José Antonio Martín Pereira | 7 de abril de 2012 a las 19:55
El Viernes Santo adjuntó una etapa distinta a la soñada en el particular vademécum de la cofradía de Triana. Seña inequívoca de ello, el impreciso regato de capirotes negros poblando las postrimerías de la calle Castilla tras el comunicado irrevocable de la junta de oficiales. Desde ese instante la brújula de ilusiones marcaría rumbo distinto al experimentado por la Hermandad en los últimos meses, y el templo que espera consagración oficial como Basílica Menor se impregnó de la habitual madurez con la que los hermanos del Cachorro acogen todo tipo de salvedades. Tal vez la luz cegadora de media tarde, flanqueada eso sí por el constante transitar de atezados presagios, invitara a deshacer la razón en medio de desatinados pensamientos, no obstante la lógica impone en estos casos que arriesgar con un patrimonio humano de tales dimensiones significa acercarse al borde del precipicio. Mirando más allá de la superficialidad barroca que inspira el paso de una Cofradía en la calle, existe un esfuerzo diario equilibrio de intenciones en la senda de la formación y la caridad, amén de una devoción, la que inspiran el Cachorro y su Bendita Madre del Patrocinio, que no merecen ser obviadas.
Foto: Juanma García
José Antonio Martín Pereira | 7 de abril de 2012 a las 0:46
La Madrugá vino a recuperar parte del tiempo perdido, dentro del irreverente juego de relojes que rodea la efímera atmósfera creada al paso de la Macarena. La Virgen (basta con nombrarla así para identificarla), como por costumbre hizo contener la respiración de las miles de almas las cuales, ansiosas de Esperanza, buscaron el contacto directo con su mirada como medio en el que objetivar el camino directo a Cristo. Cristo en sus Tres Caídas, en El Silencio de su Cruz o en el Calvario de una muerte injusta, cuyo rostro no se escribiría sin la piedad freviente de Aquel vecino de San Lorenzo que una vez al año recuerda a la ciudad que ninguno de sus pasos camino del Gólgota fue en balde. Gran Poder de Sevilla, Dios verdadero y eterno.
José Antonio Martín Pereira | 5 de abril de 2012 a las 23:18
Otro Jueves Santo huérfano de cofradías. Historia prácticamente similar a la del año pasado, con sus correspondientes matices. Los meteorólogos sin descanso (y lo que les queda para el Viernes), y acertando. Es ciertamente extraño llegar a casa y ponerse a escribir. ¿Qué contar? ¿Qué decir? Las nubes de media tarde dibujaban el escenario indeseado y repetido de días anteriores. Mismo guión, distintos rostros. Únicas notas de color, los Armaos macarenos con sus plumas al aire repartiendo Esperanza allí donde ésta más se necesita, en los hospitales, amén del reguero de mantillas que lucían desde primera hora en los principales templos de la ciudad. Sevilla no se reconoce en el papel que le está tocando jugar.
José Antonio Martín Pereira | 5 de abril de 2012 a las 3:35
Sed de cofradías. Calles atestadas de público en la jornada de los crucificados. Sevilla intentando recuperar el tiempo perdido. Como quien despertara de un amargo sueño, el barrio de Nervión vislumbró improvisado pórtico para el que a la postre se convertiría en un excelso día. Se pusieron tan de manifiesto las ganas, que el retraso en los horarios terminó por desesperar la paciencia de los relojes. Esto último, como es habitual, lo sufrirían las últimas cofradías de la noche. A ello añádanse las variables formales relativas al cómo dirigir una hermandad en la calle (véanse las imágenes del palio de Los Panaderos por la Plaza del Salvador sin nazarenos). En el polo opuesto, sin comentarios el transitar de la Hermandad del Cristo de Burgos por la plaza que lleva su nombre, Semana Santa en estado puro.
Por cierto, vaya desde aquí un reconocimiento a los miembros del servicio de limpieza. Visto lo visto en la calle Aponte (entorno a las 2 de la madrugada), poco podemos presumir de civismo.
José Antonio Martín Pereira | 4 de abril de 2012 a las 10:33
Sumando erratas a la nómina de falsas intuiciones cabañueleras, se deshizo el Martes Santo como lo hicieran los aromas de un Domingo que ya parece alejado en la conciencia de la ciudad. La lluvia, una vez más la lluvia, tumbó incluso al azahar, que a última hora de la tarde yacía sobre el acerado de una Sevilla ausente en sí misma. Aún no había hecho acto de presencia el líquido elemento y el lamento se iba gestando, hasta consumarse con la arribada de la noche. Ninguna de las ocho cofradías tuvo opción, los pronósticos se confirmaron y la historia del año pasado volvió a repetirse. Desolación y charcos a la vista de los vendedores de paraguas, auténticos agraciados en el infortunio generalizado. Coherencia y sensatez, buen lema para fijar el horizonte.
Entretanto la historia de los pétalos que eran para la Paz, volaron a Santa Genoveva, ayer esperaron en San Benito y hoy besarán por fin al aire desde el barrio de San Bernardo. Dos cajas para una misma Madre.
José Antonio Martín Pereira | 3 de abril de 2012 a las 10:46
Hubo drama. Tanto tentamos a la suerte que ocurrió lo que ningún cofrade deseaba. Dantescas estampas al abrigo de intensos aguaceros. San Gonzalo y La Redención arriesgaron y la moneda arrojó el sentido opuesto, dannificando la imagen de ambas cofradías y cebándose especialmente con su patrimonio humano, los más pequeños a la cabeza. La primera terminó dividida entre la Magdalena y la Capilla de la Estrella, mientras la segunda optó por refugiarse en La Anunciación y regresar pasadas las 21:00 horas.
