José Antonio Martín Pereira | 17 de mayo de 2013 a las 11:16
Poco ha trascendido, pero el pasado domingo día 12 la Iglesia celebró su 47 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, efeméride que desde 1967 tiene lugar en torno a la Solemnidad de la Ascensión. Cuánto hemos cambiado desde entonces, si atendemos a las consideraciones para aquella primera edición, propuesta por el Concilio Ecuménico Vaticano II, por las que el papa Pablo VI defendía el papel de la Iglesia de cara a «llamar la atención de sus hijos y de todos los hombres de buena voluntad sobre el vasto y complejo fenómeno de los modernos instrumentos de comunicación social, tales como la prensa, el cine, la radio y la televisión», entendidas las notas más características de la civilización de aquel momento.
Una semana antes, el arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, se dirigía por medio de su carta pastoral a los fieles centrando su discurso «en el mundo de la comunicación y en las relaciones humanas, especialmente entre los jóvenes, están produciendo las nuevas tecnologías». Para el prelado sevillano, «vivimos en la era digital, en la que cabe admirar el potencial extraordinario que albergan estos nuevos medios, cuando se usan para favorecer la comprensión y la solidaridad humana. Son entonces un verdadero don para la humanidad».
Según las consideraciones de monseñor Asenjo, «el medio digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, y en este mundo hay que anunciar también a Jesucristo como camino, verdad y vida del mundo, fuente de sentido y de esperanza para todos, pero muy especialmente para los jóvenes. Nuevas tecnologías de la comunicación y redes sociales no son realidades ajenas a la Nueva Evangelización, sino complementarias, pues la Iglesia tiene que ofrecer al mundo el mejor tesoro que posee por todos los medios a su alcance».
Con estas premisas, nuestro arzobispo expone claramente su apoyo y compromiso con respecto a las nuevas vías de comunicación social, al tiempo que aprovechó para saludar y reconocer la labor de los profesionales de los Medios, a los que agradece el servicio que prestan a la Iglesia. Sin dudas un nuevo impulso, alejado, eso sí, del innumerable catálogo de personajes los cuales, ajenos por completo a la profunda labor que realiza la Iglesia en nuestros días por la sociedad en general, no cubren ningún bien disociando y distorsionando aquello que respecta a la relación cofradías-Iglesia.
Fuente imagen: Archidiócesis de Sevilla
José Antonio Martín Pereira | 14 de mayo de 2013 a las 11:46
El sábado se acusó el primer aviso serio. Las lecturas no engañan, va siendo hora de afrontar la realidad, y no de seguir esquivándola como hasta ahora cada una de las partes se ha empeñado en mantener. No en vano, Sevilla siempre fue baluarte de la fe, a pesar de que es ahora, curiosamente bajo la órbita de un año litúrgico de tan memorable significación espiritual como es el presente, cuando más se está haciendo patente un distanciamiento que amenaza con derribar parte de la estructura sobre la que cimientan pilares cada vez más desarraigados.
Ni siquiera la Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla y toda su Archidiócesis, fue capaz de aunar aristas. Fueron dos horas y media de procesión, dos horas con la Patrona en la calle en rosario de la aurora, ante la incredulidad de propios y extraños por la profunda escasez de público (que no le confundan ciertas tomas fotográficas). A la vista de cualquier quince de agosto, quién lo diría. Numerosas cuestiones acechan, bajo las sombras de un Año, enmarcado de la Fe, que más que armonizar, en Sevilla está poniendo de manifiesto desencuentros infranqueables. Mirar a otro lado, solo puede llevarnos a empeorar las relaciones futuras.
Foto: Juan Carlos Muñoz
José Antonio Martín Pereira | 24 de abril de 2013 a las 11:53
Según ha dado a conocer en el día de hoy la Agencia de noticias Europa Press, el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo Pelegrina, ha considerado de «absoluta justicia» la devolución del lienzo La Inmaculada, obra del insigne pintor hispalense Bartolomé Esteban Murillo, a su lugar original, que no es otro que la capilla del Hospital de los Venerables. Actualmente la obra forma parte de la colección del museo madrileño de El Prado, después de que el mariscal Soult la expoliase durante la ocupación francesa a principios del siglo XIX.
Monseñor Asenjo responde de este modo a través de una carta, a la que tuvo acceso dicha Agencia de noticias, a la petición realizada por el secretario provincial de Sevilla del PA, Manuel Visglerio, y a la secretaria local en la capital andaluza, Dolores Dávila, a este respecto.
