Martes Santo 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 12 de abril de 2017 a las 11:57

La mejor de las noticias es que todo transcurrió con normalidad. El Martes Santo, ya se sabe, viene siendo tradicionalmente uno de los días más conflictivos en cuanto a la configuración de horarios e itinerarios, sin embargo el de 2017 pasará a la historia como aquel que funcionó con precisión suiza. Es de alabar por tanto el esfuerzo de todas las cofradías de la jornada, cuya solidaridad hizo posible esto que es casi un logro. Por lo demás calor, mucho calor como nota predominante si bien su efecto no se notó en las calles, repletas de público incluso en las horas centrales. A destacar como siempre, el esfuerzo de todo un barrio, el del Cerro del Águila, para alcanzar con su cofradía el centro de Sevilla con la mayor de las dignidades posibles. ¡Qué bonita iba la Virgen de los Dolores! Y qué decir de los Estudiantes o Santa Cruz, cuyos cortejos deberían ser declarados patrimonio mundial; o el tramo de niños (y padres) que proseguía la cruz de guía de la Hermandad de San Benito; o el paso de palio de la Virgen de la Candelaria andando con gallardía siempre de frente, como deben andar los pasos; o la simbiosis entre el Misterio de San Esteban y la banda de la Redención, cada año mayor. El Martes Santo no fue un sueño…

virgen de la candelaria


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