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El Twitter, la nueva Cofradía

José Antonio Martín Pereira | 8 de marzo de 2012 a las 10:32

Permanece en los anales de la informática, no sin cierta guasa visto con otros ojos, aquella indicación inserta en uno de los primeros manuales de mantenimiento, correspondiente a 1925, editados por la archiconocida firma IBM, en el que se podía leer lo siguiente: «Todas las piezas deben unirse sin ser forzadas. Debe recordar que los componentes que está reensamblando fueron desmontados por usted, por lo que si no puede unirlos debe existir una razón. Pero sobre todo, no use un martillo».

Desde entonces y hasta aquí ha llovido bastante, tanto que, ligando lo anterior a la complejidad del sistema de comunicaciones, a día de hoy el peso de la realidad ya no acusa recibo de sorpresa ni siquiera por las inmediaciones de la potente fortaleza que edificara el otrora dominante Facebook, vulgo ‘Feisbu’, hoy sumido en la progresiva regresión de sus términos. El presente ya es futuro, y la tecnología siembra raíces que crecen y multiplican sus frutos a la vertiginosa velocidad del segundero, tal y como expresan mil y un ejemplos.

Precisamente ello sirve como base para apuntar que ésta, la más que próxima Semana Santa, será entre otras cosas la primera a pleno rendimiento del Twitter, vulgo ‘Tuiter’, motivado por su enorme generalización en los últimos meses. En este sentido recientemente se han producido casos, uno en concreto muy conocido por la posterior repercusión generada, de cabildos que fueron expuestos a tiempo real en las entrañas de una Red que viera la luz como aquel que dice anteayer por la mañana, en 2006. Avivada la circunstancia conforme al definitivo despegue de los teléfonos móviles con conexión a Internet, que es posible terminen por inundar Sevilla de diputados y fiscales de paso, quizás generando situaciones paradójicas: «Ya vamos saliendo del templo»; «a punto de entrar en Reyes Católicos» (éste sube foto); «menudo parón, cómo me duelen los pies»; «oliendo a calentitos en el Postigo» (y sube foto del papelón); «entrando en la Catedral, voy al servicio»; «vaya como está la Cuesta del Bacalao»… Y es que sucede, cada vez con mayor frecuencia, que no hemos llegado a besar la mano del Titular expuesto al culto, y ya está la fotito colgada («en el besapié de Montesión»); o que pasamos por una calle y vemos dos capullos de azahar, y ya está la fotito colgada («en Molviedro ya huele»); o que vemos pasar un grupo de costaleros, y ya está la fotito colgada («ensayo pasando por la calle Dueñas»). Cosas del ser humano y las nuevas tecnologías.

En definitiva, la auténtica prueba de fuego estaría en una hipotética salida frustrada por caprichos de la meteorología que esperemos no llegue a producirse, no obstante, difícil se antoja aventurar hasta dónde dará de sí el uso de los famosos 140 caracteres.

  • Manolo Ruiz

    El año pasado ya estuvimos twitteando la Semana Santa algunos blogueros-twitteros. Días como el Martes, el Miércoles y el Viernes Tarde, hubo HT que tuvieron entre 12.000 y 15.000 RT.
    En la Madrugá,llegamos a 25.000 RT de HT propios y 18.000 RT se hicieron sobre los HT del Jueves. No éramos muchos, la verdad, pero dimos un servicio rápido y de interés, y eso que era el periodo de rodaje…
    Medios de comunicación potentes, como la Web lila, o los del micro naranja, llegaron a dar como “primicia” lo que pillaban de nuestros TL, allá dónde no llegaban sus unidades móviles desplazadas al lugar.Por eso y una vez detectado, cayeron en la trampa de tragarse y difundir, algún que otro gato,lo que pone en evidencia su catadura moral…

  • Moravia

    Con todos mis respetos, no me interesa ese tipo de Semana Santa.
    No hablo por el messenger, no tengo cuenta de Facebook, ni tuenti, ni twiter. Mi móvil no tiene conexión a internet, lo uso para llamar y mandar mensajes, y por todos los Santos que en mi vida he empleado ese endiablado invento al que llaman Whatsapp. En definitiva: NO SOY NADIE. A lo sumo soy, como me dicen algunos colegas, “un amigo caro”, alguien al que cuesta dinero llamar o avisar.
    Pero sigo viendo romanticismo en la incertidumbre, en el pellizco que te encoge el pecho cuando ves aparecer la nube, en la infalibilidad de la mejor predicción meteorológica del mundo, que no es otra que mirar para el cielo y extender la mano, en la valentía de la hermandad que se echa a la calle sin saber lo que pasará dentro de 4 horas, sólo con la certidumbre de que ahora no llueve, en la frustración de la hermandad que se queda en el templo y no ve asomar una gota en el cielo… Y por supuesto sigo sin comprender bochornosos espectáculos como el que protagonizó el año pasado la hermandad de la Bofetá delante de las cámaras.
    En definitiva me gusta la Semana Santa, con sus pros y sus contras, como el buen aficionado al futbol comprende que el árbitro a veces te da lo que a veces te quita.
    Llamenmé rancio, o mejor, llamenmé NADIE

  • […] que suscita la Semana Grande de Sevilla, avivado desde los lugares más insospechados del globo, Twitter se alzó como ingrediente esencial en todos y cada uno de los asuntos y debates que fueron […]

  • […] Webs, a la vez que a otra serie de informaciones relevantes. Twitter es una realidad, y las hermandades como tal paulatinamente se adaptan a los nuevos […]