Archivos para el tag ‘Buen Fin’

Miércoles Santo 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 13 de abril de 2017 a las 11:38

De nuevo el calor. Las altas temperaturas marcaron el desarrollo de una jornada sin incidentes reseñables, más allá del aumento progresivo de público conforme se retiraba el sol y cambiaban las tonalidades del cielo. En el día de los crucificados de nuevo solidaridad entre las hermandades, únicamente 9 minutos de retraso en la plaza de la Campana que permitieron, entre otras cosas, que el palio de la Virgen de Regla de los Panaderos entrara en su templo mucho antes de lo que lo venía haciendo en los últimos años.

El Miércoles Santo nos regaló también la exquisitez de los repertorios musicales del Cristo del Buen Fin, con la Centuria Macarena, y del Misterio de las Siete Palabras, acompañado magistralmente por la banda de cornetas y tambores Esencia. Las Siete Palabras, por cierto, que con mucho esmero se está haciendo un hueco importante en la jornada. Por lo demás, poco más cabe añadir a la belleza del palio de la Virgen del Refugio; al alegre andar del palio de la Virgen de Consolación de la Sed; o al portento de cofradía que es la del Cristo de Burgos. Fue un día para enmarcar.

siete palabras

Arahal, el inconfundible estilo

José Antonio Martín Pereira | 31 de marzo de 2017 a las 10:20

A la mente me vienen esas tardes de fútbol, en las que el bueno de Pepe Domingo Castaño, icono de la comunicación radiofónica española, arranca como sólo él sabe hacer con eso de “… el de siempre, el clásico, el único, el veterano…”, con un arrebato capaz de vaciar de golpe la siesta de los domingos. Largas horas desde el transistor a la radio del coche, en el trabajo o en el sofá de casa, que bien podrían extrapolarse al mundo de las marchas de Semana Santa, universo de variables del que sobresalen algunos emblemas por lo que aún hoy significan, y por la extraordinaria trayectoria que guardan a sus espaldas.

En estas, si hablamos de referentes en lo que a música procesional respecta debemos hacerlo, entre otras, de la Agrupación Santa María Magdalena de Arahal, una de las formaciones musicales más antiguas del país (nacida a finales de 1963) y madre de un estilo propio, el asociado al término agrupación que acuñara su entrañable y recordado director Manuel Rodríguez Ruíz. Por ello, y por como décadas después siguen sonando, referirse a Arahal implica colocar los mismos adjetivos expuestos anteriormente, y así afirmar que es la de siempre, la clásica, única y veterana que cada Domingo de Ramos nos invita a encontrarnos con la niñez, con esa Semana Santa que sigue ahí, en el recuerdo, y renace y perdura gracias a ellos.

Otrora acompañando a hermandades como la Exaltación, el Buen Fin, San Benito, Montesión, la Redención o San Bernardo, hoy existe una corriente que cobra fuerzas por momentos implorando su regreso a otras jornadas de la Semana Grande, ya que se queda corto oírles (¡y qué bien suenan!) únicamente tras los pasos del Cristo de la Buena Muerte de la hermandad de la Hiniesta. Las comparaciones son odiosas, sin embargo aportan una visión de conjunto que la realidad por asumida a veces distorsiona.

Corría el año 1988, el Cristo de la Salud de San Bernardo llegaba a la plaza de la Campana luciendo parte de su rico patrimonio musical, sin estridencias, al modo tradicional que nunca debió descuidar. Ojalá el futuro, más temprano que tarde, devuelva momentos como éste.

 Fuente del vídeo: Youtube. Canal: Porteño del Sur

*Nota: para degustar también los comentarios del gran periodista sevillano 
(y pregonero de la Semana Santa) don José Luis Garrido Bustamante. Nada que ver con algunas 
de las pastelosas retransmisiones de ahora.

Santa Maria Magdalena Arahal


Foto: Archivo Twitter Agrupación Musical Sta. Mª. Magdalena

Semana Santa 2016: a destacar

José Antonio Martín Pereira | 29 de marzo de 2016 a las 11:23

Las nubes y los horarios

Lo comprobamos especialmente el Domingo de Ramos, donde el riesgo álgido de lluvias previsto para la madrugada del Lunes Santo motivó que las hermandades acelerasen su regreso. Los pasos andando, y los nazarenos aliviados por ello. La Hiniesta y la Estrella entraron a su hora, y la Amargura 45 minutos antes de lo previsto. En esta ocasión las nubes favorecieron a la Semana Santa.

