Es primavera en Sevilla

José Antonio Martín Pereira | 21 de marzo de 2011 a las 12:11

¿Cómo estás? Un favor quisiera pedirte antes de verte soltar los bártulos para instalarte definitivamente, no abuses despachando calor que todavía es pronto y a eso nunca se acostumbra uno. Por cierto, disculpa mi atrevimiento al tutearte, no por ello pretendo perderte el respeto, más bien lo contrario. Por lo que pude observar apareces con buen aspecto, ello pese a que en Libia y Japón, por cuestiones extremadamente distintas, no tuvieron preparada tu venida. El mundo no vive precisamente en armonía y bien lo sabes. Y a Sevilla, ¿la encontraste admisible? Sé que la has conocido en tiempos mejores, y puedo asegurarte que el escenario sigue intentando no perder las ideales costumbres aunque desafortunadamente nos tengamos que conformar con ir tirando.

No podrás quejarte del recibimiento, cientos de naranjos se esmeraron por camuflar disgustos entregando lo mejor de sí mismos. El estallido de olor es una gozada con fecha de caducidad, así que no pierdas la oportunidad y regocíjate. Conozco tus exigencias, pero antojos de Parasceve han elevado a utopía una acogida de multitudinarias luminosas precediendo al palio de la Virgen de las Aguas. Años pasados fue posible y en un futuro volverá a serlo. Tú esmérate y haz los pactos que estimes para que las nubes ni se acerquen cuando llegue la hora, el resto lo pondrá la ciudad. Dicho sea de paso, tendrás aquello que ansías, disfrutarás de la Virgen del Patrocinio y su dulce mirada cuando la noche del Viernes Santo se muera sin morirse. Confía en mis palabras, sin olvidar la encomienda.

No es mi intención alargarme en exceso, simplemente reiterar mis disculpas por haber robado un par de minutos de tu preciado tiempo franqueándote con palpable exceso de confianza, ruego sepas entenderme. Si me lo permites, quisiera concluir emitiendo en tu nombre un mensaje a mis lectores: es primavera en Sevilla.

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