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Semana Santa 2017: a olvidar

José Antonio Martín Pereira | 19 de abril de 2017 a las 11:29

El miedo

Es inevitable volver a hacer mención a las escenas de miedo, pánico y confusión en las que derivó la pasada Madrugá por los incidentes a estas alturas más que conocidos. Sin lugar a dudas, estos hechos han marcado la nota negativa en la Semana Santa de 2017, y darán que hablar y mucho a lo largo de los próximos meses.

Las sillitas y los picnics

Mal endémico desde hace prácticamente una década. Auténticas barreras humanas, consentidas claro está, que ponen en peligro la seguridad de todos. Lo de los picnics playeros es una extensión de lo anterior, expuestos claramente en Trajano, Pureza, Orfila, Lasso de la Vega, Cuna y en la Alfalfa y la Cuesta del Rosario con sus respectivos entornos. Como las recomendaciones ya ha quedado claro no sirven de nada, habrá que irse planteando otro tipo de medias más restrictivas.

La recogida del Cristo de Burgos

Otrora cita ineludible para cofrades de paladar exquisito, este año la hermandad incluso expuso sus quejas públicamente en la tarde del Martes Santo porque en la propia plaza que lleva el nombre de su titular se habían instalado puestos ambulantes con la correspondiente contaminación visual derivada. Finalmente, y tras valorar incluso el cambio de itinerario, la cofradía tomó su discurrir tal y como estaba previsto con su maravillosa puesta en escena. Lo que no acompaña es el descontextualizado público, distinto desde hace algunos años, que resta al encuentro del recogimiento sugerido.

Revirás interminables

Hay capataces que tanto se están empeñando, que casi las empezamos a asumir como normales. Con lo bonito que es un paso andando de frente, y hoy hasta en cofradías de corte serio se dan revirás que parecen no tener fin.

Atasco en Torneo

Lo que sonó tras la levantá del Cristo de las Penas al paso por el palquillo de la Campana será lo que sea menos una marcha de Semana Santa. Resulta chocante que una hermandad como la Estrella, referente en muchos ámbitos para otras cofradías, no ate en corto una parcela esencial en la calle como es la música de su paso de Misterio. Si atasco en Torneo se trata de una nueva composición, y por compromiso hay que tocarla, por favor que sea donde menos pueda herir la sensibilidad del espectador.

penascampana

Fuente vídeo: Youtube; usuario: Marchas Procesionales

Miércoles Santo 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 13 de abril de 2017 a las 11:38

De nuevo el calor. Las altas temperaturas marcaron el desarrollo de una jornada sin incidentes reseñables, más allá del aumento progresivo de público conforme se retiraba el sol y cambiaban las tonalidades del cielo. En el día de los crucificados de nuevo solidaridad entre las hermandades, únicamente 9 minutos de retraso en la plaza de la Campana que permitieron, entre otras cosas, que el palio de la Virgen de Regla de los Panaderos entrara en su templo mucho antes de lo que lo venía haciendo en los últimos años.

El Miércoles Santo nos regaló también la exquisitez de los repertorios musicales del Cristo del Buen Fin, con la Centuria Macarena, y del Misterio de las Siete Palabras, acompañado magistralmente por la banda de cornetas y tambores Esencia. Las Siete Palabras, por cierto, que con mucho esmero se está haciendo un hueco importante en la jornada. Por lo demás, poco más cabe añadir a la belleza del palio de la Virgen del Refugio; al alegre andar del palio de la Virgen de Consolación de la Sed; o al portento de cofradía que es la del Cristo de Burgos. Fue un día para enmarcar.

siete palabras

Miércoles Santo 2016: memorias

José Antonio Martín Pereira | 24 de marzo de 2016 a las 3:08

El Miércoles Santo devolvió los sueños rotos. Como una película recién empezada, la soleada jornada y el nuevo brote de cofradías recuperaron al público perdido durante los días que quedaron a medias. Hubo pleno, y ésa fue la mejor noticia. Admirable el discurrir del cortejo de la Hermandad del Buen Fin, uno de los mejores formados de todo lo que llevamos de Semana Santa, así como el sello que recientemente está adquiriendo la cofradía de las Siete Palabras. Imprescindible como siempre cualquier punto por el que la corporación del Cristo de Burgos transita en su estación de penitencia, a veces chocando con un entorno humano que no pone de su parte en comprender el carácter de la cofradía y lo que ésta representa. Dentro de lo negativo además, la proliferación de campamentos de sillitas portátiles en el entorno de Orfila y San Andrés, alimentado por el paso continuo de hermandades y la permisividad a la que irremediablemente se acogen.

