En El Museo preocupa el estado del Cristo de la Expiración

José Antonio Martín Pereira | 29 de febrero de 2012 a las 11:27

La Hermandad del Museo celebrará el próximo martes, 6 de marzo, cabildo general ordinario de salida, con la excepcionalidad de que la junta de gobierno, presidida por Alfonso Carlos Gentil Baldrich, ha decidido incluir como quinto punto en el orden del día la posible intervención de su crucificado. Dicha convocatoria consta en la Web oficial de la Hermandad del Museo, y de ella se hicieron eco a última hora de la jornada de ayer, Día de Andalucía, varios medios en sus ediciones digitales.

En este sentido, los responsables de la corporación del Lunes Santo, dada la preocupación por el estado de conservación del Santísimo Cristo de la Expiración, solicitarán a los hermanos autorización para el traslado de su titular al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, donde se le practicaría una exhaustiva revisión. Al parecer, los técnicos del IAPH han sugerido a la hermandad el traslado de la imagen al propio instituto, con idea de proceder a la emisión de un detallado informe de evaluación de la misma.

El Santísimo Cristo de la Expiración es una talla de estilo manierista realizada en pasta de madera por Marcos de Cabrera en 1575. Entre las restauraciones conocidas, tomando por fuente a la propia Hermandad, destacan la de 1895 de Manuel Gutiérrez Cano Reyes, que le realizó el actual sudario de telas encoladas sustituyendo así el primitivo, una pieza de lino que se le ajustaba a la cintura, además de añadir la corona de espinas. Asimismo, Peláez del Espino restauró en 1978 su estructura con elementos metálicos entre otros materiales. En 1991 los hermanos Cruz Solís, en el Instituto de Conservación y Restauración, recuperaron la policromía del crucificado pues se encontraba muy ennegrecida. La cruz actual, obra de Francisco Berlanga en 1993, es arbórea aunque posiblemente en sus orígenes el crucificado la llevara plana.

  • Nazareno de negro

    Curiosamente, Muñidor, en un reglón olvidado aparece una vez más el nombre del profesor Manuel Gutiérrez Reyes Cano, quien intervino también en este Cristo como en tantas imágenes a finales del XIX. Sin ser un artista notable, a excepción de la Dolorosa de la plaza de San Pedro, varias Cofradías están en deuda con él en lo relativo a conservación de su patrimonio.