Al Cachorro…

José Antonio Martín Pereira | 1 de marzo de 2012 a las 11:42

Tal vez Tu mirada solo sirva de abrigo a los últimos retazos de cal que aún destellan en el barrio, de aquella Triana primitiva a la que conociste recién llegado, quién sabe como, cuando aún la configuración del otrora rebosante de vida Zurraque ni siquiera había gestado parte de la impronta que más tarde experimentaría. Quizás Tus ojos, aquellos que llevan más de tres siglos observando como las nubes tejen escenarios desapacibles cada vez que intentas adivinar la textura del azul, no muestren más que el sinfín de historias de tantos a los que escuchaste y por los que velaste, y que ahora descansan junto a tu Cruz, profundizando raíces aquí en la tierra. Puede que Tú, que has visto confluir ante tí la antagonía entre lo macabro y lo tierno que desliza sobre la fina linea de la incongruente conciencia del ser humano, extenuando hasta el extremo las marcas del profundo dolor, todavía no entiendas que la inexactitud camine a tus pies revestida de piel de cordero, como si nada.

En estas, la conclusión hacia la que deriva el sentimiento ahora que los cultos en Tu honor han despojado de protagonismo a la Cuaresma, es que nada fue en balde. Desde Galilea a Triana, desde el Patrocinio al cielo, la misma distancia resuelve entre los meridianos y paralelos que confluyen allí donde una Cruz de oscura pátina espera a todo aquel que con Fe acude a aferrarse. Sea, Cachorro, como Tú voluntad quiera que sea.

Foto: María Fernández

  • [...] intenciones que vertirá en la noche del Viernes Santo, cuando el Puente recobre el aliento que el Cachorro se apropiara a media tarde, y los rectilíneos trazos del centro hayan sido tomados por las tres [...]


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