besos, a que los traten bien cuando lleguen, a cuidar que no tengan problemas y si los tienen encuentren la solución?

Esa es la cuestión.

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Y la elegida es… ¡Bilbao!

Ulyfox | 2 de abril de 2014 a las 13:34

PENSION-ARIAS-BILBAO_-CASCO-VIEJO

Mira que estuvimos a punto de reservar vuelo y hotel en Edimburgo. Mira que de pronto apareció en nuestra búsqueda el brillante nombre de Palermo y la promesa de revivir Sicilia. Mira que tenemos algunas guías de Escocia que nos ha prestado un amigo, y mira que las palabras de quienes han ido a visitar ese país son muy convincentes, y entre todas ellas las que pronuncia la enamorada Pili. Pero no, al final, por fin, en este próximo Puente del 1 de Mayo ¡nos vamos a Bilbao!

Es interesante analizar el proceso por el que algunas veces hemos hecho todos los preparativos, menos el paso definitivo, para irnos a algún sitio y luego lo hemos pospuesto. Nos dice Pili: “Cuando por fin vayáis a Edimburgo, os preguntareis por qué no habéis ido antes”. Ojalá, y seguro que iremos. No vamos a ir todavía por varias razones, cada una de las cuales podría considerarse nimia según el momento. Pero, resumidamente, es bastante más caro, el viaje bastante más largo, y las combinaciones de vuelos bastante más incómodas. Y el Norte-Norte con sus nieblas y sus paisajes bucólicos que atrapan las ensoñaciones de Pili aún no nos toca el corazón tanto como el brillo mediterráneo. Por otra parte, está el tema del tiempo, del atmosférico me refiero. Ya sé que Bilbao no es precisamente Cancún, pero tiene otro argumento de más peso: seguro que comemos mucho mejor. Siempre me ha extrañado mucho la poca importancia que se le da a la comida en los países del norte de Europa, la dificultad de encontrar algo realmente rico, al contrario de lo extremadamente fácil que es comer bien en cualquier país del Sur.

Es curioso que muchos de estos argumentos, algunos excepto el de la comida, nos han servido muchas veces para posponer nuestra deuda con el País Vasco. Esta vez, quién sabe, los iones en el aire tal vez se dispusieron para abrir definitivamente las puertas de nuestra resistencia. Así que nos prometemos una ciudad moderna, una gente educada, unos paisajes verdes y una comida excelsa. Eso esperamos, y que la visita nos contraríe de una vez por todas nuestras reticencias.

Por eso, por favor, como seguro que muchos habréis hecho la tarea antes que nosotros y conocéis ya la gran capital del Norte y sus alrededores, soltadnos por aquí unos consejitos, unas pistas de lugares para ver, oler y comer en sus calles, costas y montes. Se agradecerán. Os devolveremos el favor con creces dándole, a la vuelta y quizá durante, forma a varias entradas en este blog que es vuestro.

Aviso de salida

Ulyfox | 31 de agosto de 2013 a las 21:09

Penélope en Nauplia, en aquel lejano 1992.

Penélope en Nauplia, en aquel lejano 1992.

Nos vamos. De nuevo. Cuando muchos (perdonad la petulancia) de vosotros leáis esto, ya estaremos en camino, en el avión o aterrizando en Atenas, o quizá ya habremos pasado nuestra primera tarde en Nauplia, allá en la Argólida, cerca del asombroso teatro de Epidauro.  Nauplia, extraordinariamente fortificada por los venecianos, fue la primera capital de Grecia tras la independencia, y es una de las ciudades más bonitas del país. Allí estuvimos apenas unas horas en el revelador año de 1992. Llena de bares, cafés y restaurantes que prometen largas veladas en maravillosas terrazas. Desde allí os saludaremos en la próxima entrada, si quieren los dioses de internet, que deben existir también.

En las gradas eternas de mámol del grandioso Epidauro.

En las gradas eternas de mámol del grandioso Epidauro.

Nos espera un mes por tierras helenas, por ese histórico, micénico y clásico Peloponeso, por nuestro hogar-Creta, por las Cícladas, y por Atenas a ver a Margaritoula, la cañaílla entusiasta que ha hecho de la capital griega su hogar, y solo pedimos que el tiempo, el meteorológico, no sea inmisericorde con nosotros. Deseamos largos días de playa y atardeceres majestuosos, y ropa ligera, para disfrutar esa tierra en todo lo que se debe.