Buen Fin Miercoles Santo

Miércoles Santo 2015: memorias

José Antonio Martín Pereira | 2 de abril de 2015 a las 12:31

Al día de los crucificados volvió a pesarle el inmenso calor que está marcando la presente Semana Santa; temperaturas impropias de la fecha que, al menos, despejaron algo las calles de público facilitando la movilidad para ver las distintas cofradías. Movilidad, eso sí, reducida, ya que el cansancio acumulado por los días y la excesiva permisividad de las autoridades públicas ante el fenómeno están avivando el problema radical de las sillitas portátiles. Si usted fue de los que intentó atravesar ayer la calle Orfila (desde antes de que llegara la Hermandad de la Sed) entenderá el matiz.

De nuevo en torno a una hora de retraso acumulado en carrera oficial, y entradas muy tardías (la Virgen de Regla lo hizo poco antes de las 4 de la madrugada), volvieron a poner en evidencia que los problemas en la configuración de los horarios e itinerarios no se solucionan repartiendo más tiempo de paso. Por lo demás, el Miércoles Santo continua en esa línea de recuperación en lo que al clasicismo perdido respecta, y ello volvió a evidenciarse por ejemplo en repertorios musicales muy cuidados. La revirá del Cristo del Buen Fin en la calle Las Cortes es esencia viva de esa Semana Santa añorada.

Miercoles Santo 2015 Sevilla

Semana Santa 2014: a olvidar

José Antonio Martín Pereira | 24 de abril de 2014 a las 11:36

Las sillitas portátiles

Una de las principales cuestiones de fondo de la reciente Semana Santa vivida. Desde el Ayuntamiento son conscientes de que el problema se ha agravado y requiere de medidas. En este sentido, ya existe una ordenanza municipal de Medidas para el fomento y la garantía de la convivencia ciudadana en los espacios públicos de Sevilla, vigente desde 2008, cuyo artículo 26.3. es bien claro: «No podrá impedirse o dificultar, deliberadamente, el normal tránsito peatonal o de vehículos en las calzadas y aceras, respectivamente».

El mal ejemplo

De costaleros y nazarenos, porque siempre hay quien se disfraza. Los primeros, siempre en el ojo del huracán (costaba ver un costal de color blanco en el palio de La Estrella). Los segundos, dejando ver en algunos casos ejemplos poco honrosos como bien nos recuerdan durante estos días las numerosas fotografías que pululan por las Redes Sociales y vía mensajería instantánea en los dispositivos móviles.

Los lucimientos porque sí

Desde siempre los pasos en Sevilla se han lucido, y ése es precisamente uno de los encantos de su Semana Santa, pero no se puede con ello masacrar los cuerpos de nazarenos. La Capilla del Baratillo cada vez parece más la Basílica de San Pedro del Vaticano, y aquí nadie dice nada.

Las farolas encendidas en Cristo de Burgos

Murió uno de los momentos estelares de la Semana Santa sevillana. Farolas encendidas mientras al Cristo de Burgos le cantaba (extraordinariamente por cierto) Manuel Cuevas. Posteriormente se apagaron las de la propia plaza, pero no las del perímetro como venía siendo habitual. Luz que pareció alimentar los malos modales de parte del público allí congregado. Lo que antes era silencio absoluto ahora ya dejó de serlo.

Los nazarenos a cinco en La Macarena

Me comentaba un miembro de Junta de La Macarena que por qué sus nazarenos no tienen derecho a disfrutar como los demás, y lleva el hombre toda la razón. La Macarena dejó en Campana un minuto de adelanto sobre el tiempo previsto pero a qué precio, mitigando parte de su esencia con sus nazarenos de cinco en cinco. Está claro que urge una acción seria por parte del Consejo en lo que a la reestructuración de los tiempos de paso respecta.

