Archivos para el tag ‘Cuaresma’

La venia…

José Antonio Martín Pereira | 22 de marzo de 2013 a las 11:00

Con el horizonte puesto en la Resurección, la intensidad del tiempo que expira deposita su testigo sobre el marco efímero de la imperfecta plaza donde la primavera asienta. No cuajó aún la blanca tez de los naranjos, y la ceniza ya enfila destino en la virtuosa morfología de ramilletes de palmas recién cortadas. Idealizada senda, final del singular trayecto escrito en la liturgia de lo sempiterno, que terminará por cruzar la estrecha línea que separa al anhelo de esas dos almendras huecas por las que, a partir de ahora, fluirán gran parte de las emociones.

La sosegada transformación ultimó sus flecos y en la Colegial del Divino Salvador ya se dilucida el prólogo que acertará en el reencuentro con la inexactitud de lo que no otorga lugar a mejora. La Gloria agarra, por fin, el aldabón que exhibe robustez colgando del portalón en el que salvaguardan las esencias de aquella Sevilla barroca que cada año se revive a sí misma eternizando cada llamada. Es Viernes de Dolores, y las horas recortan en su encuentro con las blancas capas que inundarán el Porvenir. La sensibilidad, reactivada para la causa, pide la venia a la ciudad de los contrastes, para hacer cumplir el dicho que Joaquín Caro Romero recordara en su Pregón del año 2000: «la vida es una Semana».

Otra Cuaresma, otra Semana Santa

José Antonio Martín Pereira | 21 de marzo de 2013 a las 11:43

Ni la Semana Santa es solo de calle, ni la Cuaresma que ya remata puntadas muestra los mismos signos para todos. En los hospitales, con sus fríos pasillos, la que se va y la que viene se interpretan en el añoso tacto de una estampa del Gran Poder presidiendo la mesilla junto a la piltra, en el consanguíneo que guarnece el lento tránsito de las agujas del redondeado reloj de pared, o en el profesional sanitario de bata nívea que actúa como cortés velador de la convalecencia.

Allí donde la crudeza se alivia con el recuerdo de tiempos mejores también está presente la Palabra de Cristo; allí donde la incertidumbre y el pronóstico se dan la mano, la luz supera a cualquiera de los modelos meteorológicos; allí donde nadie imagina ver los días que conducen al gozo, los pilares de la fe robustecen en la Esperanza de la que aguarda junto al Arco; allí donde un grupo de pequeños representan un mural pictórico con la Semana Santa más perfecta, aquella que con los años escapa a nuestros ojos, el azahar viaja en diferente peana; allí donde la sonrisa se convierte en maniguetera del paso que conduce al restablecimiento; allí, en los hospitales, centros de recuperación y penumbra en los que la vida roza el suelo a base de pasos cortos, también la Cuaresma perderá su ropaje de hebrea para recibir a la Gloria. Entretanto, papeletas de sitio con destino a casa esperarán ser retiradas.

A todos los enfermos: «Aquel que tiene fe no está nunca solo» (Thomas Carlyle, historiador, pensador y ensayista inglés).

La mejor cara

José Antonio Martín Pereira | 19 de marzo de 2013 a las 14:11

Por suerte hay más. Se pone en pie, incluso en estos días, esa realidad silente, paralela y tantas veces obviada, que otorga sentido a todo aquello en lo que creemos bascular y de lo que tantas veces nos alejamos. La Fe, sin Caridad, no tiene base ni fundamento, y así desde el seno de las hermandades sevillanas se pone de manifiesto, cada vez con más ahínco, a pesar de las distracciones con las que el final de la espera otorga.

No existe oportunidad para la zozobra. La previa, llevada a la mala práctica, puede redundar en la indigestión propia del acomodamiento en las formas. Pero siempre habrá quien nos recuerde hacia dónde debemos dirigir la vista, que no es sino hacia lo que está escrito. En estas, tendrá lugar el próximo Sábado de Pasión, 23 de marzo, en la sede de la Hermandad de Vera-Cruz, la segunda entrega del presente ejercicio de la Acción Social Conjunta de las Hermandades del Lunes Santo. Toda vez concluya la Santa Misa que se celebrará en la Capilla del Dulce Nombre de Jesús, se hará entrega de la aportación de estas Hermandades a la institución elegida en esta ocasión, Proyecto Hombre Sevilla, teniéndose posteriormente un desayuno de confraternidad entre los cofrades de las nueve corporaciones del día. La Cuaresma, en su mejor cara.

