En ausencia de extraordinarias

José Antonio Martín Pereira | 13 de junio de 2011 a las 11:56

Por supuesto que más de uno y más de dos están que no viven, allá los que ven el trasiego de pasitos como prioridad y casi exclusividad en la catequesis del siglo XXI. En la jornada de ayer, domingo 12 de junio, se cumplía exactamente un año desde la conmemoración por parte de la Hermandad de la Estrella del 450 Aniversario Fundacional, con la correspondiente visita de su paso de palio a las calles de Triana, acción extendida en pretéritas celebraciones de similar calado y descendencia del legado cultivado por el otrora Pastor de la Archidiócesis sevillana, Fray Carlos Amigo Vallejo. Ahora se llevan las manos a la cabeza los que esperaban que el paso de Misterio de la Hermandad de La Cena “robara” (entiéndase el término) el protagonismo a la mañana del Corpus que está por venir. Afortunadamente (dije bien) el Cabildo Catedral ha hecho caso omiso a los cantos de sirena que así entendían debía proclamarse el V Centenario de la fundación de Hermandades Sacramentales en Sevilla. El Misterio estará, pero presidiendo el Altar del Palacio Arzobispal y no participando de la procesión eucarística, hecho completamente lógico.

Y sí, usted podrá argumentar tirando de archivo que las procesiones extraordinarias han existido desde los orígenes de las cofradías, que en el resto de provincias andaluzas la tendencia sigue siendo excedente, o sin ir más lejos lo extraño del distinto uso de la vara de medir entre la provincia y la capital, en este caso siendo Sevilla la que nos ocupa. A tal circunstancia habrá quien añada incluso lo relativo a los inminentes aniversarios de Coronaciones en La Macarena y Los Gitanos, y ahí seguro la presión popular a la Mitra no tendrá parecidos con la concebida hace unos meses en relación a la Hermandad de Las Siete Palabras y su 500 Aniversario de reagrupación con la Sacramental como eje protagonista. Claro que póngase a pensar el sentido tiene en una conmemoración sacramental sacar un Crucificado. No obstante ya le digo que en la tierra de las Coronaciones sin devoción hubiera podido encajar un acontecimiento tan singular, ejemplos se han conocido.

Así las cosas, en ausencia de extraordinarias (al menos confirmadas) y aprovechando el retorno del Tiempo Ordinario, se antoja momento idóneo para recapacitar sobre el valor de una espera que, capricho añadido de la meteorología, adquiere ahora un interés desprestigiado recientemente. Al encuentro de Dios en el Sagrario…

La Virgen de la Estrella en procesión extraordinaria