Es la Estrella

José Antonio Martín Pereira | 18 de marzo de 2012 a las 11:21

De fondo tersos tañidos anuncian la caída de la tarde. Son las ocho, y las puertas de la capilla sita en el tramo peatonal de la emblemática calle San Jacinto son testigos de la muchedumbre. Generosa cola de fieles que practicamente alcanza el otro extremo del paseo. Desde el exterior se perciben tenues destellos y el sonido de clásicos acordes.

Ya en el interior del templo, un niño que porta medalla cuenta a su madre que acaba de darle las ‘buenas noches’ a la Virgen, mientras otros dos, de la mano de su abuela, reciben una pequeña estampa cada uno agradecida con gestos de admiración. Algunos devotos posan junto a la Dolorosa, y no faltan manos en alza intentando resolver el enigma de la fotografía perfecta. Una señora cuenta a otra que llegó de Canarias hace cincuenta años y que desde entonces nunca ha faltado a la cita con la Vecina de sus amores. El reguero sigue su curso, con parsimonia y sin detenimiento. Es la Estrella… en una tarde de Cuaresma.


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