En cuanto a horarios e itinerarios, la vista estaba puesta en el desarrollo de la Madrugá tras todo un año de debate. Finalmente la solución vino de la mano del pequeño matiz aplicado en principio a modo de parche, y los ensambles funcionaron a la perfección. Apenas hubo retrasos, y la sensación generalizada deja muy buen sabor de boca.

El CECOP y la seguridad

Después de lo sucedido en la Madrugá de 2015, la seguridad se había convertido en premisa fundamental para hermandades, Ayuntamiento y CECOP. Y los datos oficiales avalan el nuevo plan de seguridad puesto en práctica, ya que apenas se registraron incidencias destacables en una semana marcada además por los atentados de Bruselas.

Lo más llamativo quizás fueron los aforamientos en determinadas zonas calificadas como de riesgo en función a episodios anteriores. Ése será por tanto el talón a pulir en un futuro, si bien la idea cuenta con el respaldo de las propias cofradías que han visto facilitado su discurrir, y de muchos cofrades que pensamos que a la Semana Santa necesitaba de un giro de tuerca radical en lo que a dicho aspecto se refiere.

Las Siete Palabras y el Buen Fin

Dos cofradías imprescindibles por el rigor de sus cortejos. La primera a pesar del puesto que ocupa en la jornada, que la hace transitar por las calles del centro hasta bien entrada la madrugada, así como de una historia reciente cargada de capítulos poco agradables. La segunda pese a contar con un nutrido grupo de niños entre sus filas, con las connotaciones que esta circunstancia conlleva. El corte clásico del Misterio de Las Siete Palabras, y el del paso de Cristo del Buen Fin dignifican a la Semana Santa de Sevilla.

La compostura del Cerro

El Martes Santo fuimos testigo de la jornada más difícil en cuanto a la meteorología. Una de las cofradías que sufrió los vaivenes entre el sol y las nubes fue la del Cerro del Águila, que se vio obligada a refugiar su paso de Misterio y todo su cortejo en el interior de la Catedral, mientras que el palio se resguardaba en el Rectorado para, poco después, trasladarse también al templo metropolitano. En todo lo que duró la incertidumbre en la calle, el numeroso cortejo formado por nazarenos y acompañantes, tan particular como siempre, guardó una compostura ejemplar facilitando la tarea al grupo de diputados de la Hermandad.

El Cachorro de vuelta

Con la madrugada del Sábado Santo acariciando la cofradía entre la oscuridad de la calle Castilla, los numerosos puntos de luz del paso del Cachorro y el clasicismo de los sones musicales que lo acompañaban convirtieron el regreso de la cofradía en un espectáculo sensorial inigualable. La vuelta de la cofradía trianera conserva matices de otra época al alcance de un público en su justa medida. Ni el frío logró desarticular el decoro de un cuerpo de nazarenos estoico.

Buen Fin

 

Miércoles Santo 2016: memorias

José Antonio Martín Pereira | 24 de marzo de 2016 a las 3:08

El Miércoles Santo devolvió los sueños rotos. Como una película recién empezada, la soleada jornada y el nuevo brote de cofradías recuperaron al público perdido durante los días que quedaron a medias. Hubo pleno, y ésa fue la mejor noticia. Admirable el discurrir del cortejo de la Hermandad del Buen Fin, uno de los mejores formados de todo lo que llevamos de Semana Santa, así como el sello que recientemente está adquiriendo la cofradía de las Siete Palabras. Imprescindible como siempre cualquier punto por el que la corporación del Cristo de Burgos transita en su estación de penitencia, a veces chocando con un entorno humano que no pone de su parte en comprender el carácter de la cofradía y lo que ésta representa. Dentro de lo negativo además, la proliferación de campamentos de sillitas portátiles en el entorno de Orfila y San Andrés, alimentado por el paso continuo de hermandades y la permisividad a la que irremediablemente se acogen.

Buen Fin Miercoles Santo

Miércoles Santo 2015: memorias

José Antonio Martín Pereira | 2 de abril de 2015 a las 12:31

Al día de los crucificados volvió a pesarle el inmenso calor que está marcando la presente Semana Santa; temperaturas impropias de la fecha que, al menos, despejaron algo las calles de público facilitando la movilidad para ver las distintas cofradías. Movilidad, eso sí, reducida, ya que el cansancio acumulado por los días y la excesiva permisividad de las autoridades públicas ante el fenómeno están avivando el problema radical de las sillitas portátiles. Si usted fue de los que intentó atravesar ayer la calle Orfila (desde antes de que llegara la Hermandad de la Sed) entenderá el matiz.