Al otro sol…

José Antonio Martín Pereira | 18 de marzo de 2013 a las 12:48

Por desgracia, la tónica que precedió a los domingos de la presente Cuaresma volvió a instaurarse. La ciudad, inquieta, abrió las doradas pastas donde se encierran los efímeros signos que la reviven cada año al llegar la fecha. Pese a ello, el Domingo de Pasión fue, al sevillano credo, prueba fehaciente frente al licismo desproporcionado en el que se acomoda, cada vez más, una sociedad en palpable deriva de valores.

Y a la lluvia mejor cara, porque aquí, mal que bien, hemos aprendido a convivir con ella en base a innumerables experiencias. Por esa circunstancia no hay que perder de vista al sol, al otro sol, al adherido a las personas y a esa Sevilla de ocultos muros en los que la humedad reverdece sus propios siglos de vida. Quizás convenga recordar que no toda una jornada tiene por qué ser escrita en labios sobre manos, porque igual así nos resulte más fácil resumir lo que fue, o lo que pudo ser.

Rumores musitan que anda acordando con Azores la necesaria tregua, aspirando a ser recordado entre los anales de la memoria viva de su musa. La previa exhala su último aliento entre frescores de las noches de marzo. Se marchan, pues, los bisoños compases de un tiempo que reseña fielmente la intensidad con la que las vísperas retoman el contacto con la imperecederamente compleja ciudad de los dos semblantes. La espera deja de serlo…

Estampa de estos días

José Antonio Martín Pereira | 13 de marzo de 2013 a las 14:24

El añil que broncea el cielo se ha posado, revistiendo la cima que se eleva a partir de virtuosos metales como el más profundo de los deseos. Si la Semana Santa son siete días, y así está escrito, se cuentan por miles los obsequios con los que la Cuaresma confunde a los sentidos. La distancia hacia la sevillana Gloria del Domingo de Ramos se puede calibrar en el ribete donde entrelazan caprichos de primavera. Pide la venia el calendario de las horas, porque ya se cuentan…

Moderada intranquilidad…

José Antonio Martín Pereira | 11 de marzo de 2013 a las 12:35

Sevilla es, ahora que las tardes desalojan lentamente sombras, un lienzo de Murillo sobre el que acomodan los más hermosos trazos. Los últimos eslabones del invierno franquean librando ingente batalla con una primavera que aplaza intenciones entre aguaceros y contraluces. La Cuaresma en sí misma expresada como beldad, compuesta por exageración de nimiedades capaces de profundizar en la propia existencia de lo que no se acierta a describir. Abrileño y remangado, el cuarto domingo vino precedido de una nueva hoja simplificada en cinco letras: Valle. Reducto de sobriedad eternizado por la Sevilla academicista. Voluminosa nube de incienso difuminando el camino abierto al encuentro de lo añejo. Marzo expiró la mitad de su aliento autorizando brotes de magnificencia rosácea entre el atrevido centelleo de una plata codiciosa por reflejar las últimas luces del Jueves Santo. La tristeza permuta sus dominios, se impone la serenidad.

Mientras tanto, la ciudad que espera moderadamente intranquila culmina las hechuras de su nuevo ropaje. Las tardes, a partir de este momento, rebañarán la exquisita embocadura con la que la irregular caligrafía de su trama urbana obsequia. Paciencia que gratifica al tiempo que el jaleo de las calles del centro resuelve en una tarde al abrigo de cafés en compañía, y los delirios consagran el estricto punto geográfico que acogerá a la cofradía en menos de lo que la inteligencia osa alcanzar. El resumen de todo, en el fondo, se traduce en la compañía en la que recaen los días. Compartir eleva al cuadrado sensaciones. Queda permitido soñar…

¿Dónde está la Cuaresma?

José Antonio Martín Pereira | 7 de marzo de 2013 a las 11:33

¿Pasamos por su lado, o caminamos junto a Ella? Ténues aromas de incienso y cera admiten su presencia a diario en buena parte de los templos, dignificándola, mientras el dulce color tostado que descansa tras confiteros mostradores dictamina un paraíso de sabores abierto a los paladares más excelsos. Pero, ¿realmente la vemos? Y si lo hacemos, ¿cuál es su forma, o de qué manera se nos presenta? Profuso mar de dudas que asalta a la conciencia, y nos impide comprender si la fuerza que desprenden las imágenes de nuestra devoción, en estos días diluye sobre los fríos umbrales que observan el mundo al regazo de portentosos dinteles repletos de historia.

Es posible que aquella que hoy día conozcamos no se parezca a los primitivos términos que le dieron la venia. El ser humano tiene la dudosa virtud de renovar sus comportamientos, y la Fe sujeta a las costumbres no escapa a sus razones. No obstante, haciendo uso de una disyuntiva de difícil respuesta, la forma idónea de describir el horizonte pasa por creer en él firmemente. En estas, las palabras de Franz Werfel (novelista, poeta y dramaturgo austriaco) no iban desencaminadas: «para el que cree no es necesaria ninguna explicación, para el que no cree toda explicación sobra».

