Archivos para el tag ‘Cofradías’

Viernes Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 21 de abril de 2019 a las 11:59

Con naturalidad, sin dramas, con la certeza de que la tarde del Viernes Santo se planteó deferente a la soñada, pero con la ilusión que conlleva poder vivirla como corresponde y merece el año que viene. Así asumimos y así abandonamos el templo los hermanos del Cachorro una vez nos fue comunicada la noticia, y tras dirigir distintos rezos a Nuestros Sagrados Titulares. En un ejercicio de madurez propio, de emociones contenidas, difícil de explicar con palabras. Tal vez, la lección de amor a su hermandad más significativa fue la que exhibieron los niños, demostrando una entereza impropia de su edad y condición como tales.

El Viernes Santo quedaría a posteriori huérfano de cofradías, pues los pronósticos fueron empeorando a lo largo de la jornada y las distintas hermandades no tuvieron opción de realizar sus estaciones de penitencia. Una situación similar no ocurría desde la Semana Santa de 2013.

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Jueves Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 20 de abril de 2019 a las 12:16

Paradojas de la vida, y de la atmósfera, el Jueves Santo brilló rodeado de nubes grises e intensos aguaceros. La lluvia no dio opción a las cuatro primeras cofradías, y hubo que esperar a la caída de la tarde para recomponer una jornada que hasta el momento se había mostrado amarga. La Quinta Angustia, el Valle y Pasión, eso sí, escribieron como corresponde una nueva página con ese clasicismo y estilo propio que les caracteriza, y que en su conjunto forma parte de esa Sevilla admirada que nunca debería desvanecerse.

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Miércoles Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 18 de abril de 2019 a las 9:41

Se rompió el día. La primavera, ya sabemos, está sujeta a esta variabilidad climatológica. Así pasamos de rozar e incluso superar momentáneamente la treintena de grados en las jornadas de domingo y lunes, a la inestabilidad atmosférica generalizada en prácticamente toda la península apenas 48 horas después. Un giro que desplumó de emociones buena parte del Miércoles Santo en Sevilla.

En situaciones como la vivida, difícil siempre es decidir a pesar de que las herramientas con las que hoy contamos facilitan en gran medida la toma de resoluciones. Así se fue configurando el día, con todas las cofradías en la calle hasta que, primero la del Cristo de Burgos, y posteriormente la hermandad de los Panaderos, decidieron realizar sus respectivas estaciones de penitencia en el interior de sus templos. El resto es de sobra conocido. Las Siete Palabras regresó sobre sus pasos; el Buen Fin se refugió en la Anunciación; el Carmen y el Baratillo permanecieron en la Catedral; y la Lanzada se refugió entre el Salvador y la Catedral.

No obstante, la lluvia dejó también estampas dignas de alabanza, fundamentalmente en el regreso de las cofradías de la Sed y San Bernardo, prácticamente a la par discurriendo por calles paralelas. En circunstancias de este tipo, las hermandades de Sevilla conservan una madurez que exponen con la máxima naturalidad y decoro. Pasos andando por derecho, cortejos con mínimas descomposiciones, y un público alentador y a su vez colaborativo. La labor del CECOP, en cuanto a la reorganización de la jornada una vez quedó ésta trastocada por el agua, también fue digna de alabanza. Quedémonos con lo positivo.

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Martes Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 17 de abril de 2019 a las 11:57

La noticia estuvo en el Cerro del Águila, que por primera vez salió a la calle con tres pasos. El Nazareno de la Humildad, rodeado de fieles y curiosos durante toda la Estación de Penitencia, encaja perfectamente y su advocación refleja la filosofía de un barrio que ha sabido crecer, y hacerlo además alrededor de su Virgen y de su cofradía, sin perder la identidad que lo hace único. Es un placer, siempre, recorrer completamente la cofradía, desde sus primeros tramos de nazarenos y hasta los manojos de globos de colores que escoltan la trasera del palio. La anécdota fue protagonizada por una de las palomas que tradicionalmente se sueltan a la salida del templo de la Virgen de los Dolores, la cual quedó posada en su corona durante buena parte del recorrido.

Por lo demás, el Martes Santo nos dejó estampas insólitas por la nueva configuración de horarios e itinerarios, así como la respuesta total por parte de las corporaciones de la jornada, que hicieron gala de sus buenas relaciones en tiempo y formas. Un espejo en el que mirarse.

