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Semana Santa 2015: herida sin sutura

José Antonio Martín Pereira | 6 de abril de 2015 a las 12:27

Partamos de la base que la literatura de Núñez de Herrera o de José Sánchez Herrero deberían admitirse como asignatura obligatoria o requisitos indispensables a la hora de entregar papeletas de sitio en las casas de hermandad durante los días previos a la celebración que acabamos de dejar atrás. Eso sería como reconocer la parte de culpa de los cofrades, porque a la Semana Santa de Sevilla le persigue una lenta agonía, una gangrena que poco a poco siembra estigmas y que este año ha vuelto a poner en relieve síntomas de verdadera preocupación. El sol brindó una perfecta oportunidad y se lo devolvimos con asfaltos de cáscaras de pipas sobre el que dar reposo miles de kilos de basura como prueba palpable del comportamiento incívico y deteriorado que nos impregna, con una concepción de lo que significa el respeto que bebe sus aguas en una sociedad embrutecida y sin valores que exterioriza lo peor de sí misma cuando obtiene licencia para ejercer el descontrol. La hemorragia obedece a una herida sin sutura que lleva abierta varios años.

Lo cierto es que la Semana Santa de Sevilla tendrá que adaptarse a la sociedad actual, eso es irrefutable, al igual que ha conseguido hacerlo desde sus orígenes, y no huir de ella como parece ser el caso. Y la culpa no es sólo de los jóvenes, de los niñatos que una vez más consiguieron manchar una magia, la de la Madrugá, otrora referente y hoy punto neurálgico de la decadencia más absoluta, ya que en la calle y en los propios cortejos de las hermandades se observan comportamientos desacertados o irresponsables por parte de personas de todos los grupos de edad.

Cuando vemos los dirigentes que tenemos, miembros de juntas de gobierno con escasa formación vocacional, presidentes del Consejo sobrepasados por el cargo y políticos que, por no mancharse han preferido “recomendar” en lugar de aplicar sentido común y prohibir, como exigía la causa, el uso de las archiconocidas sillitas portátiles, al menos en los lugares donde bien se han encargado de contaminar visualmente con señales que no valieron para absolutamente nada, caemos en la cuenta de que tenemos lo que nos merecemos. Porque aquí estamos más preocupados por ensalzar a capataces y costaleros; por aplaudir los interminables solos de corneta (por suerte venidos a menos); por esos tres minutos de margen en la plaza de la Campana que parecen ser el fin de todo esto; por creerse periodistas cubriendo recorridos y poblar de fotografías inútiles las redes sociales; o por no dañar la imagen de esos “pobres” nazarenos que vistiendo hábito y en plenas facultades físicas salen de su tramo para tomarse un café (y lo que no es un café) asestando un mazazo a la Historia y al legado por el que muchas personas de bien dieron incluso lo que no tenían para entregárnoslo con la mayor dignidad posible. La Semana Santa de Sevilla, aunque nos duela, necesita de respiración asistida y de un cónclave entre sus actores principales, eso es obvio, pero también que se apliquen las leyes y normas antes de que lamentemos algo mucho menos agradable de relatar.

sillitas Semana Santa

¿Para cuándo un museo de la Semana Santa?

José Antonio Martín Pereira | 27 de febrero de 2015 a las 11:58

Es evidente el poder de atracción que generan la Semana Santa de Sevilla y sus hermandades y cofradías de cara al turismo religioso y cultural de la ciudad. Basta con hacer un repaso por las cifras de beneficio que cada año ven la luz en la semana de Pascua para caer en la verdad más profunda.

A este respecto, en los últimos años una corriente inunda la necesidad de poner el patrimonio cofrade en valor de manera conjunta a lo largo de todo el año, eso sería a través de la creación de un museo dedicado a la Semana Santa, y que se englobara dentro de la rica red museística con la que actualmente cuenta la ciudad.

El tema no es nuevo, sino más bien se trata de una vieja aspiración que nunca encontró la sacudida perfecta. Recientemente se han producido nuevos intentos, pero la crisis económica ha frenado cualquier atisbo en el desarrollo de proyectos. Han quedado así en el tintero la opción de San Hermenegildo, impulsada por el anterior presidente del Consejo de Cofradías, Adolfo Arenas, así como otra junto a las naves del Barranco en su día propuesta por el equipo de gobierno local.

