La Navidad está viva

José Antonio Martín Pereira | 23 de diciembre de 2016 a las 12:59

Corren días de vorágine mediática y consumista. Prácticamente podría decirse que la Navidad aterriza en nuestros salones con la llegada del mes de noviembre, la publicidad y los escaparates se encargan de recordarnos un adelanto tan inapropiado como recurrente, que con el paso de los años está calando en la manera de interpretar una festividad a la que ciertamente le sobran matices, y no necesita de añadidos secundarios.

Luego están los que quieren eliminar cualquier signo o elemento cristiano de la Fiesta, que viene a ser algo así como si a la persona que cumple años se le prepara una gran celebración cargada de adornos y repleta de mensajes pero se prohíbe tajantemente invitar al festejado. Curiosa manera de alterar los caminos que, por otra parte, responde a un guión repetido a lo largo de la Historia por las diferentes sociedades.

No obstante son precisamente estas circunstancias contrarias las que fortifican el período que viviremos intensamente durante estas fechas, porque la magia y los buenos deseos una y otra vez terminan imponiéndose. El abrazo de un ser querido, las felicitaciones desde la lejanía, la riqueza de la Palabra o los cientos de miles de voluntarios que dedican parte de su tiempo a aliviar la situación de otras personas siempre superan y siempre superarán los puntiagudos cercos que acechan la llegada del Mesías. En base a ello nos hallamos en posesión de afirmar que la Navidad está viva, muy viva.

Al hilo de esto último oía la otra tarde en un retiro de Adviento que para los cristianos es tiempo de gozo, de comprender qué necesita Dios de nosotros y cuánto podemos ofrecerle. En este sentido quizás en los pequeños detalles a nuestro alcance logremos acoger como merece la llegada del Salvador, ésa es sin lugar a dudas la mejor respuesta contra quienes ansían aniquilar su presencia ocultando símbolos y despreciando sus mensajes.

¡Feliz Navidad para todos!

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La adoración de los pastores. El Greco (1612). Museo del Prado

Patrimonio

José Antonio Martín Pereira | 5 de diciembre de 2016 a las 12:29

Con frecuencia recurrimos a la puesta en valor del esplendoroso patrimonio artístico que conforma para la ciudad la Semana Santa a través del desarrollo de sus hermandades desde siglos atrás. La sucesión temporal de ponencias, charlas, exposiciones o publicaciones evidencia un interés que ha dejado de ser incipiente, y que a día de hoy marca en gran medida el campo de acción al que se ciñen los cofrades.

No obstante, la llegada del Adviento inspira que la Navidad está cerca y refuerza los diques de otro patrimonio, el humano, tantas y tantas veces menospreciado desde los alrededores del entorno cofradiero. Es perfectamente visible que durante estos días y hasta la llegada de sus Majestades de Oriente las corporaciones sevillanas despliegan todo su arsenal caritativo en forma especialmente de recogidas de alimentos y juguetes, con intenciones de atender el mayor número de necesidades posibles. Gran parte de esos esfuerzos van dirigidos expresamente a los que más intensamente viven este tiempo señalado, los niños, con idea de combatir carencias básicas por todos conocidas. Además conviene hacer hincapié en el importante papel que desarrolla la juventud de las propias cofradías para que estas acciones obtengan sus frutos, así como el de colectivos tan dispares como bandas de música, costaleros o corales.

Probablemente la Navidad tal y como hoy la conocemos no existiría sin el esfuerzo y la dedicación desinteresada de estos grupos exponenciales que cada año dan sin pedir nada a cambio lo mejor de sí mismos. Las personas son el mayor patrimonio de las hermandades.

El buen gusto no entiende de modas

José Antonio Martín Pereira | 21 de noviembre de 2016 a las 12:52

Volvió a ocurrir. Como cada año, cuando noviembre enfila la recta que conduce a la previa de la Navidad, la Virgen de la Amargura desciende del camarín en el que se le rinde culto a lo largo del curso para encontrarse con sus fieles. Es por innumerables circunstancias cita ineludible, y lo es porque si de lo que se trata en un besamano es que la dolorosa se acerque para que los fieles sientan su cercanía, en un entorno que podrá ser más o menos complejo o simple, original o clásico, la priostía de la corporación sita en San Juan de la Palma siempre logra el resultado adecuado, sin perder el norte en cuanto a modas, convirtiendo la reconciliación tradicional de la belleza en buen gusto.

