Archivos para el tag ‘besamano’

Spes Nostra

José Antonio Martín Pereira | 17 de diciembre de 2012 a las 11:15

Entre las virtudes teologales, la Esperanza. Segunda en el orden, reconocida virtud infusa que capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de conseguir la vida eterna y los medios, tanto sobrenaturales como naturales, necesarios para alcanzarla, apoyado en el auxilio omnipotente de Dios. Aunque el motivo propio de la Esperanza es Dios, por voluntad de Él mismo, también se puede poner en la Humanidad de Cristo, en la Virgen, Esperanza Nuestra, Corredentora y Mediadora de todas las gracias, que no abandona a los hermanos de su Hijo peregrinos en la tierra, y en los santos, que nos ayudan con su intercesión. Es por tanto la Esperanza cristiana una virtud teologal infundida por Dios. Teologal, porque tiene por objeto directo e inmediato al mismo Dios, tal cual la Fe y la Caridad. La Esperanza, como hábito, reside en la voluntad, ya que su acto propio es un movimiento del apetito racional hacia el bien, que es el objeto de la voluntad.

Tomando prestadas las palabras del padre Adrián Sanabria en su última relfexión (Aprovecha el Adviento), pudieramos decir que «la Esperanza tal vez sea la palabra que más resuena en este tiempo. Esperamos la venida del Señor, y esperamos que su salvación se realice en nosotros y en nuestro mundo. Lo sabemos, desde luego, que esta esperanza no se realizará definitivamente hasta que llegue el Reino de Dios para siempre, al término de todo, en la vida eterna. Y sabemos también que nuestro camino en este mundo está orientado y encaminado hasta este momento último, pleno, cuando Dios reunirá a sus hijos e hijas en su cielo nuevo, donde ya no habrá dolor ni penas ni tristezas».

Asimismo, los grandes pensadores también se han referido a ella. Como dejara escrito el insigne filósofo griego Aristóteles, la esperanza es el sueño del hombre despierto; tal cual su homónimo Tales de Mileto, quien entendió a la esperanza (como) el único bien común a todos los hombres. pos que todo lo han perdido la poseen aún; o el siempre reseñable humanista Martin Luther King, según el cual podríamos decir que todo cuanto se hace en el mundo es obra de la esperanza.

Lo cierto es que ni las personas, ni por ende las sucesivas generaciones desarolladas a lo largo de la historia sobre la faz de la tierra, han sabido vivir sin ella, porque la esperanza es el mecanismo que mantiene las constantes vitales de la humanidad tenzmente activas, otorgando licencia para soñar, crear, proyectar y construir. En absoluto es opuesto al realismo, sino la antítesis del escepticismo y la desesperación.

Esperanza, Macarena, a la que en Sevilla tenemos suerte de venerar con rostro propio. Esperanza tantas veces descrita a través del arte de las palabras, la fotografía o la pintura. Esperanza que requiebra almas. Esperanza explosión de sol y armonía, parafraseando a Manuel Machado. Esperanza inspiradora de plegarias y oraciones. Esperanza, la misma que existe en cada una de nuestros propósitos de enmienda. Esperanza que pervive allí donde el recuerdo o una estampa así lo dictan. Esperanza que nos ofrece su mano.

Ahora más que nunca, Spes Nostra…

Foto: Marina Lorente

 

En Triana, su Esperanza

José Antonio Martín Pereira | 15 de diciembre de 2012 a las 18:18

Triana decora el esplendor del Tiempo litúrgico que honramos a su modo particular. La Esperanza es, en el viejo barrio, el filón donde reposan amargores y la vértebra sobre la que se desliza el porvenir. Lo cincelan la intensidad del verde hegemónico fluyendo por las arterias que conducen a la calle Larga, hoy Pureza, y el generoso perfume a nardos con el que la Capilla de los Marineros recibe a propios y extraños. Advocación que invita al optimismo, ahora que más se la necesita cerca.

La conjunción, una vez más, se ejecuta sin ataduras en escena, porque Triana apellida a la Esperanza, y la Esperanza da nombre a Triana. Quedan días al abrigo de un Adviento que posa sobre Sevilla como preludio a la llegada del Redentor. Antes, su Madre; antes, Triana.

La Amargura: expresión de detalles

José Antonio Martín Pereira | 19 de noviembre de 2012 a las 10:20

Recobrando esplendor la otrora conocida como plaza de la Herrería. Acostumbrados a la penumbra dieciochesca, protagonista desmedida en multitud de ocasiones, se agradece la claridad testigo de la armonía de colores. Ornamentación secundaria, un pasillo largo y definido conduce hasta el final, que no es sino el origen de la vida. La Virgen espera. Es, el besamano por antonomasia.

