Adventus Redemptoris

José Antonio Martín Pereira | 27 de noviembre de 2011 a las 10:58

Los Católicos iniciamos un año más el primer periodo del año litúrgico, es decir, en el presente día damos la bienvenida al Tiempo conocido como Adviento (del latín: Adventus Redemptoris, “venida del Redentor”), con el que comienza la preparación para la Navidad. Durante este periodo, los católicos nos dispondremos para celebrar la conmemoración del nacimiento de Jesús, renovando la fe en la segunda Venida de Cristo al final de los tiempos (Parusía).

El Adviento se traduce, tal y como se apuntaba, en Tiempo de esperanza y preparación, en el cual recordar como las profecías acerca de la llegada de Jesucristo fueron cumplidas a través del tiempo y la distancia. Es también momento propicio para reflexionar sobre el amor de Dios, preparando el espíritu para recibir en nuestro corazón la venida del Señor. Comienza el domingo más cercano al 30 de noviembre (festividad de San Andrés), que es el inicio del año litúrgico, terminando con las vísperas de Navidad, o lo que es lo mismo, conformándose a partir de cuatro semanas.

En este sentido, los grandes testigos del Adviento son tres: El profeta Isaías, Juan el Bautista y la Virgen María. Isaías anuncia cómo será el Mesías que vendrá. Sacude la conciencia del pueblo para crear en él actitud de espera y exige pureza de corazón. Juan el Bautista señala quién es el Mesías, que ya ha venido. Él mismo es modelo de austeridad y de ardiente espera. Por su parte María es la figura clave de este período litúrgico. En ella culmina la espera de Israel. Es la más fiel acogedora de la Palabra hecha carne. La recibe en su seno y en su corazón. Ella le prestó su vida y su sangre. María es Jesús comenzado. Ella hizo posible la primera Navidad y es modelo y cauce para todas las venidas de Dios a los hombres. María, por su fidelidad, es tipo y madre de la Iglesia.

Siendo así, las lecturas bíblicas de este Tiempo están tomadas sobre todo del mencionado profeta Isaías (primera lectura), además también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento que señalan la llegada del Mesías. Así pues, Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesia ofrece a los fieles para preparar la Navidad.

Además, una corona denominada “de Adviento”, hecha a base de ramas verdes que simbolizan la esperanza en la venida de Cristo al mundo, sirve de reflejo a la espera. El círculo de la misma es símbolo de la eternidad, porque no tiene principio ni fin, así como Dios que no tuvo principio ni tendrá fin, mientras que las cuatro velas colocadas a su alrededor representan las semanas de preparación para el nacimiento de Jesús, nuestro Salvador. Las luces de estas cuatro velas, que se van encendiendo cada domingo, muestran temas de la vida cristiana. La quinta vela, que va al centro de la corona, recuerda a Jesucristo como la luz del mundo.