José Antonio Martín Pereira | 30 de abril de 2011 a las 13:21
Relevo comunicativo definitivamente instaurado. La que se marchó descansa ya en los anales por haberse convertido en la Semana Santa de las redes sociales. Inequívocamente éstas ya venían jugando, desde su eclosión hace cierto tiempo, papel elemental en el intercambio de instantes y pareceres, no obstante la de 2011 ha confirmado convertirse en la primera a pleno rendimiento de las denominadas nuevas tecnologías de la información y comunicación. Estampas y opiniones en tiempo real construyeron pues una inmensa enciclopedia al alcance desde cualquier lugar del globo. Por personalizar, destacar el papel de la virtual Tertulia Cofrade “Los Jartibles” de Facebook, auténtico libro abierto repleto de conocimientos y buenas intenciones.
Y fue la Semana Santa de los medios de comunicación. Excepcionales en sus tareas informativas, prensa, radio y televisión se consagran cada año como auténticos protagonistas en el discurrir de la celebración. Agentes escasamente semejantes a los conocidos si atendiéramos a echar la vista atrás poco más de una década. Magníficos despliegues en pos de ofrecer informaciones actualizadas prácticamente minuto a minuto, y cientos de profesionales alzados a primera línea de necesidades merced a los efectos de la lluvia. Sentidos, emociones y vivencias extapolados a quienes más lo ansiaban.
Por añadir un par de notas discordantes simplemente dos apuntes. El primero tiene que ver con las cámaras de televisión que, buscando los más inverosímiles planos, llegan casi a incrustarse sobre las imágenes cuando éstas discurren cercanas a los puestos donde se instalan. Cualquier día lamentaremos algún incidente, y será a partir de entonces cuando se opte por no traspasar las fronteras de lo comedido. Y el segundo, más cercano si lo prefieren a la opinión personal, el dirigido a las juntas de gobierno que no limitan el cometido de los medios de comunicación cuando se dan a conocer determinaciones que únicamente competen a los hermanos de la cofradía. Señores, son solo cinco los minutos de respeto hacia sus hermanos, y luego que se entere el resto de Sevilla de tal o cual decisión. Una cosa es facilitar la información, y otra completamente opuesta aquella que concierne a la propia intimidad de la cofradía.
30 de abril de 2011 a las 2:32 pm | Enlace permanente
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30 de abril de 2011 a las 3:42 pm | Enlace permanente
Querido amigo Jose. Insistes una y otra vez en esta larga serie de artículos, en que el broche de oro a la Semana Santa lo puso la elegante cofradía de San Pedro. Olvidas, insistentemente, y espero que no intencionadamente, que la cofradía que cierra la nómina de nuestra Semana Mayor sí realizó su estación de Penitencia con normalidad. El Domingo de Resurrección, la querida hermandad de Santa Marina, injustamente denostada, olvidada, y tratada como hermandad de segunda por el establishment cofradiero, paseó por las calles de la ciudad, hasta llegar a Santa María de la Sede, al misterio más importante de nuestra ciudad, aquel en el que se sustenta nuestra Fe. El tiempo sí permitió que Sevilla pudiera contemplar la estampa del Hombre venciendo a la muerte, abriendo de ese modo las Puertas de la Vida.
Creo que es de recibo reconocerlo y comentarlo. Tal vez, si dejáramos de tratar a esta hermandad como de segunda categoría, no hubieran tenido que pasar por el bochornoso espectáculo de tener que mendigar un sitio en una jornada que, ni por tradición, ni por liturgia, ni por sentido común les pertenece.