José Antonio Martín Pereira | 10 de mayo de 2013 a las 11:39
La Semana Santa de Sevilla quizás hoy, y así lo demuestran ciertas prácticas, emerge los últimos años en medio una crisis de naturaleza relativamente diversa a la de tantas otras como ha sufrido a lo largo de su historia. Lo cierto es que, tal vez, lo que la Semana Santa atraviesa, parta como producto del reflejo de la crisis, honda y grave, en la que se encuentran no pocas de aquellas creencias, religiosas y no religiosas, sobre las cuales España ha estado en pie durante siglos. La estirada de las formas, recogidas en esa creciente banalización, afecta incluso al carácter festivo y tradicional, y no digamos ya a la contemplación del mismísimo Arte que exteriorizan nuestras cofradías en la calle.
Por suerte, perduran las consideraciones de aquellas personas, servidores ilustres o anónimos de la ciudad, que en su día alicataron de sentido común, y aún hoy lo hacen, las esquinas del cofre que preserva las esencias. Sirvan las palabras del insigne periodista y escritor sevillano José Luis Garrido Bustamante, en este extracto de su Pregón de la Semana Santa de 1990, para corroborar el poco margen a los nuevos inventos. Lección inigualable, en unos cuantos versos.
Fuente: Youtube; usuario: nanienonanieno
José Antonio Martín Pereira | 8 de mayo de 2013 a las 14:12
El Papa Francisco sigue dejando muestras de cómo será la gestión de su Pontificado a lo largo de los próximos años. En estas, durante la misa celebrada el pasado domingo en la Plaza de San Pedro del Vaticano, y bajo la atenta mirada de los miles de integrantes de hermandades de todo el mundo, el nuevo pontífice reconoció la labor de esta «realidad tradicional de la Iglesia que ha vivido en los últimos tiempos una renovación y un redescubrimiento», así como la «valentía» de los asistentes al acto por desafiar al mal tiempo.
Francisco I realizó un llamamiento a las cofradías, para que se mantengan «activas» en la comunidad católica, desempeñando el papel de «auténticos evangelizadores» en la relación entre la fe y la cultura popular. «La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con vuestros pastores. Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os quiere. Sed una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas. Los obispos latinoamericanos han dicho que la piedad popular es una manera legítima de vivir la fe», dijo en su mensaje.
«Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las Diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana. Veo en esta plaza una gran variedad de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, al encuentro con Cristo», agregó.
En una plaza de San Pedro adornada con los crucifijos y los estandartes de las distintas corporaciones a lo largo de la columnata de Bernini, el Papa argentino quiso recordar que estas asociaciones poseen una «misión específica e importante, que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos» a través de la piedad popular.
«Sed también vosotros auténticos evangelizadores -dijo-. Que vuestras iniciativas sean puentes, senderos para llevar a Cristo, para caminar con él. Y, con este espíritu, estad siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad».
Esta misa, celebrada en el sexto domingo de la Pascua, se enmarcó dentro de la celebración de la Jornada de las Hermandades y de la Piedad Popular, en el ámbito del Año de la Fe promovido por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, cuyo presidente, Salvatore Fisichella, dirigió un saludo al papa al inicio del acto.
Con esta alusión directa, emitida por el máximo responsable de la Iglesia católica, queda nuevamente en pie la importancia para los cofrades de profundizar en la fe cristiana y de incrementar su unión con la Iglesia de la que formamos parte, circunstancia que en las cofradías sevillanas en numerosas ocasiones se echa en falta.
José Antonio Martín Pereira | 5 de abril de 2013 a las 12:06
En el fondo, es la Semana Santa quien nos moldea a nosotros, y no viceversa. Brota maleza en estos días de Pascua, que sin embargo no alcanza el estado en el que alzan los recuerdos de lo que fue, o de lo que pudo ser. Se consumó, y a partir de ahora el alimento lo servirá, según cada proceder, la memoria a través de las vivencias acumuladas. Mar de altos capirotes, que vienen a interpretarse como cada una de las personas con las que fuimos testigos del gozoso transitar de cualquiera de nuestras cofradías. La arteria es espaciosa, porque por ella fluirá el paradigma de emociones sobre el cual, el valor de la Resurrección asentará hasta que se obre de nuevo el milagro, y Sevilla rece entre un océano de capas y cirios.