Otro rincón de la Nauplia de hace 21 años.

Otro rincón de la Nauplia de hace 21 años.

Apenas hemos terminado de contar nuestra visita a Italia del pasado mes de julio, y ya tendremos material griego en pocas horas para desplegarlo ante los ojos de todo el que quiera verlo. Y el tiempo (Cronos) irá diciendo.

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Lo que nos salva

Ulyfox | 23 de agosto de 2012 a las 12:08

Ante la bahía de Matala, en el inmenso golfo de Mesara

 

Salvando todo lo (poco, pero bueno, escogido) salvable, no es el mejor verano de nuestras vidas, lleno de incertidumbres, de estar en un ‘ay! por el qué vendrá, conteniéndose uno la indignación por no ponerse malo. Entre lo que nos salva están esos planes, esos proyectos, esos trazos dibujados hacia el futuro con la mejor voluntad, con el mayor esfuerzo de ser felices. No estamos lejos, ahora, de ese futuro dibujado, apenas a 10 días de distancia de aterrizar en nuestro aeropuerto favorito, que es mucho más que un aeródromo, es un colchón mullido y fresco adonde tirarnos desde aquí. Repasamos lo vivido recientemente y nos regodeamos con revivirlo dentro de nada. Parece mentira, parece un tópico, pero eso nos da fuerzas, las fuerzas de lo presente frente a los que agitan las tinieblas del futuro.

La fuerza es una luz, es un vino, es una conversación, es un agua y una montaña, y una mesa y dos sillas, y un plano, muchos mapas y un volante. Y dos manos, dos cabezas, cuatro miradas y un deseo. Y un nombre que resume todo esto, monotemáticamente, tal vez mesiánicamente: Creta. En eso andamos, hermanos.

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El próximo viaje

Ulyfox | 2 de marzo de 2012 a las 15:11

El próximo viaje será el mejor. El próximo viaje tiene que ser el soñado. El próximo viaje, si todo sale como debe, si todo gira como nos merecemos, implicará seguramente revisitar sitios amados y descubrir rincones desconocidos donde creíamos que éramos habitantes cotidianos. La próxima salida debe ser esclarecedora, enriquecedora, emocionante, de compartir y respetar, de preguntar y responder, de tomar notas y tachar tópicos, de fotografiar y escribir, de equivocarse y de pedir consejo; tiene que ser agotador y responsable, frustrante y temeroso.

El próximo periplo tiene que ser el del enamoramiento absoluto, el que debe ser seguido por la propaganda pública de nuestro amor polígamo, la primera tal vez de nuevas experiencias. Quién sabe. Estamos tan ilusionados con nuestro próximo viaje que no es posible perder dinero aunque se gaste, ni dilapidar energías aunque acabemos fatigados, ni despilfarrar palabras aunque se nos seque la lengua.

Tiene que ser.

 

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Esto no es un blog de viajes

Ulyfox | 30 de noviembre de 2011 a las 15:15

El mar de la isla griega de Amorgós.

O no exactamente, o no del todo, o a su manera. Probablemente, mucha gente (bueno, en realidad no tanta, nunca romperé récords de audiencia)  no encontrará las pistas que busca al entrar en este blog. Esto es más bien un lugar de vivencias, pequeñas porque son sólo de dos personas, y tal vez de descubrimiento para otras pocas.

Dice un estudio de esos que hacen los que se dedican a hacer estudios inverosímiles que un periodista con blog es más influyente que uno sin él. Yo no he notado nada, mucha gente me sigue llevando la contraria y otros tantos me ignoran. De todos modos, ese sería un asunto que interesaría sólo a los que se preocupan por influir. En todo caso, me gusta emocionar. No quiero yo incitar a la gente a viajar, sino más bien apoyar al que ya tenga esa bendita tendencia, tal vez alimentarle el gusanillo de visitar algún lugar de los que aquí se publican. Sí me gustaría que cada día disminuyera el número de personas que dicen que como Cádiz no hay nada, sin haber salido más allá de las Puertas de Tierra. Y aumentara el de gente que, después de ver algo de mundo, concluyera que este rincón atlántico trufado de mediterráneo y africano, con una historia por reivindicar y disfrutar, no está tan mal. Todo, como verán, pretensiones muy modestas, adobadas por un aroma griego voluntariamente inevitable.

