Es un clamor

José Antonio Martín Pereira | 3 de noviembre de 2011 a las 8:53

Es un clamor, de síntomas por segundos más agudos, el que supuestamente han desatado parte de un sector de los hermanos mayores de penitencia contra la actual junta superior del Consejo de Cofradías. El culmen parece encontrarse en el más que probable anuncio de la cesión de San Hermenegildo al propio Consejo sin contar con la autorización previa de los dirigentes corporativos, no obstante, el cúmulo de infructuosas gestiones con las que desde San Gregorio llevan deleitando al personal en los últimos tres años constantemente venía poniendo a prueba la paciencia del personal, hechos que han trascendido definitivamente casi a la par que las innumerables filtraciones dejaban al descubierto los sinsabores de un borrador, el de los nuevos estatutos, que ahora reposa en variopintos lugares.

Quizás lo que deba ser puesto sobre el tapete, de una vez por todas, sea la necesidad o no de mantener una institución, el Consejo de Cofradías, que a día de hoy únicamente representa a las hermandades honoríficamente, pero cuya gestión fundamental versa entorno al fondo ligado al alquiler de las sillas, y a un escaso protagonismo en la confección de los horarios. Luego pare de contar, porque el resto del papel relacionado con dicho órgano, al menos durante los últimos tres años, ha permanecido anclado en la confusión y el alimento de dos variables muy importantes: el rechazo generalizado de la opinión pública cofrade, y las animadversiones entre cofradías en función a determinadas decisiones.

Como quiera que las cosas probablemente no vayan a cambiar demasiado, al menos esperemos, por el bien de las cofradías de Sevilla, que la candidatura que se monte entorno al actual presidente, Adolfo Arenas, de cara a las elecciones a ocho meses vista, cuente como mínimo con algún competidor. De no ser así, el futuro pinta como el color de túnica de los nazarenos de Pasión.