Sevilla: detalles de la Madrugá 2012

José Antonio Martín Pereira | 7 de abril de 2012 a las 0:46

La Madrugá vino a recuperar parte del tiempo perdido, dentro del irreverente juego de relojes que rodea la efímera atmósfera creada al paso de la Macarena. La Virgen (basta con nombrarla así para identificarla), como por costumbre hizo contener la respiración de las miles de almas las cuales, ansiosas de Esperanza, buscaron el contacto directo con su mirada como medio en el que objetivar el camino directo a Cristo. Cristo en sus Tres Caídas, en El Silencio de su Cruz o en el Calvario de una muerte injusta, cuyo rostro no se escribiría sin la piedad freviente de Aquel vecino de San Lorenzo que una vez al año recuerda a la ciudad que ninguno de sus pasos camino del Gólgota fue en balde. Gran Poder de Sevilla, Dios verdadero y eterno.