Los niños en la calle Sierpes

La Semana Santa es de los niños, de esa ilusión que les crea ver transitar una cofradía, pero hay que enseñarles hasta dónde deben llegar. En Sierpes corren a sus anchas entres las filas de nazarenos molestando (MO-LES-TAN-DO) a los cortejos, evidencia de la falta de educación expresada en las calles durante los últimos días. Pedir cera o estampitas incluso a nazarenos de negro deja mucho que desear por la parte que a los padres corresponde.

Abucheos a Las Cigarreras

Ocurrió en la Avenida el Lunes Santo, tras el paso de Misterio de la Cofradía de San Gonzalo. Desde la propia Hermandad, e igualmente por parte de la formación musical, han aclarado que se tocaron las marchas previstas, siguiendo el guion establecido. Lástima que parte de ese público que no sale a ver cofradías sino a contemplar otro espectáculo, que además no era el que se sienta en las sillas de la Avenida y sí aquel otro que colapsa los canales de circulación cuando llegan los pasos, no comprendiera que también tiene su encanto visualizar un Misterio a tambor.

Los botellines

Sobre todo los que paseaban ciertos grupos de chavales el Domingo de Ramos. ¿Habrá algo más feo que ponerse delante de un paso con un botellín de cerveza en la mano?

Los vendedores ambulantes

Desde el Domingo de Ramos a primera hora, en El Porvenir, y hasta última hora del Sábado Santo, fuimos testigos de esos señores vociferando «botellitas de agua fresca» incluso cuando se hacían los silencios cerca de los pasos. Ojo, todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida como pueda o considere pero… ¿es esta la Semana Santa que queremos vender?

La basura

Otro de los temas candentes de la Semana Santa que nos dejó. El estado de las calles tras el paso de las cofradías habla del tipo de sociedad que conformamos. El análisis lo escribe por sí solo cualquier estampa recogida.

basura Semana Santa

Miércoles Santo 2014: memorias

José Antonio Martín Pereira | 17 de abril de 2014 a las 12:58

Con las aspiraciones a pleno, el Miércoles Santo recuperó el esplendor que le hicieran perder los sobresaltos del año pasado. Volvió a ser significativo la cantidad de público, si bien las principales concentraciones se presentaban en el entorno de Orfila, por donde pasaban ayer hasta seis cofradías, y en las inmediaciones del Salvador, como viene siendo la tónica generalizada. El ecuador de la Semana Santa vino marcado además por el extraordinario discurrir de los cortejos, sobrio y consecuente con los tiempos de paso fijados. La jornada de los crucificados fue, como se la esperaba, un órdago a lo clásico que brilla más por el conjunto que en la división de sus partes.

Pero como hasta ahora, la Semana Santa que perdimos ronda al nivel que la que nos está tocando vivir. Las farolas de la Plaza Cristo de Burgos se apagaron tarde y no en su totalidad, y el público ya no es el mismo. Se banaliza uno de los momentos cumbres de la Semana Santa sevillana, y cada vez quedan menos. Las saetas de Manuel Cuevas, eso sí, sublimes.

MIercoles Santo Sevilla 2014

Miércoles Santo 2013: memorias

José Antonio Martín Pereira | 28 de marzo de 2013 a las 3:43

Al Miércoles Santo le faltaron tres de las perlas de su rosario particular: las de La Sed, San Bernardo y El Buen Fin; y le sobraron las cuatro gotas que sembraron el desconcierto y el esperpento. Turbación, unida a una cierta temeridad cargada de lógica, que hizo que el resto de las cofradías, todas en la calle a eso de las diez y media de la noche, hora en la que la lluvia se dejó notar tibiamente, optaran por acelerar su marcha, acortando en algunos casos sus itinerarios de regreso.

La nota (discordante) la puso, una vez más, la Hermandad de Los Panaderos, cuya cruz de guía se encontraba a esa altura de la jornada en el inicio de la Carrera Oficial. En un arranque de descontrol y egoísmo, los responsables de la cofradía de San Andrés tomaban la decisión de regresar a su templo, cortando el paso a la Hermandad de La Lanzada, que en ese momento enfilaba el final de la calle Cuna, y debería haber tenido preferencia al discurrir por su itinerario preestablecido. La chulería de un paso andando a golpe de costeros, mientras los hermanos de La Lanzada permanecían comprimidos en Cuna, calza solo con la falta de educación de parte del público, que recriminó esta actitud silbando justo cuando pasaba la Virgen de Regla. Bochornoso espectáculo que debería hacer plantearnos el verdadero estado de la Semana Santa sevillana, en clara decadencia de valores, y por ende de actitudes.

