Esperanza de Triana

José Antonio Martín Pereira | 6 de junio de 2011 a las 15:24

Junio se viste de corto, redescubriendo sensaciones que mayo pareciera haber dejado a medio acabar. El inicio de la nueva semana en la que nos encontramos, séptima Pascual y tercera del Salterio, sirve de escritura a las primeras letras del anexo que completará la primavera que lentamente consume sus placeres, dejando paso al alargado abrazo del sol que desde hace algún tiempo ya viene estampando intenciones sobre la cornisa aljarafeña. Cuando así definitivamente ocurra, la añoranza solo encontrará refugio en la frescura de un manojo de nardos recién cortados. Y los nardos como es costumbre acudirán a la Esperanza, envolviéndola en aromas que adormezcan rezos silentes y emociones de Madrugá abrileña.

¿Qué sería de Triana sin su Capitana? Porque la Virgen de la calle Pureza en sí misma contradice la lectura desprendida de los astros, ofreciendo sin distinciones el sosiego que nace y renace del resplandor de su mirada. Madre Señora cautiva, Patrona de los marineros, Refugio de vanidades, Corazón de terciopelo… ¡Esperanza de Triana!

Es tanta la osadía de quien se atreve a pregonar sus encantos que lo mejor es contemplarla y callar, hablando únicamente con el brillo de ojos que despierta su presencia, sea frente por frente o por motivo de una bella estampa. Disfrútenla…

Foto: ABR

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