José Antonio Martín Pereira | 1 de abril de 2013 a las 14:23
El lunes de Pascua es, además de un día señalado en el calendario litúrgico (celebramos la Resurrección del Señor, y no su Pasión y Muerte), momento idóneo para alternar las primeras valoraciones en cuanto a lo que dio de sí la celebración popular por antonomasia de cuantas acontecen en la ciudad de Sevilla.
Por tercer año consecutivo, la lluvia se encarnó protagonista, limitando a solo 32 (de las 60) las cofradías que pudieron alcanzar la Catedral y completar sus estaciones de penitencia. Por consiguiente, 28 cofradías se quedaron en sus templos, una menos que en 2012 (fueron 29), y cinco menos que en 2011, donde se totalizaron 33. Lunes, Jueves y Sábado Santo resultaron las únicas jornadas completas. Para el resto, damnificación gradual en función del día. Marcados, una vez más, el Martes y el Viernes Santo, por tercer año consecutivo. Lluvia, infausta, que siempre deja estampas para el recuerdo, como la entrada de la Macarena en la Colegial del Divino Salvador, y su posterior regreso apresurado, o los pasos de las Hermandades de La Esperanza de Triana y Los Gitanos camino de sus templos en la mañana del Sábado Santo. Del Domingo de Ramos, la soberbia mojada de los más pequeños en las cinco cofradías que fueron sorprendidas por el fuerte aguacero de media tarde.
A destacar el episodio acaecido el pasado Miércoles Santo, a tenor de las cuatro gotas que hicieron acto de presencia pasadas las diez de la noche, y del riesgo existente de lluvia a partir de la una de la madrugada. La Hermandad de Los Panaderos, mal regentada, decidía suspender su estación de penitencia, emprendiendo regreso a su templo y cortando el paso a la Cofradía de La Lanzada, que en ese momento quedó bloqueada en la calle Cuna. Cuarenta minutos de paso por Campana ante la incredulidad de propios y extraños, haciendo patente la insolidaridad a base de marchas, sincronías y dedicatorias en las levantás. Grave circunstancia, por la cual a día de hoy públicamente ninguno de los actores responsables ha respondido.
De otro lado, la que se acaba de marchar ha sido la Semana Santa del público. Frecuentes tapones, y calles convertidas en ríos de basura al paso de las cofradías. Sevilla debería mirarse en el espejo de culpas para apreciar que no es oro todo lo que reluce, y que esta Semana del año tan mitificada, más que por renovar su patrimonio, lo que verdaderamente necesita es que se haga notar un fuerte empuje por afianzar actitudes y valores de respeto y civismo. Tiempo tendremos, a lo largo de los próximos días, para profundizar en detalles.
José Antonio Martín Pereira | 6 de febrero de 2013 a las 10:52
Sin buscar culpables. Obviando mentar la cara tan dura que tienen quienes asocian su rostro al de las pancartas reivindicativas desatendiendo su propio pasado. Esquivando cualquier dato que nos pueda llamar al posicionamiento. Evitando argumentos o testimonios. Apartando el deplorable estado que aguarda a las cofradías que en los próximos días celebran culto en el exterior de sus templos. Dejando a un lado todo eso y más, subyace una ciudad herida donde más le puede doler, en su mismo rostro. Aquel que tanto nos entrega, soporte que poco degustamos y valoramos, y muchas veces sin en cambio menospreciamos martirizando su valor. Sevilla no merece que revistan sus esquinas de mierda, que aireen los olores de la falta de acuerdos, o que los trepas de turno utilicen el daño al mobiliario público como medida de presión.
¿Hay derecho a esto? Y si lo hay, ¿dónde está el límite que los ciudadanos debemos soportar? Hoy nos levantamos con un anuncio de acuerdo que esperemos quede refrendado en las próximas horas. Señores, a los unos y a los otros: ¡basta ya!
José Antonio Martín Pereira | 26 de diciembre de 2012 a las 18:13
La hora de los balances. El desenlace de diciembre edita infinidad páginas a modo de registro de lo que ha sido, no cabe duda, un año que quedará marcado por la delicada situación económica que asola a la inmensa mayoría del globo. En ésa misma línea, las cofradías de penitencia de la ciudad de Sevilla, articulan las vertientes de la subjetividad dentro en un esquema general del que sobresalen, por razones obvias, la lluvia, el ineperado relevo en la presidencia del Consejo de Hermandades y los primeros compases del denominado y conocido a estas alturas Año de la Fe.