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Asimetría y desproporción

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2019 a las 12:13

Venimos incorporando a la normalidad, el hecho de que cada vez con más frecuencia los cultos de las hermandades, y no digamos ya en las misas ordinarias, han tomado por característica general la escasa participación de fieles y hermanos.

Es ésta una realidad fuera de toda duda, que sin embargo contrasta con la nueva “Edad Dorada” que de puertas afuera parecen vivir las cofradías, aupada en Cuaresma por medio de la proliferación de cultos y actos de toda índole que roza, en algunos casos, lo absurdo.

Y no precisamente por ese porcentaje de “cofradías piratas” (que surgen y se desarrollan al margen de la Iglesia por irreal que esto parezca), crecientes en número y forma año tras año, sino también y principalmente por la superabundancia en cuanto a la cartelería, pregones, exposiciones, exaltaciones, traslados, conciertos o Vía Crucis que durante el período de Cuaresma (aunque no exclusivamente) desangran lo sustancial de un invento, la Semana Santa, que está por ver hasta dónde da de sí.

Claro que aquí hablamos de una verdad meridiana, ya que dicha desproporción dista en buen grado del estricto anonimato de la Eucaristía de los domingos o la vida diaria de hermandad, e igualmente no se corresponde con la realidad de otras localidades o regiones cercanas, en las cuales la repercusión de las hermandades y cofradías como enlaces identitarios ha decaído fruto de las actuales corrientes de pensamiento.

Es, por tanto, ese desequilibrio o asimetría una de las asignaturas pendientes, pues no sabemos en qué momento la balanza se inclinará sin retorno hacia lo banal y accesorio, de ahí que como cofrades, pero más bien como cristianos, debemos colocar a la Semana Santa por encima de una se­ma­na cul­tu­ral o una se­ma­na al ser­vi­cio del atrac­ti­vo tu­rís­ti­co, sino como una se­mana de de­mos­tra­ción y tes­ti­mo­nio de nues­tra fe. Tal vez aplicando este ejercicio durante el resto de los días del año obtengamos mejores frutos.

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Fariseos cofrades

José Antonio Martín Pereira | 15 de diciembre de 2017 a las 21:31

La hermandad de la Macarena ha dado a conocer en la tarde de este viernes los nombramientos de sus cargos de confianza una vez que ha tomado posesión la nueva junta de gobierno presidida por José Antonio Fernández Cabrero, y con ello lo que a lo largo de los últimos días se venía especulando con fuerza, el cese del hasta ahora capataz general de la cofradía, Antonio Santiago, puesto que desde hoy pasa a desempeñar José María Rojas Marcos.

Hasta ahí todo normal, ya que los nuevos gestores de la hermandad (faltaría más) están en su soberano derecho de decidir sobre éste y el resto de funciones para las que han sido encomendados. Pero esto es Sevilla, y además la Macarena, así que el revuelo que se ha montado no nos coge por sorpresa.

Verá usted, no voy a ser yo quien defienda al señor Santiago, entre otras cuestiones porque durante mis años del costal no tuve la oportunidad de trabajar con el, pero sólo hay que fijarse en su dilatada trayectoria para intuir la dificultad que conlleva mantenerse tantos años al frente de algunas de las cofradías más señeras de la ciudad. No obstante, y eso es innegable, la decisión del nuevo hermano mayor ha sido valiente, la Macarena (y ahí están los documentos gráficos) había perdido esa gracia, esa coquetería para la que fue diseñado su extraordinario paso de palio, pero eso es una cosa y otra bien distinta la de burradas (sí, burradas) que están colmando las redes sociales (en muchos casos desde la valentía que otorga el anonimato) a raíz del asunto, entrando en cuestiones personales que desvirtúan completamente un hecho que deberíamos tomar con mayor naturalidad y sensatez.

¿Acaso nos hemos parado a pensar en cómo estarán esa persona y su familia viviendo estas horas? Por muy poco que nos pueda gustar como capataz (y sus virtudes no tienen discusión), y por mucho que pensemos que en el mundo de la faja y el costal está ya está todo inventado, que lo está, Sevilla que es una ciudad muy de besos y abrazos cuando de cofradías estamos, también posee la innata capacidad que entre todos le damos para fustigar con el látigo del olvido a las primeras de cambio. Y eso, si de verdad nos consideramos personas de Iglesia, nos deja en un lugar lamentable. Sigamos buscando la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.