Distinta es la apreciación en torno al tema en ciudades como Málaga, León, Cuenca, Cáceres o Zamora, así como en otras entidades de menor rango como Yecla, Medina de Río Seco o Montoro, por citar sólo algunos ejemplos. La visita a cualquiera de ellos es motivo suficiente para comprender la oportunidad que estamos dejando pasar.

Museo de las Cofradías Montoro

Museo de las Cofradías Montoro

Museo de las Cofradías de  Montoro (Córdoba)

Marejada en la Madrugá

José Antonio Martín Pereira | 4 de febrero de 2015 a las 11:35

La dimisión irrevocable de Francisco Vázquez Perea como delegado de la Madrugá, acaecida en la noche del pasado lunes, ha sembrado de polémica todo lo relativo a la configuración de horarios e itinerarios de cara a la próxima Semana Santa. Si hace apenas unos días nos congratulábamos por el alegato unánime refrendado por los hermanos mayores del Jueves Santo en colaboración con el Consejo de Cofradías (que podrá salir bien o mal llevado a la práctica), las noticias en ese mismo sentido entorno a la Madrugá han vuelto a poner de manifiesto ciertos órbices, casi estigmas, que poco contribuyen a mejorar la imagen que proyectamos al exterior (entiéndase de la esfera cofradiera).

Los antecedentes, tras casi un año de reuniones entre hermanos mayores y diputados mayores de gobierno, juntos y separados, con delegado y sin él, habían desembocado recientemente en una especie de plan trienal que contemplaba una modificación de los recorridos de todas las hermandades, y que rotaría cada año con la idea de que todas de las hermandades se sacrificaran de alguna u otra manera y, así, evaluar cuál de esos cambios era el que mejor funcionaría. La Madrugá se estiraría 50 minutos (20 por delante y 30 por detrás), otorgando a cinco de las seis cofradías, con la salvedad del Calvario, más tiempo de paso.

Sin embargo todo ello, a cincuenta y tantos días para Semana Santa, se ha diluido por ausencia de consenso. Los focos apuntan a la Hermandad de Los Gitanos, pero más allá de eso lo verdaderamente triste es la incapacidad de solucionar problemas comunes en el que parecen estar sumidas (salvo honrosas excepciones) las cofradías sevillanas. Nos duela o no, por encima de buscar culpables cuando los preacuerdos no progresan, lo sensato aquí sería preguntarnos el por qué de estos comportamientos anquilosados (recordemos que el Martes Santo en este aspecto está también plagado de parches) que actúan como freno a la evolución propia de los tiempos. Al final, como en otras circunstancias, la única vía recta parece ser la de la imposición, por mucho que pueda llegar a disgustar llegado el caso.

Los gitanos Sevilla

2014: del conteo a la Macarena

José Antonio Martín Pereira | 29 de diciembre de 2014 a las 14:17

Es tiempo de balances. Las postrimerías de diciembre traen consigo cientos de páginas a modo de registro de lo que ha sido un año al que le se le pueden aplicar otros tantos cientos de síntesis según el grado de perspectiva que se afronte. Desde el plano sevillano, en lo que a las cofradías de penitencia de la ciudad respecta, cabría resaltar a modo de esquema general, por razones obvias, el conteo de nazarenos, la meteorología favorable, las sillitas portátiles, los actos de conmemoración en La Macarena y La Paz, o en inicio del fin de la clausura del templo de Santa Catalina.

El año del conteo

La de 2014 será recordada como la Semana Santa del conteo, dentro del extremo intento de las hermandades por cumplir los horarios sugerido por la presión del Consejo y por las sanciones contempladas en sus nuevos estatutos. Se puso en tela de juicio la identidad, en un intento para que la cuantificación sirva como carta de juego en una futura organización que, hasta el día de hoy, no se intuye más allá que entre multitud de interrogantes difíciles de despejar sin el consenso de cada una de las partes que conforman el escenario.

La meteorología

Fue sin duda la mejor de las noticias. Tres años llevaban todas las cofradías del Martes Santo y dos del Viernes Santo, El Cachorro y La Carretería, sin que sus hermanos pudieran ver un cielo luminoso. El sol trajo calor, y éste se dejó notar especialmente en las jornadas del Domingo de Ramos y Jueves Santo. Vimos cirios arqueados y los establecimientos y comerciantes ambulantes se pusieron las botas con la venta de todo tipo de refrigerios. Faltó el broche, y es que la cofradía de Santa Marina se vio obligada a interrumpir su desfile para regresar apresuradamente bajo el intenso aguacero en la madrugada del Domingo de Resurrección.