Por cierto, parte de ese público fiel a la cofradía de la calle Orfila, es el que a la postre se congregaría en la Plaza Cristo de Burgos, desvirtuando en cierta medida uno de los momentos de mayor nivel sensorial de cuantos brinda nuestra Semana Santa. La Cofradía de San Pedro, por sí sola, sería capaz de escribir gran parte del libro de las emociones que se conjuga en estos días.

Reflejos color tiniebla

José Antonio Martín Pereira | 22 de octubre de 2012 a las 11:20

Artículo de colaboración para el Boletín El Gallo y la Columna.
Edición de Cuaresma 2012. Hermandad del Cristo de Burgos.

Clásicas interpretaciones aliviaban la escolta, en la madrugada tímida que comenzaba a esbozarse sobre el reducto sembrado por las estiradas sombras que invadían la parsimoniosa oscuridad. Horadando la imprecisión en la que a menudo resguardan las emociones, el flemático tránsito de la cofradía por la constricción que abre paso entre los muros antigua calle del Vino, hoy Sales y Ferré en honor al que fuera catedrático de Historia, fundador del Ateneo de Sevilla y primer catedrático de Sociología de España, iba cubriendo de vetusta pátina el ambiente, disponiéndolo lentamente para lo que habría de arribar.

Al final de la calle, una portentosa plaza acoge ya el reposar de la austera Cruz de Guía, escoltada por pareja de faroles, que precede a la cofradía. Es entonces cuando una de las primeras juderías de la ciudad, en tiempos de Fernando III, a la que posteriormente se la conocería como Adarvejo de los Moros, y más tarde aún como Plaza de los Descalzos, en atención al extinto convento de los Trinitarios Descalzos, toma conciencia con su propia retentiva, presa involuntaria de la escala de sensaciones, cuya intención profundiza sobre los añosos paredones en los que aún resguardan ascuas de la que fuera una de las primeras fábricas de elaboración de tabacos que conociera la Europa del XVI.

Con temple la cofradía avanza. Brunos nazarenos desfilan simétricamente copando el espacio mientras el silencio extiende su impronta bajo un firmamento del que desprenden desafiantes reflejos color tiniebla, tal y como las previsiones habían dispuesto. Entretanto, al fondo una silueta avanza iluminada por multitud de incesantes ráfagas, avivando la cadencia de los hermanos que custodian y anteceden. Por su parte la noche, envuelta en irreal sosiego, recompone sepias fragmentos al paso de Cristo tal y como lo concibiera la gubia de Juan Bautista Vázquez ‘El Viejo’, idealizado a semejanza del Cristo de San Agustín que se venera en la capilla del Santísimo Cristo de la Catedral de Burgos. Sevilla es otra, y es la misma. La cofradía camina.

Y en su caminar, de fondo el primer tañido del Jueves Santo, transformado en alarido, golpea fríamente sobre los reflejos evidenciando la antesala de la Pasión y Muerte de Cristo. Acto seguido el paso se detiene, iluminando la noche por medio de cuatro hachones color tiniebla, simulando la presencia de Dios en medio de su pueblo como se concibiera en los templos de Jerusalén, y completando una catequesis en la calle que halla parecidos con el Oficio de Tinieblas, el cual forma parte de la Liturgia de las Horas y representa el abandono de los Apóstoles previamente a la Muerte del Redentor. El fin inevitablemente se acerca.

Acompaña la escena una muchedumbre que clava miradas en Aquel que nuevamente es portado, en el mismo instante que la hondura de una saeta traspasa el enrejado enmudeciendo almas y avivando la fe, soporte de esperanza y llave de los tesoros de Dios. Crónica que se repite al llegar María, Madre de Dios de la Palma, reverberando divina belleza en el color tiniebla mezcla de cera iluminada y lobreguez, cual poesía de Machado, relato de Bécquer o lienzo de Murillo. Sevilla era entonces deleitada con los últimos compases en la calle, probablemente ajena a una Semana Santa inusual cuyo colofón, al contrario que por costumbre, se pondría en San Pedro y no en San Lorenzo, entre reflejos color tiniebla.