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Foto: Diario de Sevilla. Juan Carlos Muñoz

El númerus clausus no es la solución

José Antonio Martín Pereira | 21 de noviembre de 2017 a las 21:12

Se viene hablando recientemente, más concretamente durante los últimos días, de la imperiosa necesidad por dimensionar la Semana Santa actual conforme a las limitaciones que se deducen de la indivisible conjunción espacio-tiempo.

Nada más lejos, y sea cual sea cada parecer, todos los que nos sentimos integrantes de la misma en mayor o menor medida participamos de esa percepción, admitiendo que el modelo tal y como se concibe actualmente urge de retoques incuestionables. Pero es que además, si es la propia Policía la que recomienda al Consejo adoptar medidas como el númerus clausus para solventar (junto con otro tipo de propuestas) los graves problemas que rodean a la Madrugá, la cosa no sólo se complica sino que requiere de un análisis mucho más profundo.

El tema, como otros muchos de los que rodean a una de las manifestaciones culturales y religiosas más conocidas del mundo como es la Semana Santa de Sevilla, ni es nuevo ni de llevarse a la práctica solucionaría el conjunto que inquietudes que hoy día alteran la celebración. Es más, a la vista de las numerosas de opiniones vertidas al respecto, unas con más acierto que otras, podría inclusive conllevar efectos contraproducentes.

Lo que es irrebatible, como decía anteriormente, es que razones no faltan para tener en cuenta ésta o cualquier otro tipo de alternativa que repercuta en mejoras en la seguridad, pero siempre con matices porque si nos quedamos sólo ahí estaríamos cayendo en un grave error. Sirva como elemento de partida que (aunque se esté llevando especialmente la cuestión para las hermandades de la Madrugá) no todas las cofradías llevan una línea ascendente en cuanto al número de hermanos que componen sus cortejos, como tampoco todas cuentan con un exceso de nazarenos en sus filas en proporción a sus respectivas nóminas, y mucho menos aún si derivamos esa perspectiva desde la óptica de una ciudad que cuenta con aproximadamente 700.000 habitantes (sólo su núcleo, sin contar su área metropolitana).

Llama poderosamente la atención, y no es casualidad, que haya quien secunde esta teoría desde su posición de acomodado de silla en la Campana. Es lógico, hasta el mayor de los capillitas puede aburrirse viendo pasar cortejos con 2000 y 3000 nazarenos. Pero la situación en las calles es otra, amén de los embotellamientos que se forman en lugares de sobra conocidos, permitidos por el uso de las sillitas plegables y otras malas prácticas recientes (ahí es donde verdaderamente habría que actuar), moverse como se ha hecho toda la vida sigue siendo relativamente fácil (sobretodo en ciertas jornadas y en determinadas horas). De modo que aquí lo que sobra es cierto público que no sale a ver cofradías sino a pasar una tarde de camping en el centro de la ciudad y rodeado de pasos.

Dicho esto, se antoja temerario plantear límites sobre el derecho de los hermanos (que recordemos son los que con sus cuotas sustentan a las hermandades y con ello a todo lo que sale de ellas), máxime si destapando la cortina nos asomamos fuera de la ciudad y comprobamos como en muchas otras localidades los cuerpos de nazarenos, los costaleros, las personas que quieren ser miembros de junta y hasta el público escasean de manera preocupante. No es menos cierto, en el polo opuesto, que la Semana Santa de Sevilla está de moda, para lo bueno y para lo malo, y nuestra obligación es la de contribuir de cara al auge en la formación dentro y fuera de las hermandades, para que ésta repercuta en favor de una sociedad en valores. Miremos al pasado, echemos mano a los libros o tiremos de memoria, quizás así aprendamos que para asestarle puñaladas ya vendrán otros.

Los gitanos Sevilla

Cofradías y territorio

José Antonio Martín Pereira | 22 de mayo de 2017 a las 10:33

La Geografía actual se refiere específicamente a la dimensión espacial de los procesos sociales. Su preocupación central es comprender y explicar las distintas formas en que las sociedades humanas diseñan, producen y transforman el espacio que habitan. Para los geógrafos, el objeto de observación y análisis dejó de asociarse sólo a una realidad física considerando el espacio social como una configuración donde intervienen dimensiones materiales (físicas, visibles) del mundo social, pero también dimensiones invisibles o inmateriales que pueden tener efectos materiales.