Amargura

Gran Poder: guión perfecto

José Antonio Martín Pereira | 7 de noviembre de 2016 a las 18:32

Seguro que en otras esferas habrán tomado buena nota, no en vano la sensación abrumadora es que los días vividos en torno a la sublime imagen del Señor del Gran Poder han superado las mejores de las expectativas. Ni la lluvia, que amenazó con hacerse protagonista indeseada, pudo más que provocar un cambio en los días de los traslados, circunstancia que curiosamente permitiría más horas de sincretismo entre la ciudad y el mismísimo Jesús de Nazaret.

Un guión al que no le faltó ni una sola nota, sin improvisaciones, en una demostración atronadora de que Sevilla sigue siendo en pleno siglo XXI robusto bastión ante el empuje de los sectores que pretenden arrinconar y reducir la fe cristiana. Por ser lo acontecido a lo largo del pasado fin de semana fue incluso una declaración hacia nosotros mismos, los cofrades, que a menudo enredados en lo secundario abandonamos lo estrictamente necesario.

Y todo sucedió conforme a la más rigurosa de las naturalidades. La multitud cerca, muy cerca del Señor tanto en los diversos actos que tuvieron lugar dentro del templo metropolitano como fuera, en dos traslados apoteósicos que dejaron imágenes difíciles de borrar. Sevilla, esta vez sí, supo ser fiel a sus orígenes, ejemplo perfecto de lo que debe ser la celebración de un Jubileo de Hermandades que quedará para siempre en los anales.

Gran Poder extraordinaria

El Dios de todos

José Antonio Martín Pereira | 3 de noviembre de 2016 a las 12:04

Mucho se ha dicho y se ha escrito. No en vano, la presencia del Señor fuera de su lugar habitual de culto en pleno otoño servirá probablemente para escribir una nueva página en la ya prolongada Historia de la ciudad. El motivo, que no es otro que presidir el Jubileo de las Hermandades con motivo del Año de la Misericordia, bien lo merece.

Es por ello que durante las últimas semanas se han repetido innumerables alusiones al origen y desarrollo de la devoción al Gran Poder, desgranado aspectos en relación al valor de la talla y publicado infinidad de fotografías y textos del ayer y del hoy. No obstante referirse al Señor supone elevar el grado de trascendencia, significa hacerlo de una de las imágenes icono en lo que al catolicismo respecta a nivel global. Sería difícil, por no decir imposible, cuantificar los sentimientos que despierta la irrepetible talla de Juan de Mesa a lo largo y ancho del mundo, pero de lo que no hay dudas es de la imagen de Jesús del Gran Poder es la del Dios de todos, por la cercanía que despierta su mirada y por el inmenso legado inmaterial que generación tras generación ha perdurado hasta nuestros días.

Llegados a este punto ligeramente podremos comprender la devoción que durante este fin de semana concentrará Sevilla, exposición entre los que recorrerán kilómetros para ser partícipes en primera persona y aquellos otros a los que la distancia les obligará a rezar de otra manera. Porque el Gran Poder es termómetro perfecto a la hora de medir la temperatura interior con la que los fieles se acercan a Dios, como si éste fuera lo que en realidad es, un vecino más en la nómina del añejo barrio en el que reside. Génesis del sevillano credo, Señor de San Lorenzo.

Gran Poder Año de la Misericordia

El Señor del Gran Poder en su paso con motivo del Jubileo de las Hermandades por el Año de la Misericordia.
Foto: Hermandad del Gran Poder

Alegato de reflejos

José Antonio Martín Pereira | 31 de octubre de 2016 a las 12:23

Alegato de reflejos acompasados. La tarde expone sus últimos intervalos entre el atronador equilibrio que le prestan las dos orillas cuando el otoño, singular en sus dominios, ha llegado para vestir a la ciudad con nuevas telas. Es como si el tiempo quisiera detenerse ahí, en la sencillez del momento, para arrebatar la perspectiva y conservarla para siempre.

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Monte-Sión, guiño a la Historia

José Antonio Martín Pereira | 11 de octubre de 2016 a las 11:11

Las quinielas volvieron a acertar. Pasadas las nueve de la noche de ayer, el Consejo de Cofradías daba a conocer que el Señor de la Oración en el Huerto de la Hermandad de Monte-Sión será la imagen número cuarenta en presidir el Vía Crucis de las cofradías de Sevilla. De este modo, queda patente una vez más el criterio de elección de compensación de los días, ya que el Jueves Santo era la jornada que más tiempo llevaba sin representación de alguno de sus titulares en el acto, concretamente el último fue el Nazareno del Valle en 2007.

