Las asignaturas pendientes del Consejo

José Antonio Martín Pereira | 13 de septiembre de 2011 a las 7:54

Dando por hecho que el nuevo curso es ya una realidad que siembra fehacientes pisadas, renace la incertidumbre relativa a los deberes por los que el Consejo de Hermandades y Cofradías deberá tomar parte. Realmente podría afirmarse que no se trata de algo desconocido, Carrera Oficial y nuevos Estatutos vienen a ser las Matemáticas y Lengua que tenía aquel alumno acerca del cual los profesores, reunidos en la sesión de evaluación, debatían la conveniencia de promocionar llegado el final de cada tercer trimestre. En esta ocasión, el estudiante queda representado en la figura del Consejo, y la evaluación, ya se lo imaginan, corre a cargo de la opinión pública ligada al ámbito de las cofradías de Sevilla.

En relación a lo primero, existe una premisa rubricada verbalmente en la primera toma de contacto oficial entre los miembros del Consejo de Cofradías y el máximo representante del Consistorio, el alcalde Juan Ignacio Zoido, que sucediera el pasado 27 de julio: el Ayuntamiento no intervendrá en los asuntos de las Hermandades. De este modo, desde la Plaza de San Francisco distinguen ciertos aires de respaldo en cuanto a lo que las cofradías resuelvan, siempre y cuando la ciudad no se vea perjudicada o alterada. No obstante, la llave en esta ocasión parece encontrarse en el Cabildo Catedral, y su hasta el momento oposición al traslado de ubicación del mausoleo de Cristóbal Colón, razón esencial para que la Puerta del Príncipe quedara despejada.

Y si complicado se intuye que a corto plazo la Carrera Oficial cambie de escenario o de trazado, más aún se antoja lo vinculado a los Estatutos del propio Consejo. Cuestión enquistada que conducirá, salvo mayúscula sorpresa, a un proceso de aprobación extenso en el tiempo y complejo en las formas. La pelota se encuentra ahora en el tejado de la Junta Superior del Consejo, con Adolfo Arenas a la cabeza, porque es allí donde actualmente descansa el anteproyecto elaborado por la comisión encargada para tal efecto. En pocos días el texto, cuya estructura se asemeja al todavía vigente (desde 1987), se hallará en manos de las hermandades, y ahí será cuando comprobemos la satisfacción o el rechazo que despiertan los puntos hasta la fecha más delicados, es decir, los que tienen que ver con los votos otorgados por corporación, el reparto de fondos, la incorporación de nuevas cofradías, o las elecciones de pregoneros y cartelistas.

En definitiva, mejor será que el verano haya servido para cargar pilas, la vuelta a la normalidad se antoja plena de complejidad.