Y en ello, una Corporación que cuida hasta el extremo los detalles, brinda tiempo y espacio a profesionales y aficionados a la fotografía. Corría la media tarde de ayer, domingo en el que la pastoral celebraba el Día de la Iglesia Diocesana, y antes de que se retomara el culto abierto al público, los amantes de la instantánea tuvieron tiempo de inmortalizar la extensión de buen gusto dispuesta cual regalo de abril. Método idóneo para no entorpecer el rezo de los fieles, hasta ahí es preciso ajustar la medida, porque es precisamente a esa altura donde se halla lo perfecto.

El Cerro: realidad objetiva

José Antonio Martín Pereira | 3 de octubre de 2012 a las 14:38

La realidad objetiva es la realidad real, lo que existe verdaderamente, en contraposición con la realidad subjetiva, que es aquella apreciación que hace el sujeto sobre la realidad objetiva. Según Descartes, considerado como el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna, no todas las ideas tienen la misma realidad objetiva: las que se refieren a substancias tienen más realidad objetiva que las que se refieren a atributos; y, de las substancias, las que se refieren a las substancias espirituales poseen más realidad objetiva que las que se refieren a cosas materiales. Concluía afirmando que la idea con más realidad objetiva es la idea de Dios. Marx sin en cambio, atribuyó a la conciencia el reflejo subjetivo de la realidad objetiva. Pero, conciencia es percatarse, ¿y percatarse de qué? De todo lo que esta alrededor. Lo que esta alrededor y es palpable es objetivo.

Lo que no se escapa, y así lo advierten tanto la propia evolución de la Hermandad como la idiosincrasia del escenario urbano sobre el que se asienta, es la impronta que ejerce la Virgen de Los Dolores sobre sus vecinos. La Virgen es en El Cerro del Águila punto neurálgico donde confluyen los más firmes sentimientos de identidad, pieza central de un puzle que comenzara su gestación entre innumerables variables el siglo pasado, y que aún hoy reserva a todo aquel que muestre interés las puertas abiertas al corazón de sus entrañas. ¿El Cerro es Dolores, o Dolores es El Cerro? La pregunta queda abierta, en lo que objetividad y subjetividad se dan la mano…

Entre suaves matices, Carretería

José Antonio Martín Pereira | 21 de mayo de 2012 a las 10:30

Porque en Tiempo de Gloria no todo son Glorias, la Capilla de las Tres Necesidades fue testigo en la jornada del domingo de la séptima de Pascua, de uno de aquellos episodios capaz de hacer cuestionar la firmeza en la que a menudo trata de hallarse la retentiva. Lejos queda ya un Viernes Santo desprovisto de alma, más allá incluso la pasada Cuaresma, pero el aroma de ayer, en tarde fresca de mayo, bien insinuaba lo contrario.

La Virgen del Mayor Dolor en su Soledad, espléndida entre un ambiente solemne y recogido, de los que se echan de menos, puso la discordancia de la que todo rancio necesita. Entre suaves y sobrios matices, la Hermandad de la Carretería celebraba solemne besamano de su Titular y ni la lluvia, que hizo acto de presencia en varias ocasiones a lo largo del día, quiso perdérselo, como no podía ser menos.

La previa

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2012 a las 23:45

Pregón y elecciones andaluzas aparte, el Domingo de Pasión exhala su último aliento entre el frescor propio de las noches de marzo. Se marchan pues los bisoños compases de la previa, reseña fiel de la intensidad con la que las vísperas retoman el contacto con la imperecederamente compleja ciudad de los dos semblantes. No es novedad ratificar, toda vez que la noche ha tomado el mando de las emociones, que los templos desde primera hora de la mañana desbordaban existencia de fieles y curiosos, en correspondencia a uno de los días señalados en la particular liturgia del calendario cofrade (que no católico) sevillano. Asimismo, no faltaron las clásicas manifestaciones de desconcierto de aquellos que seguramente hoy habrán pisado por primera vez en lo que va de Cuaresma, y tal vez de año, un lugar de culto y oración, expuestas en las numerosas faltas de respeto, tradición también acorde a una jornada siempre masiva.

A partir de ahora pide la venia el calendario de las horas, porque ya se cuentan…

Es la Estrella

José Antonio Martín Pereira | 18 de marzo de 2012 a las 11:21

De fondo tersos tañidos anuncian la caída de la tarde. Son las ocho, y las puertas de la capilla sita en el tramo peatonal de la emblemática calle San Jacinto son testigos de la muchedumbre. Generosa cola de fieles que practicamente alcanza el otro extremo del paseo. Desde el exterior se perciben tenues destellos y el sonido de clásicos acordes.

