La Esperanza

José Antonio Martín Pereira | 17 de diciembre de 2013 a las 11:43

Enebro de diciembre que es desliz de otro tiempo. La buena nueva se adelanta a través de la mano de la que nunca debe faltar. María, en su advocación más necesaria para la condición humana, abre las puertas a la Navidad invitándonos a la reflexión y a la oración. Entretanto, a punto están de unirse Antiguo y Nuevo Testamento, acabando con las sombras y dando pie al brillo que irradia la verdad de las profecías. La espera en virtud de la presencia. El Tiempo de Adviento toca su fin cual certeza escondida en el seno de María. Y en Sevilla, María es La Esperanza, emblema que escenifica y hace comprender el por qué de la perpetuidad relativa a la Fe en Cristo en tiempos del dominio de la sinrazón. En San Lorenzo el mismo Dios que se venera al final de la calle Castilla, en el interior de la capilla universitaria o bajo las indescriptibles bóvedas de la Colegial del Divino Salvador. Y en San Gil…, en San Gil, como cada día, la Esperanza.

Esperanza Macarena
Foto: Carmen Pérez

 

  • Carmen Pérez

    Muy bonito…no esperaba menos!!