Efemérides
Atendiendo a este capítulo, dos fueron las hermandades protagonistas. De un lado la Corporación de San Julián, que en este 2012 cumplía 600 años de existencia, desde que en 1412 se fundara la Hermandad de luz de Nuestra Señora de la Hiniesta. De otro, la Hermandad del Calvario, la cual iniciara en noviembre de 2011 un extenso programa de actos para conmemorar los cuatro siglos de la hechura del Cristo del Calvario por Francisco de Ocampo (1612). Precisamente por ello, desde el pasado domingo 8 de enero, la corporación que radica en la parroquia de la Magdalena ha venido celebrando el Año Jubilar que concediera el Santo Padre a través de la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede.
El robo en Las Siete Palabras
La Cuaresma vino precedida del importante desvalijo que sufriera la Hermandad de Las Siete Palabras, concretamente el día 19 de enero. Fueron sustraídas las bambalinas del antiguo paso de palio de la Virgen de la Cabeza y otros enseres del paso del nazareno de la Divina Misericordia, como dos de las águilas bicéfalas de las esquinas del canasto y el óvalo de una de las cartelas. El saqueo tuvo lugar alrededor de las dos de la madrugada en el almacén que la cofradía del Miércoles Santo tenía alquilado en la calle Medalla Milagrosa, en la zona de la Cruz Roja. Las piezas sustraídas no estaban aseguradas, y de ellas a día de hoy no ha trascendido ninguna noticia pública al respecto.
Cartel, Vía Crucis y pregón
El triunvirato pórtico y anuncio a la Semana Mayor, como es costumbre, añadió nombres propios a los anales de Sevilla según sus cofradías. De este modo, el segundo sábado de febrero fue testigo de excepción en la presentación de un cartel que será recordado por sus brillantes trazos, pero no por su capacidad de innovación. Dubé de Luque, reconocido cofrade y figura insigne para la cofradía de Los Servitas, no obtuvo el agrado generalizado de la crítica, tal vez porque los sevillanos esperaban más de sus pinceles.
Cosa distinta sería lo que ocurriera con el Vía Crucis del Consejo, que presidiera en esta ocasión el Nazareno de la Salud de La Candelaria. Excelente temperatura, más propia de la primavera, y ausencia de celaje, acompañaron una jornada víspera de festivo en Andalucía convirtiendo las calles del centro en un hervidero de gente.
La nota en lo referente al pregón la pondría la excepcional coincidencia con las elecciones autonómicas andaluzas. Por lo demás, Ignacio Pérez Franco, ex hermano mayor del Baratillo, expuso una pieza de oratoria inacabable. Pocos cambios en el ejercicio retórico, evidente compromiso en lo que a la ciudad y la Iglesia respecta, y pare de contar.
La Semana Santa
La de 2012, en consonancia a las últimas a la que la memoria alcanza, volvió a ser una Semana Santa marcada por la inestabilidad meteorológica. A modo general, solo treinta y una de las sesenta cofradías pudieron realizar sus estaciones de penitencia, si bien las de San Gonzalo y La Redención, ambas del Lunes Santo, no solo no completaron sus recorridos sino que además ofrecieron imágenes de ingrato recuerdo. La diferencia con la de 2011 (donde fueron veintisiete), estuvo en la Macarena y el Señor del Gran Poder, devociones siempre referentes, así como en la singular y ejemplarizante estación de penitencia que brindara la señera Cofradía de la Vera-Cruz, que decidió, respondiendo a la lluvia, salir a la calle con su Lignum Crucis dejando los pasos en su templo.
El Año de la Fe
El pasado 11 de octubre daba comienzo, siguiendo la Carta apostólica Porta fidei del 11 de octubre de 2011, el Año de la Fe, que concluirá el próximo 24 de noviembre de 2013. Distinguido por el propio Benedicto XVI como «impulso a la misión de toda la Iglesia, para conducir a los hombres lejos del desierto en el cual muy a menudo se encuentran en sus vidas a la amistad con Cristo que nos da su vida plenamente». Año de la Fe que llega como balón de oxígeno al Concilio Vaticano II (coincidiendo con su cincuenta aniversario), que fuera promulgado por el beato Juan Pablo II «con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y la belleza de la fe».
