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Casualmente, una vez leyendo un texto encontré una frase desde entonces añadida al acervo de directrices que sostienen mi filosofía diaria. Bajo la firma del dramaturgo austriaco Arthur Schnitzler (1862-1931), dice así: «Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida». Sin pensarlo la elevaría al caudal donde convergen las más certeras leyes positivistas, e incluso le animo a aplicar la lógica para comprobar como tal afirmación no apunta lejos de la realidad.

Teniendo en cuenta lo anterior, si hoy me tiene aquí es merced a una labor altruista consolidada al paso del tiempo. Y es que mi experiencia en la blogosfera se remonta a finales de 2008, de la mano de Suspiros Cofrades, un Blog inicialmente creado a la sombra de la curiosidad, y consolidado hasta el punto de recibir inesperados reconocimientos públicos. A lo largo de ése tiempo muchas fueron las personas que dejaron huella mediante comentarios y visitas, algunas incluso convertidas a posteriori en amigos personales. Como resultado: el proyecto aquí dispuesto, acogiéndose al círculo de nuevas ventanas al mundo desarrolladas por Diario de Sevilla.

He de confesar que El Muñidor nace sin una estela definiendo su horizonte. Como cualquier espacio personal, lentamente irá asemejando contenidos y formas a la personalidad de su autor intentando, en definitiva, entrelazar los cabos devocionales que conforman la heterogénea Sevilla. Una mirada al futuro, atendiendo al presente y sin desmerecer al pasado. Todo ello, claro está, bajo la óptica marcada por el Catolicismo, base sobre la que se alojan las inquietudes que erigen la esfera cofrade. No obstante, como geógrafo y experto en la ordenación y gestión del territorio por la Universidad de Sevilla, será imposible obviar el escenario sobre el que se desarrollan nuestras Hermandades.

Si se pregunta por el nombre, sepa que he aquí un amante de las peculiaridades que conforman la Semana Santa de Sevilla. De orígenes desconocidos, la figura del muñidor se recupera en 1946 con el fin de convocar a los fieles para que asistieran a diversos actos y ceremonias religiosas. Actualmente significa un símbolo para la Hermandad de la Mortaja, la única Cofradía que lo mantiene vigente. Destempladas esquilas anuncian la pesadumbre cernida al contemplar la penumbra de la Muerte entre barrocas siluetas dibujadas en oscuras esquinas.

Sea por siempre bienvenido…