En síntesis las cofradías desde ese último plano precisamente aportan un legado de siglos que ha sabido adaptarse a las distintas concepciones y transformaciones territoriales. De este modo, el contraste de estilos artísticos que en su día confrontaba hoy comprobamos que es asimilado con naturalidad por el público presente, lo cual por defecto no determina conclusiones positivas. He aquí el mayor de los ejemplos.

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El Misterio de la Exaltación atravesando las Setas de la plaza de la Encarnación

Urgen costaleros

José Antonio Martín Pereira | 20 de marzo de 2017 a las 11:22

Hemos de comenzar advirtiendo que el anuncio nada tiene que ver con la realidad que habitualmente nos ocupa. Basta echar un ojo por cualquiera de las decenas de ensayos que cada noche recorren las calles de Sevilla en las jornadas centrales de la Cuaresma para corroborar esta certeza, no sólo porque las parihuelas van completas, sino también por la expectación que por lo general levanta este tipo de acontecimientos, algunos de los cuales concentra a su alrededor más cantidad de público del que se da cita en muchos actos de culto interno y externo de cuantos celebran las hermandades.

Ni que decir tiene, que si las cuadrillas de costaleros en Sevilla van dobladas, algunas incluso completadas con los que se denominan picos, es porque en las igualás el número de aspirantes supera siempre las previsiones más optimistas. Se habla de modas, del creciente interés por todo lo que conlleva el mundo del costal, lo cierto es que el recorrido histórico de las cuadrillas de capataces y costaleros en Sevilla es prolongado, y de que sea como fuere los pasos a día de hoy (no siempre fue así) salen a la calle con este tipo de necesidades perfectamente cubiertas.

Todo lo contrario ocurre si extendemos el radio fuera de la capital, y nos fijamos en la Semana Santa de otras localidades de la provincia o del resto de Andalucía. En este caso son numerosas las cofradías que manifiestan públicamente problemas a la hora de completar sus respectivas cuadrillas de costaleros, circunstancia que durante las últimas décadas se ha logrado subsanar con la incorporación de la mujer a las trabajaderas, o mediante el pago de salarios por cumplir con la estación de penitencia, medidas que ahora en concretas ocasiones están siendo insuficientes. Es por ello que desde hace algunos días se han hecho virales las campañas de llamamiento emitidas por dos corporaciones sevillanas, la de la Buena Muerte de Villanueva del Río y Minas, y la de la Amargura de Constantina, sin embargo las dificultades afectan a otras tantas que también trabajan con premura para garantizar que un año más sus titulares acudan a la llamada de la primavera.

Lo verdaderamente triste es comprobar como determinadas de esas cofradías que hoy reclaman apoyo guardan siglos de historia, inclusive son valedoras de auténticos tesoros patrimoniales, a la altura de los que acostumbramos a contemplar aquí, y el no poder sacar a sus titulares a la calle puede suponer un perjuicio de dimensiones que casi es mejor no imaginar. La balanza entonces aparenta inclinarse más del lado de la moda, que del devocional, sino difícil resulta comprender cómo el exceso y la carencia conviven bajo una línea tan delgada.

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Foto: Diario de Sevilla

Las hermandades sevillanas: un 24% más solidarias

José Antonio Martín Pereira | 9 de febrero de 2017 a las 12:10

El Informe sobre la Caridad en las Hermandades de Sevilla expone que las Hermandades y Cofradías de Sevilla han destinado más de 5,6 millones de euros a caridad en 2016, lo que representa un aumento de más del 24% con respecto a los últimos datos de 2014. Dicho trabajo, que cuantifica la labor asistencial de las corporaciones sevillanas, ha sido elaborado por el Instituto de Investigación aplicado a la Pyme, bajo la dirección de Ignacio Valdeluértes, con el patrocinio de la Fundación Caja Rural del Sur.

