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¿Quién sale beneficiado?

José Antonio Martín Pereira | 4 de febrero de 2020 a las 21:38

Cuando una imagen vale más que mil palabras, en sentido literal. La misma fue publicada hace unos días por la hermandad de San Esteban, ilustrando un comunicado en el que su Hermano Mayor, Jesús Bustamante, cargaba duramente contra la configuración actual del Martes Santo, que este año no sufrirá variaciones respecto al orden establecido para la Semana Santa de 2019, a la cual pertenece la instantánea.

La nota en sí abre numerosas lecturas, y vuelve a poner en tela de juicio un problema que ha venido persiguiendo a las cofradías desde sus orígenes y hasta la actualidad, el de los horarios, itinerarios y orden en la nómina del día. En este sentido, ocurre algo parecido en cuanto a las discrepancias mostradas con el resto de las cofradías del Miércoles Santo por parte de Los Panaderos. Son solo dos ejemplos de marcada actualidad, la punta de un iceberg al que cada vez se le observan más grietas, puesto que a excepción del Sábado Santo, un día más liviano por el número y el carácter de las hermandades que procesionan, el resto de jornadas pervive en un alambre solo apto para funambulistas sin que, al menos hasta la fecha, nadie haya dado con la tecla que resuelva el entuerto.

La cuestión en sí es que la solidaridad de la que hacen gala las hermandades en lo relativo a su acción social, no se ve sin embargo reflejada en la configuración que requiere la Semana Santa del siglo XXI, ésa en la que los cortejos crecen y la seguridad se ha convertido en el vértice del que penden el resto de aristas. La realidad dice que pesa más arañar cinco minutos de paso, que ceder un puesto en el orden establecido. Y no digamos ya cuando se trata de variar los recorridos, aunque sean exactamente iguales cambiando dos calles por otras dos paralelas.

A todo esto cabría preguntarse, ¿quién sale beneficiado? Desde luego la Semana Santa de Sevilla no, y la imagen que proyectamos los cofrades al resto de la sociedad, tampoco. Por ello precisamente las juntas de gobierno y el Consejo de Hermandades, más pronto que tarde, están obligados a buscar soluciones y entenderse para así minimizar el menosprecio que sienten los hermanos de las cofradías afectadas. La fotografía que aparece aquí abajo nos deja en evidencia.

SanEsteban_campanaFoto: Hermandad de San Esteban (Twitter)

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