Sevilla no podía faltar, y es por ello que desde la Archidiócesis se está desarrollando un extenso programa de actividades, algunas de las cuales especialmente significativas, por su contenido y por los lugares en los que han sido desarrolladas hasta el momento. En este sentido, caben destacarse tres acontecidas recientemente, entre los días 17 y 18 del pasado mes de noviembre: la Muesta La Fe es Vida, celebrada en la Plaza de San Francisco; la exposición dedicada al Santoral sevillano, en el Salón del Apeadero del Ayuntamiento; y la exposición Biblia y Cultura, que hizo lo propio en el cercano patio de la Fundación Cajasol.
Con respecto al Año de la Fe, en lo que a las cofradías propiamente concierne, el próximo día 17 de febrero, a primera a primera hora de la tarde, está prevista la celebración de un Vía Crucis en la Avenida de la Constitución, preparado con la colaboración del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla. Las Hermandades que participarán de dicho acto piadoso, elegidas por el órgano de gestión cofradiero, serán las siguientes: Montesión, Beso de Judas, San Gonzalo, Carmen Doloroso, Torreblanca, San Esteban, Los Gitanos, Pasión, Gran Poder, La Estrella, Montserrat, Las Siete Palabras, El Cachorro y el Santo Entierro. A ellas se añaden otras dos, El Silencio, que abrirá el cortejo con su cruz de Guía, y la Vera Cruz, justo después portando su Lignum Crucis.
La dimisión de Adolfo Arenas
Al mediodía del pasado 30 de octubre saltó la noticia: Adolfo Arenas, presidente del Consejo de Cofradías, presentaba su dimisión irrevocable en el arzobispado,después de que varios consejeros airearan públicamente los pormenores acerca del desarrollo de la votación celebrada el sábado anterior para designar al pregonero de la próxima Semana Santa, así como de los detalles (que aún eran pocos) entorno al mencionado Vía Crucis del primer domingo de cuaresma de 2013. Un día más tarde, Palacio hacía oficial la designación de Carlos Bourrellier como presidente en funciones del Consejo General, hecho consumado el pasado 15 de diciembre tras el pleno extraordinario de hermanos mayores. Fruto de esta remodelación, el entonces Secretario, Manuel Nieto Pérez, ha pasado a Vicepresidente, y el Delegado de la Madrugada, Carlos López Bravo, a Secretario.
Los nuevos estatutos
El mismo sábado 15 de diciembre, los hermanos mayores reunidos en Asamblea General Extraordinaria, aprobaban la puesta en práctica de los nuevos estatutos del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, toda vez la Autoridad Eclasiástica había ratificado la validez del texto. El resultado final de la votación fue de 82 votos a favor, 24 en contra, 5 abstenciones y 1 nulo.
José Antonio Martín Pereira | 11 de noviembre de 2012 a las 11:41
En Sevilla, y en lo relativo a las cofradías, ya se sabe, el tablao dispone una amplia medida, que hay quien usa por encima de la ética con la exclusiva intención de seguir gozando de una efímera e irreal cúspide. Mientras existan palmeros fácilmente manejables, éstos serán los tristes compases que reciban al gran público, y dibujen la cartelería con la que los cofrades se presentan al mundo.
Y es que con esto de las libertades, complejo se conforma el esquema que ramifica entorno al Vía Crucis con el que la Archidiócesis hispalense pretende fomentar la Fe en este Año tan importante para los católicos del mundo. Está en muchas bocas, demasiado abiertamente, la palabra castigo. Inserta en el acervo de la corriente empeñada en disgregar la indisoluble mezcla cofradías e iglesia, el solo hecho de usarse es razón más que suficiente en aquello que invita a pensar en el daño gratuito. Si fuera cierto, es decir, si Monseñor Asenjo o Manuel Soria hubieran vetado la participación de las hermandades de La Esperanza de Triana y El Cachorro en el mencionado Vía Crucis, ¿dónde están las pruebas físicas que lo corroboren? Con curiosidad esperamos a verlas, de igual forma que el borrador de imágenes seleccionadas que circula, precisamente, por las voces de mando que alimentan a los palmeos sin ton ni son.