Dicho acto piadoso tendrá lugar el próximo lunes 6 de marzo de 2017, descartando por tanto la idea que rondaba sacar el acto del lunes habitual y situarlo en los días de un fin de semana. Con esta designación, quedarán 27 cofradías por hacerlo.

Con la corporación de la calle Feria lo que implícitamente se reivindica es el guiño a las cofradías históricas, a la solera de las que siempre han estado ahí. No hay que olvidar que la Hermandad de Monte-Sión aprueba sus primeras reglas en 1588, y que la espléndida talla del Señor de la Oración en el Huerto es una obra del último tercio del siglo XVII, encuadrable por lo tanto en el barroco y próxima al círculo de Roldán según los últimos estudios publicados.

Montesion

Foto: Hermandad de Monte-Sión

El capataz cesado

José Antonio Martín Pereira | 4 de octubre de 2016 a las 10:56

Ocurría ayer a eso de la media tarde, ahora que tanto interés suscita el impacto que generan ciertos temas sobre las redes sociales, que en un país que va camino del año con un Gobierno en funciones una cofradía y una persona, el capataz cesado, se colocaran al frente entre las principales tendencias de opinión del momento. La circunstancia puede resultar anecdótica, sin embargo también es reveladora en cuanto a la dimensión que un simple relevo de funciones, cuyas razones existirán y hasta lo presente no han trascendido, puede desencadenar en los cimientos sobre los que descansa el orbe del peliagudo mundo cofrade sevillano y desde ahí ser extendido. Es para hacérnoslo mirar…

Los Negritos Sevilla

La seguridad, de nuevo a escena

José Antonio Martín Pereira | 13 de septiembre de 2016 a las 13:45

La noticia colapsaba las redes sociales en la tarde noche de ayer, hasta el punto de situar el hashtag #GranPoder como uno de los diez más utilizados en la popular red social Twitter. Los hechos ocurrían durante el transcurso de la habitual misa de 20.30 horas, cuando un individuo accedía a la capilla del Sagrario para prender fuego al paño de la mesa de altar. Un susto que no llegó a más por la rápida intervención de feligreses y del propio personal de la corporación. Posteriormente la Hermandad confirmaba que el fuego originado había destruido en su totalidad el paño de altar, afectando mínimamente a la mesa sobre la que se disponía el mismo. Además, daba cuenta que el autor de los hechos fue identificado y detenido por miembros de la Policía Nacional.

No obstante, y a pesar de que lo acontecido no llegó más lejos, la protección y salvaguarda de los bienes que atesoran las cofradías y los templos vuelve hoy copar un protagonismo que sólo renace cuando se dan circunstancias de esta índole. Por desgracia en Sevilla los robos y saqueos a hermandades e iglesias se producen con relativa asiduidad, si bien muchas veces por la cuantía de lo sustraído ni siquiera son recogidos por los distintos medios. La cuestión de fondo pasa por la ausencia de medidas de seguridad con las que cuentan la mayoría de casas de hermandad, templos o almacenes donde se guardan enseres, lo que dispara el ambiente propicio para los amantes de lo ajeno. Si a ello le añadimos la vulnerabilidad en cuanto a acciones como la acaecida en la jornada de ayer, se advierte un panorama de intranquilidad moderada que exige de un consenso común.

La tesitura sin embargo es complicada, ya que en la inmensa mayoría de las veces la economía priva de acceder a medios de conservación más acordes al valor patrimonial y sentimental que atesoran la Iglesia y sus distintas entidades, en este caso las cofradías. Lo que parece evidente es que la preservación del patrimonio se alza como uno de los principales desvelos en el seno de las cofradías. Conservar y mantener el que existe y mejorar o enriquecer de cara al futuro son siempre objetivos prioritarios de cualquier junta de gobierno. En este sentido no cabe duda toca seguir ideando, queda mucho por hacer.

capilla sacramental gran poder

Foto: Capilla Sacramental. Hermandad del Gran Poder

Viejos zarcos

José Antonio Martín Pereira | 26 de agosto de 2016 a las 11:14

Y de repente ahora, mientras la mente divaga aturdida sobre el espesor de hojas doradas que colman el suelo, una imagen resucita viejos zarcos de aquella tarde en la que la muerte derramaba vida. Por la sombría arteria, entre balcones engalanados, desfilaba lo imponente ante la multitud atónita. Era Jueves Santo…

Exaltacion jueves santo