De nuevo en torno a una hora de retraso acumulado en carrera oficial, y entradas muy tardías (la Virgen de Regla lo hizo poco antes de las 4 de la madrugada), volvieron a poner en evidencia que los problemas en la configuración de los horarios e itinerarios no se solucionan repartiendo más tiempo de paso. Por lo demás, el Miércoles Santo continua en esa línea de recuperación en lo que al clasicismo perdido respecta, y ello volvió a evidenciarse por ejemplo en repertorios musicales muy cuidados. La revirá del Cristo del Buen Fin en la calle Las Cortes es esencia viva de esa Semana Santa añorada.

Miercoles Santo 2015 Sevilla

El epicentro: la calle Daoíz

José Antonio Martín Pereira | 13 de marzo de 2015 a las 13:19

La Semana Santa adquiere uno de sus matices geográficos en el cofrade de a pie a través del conocimiento que éste posee de la nomenclatura de las calles del centro de la ciudad, al menos de las más transitadas por las cofradías, así como de aquellas aledañas a sus principales templos. Entramado sujeto a las variables espacio-temporales, que suele reavivar su interés a medida que la espera acorta sus compases. En este sentido, hay jornadas de la Semana Santa encorsetadas por tradición, lo que demuestra que por muchos acuerdos y avances que se logren año tras año las soluciones parecen hallarse más en la raíz que en las hojas.

Y la de 2015 está siendo la Cuaresma de la calle Daoíz. Sí, aquella que debe su nombre a uno de los militares que participó de manera activa en el levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses el 2 de mayo de 1808, en el inicio de lo que sería la Guerra de la Independencia, cuyo recuerdo sigue vivo en la obra del escultor Antonio Susillo sita en la plaza de la Gavidia. Aquella que, junto a San Andrés, sirve en estas noches de escenario a fotógrafos, cronistas y demás curiosos que allí se citan para dar notoriedad y alcance a las probaturas de algunos pasos de palio; circunstancia que ha existido siempre pero que ahora, con las redes sociales como principales instrumentos de alcance comunicativo adquieren un valor especial.

La pregunta es si no estamos yendo demasiado lejos, si hemos agotado tanto la Cuaresma y sus valores como para divulgar este tipo de noticias y alzarlas a otro estatus; o si, por el contrario, la puesta en relieve de esta céntrica calle de la ciudad obedece más a un cúmulo de causalidades convergentes. Sea como fuere, seguro que ya hay quien se está frotando las manos para poner en alquiler su balcón.

Miércoles Santo 2014: memorias

José Antonio Martín Pereira | 17 de abril de 2014 a las 12:58

Con las aspiraciones a pleno, el Miércoles Santo recuperó el esplendor que le hicieran perder los sobresaltos del año pasado. Volvió a ser significativo la cantidad de público, si bien las principales concentraciones se presentaban en el entorno de Orfila, por donde pasaban ayer hasta seis cofradías, y en las inmediaciones del Salvador, como viene siendo la tónica generalizada. El ecuador de la Semana Santa vino marcado además por el extraordinario discurrir de los cortejos, sobrio y consecuente con los tiempos de paso fijados. La jornada de los crucificados fue, como se la esperaba, un órdago a lo clásico que brilla más por el conjunto que en la división de sus partes.

Pero como hasta ahora, la Semana Santa que perdimos ronda al nivel que la que nos está tocando vivir. Las farolas de la Plaza Cristo de Burgos se apagaron tarde y no en su totalidad, y el público ya no es el mismo. Se banaliza uno de los momentos cumbres de la Semana Santa sevillana, y cada vez quedan menos. Las saetas de Manuel Cuevas, eso sí, sublimes.

MIercoles Santo Sevilla 2014

Los Franciscanos ceden el Convento de San Antonio de Padua al Buen Fin

José Antonio Martín Pereira | 8 de octubre de 2013 a las 11:43

El pasado viernes 4 de octubre, durante la Solemne Función en honor a San Francisco de Asís, la Hermandad del Buen Fin recibió de manos el secretario de la Provincia Bética Rvdo. P. Fray Manuel Domínguez Lama OFM, el acuerdo de cesión de la Iglesia Conventual de San Antonio de Padua, cumpliendo así lo pactado por ambas partes.