Con éste último, se completa el proyecto iniciado hace dos años con la presentación de un primer trabajo sobre la aportación de las hermandades de Sevilla a la caridad y acción social, que ahora ve su continuidad con la publicación de este segundo estudio, presentado la tarde de ayer miércoles por el Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, en la sede de la Caja Rural del Sur, con la asistencia del presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Joaquín Sainz de la Maza; y el presidente de la Caja Rural del Sur, José Luis García Palacios.

El citado Informe, según los datos aportados por la propia Archidiócesis, ha sido elaborado con la colaboración del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla para hacer llegar la consulta a las corporaciones censadas, 69 hermandades de penitencia, 49 de gloria y seis sacramentales. En él han colaborado un mayor número de hermandades para la obtención de la información de modo que si en 2014 fue el 82% de las cofradías de penitencia, gloria y sacramentales las que aportaron sus datos sobre la labor que prestan a la sociedad, en esta ocasión esa cifra asciende hasta el 91%.

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Los detalles del Informe

Ayudas en metálico y especie

Según se recoge en el trabajo, el total de personas que han recibido ayudas es de 30.429, que se vieron beneficiadas tanto con ayudas en metálico como en especie y otras actividades.

El importe total de los recursos en metálico obtenidos por las hermandades asciende a 4.011.803 euros. El total de personas que han recibido ayudas es 15.947. La mayor parte de las hermandades (77,46%) conceden ayudas para alimentos, que normalmente se canalizan a través de los economatos sociales promovidos por las propias corporaciones.

El pago de recibos atrasados de energía eléctrica, agua, alquileres y de cuotas de préstamos hipotecarios le sigue en importancia como necesidad más atendida (76,06%). A continuación, las becas de estudio y material escolar (70,42%). Estos porcentajes de los tipos de ayudas solicitadas y concedidas dan una idea bastante aproximada del mapa de necesidades de la población.

El valor total de los recursos en especie entregados asciende a 1.620.215 euros, lo que supone un incremento del 61,28% con respecto al anterior informe. Este aumento tan abultado se debe a la mejora en el procedimiento de valoración de los donativos en especie que reciben las hermandades. El número de personas que han recibido algún tipo de ayuda en especie es 11.202.

Otras actividades de caridad

De acuerdo con los datos obtenidos, el 20,29% de las hermandades encuestadas mantienen o colaboran habitualmente con centros de enseñanza especial, residencias para ancianos o discapacitados u otras situaciones especiales. Un 17,39% se ocupa de ayudar o gestionar íntegramente talleres de aprendizaje, clases de recuperación y similares. La valoración de estas actividades es de 1.157.394 euros.

El informe indica que casi un 89% de las hermandades colaboran con Cáritas, el Seminario Diocesano, los conventos de clausura o con su parroquia. El importe total entregado a estas entidades fue 505.333 euros, sin que sea posible desglosarlo. Además, las ayudas a “otras instituciones” abarca a todas las asociaciones o instituciones no comprendidas en los apartados anteriores con un importe de 292.875 euros.

Se observa un aumento, del número de hermandades y del importe total de las donaciones con respecto al Informe anterior, a otros países. Casi todas estas ayudas, algunas importantes, tienen su origen en relaciones de amistad entre la hermandad y los sacerdotes o misioneros que atienden aquellos países. El importe total destinado a estos temas es de 100.931 euros.

El hecho de que la práctica totalidad de las corporaciones tengan formalmente constituida una comisión de caridad da idea de la importancia que conceden a este fin específico de las mismas. Las que no tienen esta Comisión (2,17%) coinciden con las de menor número de hermanos. En estas la gestión y aplicación de los recursos de caridad es asumida directamente por la totalidad de la junta de gobierno. En la mayoría de los casos su acción social consiste en entregar un donativo, proporcionado a sus ingresos, a Cáritas u otra organización similar, por lo que no es necesaria la actuación de una comisión de caridad.

Las actividades de voluntariado van en aumento: en comedores sociales; acompañamiento a personas mayores; a niños enfermos, asistencia a inmigrantes y otros colectivos con necesidades de ayudas específicas; colaboración con otras asociaciones ya constituidas, y en otras muchas formas de voluntariado.

Finalmente, se aprecia también una preocupación creciente en las hermandades, que debe fomentarse, por ir realizando con los más hermanos más pequeños actividades que los vayan educando en la caridad.

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Fuente texto y foto principal: Archidiócesis de Sevilla