Las sillitas portátiles

Una de las principales cuestiones de fondo de la pasada Semana Santa, y quizás la más desagradable. Desde el Ayuntamiento son conscientes de que el problema se ha agravado y requiere de medidas. Sevilla fue más que nunca una ciudad impracticable, donde las faltas de civismo y educación pusieron en relieve la urgente necesidad de que las autoridades se planteen seriamente combatir el problema. En este sentido, y a la vista de movimientos de consideración ausentes, todo hace indicar que la de 2015 vendrá instaurada en los mismos parámetros. Las soluciones, como en otros aspectos de la vida, llegarán cuando algún hecho grave suceda.

La Macarena y La Paz

Dentro de las innumerables efemérides que se celebran a lo largo de un año completo, dos especialmente marcaron la agenda de los cofrades, la de la Hermandad de La Macarena y la de La Paz, respectivamente. La primera evocando las bodas de oro de la coronación de su Dolorosa universal, la segunda haciendo lo propio para que Sevilla conociera unos 75 años de vida (los de la fundación de la Hermandad) muy bien llevados. Hubo excesos en los actos exteriores, si bien el respaldo del público mitigó gran parte de las críticas. Por cierto, La Paz será coronada en 2016.

Santa Catalina

Se hizo oficial recientemente pero ya es una realidad. La reapertura de la iglesia de Santa Catalina servirá para las hermandades que allí han radicado históricamente no tengan que buscar quien las acoja, circunstancia que lleva produciéndose desde el cierre del templo, allá por el año 2004.

Todo ello tuvo lugar tras la firma del protocolo entre el Ayuntamiento y el Arzobispado donde el organismo municipal se compromete a aportar un millón y medio de euros, exactamente la mitad de lo que cuestan las obras integrales, que se elevan a tres millones. La Exaltación enfoca pues la que previsiblemente será su última salida procesional desde la iglesia de Los Terceros, ya que para 2016 se espera que la cofradía vuelva a cruzar un dintel que nunca debió dejar de verles pasar.

La Macarena

Partir de lo básico

José Antonio Martín Pereira | 6 de febrero de 2014 a las 13:01

Como si de un efecto propio del calendario se tratara, en la previa a la Cuaresma la maquinaria cofradiera, administrada por sus responsables, acelera sus propuestas e intervenciones de cara a lo que vendrá allá cuando de los naranjos brote el blanco. Y es que con las cofradías aquí en Sevilla ya se sabe, por sí solas imprimen un mundo paralelo que no da lugar a tregua ni siquiera cuando agosto, con su ardentía, pone pie para instalarse.

Lo cierto es que la Semana Santa de 2014, a la vuelta de la esquina según algunos, parece acercarse sometida a una lente de proporciones aún por clarificar. Lupa que tiene origen en el propio Consejo de Cofradías, a través de un estudio integral de la Carrera Oficial que se ha propuesto realizar este año con el fin de filtrar los tiempos de paso de las hermandades. Las videograbaciones se realizarán al menos desde tres puntos: la plaza de la Campana, los palcos y a la salida de las hermandades de la Catedral, en la Plaza Virgen de los Reyes.

Con ello lo que se pretende, o así nos lo han hecho saber desde dicho órgano de gestión cofradíero, es elaborar una herramienta más de trabajo para poder determinar la realidad del paso de las cofradías por el recorrido oficial, en función a distintas variables, así como conocer en todo momento la ubicación exacta de cada uno de los pasos de una cofradía. El eterno debate.

Todo esto curiosamente enfilado a una Semana Santa cuyos principales problemas de horarios e itinerarios volverán a escenificar la abrumadora complejidad del microsistema de relaciones donde subyacen las cofradías sevillanas. El fondo de la cuestión, por tanto, parece alojarse en el diálogo y la voluntad más que en rigurosos análisis técnicos que vengan a demostrar una realidad evidente sobre la que pesan otros estudios jamás aplicados. Centrémonos en lo básico, por simple que pueda resultar, y a partir de ahí escalemos.

Silencio Sevilla

Foto: Diario de Sevilla

El Cristo de la Expiración será la imagen del Vía Crucis 2014

José Antonio Martín Pereira | 19 de noviembre de 2013 a las 0:20

En la noche de ayer, lunes 18 de noviembre de 2013, la junta superior del Consejo de Hermandades y Cofradías anunciaba que el Santísimo Cristo de la Expiración de la Hermandad del Museo será imagen que presida el tradicional Vía Crucis de las Cofradías del próximo año 2014. Dicho culto tendrá lugar, como es costumbre, el primer lunes de cuaresma, cita que se desarrollará el 10 de marzo.