Durante el transcurso de la homilía, el Ministro Provincial hizo un repaso por las fechas en las que la corporación llegó al convento hace ya más de cuatrocientos años, así como por algunos de los momentos más destacados de su Historia. Al mismo tiempo señaló los motivos de la cesión del convento de San Antonio de Padua a la Hermandad del Buen Fin, afirmando que «sea ésta cesión motivo de respuesta al momento y causa de los signos de los tiempos que vivimos, con corazón y esperanza dando respuesta a ambas partes». Tras sus palabras, llegó el momento de la firma por parte del Ministro Provincial y el Hermano Mayor, un gran aplauso por todos los asistentes llenaron de alegría y emoción la Iglesia de San Antonio, viviendo este momento histórico.

A partir de ahora, es deseo de la actual junta de gobierno, presidida Ramírez Ron, el poder realizar el traslado de las actuales instalaciones del Centro de Estimulación Precoz Cristo del Buen Fin a la parte conventual de San Antonio de Padua.

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 Foto: Hermandad del Buen Fin

Miércoles Santo 2013: memorias

José Antonio Martín Pereira | 28 de marzo de 2013 a las 3:43

Al Miércoles Santo le faltaron tres de las perlas de su rosario particular: las de La Sed, San Bernardo y El Buen Fin; y le sobraron las cuatro gotas que sembraron el desconcierto y el esperpento. Turbación, unida a una cierta temeridad cargada de lógica, que hizo que el resto de las cofradías, todas en la calle a eso de las diez y media de la noche, hora en la que la lluvia se dejó notar tibiamente, optaran por acelerar su marcha, acortando en algunos casos sus itinerarios de regreso.

La nota (discordante) la puso, una vez más, la Hermandad de Los Panaderos, cuya cruz de guía se encontraba a esa altura de la jornada en el inicio de la Carrera Oficial. En un arranque de descontrol y egoísmo, los responsables de la cofradía de San Andrés tomaban la decisión de regresar a su templo, cortando el paso a la Hermandad de La Lanzada, que en ese momento enfilaba el final de la calle Cuna, y debería haber tenido preferencia al discurrir por su itinerario preestablecido. La chulería de un paso andando a golpe de costeros, mientras los hermanos de La Lanzada permanecían comprimidos en Cuna, calza solo con la falta de educación de parte del público, que recriminó esta actitud silbando justo cuando pasaba la Virgen de Regla. Bochornoso espectáculo que debería hacer plantearnos el verdadero estado de la Semana Santa sevillana, en clara decadencia de valores, y por ende de actitudes.

Por cierto, parte de ese público fiel a la cofradía de la calle Orfila, es el que a la postre se congregaría en la Plaza Cristo de Burgos, desvirtuando en cierta medida uno de los momentos de mayor nivel sensorial de cuantos brinda nuestra Semana Santa. La Cofradía de San Pedro, por sí sola, sería capaz de escribir gran parte del libro de las emociones que se conjuga en estos días.

De otro tiempo

José Antonio Martín Pereira | 1 de junio de 2011 a las 11:57

Echando un vistazo al muestrario de estampas propias archivadas como recuerdos de la pretérita Semana Santa, ésta que a continuación les muestro llamaba poderosamente mi atención. Tomada en la confluencia entre las calles Jesús del Gran Poder y Santa Bárbara, en la tarde de un Miércoles Santo que consumía ilusiones, bien pudiera servir a tenor del escenario, como ilustración de aquellas estaciones de penitencia a las que solo alcanzan memorias que peinan canas. No obstante en esta ocasión resultaría relativamente fácil estimar la fecha en la que fue tomada la instantánea, ya que hasta el año 1998 el Cristo del Buen Fin no procesionaba en soledad, sino que lo había venido haciendo acompañado por un Misterio variable en sus concepciones a lo largo de la historia.

El rostro vuelto a la derecha da paso a un costado de costillas semihorizontales, la palidez serena y su asemejo en rasgos al Gran Poder estremecen lo indecible. El Crucificado del Buen Fin, tallado en 1645, es obra de Sebastián Rodríguez, discípulo de Martínez Montañés y coetáneo y colaborador del taller de Juan de Mesa. La investigación en el Archivo de Protocolos que arrojó la luz definitiva sobre su autoría fue realizada por Maria Teresa Dabrio, quien encontró no sólo el contrato, con fecha de 4 octubre de 1645, sino el recibo del pago establecido, siendo éste de 150 ducados en monedas de vellón.

Muros agrietados son testigos de la Muerte por la Vida de aquel a quien llamaron Rey de los Judíos…