Afortunadamente el resto de corporaciones del día hicieron ejercicio de cordura. Caso peculiar fue el de la hermandad de la Vera-Cruz, la cual decidía realizar su estación de penitencia pero sin pasos, solo con el cortejo de nazarenos acompañando la reliquia del Lignum Crucis, Titular de la cofradía. Solemne, sin folclore, poniendo en pie el verdadero sentido de aquello que celebramos en estos días.
A pesar de todo, siempre nos quedará San Lorenzo. El Señor extendiendo sus manos al pueblo, cortejado por multitud de fieles y promesas. La Semana Santa sin Él no se entendería.
José Antonio Martín Pereira | 2 de abril de 2012 a las 11:02
Como quiera que las previsiones ni erraron ni van a errar durante la presente Semana, ésta comenzó como se la esperaba, es decir, privando a las cofradías de la primera mitad de la jornada de poder realizar estación de penitencia al gran templo metropolitano.
Curiosas contradicciones: en la calle Río de la Plata entorno a las dos de la tarde, la evidencia tomaba cuerpo en el comunicado oficial de la Hermandad de La Paz. En ése mismo instante, cuando la muchedumbre comenzaba a disolverse, el sol hacía acto de presencia colándose entre los renegridos nubarrones.
Por otro lado, sería la propia lluvia (incesante durante las horas centrales de la tarde) quien a la postre permitiría la que sin duda quedará como una de las estampas para el recuerdo toda vez que el ciclo haya consumado de nuevo. Dos generaciones unidas de la mano caminan hacia la Colegial del Divino Salvador, la Hermandad del Amor en su máxima expresión.
José Antonio Martín Pereira | 30 de marzo de 2012 a las 11:59
Idealizada senda que agota latitudes. Final del singular trayecto escrito en la liturgia de lo sempiterno. Cuarenta pisadas condujeron la ilusión hacia el marco efímero a partir del cual despegarán los sueños. La ciudad, habiendo reconquistado el esplendor de las Indias, vuelve a equilibrar el signo de sus meridianos, orientados desde la vertiente viva que otorga la caridad diaria hacia los más necesitados. Invitada de excepción, emitiendo fulgores que traspasan oquedades de geranios y jazmines en balcones, Parasceve. Ocurriá como San Pedro así lo quiera, y primará la naturalidad sobre el llanto.
Caudal de deseos e intenciones que vertirá en la noche del Viernes Santo, cuando el Puente recobre el aliento que el Cachorro se apropiara a media tarde, y los rectilíneos trazos del centro hayan sido tomados por las tres últimas cofradías de la jornada, salpicado pues de añejas cataduras. Por entonces, la Cruz de Guía de la Archicofradía que viera origen en el extinto Hospital de San Andrés de los Toneleros volverá a enfilar su calle, aquella que con la llegada del nuevo milenio recobrara el primitivo nombre, la misma que devolverá, como está escrito, el testigo del anhelo a la ciudad para que ésta lo deposite en la más honorable de sus gavetas.
José Antonio Martín Pereira | 29 de marzo de 2012 a las 14:08
Como quiera que toda una semana no puede conebirse entorno a los majestuosos altares de culto externo que a día de hoy dignifican buena parte de los templos de Sevilla, es justo aludir a aquella vertiente que más honra a las cofradías y menos protagonismo recibe llegada la fecha en la que nos encontramos. De este modo, la Hermandad de La O certifica que en los próximos días un grupo de voluntarios de la Fundación Virgen de La O informará a cuantos fieles visiten la parroquia acerca de la labor que realizan a través del Proyecto ‘Esperanza y Vida’, dedicado a las mujeres gestantes en situación de marginalidad o vulnerabilidad.
De tal forma, la Hermandad pretende continuar así el esfuerzo divulgativo desarrollado durante las jornadas del reparto de papeletas, el cual ha supuesto que 101 hermanos se hayan convertido en nuevos benefactores de la Fundación.
El detalle
La Fundación Virgen de La O es el proyecto social que la Hermandad de la calle Castilla puso en marcha con motivo de la Coronación Canónica de su Titular Dolorosa. Hasta el momento, han sido más de 50 los niños nacidos al amparo de esta importante obra a favor de la vida. Los nombres de muchos de esos niños aparecen grabados en los cirios de la candelería de la Virgen en su paso procesional.
José Antonio Martín Pereira | 28 de marzo de 2012 a las 10:15
Aquí lo único cierto es que los trabajadores de la empresa municipal de limpieza Lipasam aprobaron en asamblea (el pasado 20 de marzo) convocar huelga desde el Miércoles Santo y hasta el Sábado Santo, y a día de hoy las negociaciones con el Consistorio siguen bloqueadas.
Razones aparte, según cuentan la protesta gira entorno a las propuestas que el Ayuntamiento de Sevilla ha introducido en el convenio colectivo con el objetivo de adaptarlo a la reforma laboral, de producirse finalmente vendría a plantear un escenario altamente delicado, y es que no olvidemos que, siempre que el tiempo lo permita, serán días de elevada concentración de personas en las calles, algo que por ende justifica la correspondiente prestación de servicios.
Y como en definitiva diezmar las prestaciones necesarias irá indiscutiblemente en detrimento de la imagen de la ciudad, la cual no olvidemos durante la Semana Santa es convertida en foco de muchas miradas, lo mejor será seguir apelando a las buenas intenciones de Maximiliano Vílchez (concejal de Urbanismo y Medio Ambiente) y Antonio Bazo ( secretario general de la sección de CC.OO. en la sociedad municipal de limpieza de Sevilla), a ver si las posturas se acercan y logran evitar nos topemos a la postre con determinadas estampas desagradables.