2011, un año de luces y sombras

José Antonio Martín Pereira | 28 de diciembre de 2011 a las 8:26

Se despide 2011 y como es costumbre, desde las diferentes esferas de la sociedad sobresalen intentos por acercar a modo de resumen los reflejos de un año sin duda marcado por los avatares económicos, que a su vez prevén un futuro incierto.

Por su parte desde la perspectiva que rodea a las cofradías de Sevilla, el hito más importante, en correspondencia al sentido cristiano que éstas promueven, tuvo lugar allá por el mes de agosto, coincidiendo con la visita a nuestro país del Santo Padre Benedicto XVI, quien presidió los actos centrales de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) celebrada en Madrid. El evento, que según diversas fuentes reunió a casi dos millones de peregrinos, estuvo marcado por generosas muestras de comportamiento ejemplar, en clara contraposición a las manifestaciones incívicas de la corriente opuesta a la celebración de dicho acontecimiento.

Amén de lo anterior, y centrando las miras en lo relativo exclusivamente a la ciudad de Sevilla, el año que agota su estancia equilibra sensaciones entre un mar de luces y sombras. Se va el año en el que en la Parroquia de la O celebraron el I Centenario de su fundación (1911-2011), aquel en el que se cumplieron 400 años de la hechura del Cristo del Calvario o 500 desde los orígenes de la primitiva Hermandad de Las 7 Palabras, y el primero del último lustro en el que la Cuaresma dejó de estar adscrita a los intentos de la corporación de Santa Marina por ingresar en la nómina del Sábado Santo.

Una Cuaresma precisamente avivada en virtud a dos temas principales: las nazarenas y el «Plan Palio». En referencia a lo primero, es decir, al Decreto con el que monseñor Asenjo instaba a las tres hermandades restantes (Quinta Angustia, Silencio y Santo Entierro) a que permitieran la presencia en sus cortejos de la mujer, los aires de polémica quedaron diluidos entre el poco interés de las respectivas hermanas por hacer uso de sus nuevos derechos. Curiosamente sería la lluvia quien impidiera el estreno. En cuanto a lo segundo, a modo de estratagema prácticamente anunciando el fin de ciclo en el Consistorio hispalense, finalmente se llevó a la práctica por medio de la instalación de 300 sillas en tres puntos de la ciudad, concretamente en Reyes Católicos, San Gregorio esquina con la Puerta de Jerez y en la calle Sinaí del Polígono San Pablo, destinadas a los colectivos de personas mayores y discapacitados de hermandades y asociaciones. Además, 200 más fueron instaladas en La Encarnación, de las que aproximadamente 100 se dirigieron a los clientes de las asociaciones de Hoteles (75%) y Hostelería de Sevilla (25%).

Mención aparte merecen el cartel pintado por Juan Manuel Calle, con la Virgen de Gracia y Esperanza como protagonista, y el Pregón que pronunciara Fernando Cano-Romero en la mañana del Domingo de Pasión, un Pregón clásico y previsible remarcado a modo de exaltación religiosa con reivindicaciones católicas en asuntos de actualidad, a la vez que reforzado de matices en sus propias devociones. Además, el Señor del Soberano Poder presidió el tradicional Vía Crucis de las Hermandades, con notable afluencia de fieles pese a la inestabilidad climatológica que sobrevoló la tarde del primer lunes de Cuaresma.

En cuanto a la Semana Santa propiamente dicha, la de 2011 será recordada como la de ‘la lluvia’. Como novela a medio escribir, de improvisado remate y desagradable sabor, la estadística dicta que fueron menos de mitad (concretamente 29 de 60) las cofradías que lograron alcanzar el frío del mármol catedralicio, haciendo de ésta una de las peores a la que la memoria alcanza. Y las cofradías pasaron por la renovada Plaza de la Encarnación, con las ‘Setas’ como elementos estelares y poco integrados en el espacio. Fue, por cierto, la Semana Santa de las redes sociales, si bien inequívocamente éstas ya venían jugando desde su eclosión hace cierto tiempo un papel elemental en el intercambio de instantes y pareceres, significaba la de 2011 la primera a pleno rendimiento de las nuevas formas de comunicación. Estampas y opiniones en tiempo real construyeron pues una inmensa enciclopedia al alcance desde cualquier lugar del globo.

En otro orden de cosas, 2011 se marcha manteniendo las vergüenzas al descubierto, además de un horizonte tremendamente incierto y por consiguiente difícil de camuflar a base de palabras, para Santa Catalina y San Luis, si bien al menos el primero de los templos goza de un movimiento social que desde hace algunos meses lucha por no dejar caer la restauración en el más desagradable de los olvidos.

Y por último, en referencia al Consejo de Cofradías, el año que se desvanece deja ciertos aires de acercamiento entre la citada institución y el Consistorio en pos de otorgar funcionalidad al antiguo Convento de San Hermenegildo, sito en la Plaza de la Concordia. Además, el proceso de aprobación de los nuevos Estatutos encara la última fase, envuelto en una falta de expectación motivada por continuas filtraciones que ha terminado por revelar los ingredientes de la insípida receta a propios y extraños.

  • Moravia

    Oye, po yo he pasao por las setas y no están tan mal. Y eso que yo las critiqué tela. El espacio ahora es mucho más diáfano y luminoso. Y que quieres que te diga, las imágenes que he visto de cofradías por allí no son tan chirriantes. No si al final va a haber palos por pasar por allí.

  • El Muñidor » Archivo » La imagen de 2011

    […] admitido que a la hora resumir desde la perspectiva cofradiera al año que se marcha no existe una partitura definida, y por tanto […]