José Antonio Martín Pereira | 11 de marzo de 2011 a las 23:45
Paradojas de la vida, en Sevilla quejándonos de lluvia mientras en la otra punta del planeta la tragedia se dilata en forma de onda expansiva. Conmoción generalizada a la vista de imágenes y datos que dan la vuelta al mundo, en tiempo real, incrustando puñales en el sentido de la conciencia. El primer viernes de Cuaresma deja, entre un sin fin de cultos en el seno cofradiero, el quinto terremoto en cuanto a intensidad de los registrados en el mundo (desde que se cuantifica el fenómeno) y el mayor que ha sufrido Japón, un país que soporta constante actividad sísmica al asentarse sobre el denominado «Anillo de Fuego» del Pacífico.
Difícilmente podría un servidor aportarles algún apunte que a esta hora desconozcan, desde luego tampoco es esa la intención de las presentes líneas, simplemente pedirles un instante de reflexión, ahora que es probable tengan ustedes la oportunidad de orar ante la Imagen que concentra su devoción. Por las victimas de tan aciaga catástrofe, y por qué no, por aquellas que inocentemente (y de modo bien distinto) también lo fueron este mismo día hace siete años en los ataques terroristas sobre cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid, una plegaria.

Foto: STR
12 de mayo de 2011 a las 4:12 pm | Enlace permanente
[...] Hoy es de esos días en los que la perplejidad no abandona el alma. Supongo que permanecerán al tanto, varios temblores sacudían en la tarde ayer la región de Murcia, con especial incidencia dos de ellos (de 4,4 y 5,1 grados de magnitud respectivamente en la escala Ritcher), ocasionando 9 víctimas mortales, 167 heridos, y numerosos daños materiales los cuales en este preciso instante comienzan a evaluarse. Conmoción propagada en correspondencia a las informaciones que constantemente van superponiendo datos, nada agradables dicho sea de paso. Desgraciadamente la tierra ha vuelto a mostrar su lado más cruel, y ésta vez la tragedia queda en casa, y no a cientos de kilómetros. [...]