De este modo, el arzobispo recalca que se trata de un asunto de «absoluta justicia», aunque duda de que sea posible la recuperación de esta obra. «Por mi parte, me interesaría grandemente, pues se trataría de que volviera a un edificio propiedad de la Iglesia», ha manifestado abiertamente.
Del mismo modo, ha dejado claro que se puede contar con él para colaborar en las gestiones que se estimen convenientes para su recuperación, «aunque sea una empresa muy difícil, por no decir imposible».
José Antonio Martín Pereira | 4 de marzo de 2013 a las 13:15
Monseñor Asenjo a corazón abierto frente al mundo cofrade sevillano. Ésa es la impresión que se deduce de la lectura de la última Carta Pastoral, emitida por nuestro arzobispo el pasado día 1 de marzo, y publicada como tal en el portal digital de la Archidiócesis de Sevilla. Una reflexión dedicada a las hermandades de Sevilla, y a todos los que, de algún u otro modo, formamos parte de ellas, en las que el prelado tiende una vez más la mano, en favor de una unión, la que nunca debe ausentarse, entre Iglesia y Cofradías.
Ejercicio de cordura no exento de profundas bases formativas las cuales, desde la llegada de nuestro Pastor siempre han presidido sus discursos, muy a pesar de ciertas voces. De tal modo, monseñor subraya y pone en primer plano del texto «la dimensión cultural de la vida de las Hermandades, con menoscabo de la entraña religiosa que les es propia. Es el peligro de la secularización interna, que conlleva el desvanecimiento de la propia identidad, que es la forma más sutil y menos repulsiva de vaciar de contenido la piedad popular».
Asimismo, de sus líneas se interpreta el valor de los misterios que las Hermandades ejecutan con sus estaciones de penitencia, instando «a todos los miembros de las Hermandades a cuidar especialmente este aspecto. Hemos de procurar que nada ni nadie solape con otras perspectivas o intereses lo que primariamente es un acto de piedad, de penitencia e invitación a la conversión, pues la contemplación de un Cristo barroco, descoyuntado, lacerado y exangüe, en el silencio de la noche del Viernes Santo, sólo entrecortado por la plegaria de una saeta, nos interpela, conmueve, toca el corazón y suscita en nosotros el arrepentimiento y la compunción del corazón».
En definitiva, más que a desgranar propiamente cada uno de los párrafos que componen el documento, la invitación del prelado sevillano hacia los cofrades, en este tiempo especial en sus connotaciones como es la Cuaresma, pasa por remitirnos hacia una reflexión austera y personal acerca de lo que, en escasas semanas, traduciremos en nuestras calles. Corren días de papeletas de sitio y puesta a punto, que no deben sino recordarnos la responsabilidad cristiana que nos ha sido otorgada, y que en acto personal hemos aceptado.
José Antonio Martín Pereira | 25 de febrero de 2013 a las 10:42
El pasado viernes 22, el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, presentaba la Guía de Acción Social de la Iglesia en Andalucía, un informe que, por primera vez, presenta los dispositivos que tiene en activo la Iglesia andaluza para atender a los colectivos en riesgo de exclusión en un doble soporte: papel y virtual. Se trata, según explicó el arzobispo, de «un instrumento para que se sepa lo que la Iglesia hace por el pueblo, pero ante todo servirá para que las víctimas de la crisis encuentren orientación y respuesta a sus necesidades».
La Guía contiene un total de 439 dispositivos (143 centros, 106 programas y 109 servicios) para atender a varios colectivos: menores, familias, adictos, VIH, personas sin hogar, reclusos y exreclusos, mayores, dependientes, inmigrantes y minorías étnicas.
Tanto la guía en papel como la guía virtual tienen una localización de recursos muy intuitiva y manejable para los usuarios. El diseño en papel diferencia por colores las 10 diócesis que existen en Andalucía y clasifica por iconos los colectivos destinatarios de los diferentes recursos. Mediante la guía virtual, la información es mucho más concreta y los recursos pueden ser localizados a través de diferentes criterios de búsqueda: colectivo destinatario, localidad, nombre del centro, Diócesis, etc. En su versión virtual, el usuario encontrará información sobre el último día en el que se ha actualizado. La idea es que se vayan sumando todos los recursos que existan de manera que este documento llegue a recoger toda la obra social que existe en la comunidad para atender a personas necesitadas. Como explicó el arzobispo, «no bajaremos la guardia porque los pobres cada día son más».
José Antonio Martín Pereira | 19 de febrero de 2013 a las 11:39
Desorden aparte, el cúmulo de inclemencias no logró privarnos de imágenes y momentos irreemplazables. Alegoría de una ciudad que disimulaba desencantos ataviada de Domingo de Pasión, como entonando el crepúsculo de la espera, los templos registraron auténticos órdagos de fe, refrendados en el trasiego constante de miradas en alza.
