En San Lorenzo

José Antonio Martín Pereira | 24 de marzo de 2011 a las 11:43

Si es asiduo a este espacio no le resultará extraño. Si me conoce personalmente aún menos. Inclusive puede que coincida con la consideración de un servidor. De no ser así, y siempre que me lo permita, intentaré acercarle con brevedad a mis pensamientos. Porque, aunque la Cuaresma tiene sobrada fuerza como para auparse por encima de cualquier Imagen, el ser humano necesita encomendar su suerte cuando la debilidad acecha. Es inevitable poner rostro a Dios.

Ciertamente cada uno idealizará en su mente una particular visión de Dios, probablemente dispar a la de su hermano, vecino o amigo. Es la suya propia. Su concepción tornada en verdadera desde el momento en el que usted así lo estimó. Y esa percepción es irrefutable. Pero, ¿ha pasado por San Lorenzo en Cuaresma? Le atestiguo que sigue siendo el mismo Dios conocido, aunque distinto. La Divinidad que habita en cada Sagrario tiene la cara del Gran Poder. Análogo al de su entendimiento, allí espera, para colmar de Bondad y Misericordia cada una de sus inquietudes, invitándole a seguir el camino trazado por la cenicienta Cruz impuesta sobre su frente y presto a cargar con el peso de sus pecados.

Pudiera alimentarle con una estampa espectacular que definiera con exactitud las intenciones del presente texto, pero prefiero que sea usted quien la tome. En San Lorenzo, el Gran Poder aguarda.

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