Eso sí, les anuncio que estamos a punto de coger de nuevo la carretera y dejarnos abrazar por el frío, el olor a chimenea y cordero, y por las casas con entramado de madera en La Alberca, Salamanca. Serán nada más que tres días. O nada menos, allá por Las Batuecas, ese lugar mítico donde decían que la gente se mantenía al margen de todos los afanes. Lo cual no viene mal en estos tiempos de tribulación y temores, como paréntesis y para coger fuerza en lo que nos queda. Pues eso.

Cuando llegue septiembre…

Ulyfox | 24 de julio de 2011 a las 2:11

… todo será maravillooosoo” decía la antigua canción. Nosotros ya tenemos el plan casi acabado. ¡¡Sí, lo puedo decir!! Nos vamos a Jordania. Por fin Petra, por fin Wadi Run, por fin Jerash y por fin el Mar Muerto. Allá vamos, y que sea lo que Alá disponga. Inshalá!! ¡Ojalá! Al handulilá! Buenos hoteles, la deliciosa comida árabe, el misterio, la historia de nuevo, el viaje. Y acariciar la capital nabatea tallada en piedra tornasolada. En realidad, hubiera dado toda mi fortuna por ir junto a aquel explorador inglés que la redescubrió para Occidente y sufrir el pasmo con toda su intensidad. Ahora, temo que el chándal de color o la equipación de alguna selección profanen la vista, pero si es así tampoco lloraré: subiré el ala de mi sombrero y levantaré la vista hacia las altas columnas del Tesoro, como consuelo infalible. Espero.

Luego de eso, iremos a descubrir alguna pequeña isla griega, y a saludar amigos en otras tantas conocidas, repitiendo el rito purificador, hasta tener la mochila llena de barritas energéticas con las que pedalear en el largo llano hasta las próximas vacaciones.Gracias.

Permitidme este alto que acabo de hacer en las crónicas sicilianas. Es un anticipo.

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Otoño, sala de espera

Ulyfox | 5 de noviembre de 2010 a las 2:20

 

Las piscinas naturales de Pammukale (castillo de algodón), en Turquía central.

Las piscinas naturales de Pammukale (castillo de algodón), en Turquía central.

Qué nostalgia, qué desazón de viajar. Decenas de veces al día pensando en el futuro viajero, en el pasado viajero. Te acuerdas de, te imaginas que. Aquella tarde que estuvimos en, cuando vayamos a cenar en. Qué presente tan largo, qué paréntesis parado en tu presente. A dónde y por dónde será el próximo. Qué adicción. Y si…? No podemos, sí podemos, no pienses tanto que es muy caro. Seguro que nos llega. Año viejo tal vez en Santander. Eso estaría bien, pero ¿nos llegará? Hombre, yo creo que nos alcanza, es cuestión de hacer números, algún hotelito en Santillana del Mar, un coche alquilado, Asturias está muy cerca. Y las cuevas de Altamira, el Paleolítico, el arte magdaleniense, la Capilla Sixtina del Cuaternario. ¿Y acercarnos a Bilbao? No importa que haga frío, o que llueva. Están los bares, los restaurantes, los museos, los cálidos hoteles de invierno, de largas tardes de libros. Y las calles cuando por suerte sale el sol, y la comida. ¿Reservar tan pronto? Cualquiera sabe lo que puede pasar. Qué más da, mujer, lo mismo vamos a tener a final de mes. No sé, lo pensaremos.

Y así estamos, pensándolo. ¿Y en primavera? Una escapada, un fin de semana. Oye que en Madrid hay una exposición de Renoir. Hace tiempo que no vamos a Madrid, y eso que pisamos el aeropuerto varias veces cada año ¿Y Barcelona? la Sagrada Familia está muy avanzada, te llevaré al Senyor Parellada. Oviedo sale muy caro en avión. Cantabria tiene todas las papeletas para fin de año.

¿Tú no crees que el próximo septiembre deberíamos ir de una vez a Jerusalén? ¿Y también Petra? ¡Ah, Jordania! Mientras, soñamos los recuerdos de castillos de algodón, las piscinas naturales de Pammukale, y nos consolamos escaneando las diapositivas de aquel primer lejano año en Turquía. Ahí las tenéis, soñad.

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