La realidad es que estas circunstancias vienen precedidas de parches sobre parches. El Consejo, en esta ciudad, es una institución desacreditada en lo que tiene que ver con la credibilidad. Lo es desde los últimos cuatro años y cuatro meses, y parece ser lo seguirá siendo mientras su cabeza visible, en este caso el Sr. Bourrellier, no se atreva, desde la contundencia de sus palabras y la responsabilidad de su cargo, a reorganizar las ideas del personal con respuestas categóricas y efectivas. Si el invento tuviera buenos planos, seguro no existirían inconvenientes a la hora de expresar detalles, tanto si los criterios que se están o se pretenden son la devoción (mal vamos), la calidad artística (peor), el reparto de la tarta según los días (incluídas las Vísperas), o las segundas oportunidades por razón de lluvia (las hermandades del Viernes Santo por sí mismas darían para muchos Vía Crucis). Las medias tintas a lo que contribuyen es a engrosar la interesada bola.
De ello se deduce, pues, que el conglomerado de imágenes que, llegado marzo, encarnará los deseos que brotan de la plaza Virgen de los Reyes, terminará por parecerse poco o nada al fin inicialmente perseguido. Porque quien tiene Fe, no necesita a las imágenes para acercarse a Cristo en su vida cotidiana; y quien no la tiene, no vendrá a buscarla ése día, sino más bien a colmar sus ansias capiroteras, ajeno a una doctrina que halla su base diaria en el frío y acogedor tacto del mármol, y en la comunión con el prójimo.
José Antonio Martín Pereira | 4 de noviembre de 2012 a las 13:37
De poco sirve argumentar cualquier propósito. Atrás queda una semana que halla su medida entre la convulsión y el bochorno. Flaco favor que superaba al orden de las cofradías y de la propia Iglesia sevillana, habiendo salpicado, probablemente más de lo que alcance la conciencia general, al mismo nombre de la ciudad.
Sucedió el pasado martes. Adolfo Arenas, ya ex-presidente del Consejo de Cofradías, bendijo sus intenciones con el apellido irrevocable, consciente del pulso que ello significaba, pero ajeno a los derroteros por los cuales derivaría su escueto comunicado. La respuesta de Palacio fue fría. Sin contemplaciones, apenas veinticuatro horas después, aceptaban públicamente la dimisión del hasta entonces cabeza visible del órgano rector de las cofradías sevillanas. El desenlace final, mismamente emitido desde la plaza Virgen de los Reyes, colocaba a Carlos Bourrellier, ex-hermano mayor del Buen Fin (y Rey Melchor en la Cabalgata de Reyes de 2009), al frente de la institución, a la espera de normalizar la delicada situación gestada lo antes posible. Estatutos en mano ésa era la solución, o el parche.
Coyuntura producto de un cúmulo de malas prácticas. Lo de las filtraciones no es cosa de ayer, más bien podría decirse que viene de lejos, e incluso que ha sido una de las notas características del mandato de Arenas (cuatro años y cuatro meses). En cuanto a los conocidos roces, no son sino una consecuencia más de como la política devora todo lo que se pone a tiro, incluidas las hermandades y, en este caso, su organismo común.
De una situación tan lamentable como la vivida, lo justo sería sacar conclusiones que sirvieran para mejorar y no caer en similares errores. Sin embargo, y aún con el beneficio de la duda, lo verdaderamente lícito, es que la cúpula de las cofradías en Sevilla exige renovación urgente, tal vez no tanto en lo que respecta a las personas, pero sí en lo que a la institución rectora propiamente dicho. Y es que no estamos hablando de sacar pasitos, gestionar o hacer como que se gestionan sillas, y repartir pasteles de tres sabores, lo importate es y seguirá siendo promover el culto, alentar las bolsas de caridad y prestar una formación coherente, en consonancia a los tiempos y en atenta responsabilidad de futuro. Dicho esto, los cofrades de a pie sostenemos la puerta abierta en San Gregorio, para que salgan aquellos que pretenden grabar su nombre a costa de desairar su compromiso.
José Antonio Martín Pereira | 25 de septiembre de 2012 a las 21:21
Twitter es una de las redes sociales más importantes y consolidadas del mundo con casi 500 millones de usuarios registrados. Desde su nacimiento en marzo de 2006, este espacio de relaciones basado en el envío de mensajes cortos de 140 caracteres, ha experimentado un crecimiento vertiginoso. Información en tiempo real, a la que avalan cifras de auténtico vértigo: 465 millones de usuarios registrados en febrero 2012; 100 millones de usuarios activos diarios; 1 millón de nuevos registros al día; 175 millones de tweets diarios; u 11 registros nuevos por segundo, son algunas de ellas.