El Stmo. Cristo de la Expiración es una talla de estilo manierista realizada en pasta de madera por Marcos Cabrera, en 1575.

Cristo del Museo

No basta con señalar

José Antonio Martín Pereira | 23 de mayo de 2013 a las 12:33

A estas alturas de la película, a nadie se le escapa que las redes sociales se posicionan hoy día como potentes termómetros de opinión, para cualquiera de los temas que se precien. Por consiguiente, el orbe de las cofradías no vive ajeno, y es por ello que resulta relativamente sencillo evaluar parececes a golpe de ratón. La última que se cuece en los últimos tiempos por estos lares tiene que ver con las procesiones extraordinarias que por el Año de la Fe se han celebrado, o aspiran a celebrarse en un horizonte cercano, en el resto de las provincias andaluzas.

La pregunta es bien sencilla: ¿centrar las conmemoraciones del Año de la Fe en sacar las imágenes a la calle?. En Sevilla tuvimos la oportunidad, con el Vía Crucis de la Fe, allá por mediados del pasado mes de febrero, y la perdimos no por la lluvia, que haciendo valer sus caprichos apareció para deshacer el desarrollo del invento, sino por el cúmulo de desaciertos concebido por cada una de las partes en la confección del mismo, esto es Consejo, Palacio, Hermandades y cofrades en general. Aún hoy retumban lamentos. Sin embargo, la demanda por lo extraordinario, en definitiva, lo que reclama es saciar el hambre de pasos con el que los capillitas de turno sobrevuelan durante todo el año la espera. Valgan como ejemplo las procesiones eucarísticas que dan vida a los domingos del presente mes, ajenas a la vorágine frikista de la que ya no escapan ni los actos más íntimos de cuantos desarrollan las cofradías, ni siquiera las tradicionales cruces de mayo, convertidas en buena parte de los casos en auténticos juegos de pasitos para vanagloria de aprendices de costalero bien creciditos. De las charlas formativas, cursillos de preparación y adoraciones al Santísimo, que también están teniendo lugar durante el destacado Año litúrgico que estamos celebrando, poco o nada se habla.

En este sentido, si al hilo de los eventos programados para otras ciudades andaluzas con este motivo, alguien pretende volcar la exclusividad de las culpas sobre la gestión de Palacio en cuanto a lo que pudo ser y no fue, debería mirar primero al espejo en el que asoman las cofradías en la ciudad. Espejo agrietado, en el que reflejan protagonismos, envidías, ansías de poder y una profusa cantidad de faltas de respeto. Quien no lo vea así es porque no quiere verlo. Por ello, en una ciudad que ha permitido desnaturalizar uno de sus principales tesoros, su Semana Santa, y acoge con pleitesía derivaciones irracionales de nuevas modas, no basta con señalar. Lo preciso sería hacer examen de culpas, y poner en pie que a día de hoy, inmersos en la sociedad de la que formamos parte, no es suficiente con mantener el legado histórico-cultural, el futuro está en manos de todos.

El Consejo de Cofradías, en evidencia

José Antonio Martín Pereira | 26 de enero de 2013 a las 11:28

Ayer se convirtió en uno de esos días en los que la información quedaba diluida entre tantos supuestos sin fundamento. Se nota que cada vez se contrastan menos las cosas. La cuestión en sí, es que a primera hora de la mañana fuentes oficiales de la Subdelegación del Gobierno alertaban acerca de la seguridad del público durante la celebración del Vía Crucis de la Fe previsto para el domingo 17 de febrero. Por consiguiente, desde este organismo desaconsejaban que existieran tres lugares de acceso de pasos a la Avenida, estimando que lo más conveniente es que todos los pasos lleguen a la misma por la zona del Banco de España, o lo que es lo mismo, uno detrás de otro.

El nuevo planteamiento modifica sustancialmente los horarios determinados hasta la fecha, tan aireados, por cierto, durante la última semana. Así las cosas, la Hermandad del Santo Entierro será la primera en llegar, y Montesión la última. Del mismo modo, terminado el rezo de las estaciones, y una vez que los 14 pasos salgan de la Catedral, el cortejo continuará hasta la Plaza Nueva donde cada corporación tomará camino hacia su templo.

