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Sine Labe Concepta

José Antonio Martín Pereira | 8 de diciembre de 2011 a las 11:24

Celebramos los católicos en el día de hoy la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, declarada como verdad de fe por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854. Veinticinco años después, el Papa León XIII elevó la fiesta a la máxima categoría litúrgica. Actualmente es (al menos en España) fiesta de precepto, una de las que por acuerdo de la XXXIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, celebrada en noviembre de 1980, debe conservarse en todo el territorio nacional (siempre que los ultras de la corriente laicista así lo permitan).

Obviamente pudieran exponerse un sinfín visiones o interpretaciones en referencia a esta importante celebración del calendario litúrgico, ésta que a continuación se expone es simplemente una de tantas. Indicando, primeramente, que la Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios María fue preservada de todo pecado desde su concepción. Se entiende por ‘Concepción’ el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.

La Encíclica ‘Fulgens Corona’, publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumentaba de este modo: «Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya (al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera) la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre».

Sin embargo, se da la circunstancia de que las Sagradas Escrituras no mencionan con claridad el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco lo hacen con otras tantas doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. Así, el primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado Proto-evangelium, donde Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. El Proto-evangelium, por lo tanto, contiene la promesa directa de que vendrá un redentor. Junto a Él se manifestará su obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.

En Lucas 1:28, el ángel Gabriel enviado por Dios dice a la Santísima Virgen María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Si bien la traducción en castellano “Llena de gracia” no hace justicia exacta al texto griego original que es “kecharitomene” y significa una singular “abundancia de gracia”, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios. Aunque este pasaje no “prueba” la Inmaculada Concepción de María ciertamente lo sugiere.

Finalmente, el Apocalipsis narra sobre la “mujer vestida de sol” (Ap 12,1). Ella representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen en virtud de una gracia singular. Ella es todo esplendor porque no hay en ella mancha alguna de pecado. Lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo.

La Inmaculada Concepción de los Venerables, o de Soult (1678)

Museo Nacional del Prado

  • cofradedegarganta

    Estimado sr. Muñidor.
    Por desgracia, hoy día, a los católicos españoles deberían preocuparnos más las corrientes “new age” tan de moda dentro del seno de la Iglesia española más que de los ataques que puedan venirnos desde fuera, los cuales lo único que hacen es unirnos más y hacernos más fuertes en nuestra fe.
    Verá, acabo de llegar de oír misa en este día tan señalado, casualmente he acudido, por cercanía con mi casa, a un templo de la V.O.T. de San Francisco, y cuál ha sido mi sorpresa cuando he visto que el sacerdote vestía ornamentos blancos en lugar de celestes, digo que me ha sorprendido porque, de todos es sabido que España tiene como privilegio el que sus sacerdotes vistan ornamentos celestes en este día como agradecimiento por la lucha que España llevó a cabo en defensa del Dogma de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, como todos sabemos, también, los franciscanos fueron uno de los más firmes pilares inmaculistas de esta lucha, por lo que me sorprende, desgraciadamente, el que no hagan gala de ese privilegio, ganado con el sacrificio de sus predecesores, ya que tan a gala lo llevaban cuando la lucha inmaculista esta en pleno auge, siendo malpensado (permítame la maldad) podría decirse que será que entonces sacaban beneficio de ello y ahora no.
    Como ve, y solo es un pequeño ejemplo de lo que quiero decir, ésto es peor que cualquier ataque que nos venga de fuera, porque de estos detalles la gente no se da cuenta y van calando poco a poco, destruyendo nuestro más rico tesoro, heredado de la tradición, los ataques que vienen de fuera son siempre, o casi siempre, frontales y visibles, por lo que es fácil luchar contra ellos, pero estos detalles se cuelan fácilmente, porque al venir desde dentro tienen el camino allanado.
    Tan solo quisiera recordar que, contrariamente a lo que la gente piensa, el protestantismo, en su día, no se impuso de la noche a la mañana y por la fuerza a los fieles, si no que fue poco a poco con pequeños detalles que al final acabaron por desvincular a la gente de la Iglesia Católica y de Roma.
    Dos apuntes más:
    1º El peor enemigo es aquél que no es visible, porque nunca sabes de donde puede venir el ataque, y te encontrarán siempre en situación de indefensión.
    2º Siempre ha sido muy fácil ver la paja en ojo ajeno, pero ver la viga en el nuestro es muy difícil.

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