Ya en el interior del templo, un niño que porta medalla cuenta a su madre que acaba de darle las ‘buenas noches’ a la Virgen, mientras otros dos, de la mano de su abuela, reciben una pequeña estampa cada uno agradecida con gestos de admiración. Algunos devotos posan junto a la Dolorosa, y no faltan manos en alza intentando resolver el enigma de la fotografía perfecta. Una señora cuenta a otra que llegó de Canarias hace cincuenta años y que desde entonces nunca ha faltado a la cita con la Vecina de sus amores. El reguero sigue su curso, con parsimonia y sin detenimiento. Es la Estrella… en una tarde de Cuaresma.

La frontera, en San Lorenzo

José Antonio Martín Pereira | 17 de febrero de 2012 a las 16:24

Como frontera que separa expiración y nacimiento, o crepúsculo de amanceres que descienden sondeando un horizonte cargado de particularidades, en San Lorenzo la Soledad reencarna un fervor que traspasa la empalizada donde aguarda la lógica, entronizando el apellido que hallara allá por 1868, año en el que la corporación se estableciera bajo estos muros.

Y rememorando estampas de antaño, un año más, las cinco naves que conforman el templo, con la del ‘Evangelio’ al frente por razones obvias, y el retablo mayor cuya estructura realizara el mismísimo Martinez Montañés, son testigos del respeto incondicional con el que buena parte de la ciudad entiende a la Virgen en cuyas manos se gesta la Resurrección, cada tarde de Sábado Santo, del Dios cercano, el Gran Poder.

Los siglos pasan, y sin embargo Ella, la Soledad de San Lorenzo, cual azucena sevillana, mantiene un esplendor de eterno preludio sobre lo que vendrá, acopiando sueños e ilusiones.

Foto: Jesús Romero

En San Gil, la Esperanza

José Antonio Martín Pereira | 18 de diciembre de 2011 a las 12:45

Por suerte Sevilla conserva, cual reducto infranqueable, diferentes emblemas que escenifican y hacen comprender el por qué de la perpetuidad relativa a la Fe en Cristo en tiempos del dominio de la sinrazón. En San Lorenzo el mismo Dios que se venera al final de la calle Castilla, en el interior de la capilla universitaria o bajo las indescriptibles bóvedas de la Colegial del Divino Salvador. Y en San Gil… en San Gil la Esperanza.

De la mano, recuerdos y costumbres levitan entorno a la médula de diciembre dando paso al inexorable poder que toma forma a partir de un rostro cuyo estado dispone por su propia belleza complejidades para ser descifrado. Se celebra la solemnidad de la Esperanza, y como tal en Sevilla largas colas de fieles aguardan para honrar y rendir tributo a la que es Reina celestial y terrenal.

En este sentido, la gramática toma cuerpo desde diferentes vertientes alrededor de la que es la Virgen, sin advocación, osando a destronar lo inalcanzable, aquello que descansa en los anales de la lírica y la prosa sevillana y difícilmente será suplantado, salvo por contadas excepciones. Se antoja por tanto el presente texto como uno más, escrito bajo el guión del grupo de discapacitados que fue presentado a la Virgen, y en el que constan las lágrimas de las abuelas del barrio, la inocencia de los pequeños presentados en brazos de sus madres, el rostro de los monaguillos que custodiaban la mano extendida al pueblo, el pañuelo impregnado de promesas o las oraciones al descubierto de las que un servidor fue testigo el pasado viernes durante el tiempo que tomó asiento en uno de los bancos de la que es Basílica y puertas del cielo.

En San Gil, la Esperanza Macarena ha vuelto a escribir un nuevo renglón en pos del sustento a la devoción ahora que el Adviento agota pinceladas y culmina razones. La Navidad está cerca…

Es presente

José Antonio Martín Pereira | 15 de diciembre de 2011 a las 12:21

Es presente, Sevilla inicia hoy el fin de semana dedicado a la Esperanza, aquel en el que sus Dolorosas más emblemáticas, una de Triana y otra de la Macarena, celebran su festividad con los cultos en su honor.

Valga como ejemplo de ello una imagen tomada hace escasos minutos en el interior de la Capilla de los Marineros, sede corporativa de la Hermandad de la Esperanza de Triana.

…Y como sintonía una de las marchas clásicas que enriquecen el repertorio de la Semana Santa de Sevilla, ‘Esperanza Macarena’, de D. Pedro Morales Muñoz (1969), interpretada en este caso por la Banda del Carmen de Salteras.

Fuente: Youtube; usuario:eltuba8