Con estas modificaciones, queda en evidencia la gestión hasta ahora desarrollada en referencia al acto por parte del Consejo de Cofradías. La pregunta, sin respuesta, es qué llevan haciendo desde noviembre los miembros de la junta superior, si en una cuestión trascendental como es la de la seguridad, en la susodicha Administración autónoma, cuyas competencias en esta materia se atribuyen directamente, no se tenía constancia de los movimientos ejecutados.

Con ello, lo que parece evidente es que, si finalmente, como se estima, el evento programado sigue su curso y el día 17 Sevilla se inunda de pasos, fieles, curiosos y friki-frades, será la madrurez de las propias hermandades la que salve más de una cabeza.

Relativo a la seguridad del Vía Crucis

José Antonio Martín Pereira | 21 de enero de 2013 a las 11:37

A estas alturas, cuando resta menos de un mes para la celebración del Vía Crucis de la Fe, conocida la ubicación definitiva de los pasos, así como los horarios de ida (que no de vuelta), itinerarios, y forma en la que los cortejos llegarán al recinto acotado y abandonarán el mismo, las miras se centran ahora en la concreción de los aspectos relativos a la seguridad de una jornada que, a priori, se presenta compleja.

Por consiguiente, el pasado martes 8, tuvo lugar una reunión a tres bandas, entre representantes del Consejo de Cofradías y las delegaciones municipales de Fiestas Mayores y Movilidad y Seguridad. El encuentro sirvió, entre otras cosas, para poner sobre la mesa la necesidad de redactar un plan de seguridad y emergencias similar al que se lleva a cabo en Navidad, a fin de resolver la gran afluencia de fieles que se espera congregue la celebración del magno evento. Asimismo, el viernes, miembros de la institución cofradiera y de las dos áreas municipales anteriormente citadas, recorrieron in situ el espacio (Avenida de la Constitución, Santo Tomas, Plaza del Triunfo y Plaza Virgen de los Reyes) por el que se desarrollará el rezo de las estaciones, con idea de analizar sobre el terreno los principales problemas que pudieran derivar del mismo.

La última, a raíz de estos movimientos, es el llamamiento que desde el Consejo han trasladado a las hermandades participantes, para que aunen esfuerzos por mantener el orden en sus cortejos, fundamentalmente durante los traslados de ida, siempre en estrecha colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad. Se ha pedido que aumenten considerablemente el número de auxiliares externos propios, para que en total sean entre diez y quince, con idea de atar con creces lo que a los cortejos respecta. No obstante, quedan abiertos muchos interrogantes que atañen al apartado de la seguridad, los cuales confiemos se vayan resolviendo en los próximos días.

A vueltas con la vuelta

José Antonio Martín Pereira | 17 de enero de 2013 a las 12:23

A un mes exacto para la celebración del Vía Crucis del Año de la Fe, los diferentes agentes implicados en su organización cierran detalles a marchas forzosas. La última de las reuniones entre Consejo, Ayuntamiento y Cecop, a principios de esta semana, servía para concretar las medidas de seguridad y cómo se articulará el público que asistirá a la ceremonia, centrándose ahora los aspectos en la vuelta de las hermandades a su templo una vez concluya el acto.

A este respecto, si bien los 14 pasos llegarán a las inmediaciones de la Catedral en cuatro grupos según su procedencia (San Lorenzo, Salvador-Alfalfa, Feria y Triana), la vuelta no será de este modo. De este modo, los pasos entrarán a la Catedral en el sentido inverso al de las estaciones, por lo que será el Santo Entierro, que representará la última estación del Vía Crucis, el primero en entrar al templo y el primero en salir. Con este orden, tras el Santo Entierro le tocará el turno al Cachorro, Las Siete Palabras, Montserrat, La Estrella, Gran Poder, Pasión, Los Gitanos, San Esteban, Torreblanca, el Carmen Doloroso, San Gonzalo, Redención y Montesión. Se pretende que la vuelta se realice lo más rápido posible y que cada hermandad se vuelva a su templo a paso de mudá. La idea con ello, es evitar que haya pasos a altas horas de la madrugada como si fuera un día normal de Semana Santa.

Descartada la música

El Consejo de Cofradías desestimaba las aspiraciones de la Hermandad de Las Siete Palabras, que días atrás hizo públicas sus intenciones de que su paso de Misterio regresara con Banda de Música. El máximo organismo de las Hermandades rechazaba esta proposición de la Corporación del Miércoles Santo, manteniendo el acompañamiento musical de los catorce pasos en capilla musical, coral o en silencio.