El Cristo de Burgos colaborará con Cruz Roja

José Antonio Martín Pereira | 8 de octubre de 2012 a las 13:50

De esas noticias que no venden, que apenas causan revuelo en las redes sociales, pero que tanto bien desarrollan sobre la sociedad, y esperemos nunca falten. La Hermandad del Cristo de Burgos participará con una mesa petitoria, que se instalará frente al azulejo del Stmo. Cristo de Burgos, en la fachada del Colegio de Arquitectos, en la tradicional cuestación organizada por Cruz Roja de la Fiesta de la Banderita, este próximo 10 de Octubre.

Los fondos que se obtengan se destinarán al llamamiento que, bajo el lema ahora + que nunca se engloba dentro de una campaña para recaudar fondos que permitan incrementar el número de personas atendidas que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad; especialmente familias con todos sus miembros en paro, niños y niñas que viven en hogares pobres, personas mayores con responsabilidades/cargas familiares, personas en desempleo de larga duración, personas sin hogar y jóvenes en paro.

Según informan desde el propio Movimiento Internacional, la crisis económica ha registrado un incremento considerable del número de personas «que acuden para pedir ayuda», surgiendo «nuevos perfiles: personas que llegan a esta situación por la falta absoluta de ingresos. Este incremento es el que motiva la captación de fondos adicionales a los que habitualmente destina Cruz Roja a este tipo de ayudas».

Semana Santa 2012: fueron protagonista (I)

José Antonio Martín Pereira | 12 de abril de 2012 a las 11:35

El Twitter

Como se esperaba, la que tal vez sea (junto a Facebook) la Red Social más populosa de cuantas existen en Internet fue protagonista de principio a fin durante la pasada Semana Santa. Elevado a tal en parte por las ya archiconocidas inclemencias meteorológicas, y no menos por el ferviente interés que suscita la Semana Grande de Sevilla, avivado desde los lugares más insospechados del globo, Twitter se alzó como ingrediente esencial en todos y cada uno de los asuntos y debates que fueron surgiendo. Algunas de nuestras cofradías coparon incluso los primeros puestos como temas del momento (tendring topic) a nivel mundial, sirviendo el hashtag #SSanta12 (del inglés hash, almohadilla y tag, etiqueta) para aglutinar comentarios, respondiendo así a las intenciones de las diferentes aplicaciones creadas para el uso en dispositivos móviles.

 

Los medios de comunicación

En parte en estrecha vinculación con lo anterior. Información en tiempo real, desde infinidad de puntos y mediante el uso de despliegues técnicos y humanos nunca vistos. Es de recibo felicitar el trabajo de aquellos profesionales que dedicaron innumerable número de horas durante estos días. No obstante, la lluvia sacó a relucir los defectos propios del sobreexceso de información, y así por ejemplo el Martes Santo a media tarde (sin que hubiese caído aún ni una sola gota) se pudieron oir ciertos comentarios tachando de ilógica la postura de los hermanos mayores que habían decidido dejar sus cofradías en el templo, a los que poco después las nubes otorgarían la razón.

 

El público

La siempre difícil tarea de cuantificar las fluctuaciones de público. Según el número de viajeros en el Metro de Sevilla, éstos aumentaron con respecto al año pasado. Para Lipasam, la jornada en la que se recogió mayor volumen de residuos fue el Viernes Santo. Los hosteleros sin embargo dicen que la ocupación no estuvo al nivel deseado, Y sobre las calles, la percepción de un Domingo de Ramos deslucido al paso de la lluvia, una Madrugá muy escasa en aglomeraciones y un Sábado Santo en el que costaba bastante andar. Dicen que éste último se consagró como el día de las bullas.

 

La plaza Cristo de Burgos

El enclave de la Semana Santa. Una cofradía agotando los últimos compases de su regreso al templo confluye con la multitud que aguarda en silencio. Luces apagadas, cielo azafranado y varias saetas que rompen al viento. La cofradía pasa llevándose consigo buena parte de la Semana Santa añorada. Tras ella se recibe al Jueves Santo…

Foto: Juanma García