Semana Santa 2011: indigna compostura

José Antonio Martín Pereira | 28 de abril de 2011 a las 9:34

Hay gente “pa tó”, y de kofrades (con “k” bien grande) está el patio a rebosar. Luego pasa lo que pasa y ésta en la que estamos se configura como la semana de los correos electrónicos adjuntando insólitas perspectivas portadoras del lado más pagano del invento denominado Semana Santa. Y ocurre también que elevamos grito al cielo cuando agentes externos a la celebración religiosa ridiculizan nuestra forma de llevarla a la práctica. Cada vez queda más patente que el mal endémico se halla de puertas adentro, facilitando por añadidura la tarea de los que ocultos en medio de la maraña de la hipocresía aguardan cualquier despiste para hurgar los cimientos de la Fe en Cristo.

Ocurría el Martes Santo, a eso de la media tarde y cuando ya se contaban por varias las cofradías que habían decidido suspender sus estaciones de penitencia. Por cierto en aquel momento clareaba el cielo, instigando a imaginar una mejora climatológica que finalmente quedaría disipada entre paraguas y charcos. Venía a comentarles que se hallaba un servidor, muy bien acompañado dicho sea de paso, descansando los pies y cautivando al paladar entre una agradable taza de café y unos dulces caseros de insuperable aroma, en el preciso instante que un nazareno de una cofradía de la jornada cuyo nombre respetuosamente prefiero omitir hacía su entrada en la cafetería de turno. De lo más normal del mundo, por desgracia, viene siendo cruzarse con kofrades (con “k”) a rostro descubierto vistiendo túnica y luciendo escudo, con lo cual tampoco les aportaría nada nuevo si mis comentarios enfilaran en esa directriz. Atónitos quedamos con la secuencia completa, acontecida minutos más tarde. Pónganse en situación figurando la irrupción en el local de unos aparentemente desorientados turistas cámara en mano. Turistas presentados a la postre como periodistas maños, que pedían al supuesto nazareno permiso para tomar una instantánea.

A partir de ese momento la hecatombe sobre los preceptos de la compostura. El individuo de albugínea túnica, ni corto ni perezoso, procedía a ofrecer su silueta para una pose al más puro estilo modelo de pasarela, regocijando la indignidad bajo el morrión tapa-vergüenzas. Y ahí lo tienen, aunque por la perspectiva es imposible apreciar, en su mano izquierda sostenía una taza. Quizás le muestren próximamente como portada del catálogo “nazarenos por el mundo”, o en otro bajo el lema “nazarenos de Sevilla que no se cortan un pelo”. A la vista de intolerables comportamientos de este estilo, poco derecho queda a reclamar respeto a todos los que se interesan, de uno u otro modo, en nuestra cada vez menos manifestación pública de religiosidad popular.

  • Gema

    Gema Lesmes
    Absolutamente cierto, en Córdoba, ciudad donde vivo, llovió el viernes santo, igual que en otras ciudades, y mientras muchos de nosotros íbamos a visitar monumentos, a los oficios,o a presentar nuestro respeto a muchas hermandades que se qu …edaban en casa, cual fue mi sorpresa, que mientras nuestro Señor estaba muriendo, había en muchos bares costaleros de ésos de “patillas”, costal metido hasta la boca, pantalón remangado y camiseta de tirantes, mostrando su “morrillo” a todos,para que veamos lo que trabajan. Desde cuándo un costalero de Dios va así? Desde cuándo los nazarenos se quitan el cubrerrostros y se van paseando por la calle con la túnica mostrándose a los demás? Los penitentes ya no van detrás del Señor al que le van rezando, van detrás de la banda, que han pagado mucho por ella y vale más que un Padrenuestro que le rece cualquiera. Eso sí, delante del paso pueden ir 40 personas o cangrejeros, como se les suele llamar, molestando a hermanos que de verdad sienten su estación de penitencia. Estoy verdaderamente indignada con todas estas cosas, seguro que me dejo alguna atrás, sólo espero con esto que seamos capaces entre todos de volver a vivir una Semana Santa de verdad,la que la gente de fe quiere, la que siempre y todos vivimos.

  • Nazarenos capiroteros

    Hombre, no quieres nombrar la cofradía, pero Martes con esa túnica, pues blanco (nunca mejor dicho) y en botella….

  • Regis

    Lo primero, enhorabuena por este blog, de lo más interesante que he leído sobre la Semana Santa de Sevilla.

    Aprovecho este articulo para dar mi opinión como “turista” ya que soy extranjero (de Lyon, Francia – vivo y trabajo en Madrid ahora) pero me apasiona la Semana Santa Española, ante todo como católico ya que la Semana Santa me “permite” vivir mi fe con esta extraordinaria catequesis que son los pasos, entre otras cosas.

    Conozco la Semana Santa de Madrid – interesante, le falta algo de esplendor. Conozco la Semana Santa de Valladolid, austera, castellana, muy bonita. Conozco la Semana Santa de Málaga, muy impresionante, sobre todo por la legión. Pero para mi, nada como la Semana Santa de Sevilla que es la cosa más bonita que Diós me haya dado a conocer.

    Ahora bien – Hablas de la actitud del Nazareno, yo te podria hablar de la actitud del turista, y de los turistas en general. La primera vez que estuve en Sevilla en Semana Santa, hace 7 años, estaba con amigos “Erasmus” de Alemania, UK, Francia, etc. Ellos venían a ver la Semana Santa de Sevilla como otros van a ver el carnaval de Rio de Janeiro. Como un espectáculo cualquiera. El caso que mencionas no habría ocurrido sin la petición del turista – creo que el turista falto al respeto al nazareno. Otra cosa: a mi me sorprende los vendedores de globos de todo tipo de color y de forma que, desde mi punto de vista, “no pintan nada” en Semana Santa. No obstante, si nadie comprase estos globos, pues estos vendedores no estarían ! Un ultimo ejemplo: el año pasado estuve en misa en la Catedral el Jueves Santo. La liturgia fue extraordinaria e impecable. Pues vi a gente corriendo en la catedral para poder estar en las primeras filas y así, ver el espectáculo !

    Lo que quiero transmitir aquí es que es la actitud de todos que es responsable de esos excesos, y de los turistas primero.


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