En España, Twitter es la tercera red social con más usuarios, por detrás de Facebook y Tuenti. Pero para conocer más en detalle qué atrae y engancha tanto a los usuarios españoles, en el pasado mes de mayo, la Asociación Española de la Economía Digital hacía públicos los resultados del Estudio del Uso de Twitter en España, del que se extraían interesantes conclusiones. De este modo, es sabido por ejemplo que el acceso a esta red social desde dispositivos smartphones alcanza actualmente el 70%. Asimismo, los resultados interpretan una tendencia a la profesionalización de Twitter, la preferencia del uso de este medio para recomendar productos o servicios, o el manifiesto seguimiento a las empresas según los gustos particulares.
Y como tal las cofradías, desde cualquiera de sus perspectivas, no son ajenas a este fenómeno adscrito al uso de las nuevas tecnologías. Por consiguiente bandas de música, de cornetas, agrupaciones o tríos de capilla; grupos jóvenes, de costaleros o de acólitos entre otros; candidaturas electorales, hermanos mayores (en su uso particular), periodistas, e incluso entes de la propia Iglesia, caso de la Archidiócesis de Sevilla, a través de su Delegación de Medios (@Archisevilla1), participan activamente del día a día por medio de esta vía. Por supuesto las hermandades en gran medida adoptan nuevas pautas de comunicación mediante las posiblidades que ofrece este canal, y son muchas las que poseen cuentas oficiales, que enlazan a las publicaciones de sus respectivas Webs, a la vez que a otra serie de informaciones relevantes. Twitter es una realidad, y las hermandades como tal paulatinamente se adaptan a los nuevos tiempos.
En esto no faltan además, cientos de Webs o Blogs dedicados a la temática cofradiera, así como un buen número de personajes que disimulan carencias creando cuentas extraoficiales de variopintas tipologías. Al dato también, conocidos los casos de perfiles falsos, amparados en la protección del anonimato, cuando el morado electoral se pone calentito, por aquello de las malas prácticas que ni que decir tiene han deteriorado la credibilidad de algunos de los recientes procesos.
En definitiva, un medio de contacto que gana enteros, y que ya jugó un papel trascendental en la pasada Semana Santa. Con el pie puesto en el nuevo curso, habrá que seguir atentos a sus evoluciones porque a este paso el pajarito mascota de la citada red social se va a colar hasta en el Senatus de la Centuria Macarena.,
José Antonio Martín Pereira | 20 de septiembre de 2012 a las 14:56
Recién levantaos los zancos del nuevo curso, con el Año de la Fe marcando el izquierdo (su inauguración en nuestra Diócesis tendrá lugar el próximo 14 de octubre en la Catedral), varias son las cuestiones que identificarán el que será un recorrido que, como marcan los cánones, concluirá toda vez atravesemos el dintel que separa la primavera del verano. Las fechas, con la Semana Santa como telón de fondo, están más que claras: el 15 y el 27 de octubre respectivamente, se elegirán al cartelista y al pregonero; en cuanto a la imagen que presidirá el Vía-Crucis, se sabrá (filtraciones aparte) llegado el 5 de noviembre.
Con respecto a esto último, abierta queda la posibilidad, anhelo de una gran corriente, de que el Gran Poder pudiera repetir el encuentro con sus fieles en tan remarcada cita, como ya hiciera en las ediciones de 1979 y en 1987. Si de lo que se trata, y así parece pretenden fomentar desde el Consejo de Cofradías, es de evangelizar a través de las Imágenes, en Sevilla las miras no deben sino fijarse en la viva representación del Dios humilde y bondadoso que carga la pesada Cruz de nuestros pecados, por mucho que la devoción pueda o quiera pesar por otro lado. Basta acudir a la Basílica para comprobarlo con certeza.
Precisamente por esto, argumentar una cierta cronología en el reparto de la distribución del acto implica hilar fino, y tratar de colocar a las Vísperas, cuando todavía restan Imágenes centenarias (al caso el Cristo de la Expiración del Museo por ejemplo) las cuales no han tenido lugar de ser protagonistas, aún lo es más. El Gran Poder no cabe la menor duda sería la llave que abriría la puerta de la fe de Sevilla al mundo, si bien todo parece indicar que esta gran oportunidad finalmente pasará de largo por la zona noble de San Gregorio.
Queda esperar, al menos, que de organizarse algún tipo de acto central por parte de las hermandades, éste se conciba lo más litúrgico y menos folclórico posible. Si así fuera, ya habríamos dado un paso adelante.