El tráfico, cuesta abajo y sin frenos

Sebastián Sánchez | 29 de septiembre de 2011 a las 16:36

Málaga se empieza a acostumbrar a convivir con calles que no están repletas de coches y con un tráfico mucho más amable. La crisis económica que a todos aprieta, la necesidad de ahorrar en aquello que puede ser prescindible y la incorporación en los últimos meses de plataformas adecuadas para medios alternativos de desplazamiento, como los carriles bici, vuelven a aliarse para observar un nuevo descenso en la intensidad media de circulación en las principales vías de la capital de la Costa del Sol.

Por décimo cuatrimestre consecutivo, el número de coches y motos que circularon por ejes como la Alameda Principal, la Avenida de Velázquez y los paseos marítimos Pablo Ruiz Picasso y Antonio Machado, por ejemplo, cayó, y lo hizo, entre mayo y agosto, del orden de un 15%. “Los datos ponen de manifiesto la tendencia a la reducción en la intensidad, con vías en las que se alcanza entre un 40% y un 60% de descenso”, expuso el concejal de Movilidad, Raúl López.

El caso más extremo en esta línea de caída es la AvenidaHerrera Oria, que de soportar una intensidad diaria de 20.940 vehículos ha pasado en los últimos cuatro meses a poco más de 10.300, lo que se traduce en una caída del 50% respecto al mismo periodo de 2010.Un efecto producido, según el edil del PP, como consecuencia de las obras del Metro en la calle Cómpeta, que la tiene cortada desde hace alrededor de un año, situación que mantendrá hasta finales de este ejercicio.

Los datos, aunque también negativos, son menos ostentosos en otras vías demayor peso en la red urbana, como la Alameda Principal y la calle Pacífico, con una reducción de un 15%. Esta última calle fue utilizada masivamente meses atrás por los conductores como eje alternativo ante el corte de Carretera de Cádiz por los trabajos de ejecución de la línea 2 del suburbano. Sin embargo, tras la apertura de las avenidas Velázquez y Héroe Sostoa la intensidad que soporta ha ido decreciendo de manera continuada. El último cuatrimestre, por ejemplo, eran del orden de 41.367 coches en ambos sentidos, frente a los más de 49.300 de hace un año.

En el caso de la Alameda Principal, el contraste no se produce tanto con respecto al periodo mayo-agosto de 2010, sobre el que cae un 15%, sino con el mismoperiodo de 2006, época anterior a la crisis económica. Una comparativa que pone de relieve la envergadura de la evolución del tráfico en la capital de la Costa del Sol. Los datos oficiales del último balance del área municipal de Movilidad cifran en casi 32.700 vehículos los que pasan por este eje a diario en ambos sentidos, muy lejos de los casi 47.200 de cinco años antes. Es decir, que en un lustro la densidad de la circulación por la zona ha descendido en 14.500 coches, un 30% menos.

En el otro extremo de la balanza hay que destacar el caso de Pasillo Santa Isabel, eje que está siendo usado a diario por más de 21.600 vehículos, lo que suponen del orden de 6.000 coches más que en el mismo periodo de 2010. ¿Cómo se explica este crecimiento cuando en el resto de ejes el tráfico cae? López lo justifica en la apuesta que desde el Ayuntamiento se viene haciendo desde hace meses por este eje como “itinerario recomendado” para dirigirse hacia la zona norte de la ciudad o para evitar el paso por el casco antiguo, afectado en el último periodo, por ejemplo, por las obras de la Plaza de la Merced.

Los números mantienen a la Avenida Valle Inclán como la calle más transitada de la ciudad, con un cómputo global de unos 63.600 vehículos, lo que supone una ligera reducción sobre el mismo cuatrimestre de 2010, pero está muy por debajo de los más de 74.000 de 2006. Tras ella se sitúa el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso, con 48.600 vehículos, y Muelle Heredia, con unos 46.500. Por franjas horarias, la hora punta de mayor intensidad se localiza a las 14:00 en Valle Inclán sentido este, es decir como vía de salida, y el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso, en la misma dirección, con una media superior a los 3.220 vehículos.

  • Esperanzi

    Aparte de que la red publica se amplie que es determinante, la concienciación social sobre el transporte publico es esencial y es aquí donde todavía nos queda mucho por avanzar.