El destino

José Antonio Martín Pereira | 10 de mayo de 2011 a las 18:13

Con la que nos está cayendo, en la España donde el cuatro roza el cinco en las cuentas de los millones a los que se les recibe con un portazo acompañado del irreal «ya le llamaremos» sangrante a más no poder, la ventura prorroga el escabullir de beneficencias cuando el caramelo vislumbra ser recibido.

Me contaba que a veces siente ganas de arrojar la toalla, aunque su ímpetu personal y la presencia de quienes le rodean mantienen una coraza que actúa a prueba de decepciones. Le comentaron que ésa podría tornarse en la opción que liberara sus capacidades profesionales, pero el tiempo ha venido asentando fariseas palmadas en la espalda hasta descubrirle una realidad similar a la conocida meses atrás. Sarcásticamente sonríe ahora que son días en los que falsedades políticas afloran a cada esquina, a él ya le agotaron el beneplácito concedido a la paciencia. Y aún así existen, los mismos que consintieron y propulsaron la Andalucía de los EREs, quienes manifiestan la desfachatez de requerir un voto que decidido está no dejará sumir por esos derroteros.

Hoy le noté apesadumbrado. Tirando de valentía para contarme el problema que limita sus horas de sueño, fue dándome detalles de su situación hasta detenerse en una particularidad. Casi costaba creer su relato cuando puntualizaba lo acontecido en esta mañana, le tuvieron aguardando casi dos horas para finalmente pasar por alto su presencia. Solo acudió a pedir que no jugaran con sus inquietudes, algo que a la vista de los hechos parece estar reñido con el poder. No obstante, el destino había decidido regalarle el último aliento. A un puñado de kilómetros de la capilla universitaria, en una ubicación indigna para tan preciado objeto, descansa un cuadro de considerables proporciones con el rostro, gastado probablemente por la exposición a los rayos del sol, del Cristo de la Buena Muerte de Los Estudiantes. Buena parte de la espera la practicó implorando al Cristo por su suerte laboral, una suerte que tal vez mañana cambie.

Foto: RV

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