Oraciones

José Antonio Martín Pereira | 8 de abril de 2011 a las 10:36

La espera acorta compases ralentizando la marcha. Abril alojado entre jacarandas y geranios. Azahar derramado por el sol. Triana de nombre Patrocinio. Palmas, incienso, plata, torrijas y capirotes. Un grupo de niños corretea en la rampa. Suena “Quinta Angustia” mientras la mirada pierde el rumbo entre el terciopelo suspendido. Esta tarde reunión y mañana besamanos. «La primavera ha venido, nadie sabe como ha sido» (A. Machado), y ahora espolea y regocija fruiciones entre el indescifrable acervo de menudencias que la componen.

Pero el ser humano, en pos de su propio inconformismo, necesita además elevar mente y corazón, buscar a Dios. Y qué mejor forma que la surgida emitiendo la ofrenda devota de todo su ser. «Pide y te darán; busca y encontrarás; llama y te abrirán» (Lucas 11,5-13). La oración es concebida como impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada al cielo, un grito de reconocimiento y comunicación con Dios que jamás debería olvidarse. «El cimiento de la oración va fundado en la humildad, y mientras más se abaja un alma en la oración, más la sube Dios» (Santa Teresa de Ávila).

No me equivocaría declarando que su interior ya reserva preces de nombre propio y lugar exacto. Plegarias al Cristo y a la Virgen de sus amores, de esas que incrustan con silentes miradas ajenas al entorno. Desde su intimidad hasta la munificencia solo separarán unos metros, por eso, cuando se encuentre cerca apure el instante induciendo su memoria hacia los que están y los que se fueron. Ya lo dijo Jean Lafrance: «Cuanto más absorto está un hombre en la oración, menos conciencia tiene de que ora, porque permanece oculto a su propia mirada». No dejen escapar la oportunidad.

  • Ramón Madroñal

    Sin oración no hay acercamiento a Dios….una mirada a los ojos del Señor por el Domingo de Ramos, sentir una saeta de Jueves Santo, llorar junto a María en la Madrugá, reflexionar ante la mirada de la muerte en el Viernes más Santo y vivir la alegría de la Resurrección…eso también es ORAR en estos días donde es una locura la mirar de Sevilla, la Sevila de mi corazón.
    Un abrazo


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