Cercanía

José Antonio Martín Pereira | 2 de abril de 2019 a las 10:08

Uno de los rasgos distintivos de cada Cuaresma tiene que ver con la cercanía entre las sagradas imágenes y sus fieles devotos. Es durante estos días cuando los cultos y actos que celebran las hermandades se multiplican, y entre ellos los solemnes besamanos y besapiés, que inundan la agenda de los fines de semana que ocupa este tiempo.

Es posible afirmar que sin la popularización de este acto de piedad (que no litúrgico ya que no proviene de los ritos de la Iglesia, sino de la iniciativa de los fieles), cuyo origen parece situarse en el que celebró la Esperanza Macarena, el 18 de diciembre de 1925, probablemente la Semana Santa ni las hermandades de hoy no serían tal y como las conocemos.

Ahí, en el contacto directo entre la imagen y el devoto, se produce una de las mayores muestras de emoción y oración, de transmisión de los valores espirituales y de reconocimiento de una primavera que se espolea y regocija entre el indescifrable acervo de menudencias que la componen.

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