El fin de semana que se fue, equipara valoraciones en la gratitud de quienes se llevan parte de nuestras devociones ancladas en estampas, recuerdos o vivencias. Sevilla, y sus exclusivas dotes de anfitriona de gala. Circunstancias que la lluvia no atinará a borrar…
José Antonio Martín Pereira | 18 de febrero de 2013 a las 12:49
Cabe decir, primeramente, que los pronósticos erraron. Se esperaban más precipitaciones y durante un espacio temporal más extenso. Al final, ni lo uno ni lo otro, la climatología volvió a exhibirnos su cara de ciencia inexacta y la lluvia solo hizo acto de presencia (leve) durante las primeras horas del mediodía, justo en el intervalo en el que las primeras cruces de guía tenían que haber pisado las calles. A partir de ahí, las horas fueron desgranando lo agridulce.
La coherencia
A las diez de la mañana un técnico de la Aemet exponía a los cargos generales del Consejo de Cofradías, a los hermanos mayores participantes, y al delegado diocesano para las Hermandades, Manuel Soria, el estado meteorológico que se esperaba para la jornada: probabilidad de lluvia alta pero débil.
Posteriormente, los hermanos mayores se reunieron con sus respectivas juntas de gobierno para consensuar posturas. De nuevo en pie lo expuesto la tarde anterior, si una hermandad decidía no salir, ninguna lo haría. Poco antes de las doce del mediodía, la coherencia exponía las primeras decisiones: San Gonzalo era la primera en decir no al traslado. Tras ella, Montserrat, Cachorro, Gran Poder y Santo Entierro. Cinco muestras de cordura ante lo inevitable (a esa hora llovía), que parecían tumbar los atisbos de motín expuestos previamente por determinados hermanos mayores.
El dilema
Nada más lejos, mientras los miembros de las juntas superiores de cada hermandad decidían en sus respectivos cabildos de urgencia, el presidente del Consejo, Carlos Bourrellier, declaraba a los compañeros de Tele Sevilla lo siguiente: «igual se tienen que tomar unos riesgos que a lo mejor no se tomaban en otras circunstancias. Pero estamos en el Año de la Fe».
Con celeridad, y ante la sorpresa del gran público, Montesión anunciaba en su cuenta de Twitter que el cabildo había aprobado el traslado, llegándose a barajar la opción de salir con su Titular por las calles del barrio. La misma circunstancia planeó por San Vicente, en lo que fue un amago por salir con su paso de Misterio hasta la capilla del Museo.
La locura, eso sí, la desató la hermandad de Torreblanca, amparados en el escudo de la oportunidad única. Torreblanca solicitó al Consejo presidir en solitario el Vía Crucis, la petición se trasladó al Arzobispado, y Manuel Soria volvió a remitir al acuerdo entre las hermandades: o todas o ninguna. Finalmente, en Santa Marina el paso fue sacado hasta la puerta donde, entre algunos paraguas, se rezó la estación que les había sido asignada.
El rezo piadoso
Los fieles salvaron la papeleta. En el interior del templo metropolitano, atestado, las muestras de extremo recogimiento estuvieron muy por encima de la estructura logística. Quizás, sin los pasos en la calle, el perímetro de seguridad impuesto por las vallas estaba de más. Se discernía cierta frialdad, no obstante de aquí pueden sacarse innumerables lecturas. Con respecto a esto último, sorprendía la fácil que esquivaban el cerco determinados hermanos chaqueta, ante la impasiva mirada de los vigilantes de seguridad.
José Antonio Martín Pereira | 7 de febrero de 2013 a las 11:47
Sí, que no era tan difícil. Que nos lo habían puesto como vulgarmente se diría, a huevo. La Archidiócesis, las hermandades y los cofrades sevillanos en general, habríamos dado con la tecla de la coherencia si el domingo 17, que ya asoma entre bastidores, llegara como jornada de puertas abiertas, de templos inundados de fieles en la veneración de los principales iconos devocionales de la ciudad. Utopía, lejana utopía que definitivamente no contemplaremos, salvo capricho del cielo.
Ya puestos, saborearemos la previa como torrija bañada en miel de Viernes de Dolores, porque será entonces, sin acotaciones, cuando se nos permita equiparar intenciones e ilusiones a las de los privilegiados que, llegado el día del acto central, disfrutarán en privado de aquello que entre todos les estamos organizando.
