Utilizar el Cercanías sale barato

Sebastián Sánchez | 14 de octubre de 2011 a las 10:28

Tren de la línea de Cercanías

Un estudio de Renfe concluye que el uso de este tren permitió un ahorro en desplazamientos, contaminación y accidentes de 15,6 millones de euros


LOS números asociados a los medios de transporte sostenibles, como es el caso del ferrocarril, son los más fieles exponentes de sus ventajas con respecto a los vehículos a motor. Una demostración de este hecho es que a lo largo del pasado año, conclusión perfectamente extrapolable a lo que llevamos de 2011, la utilización de los trenes de Cercanías en la provincia de Málaga supusieron un ahorro de 15,6 millones, incluyendo en este parámetro elementos como el impacto sobre el cambio climático, la contaminación y la tasa de accidentes que habría tenido el hacer estos desplazamientos en motocicleta o automóvil.
Los responsables de Renfe extraen esta conclusión tras corroborar que el uso habitual de los dos trazados ferroviarios, en especial del ramal entre la capital de la Costa del Sol y Fuengirola, ha permitido eliminar hasta seis millones de desplazamientos en coche durante los doce meses de 2010, cifra muy similar a la de todas las circulaciones en automóvil realizadas en diez días laborables en la ciudad de Málaga.

Es decir, que la media de desplazamientos mensuales que evita el tren es de unos 500.000. Ampliado el parámetro temporal a los nueve primeros meses de 2011, el dato sería de unos cinco millones de desplazamientos evitados, a lo que hay que añadir el aumento de las frecuencias en el Cercanías a Fuengirola desde el pasado 11 de septiembre.

El impacto económico del núcleo de Cercanías se traduce en un ahorro de 6,9 millones por congestión urbana; 4,7 millones, por accidentes; 1,8 millones, por cambio climático; 1,4 millones, por contaminación atmosférica; y 0,8 millones, por contaminación acústica y por otros efectos urbanos y sobre el paisaje.

A todo ello hay que sumar las claras incidencias positivas que el medio ferroviario tiene sobre el medio ambiente, puesto que permitió un ahorro de 16.700 toneladas de CO2 y de cerca de 5.800 toneladas equivalentes de petróleo. “Estas cifras equivalen a las emisiones eléctricas anuales de los hogares de una población del mismo orden de magnitud que la suma de las poblaciones de Antequera y Benalmádena”, apuntaron desde la compañía ferroviaria.

Esta realidad se ha visto mejorada por la renovación del parque de trenes de las líneas Málaga-Fuengirola y Málaga-Álora en los últimos años, que cuentan con trenes Civia. Este material móvil está equipado de freno regenerativo, un dispositivo de ahorro energético basado en la capacidad del tren de frenar actuando como un generador de electricidad, convirtiendo la energía cinética en energía eléctrica, y devolviéndola a la red. El circuito permite que la energía sobrante vuelva a la catenaria y pueda emplearse para mover otros trenes, alimentar servicios auxiliares del mismo tren que frena o para almacenarla en acumuladores a bordo del mismo.

La presencia de trenes Civia equipados con freno regenerativo ha impulsado el desarrollo en Málaga de un proyecto de investigación para estudiar la viabilidad de la instalación de subestaciones eléctricas reversibles, que permitan devolver a la red eléctrica general la energía regenerada en el proceso de frenado. Se trata de un proyecto pionero para desarrollar la primera subestación reversible en corriente continúa de toda la red ferroviaria estatal.

Esta energía cuenta con amplias ventajas como son su calidad o la posibilidad de conocer los horarios de su generación, y supone más de un 25% del total de la energía consumida por los servicios de Cercanías. Actualmente, esta energía se aprovecha directamente desde la catenaria por el siguiente tren que circule.

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