En estas, la junta de gobierno de la Archicofradía de Pasión hacía público en la jornada de ayer miércoles 6 de febrero, que el Señor estará expuesto en solemne y devoto besapié de carácter extraordinario los próximos días 13 (Miércoles de Ceniza) y 14 del presente mes de febrero. Asimismo, la subida al paso será el viernes, 15 de febrero, a partir de las ocho y media de la noche, tras la misa, que se iniciará a las ocho de la noche. El lunes 18 de febrero, también a las ocho y media de la noche, tras la misa que se iniciará media hora antes, de forma pública se trasladará el Señor de Pasión a su altar de cultos desde el paso, tras su participación en el Vía Crucis del Año de la Fe.
Cabe pensar que igual hubiera sido más fácil plasmar huella de fe de Sevilla al mundo. Bastaba simplemente usar la lógica, y sentar las bases acorde al tiempo que nos ha tocado vivir.
José Antonio Martín Pereira | 29 de enero de 2013 a las 11:50
No por repetitivo deja de ser portada el Vía Crucis de la Fe que se celebrará en la ciudad el próximo 17 de febrero. La cuestión en sí, es que los sucesivos vaivenes que se vienen produciendo entorno al mismo están conduciendo alarmantemente a la opinión generalizada al desencanto. Si los cofrades ven poco sentido al acto programado, y éste además, emulando otros eventos cuyo esquema depende directamente de las directrices del Consejo, cada vez adquiere más tintes privados, el resultado final, a priori, se estima cercano al fracaso.
En estas, a día de hoy amplia es la corriente de pensamiento que sugiere que si en los rezos de las estaciones del Vía Crucis no participan los fieles, ¿por qué se les llama a acudir? Peligrosa perspectiva que asoma del prisma de las mil y una caras, que esperemos no se traduzca en un distanciamiento en la trilogía Iglesia-cofradías-fieles. Al final, de eso no cabe duda, las calles se llenarán de devotos, curiosos y friki-frades, pero el acto central solo será visible para los de la tribuna VIP, y para los valientes (pocos) que guarden sitio como si de un concierto de la mismísima Madonna se tratara. Los únicos beneficiados de este embrollo sin pies ni cabeza, los hosteleros, que por cierto, y dicho sea de paso, esperan agazapados sin contraprestar nada a cambio de una tarta tan golosa.
Es evidente que el sentido inicial propuesto con el que surgió la idea del Vía Crucis, de haberlo tenido, se diluye a marchas forzadas entre la marabunta de opiniones y hastío en la que los responsables de su configuración, el Consejo de Cofradías supervisado por Palacio, han dejado caer los planteamientos. Así las cosas, o todos nos equivocamos, o esto terminará por convertirse en un espectáculo a mayor gloria de quien todos sabemos y no será un servidor el que lo escriba, aparte de un gasto desproporcionado para la maltrecha economía de las hermandades participantes. Siendo de este modo, quizás llegado el día se agradezca que el cielo del Aljarafe aparezca tiznado de Viernes Santo.
José Antonio Martín Pereira | 23 de enero de 2013 a las 11:26
Por si fueran pocas las coomplicaciones logísticas del magno evento que tendrá lugar el apenas unas semanas en nuestra ciudad, al Consejo como organizador, y por ende a las hermandades participantes, se les plantea un nuevo escollo el cual, esperemos, no altere un ápice de lo previsto hasta ahora.
Esta perturbación viene como consecuencia de la huelga anunciada por los policías locales para los días 17 y 24 de febrero, coincidiendo con la celebración el Vía Crucis de la Fe y del Maratón. El Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (Sppme) en Sevilla confirmó este lunes que sus afiliados (que son más del 90% de la plantilla) están llamados a participar en actos de carácter reivindicativo durante estas dos jornadas, además del calendario de movilizaciones que se apruebe en las asambleas previstas esta semana.
Se rompen, por tanto, las negociaciones que este colectivo venía practicando con el Consistorio a raíz de la retirada del complemento de la dedicación, que compensaba la jornada laboral de los policías. De esta manera, cada agente percibe unos 200 euros menos en su nómina, que se suma a los recortes decretados por el Gobierno central y al cobro de otros conceptos pendientes como es el de la reclasificación. El pasado viernes tuvo lugar una primera protesta a las puertas del Ayuntamiento.
A la espera de las dos asambleas convocadas para esta semana, en la que los agentes decidirán las medidas de presión que ejercerán contra el gobierno local, un cierto clima de incertidumbre se aloja en la calle San Gregorio, ya que de confirmarse la postura actual del colectivo policial, se determinaría urgente buscar nuevas vías de solución al ya de por sí complejo rompecabezas que configura la seguridad para el día de la celebración del acto.