Foto: Antonio Sánchez Carrasco

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Más que un reparto de papeletas

José Antonio Martín Pereira | 6 de marzo de 2013 a las 11:44

La Hermandad de La Hiniesta, a través de su Diputación de Caridad, colabora un año más con las religiosas del Convento de Santa Isabel. De este modo, y a través del recientemente puesto en marcha “Proyecto Familia”, la Corporación con sede en San Julián ha iniciado, coincidiendo con los días de reparto de papeletas de sitio, la recogida de alimentos no perecederos, chacina al vacío o cualquier prenda de ropa. Esta iniciativa, como se apuntaba, va encaminada en la ayuda al comedor social de San Vicente de Paúl de las Hijas de la Caridad del Pumarejo y al Convento de Santa Isabel.

Desde la propia Diputación de Caridad informan que las donaciones se pueden realizar en las dependencias de la Corporación, sita en la Plaza de San Julián 2-4 (Casa de Hermandad), de lunes a viernes de siete y media de la tarde a diez de la noche, hasta el próximo 15 de marzo.

Foto: Hermandad de La Hiniesta

El inexorable transitar

José Antonio Martín Pereira | 5 de marzo de 2013 a las 11:24

El inexorable transitar de los días, certeza de relojes que detendrán saetas a las puertas de lo efímero. Asoman albores entre calígines que preceden lluvias, entretanto el pausado despertar de los naranjos discierne la perfecta senda que concluirá en explosión gozosa de aromas. Marzo reverdece envuelto en el cúmulo de heraldos donde se dictamina la frontera, mientras el anhelo descifra misterios en una espera que agota amaneceres definida en tinta sobre papiro.

Tiempo litúrgico que borda las postrimerías de su intervalo con distinto hilo según cada hogar, con la siempre amenaza de lo anodino, venablo que asesta tajos sobre los movedizos sostenes que equilibran la Fe. Cabe hacer ejercicio de reflexión y preguntarnos, a estas alturas de la Cuaresma, si verdaderamente estamos abriendo paso a Cristo, o por el contrario le vemos pasar sin remover la conciencia. Dejó escrito el añorado Pontífice Juan Pablo II, hoy reconocido Venerable por la Santa Iglesia Católica, en el que a la postre significaría el último de los mensajes de Cuaresma, «que la palabra penitencia se repite en muchas páginas de la Sagrada Escritura, resuena en la boca de tantos profetas y, en fin, de modo particularmente elocuente, en la boca del mismo Jesucristo». A partir de ahí, y ahora que solo dos domingos separan el final del trayecto que comenzara tiznado en forma de Cruz en la frente, resolvamos conclusiones…

Monseñor Asenjo se dirige a los cofrades

José Antonio Martín Pereira | 4 de marzo de 2013 a las 13:15

Monseñor Asenjo a corazón abierto frente al mundo cofrade sevillano. Ésa es la impresión que se deduce de la lectura de la última Carta Pastoral, emitida por nuestro arzobispo el pasado día 1 de marzo, y publicada como tal en el portal digital de la Archidiócesis de Sevilla. Una reflexión dedicada a las hermandades de Sevilla, y a todos los que, de algún u otro modo, formamos parte de ellas, en las que el prelado tiende una vez más la mano, en favor de una unión, la que nunca debe ausentarse, entre Iglesia y Cofradías.

Ejercicio de cordura no exento de profundas bases formativas las cuales, desde la llegada de nuestro Pastor siempre han presidido sus discursos, muy a pesar de ciertas voces. De tal modo, monseñor subraya y pone en primer plano del texto «la dimensión cultural de la vida de las Hermandades, con menoscabo de la entraña religiosa que les es propia. Es el peligro de la secularización interna, que conlleva el desvanecimiento de la propia identidad, que es la forma más sutil y menos repulsiva de vaciar de contenido la piedad popular».

Asimismo, de sus líneas se interpreta el valor de los misterios que las Hermandades ejecutan con sus estaciones de penitencia, instando «a todos los miembros de las Hermandades a cuidar especialmente este aspecto. Hemos de procurar que nada ni nadie solape con otras perspectivas o intereses lo que primariamente es un acto de piedad, de penitencia e invitación a la conversión, pues la contemplación de un Cristo barroco, descoyuntado, lacerado y exangüe, en el silencio de la noche del Viernes Santo, sólo entrecortado por la plegaria de una saeta, nos interpela, conmueve, toca el corazón y suscita en nosotros el arrepentimiento y la compunción del corazón».

En definitiva, más que a desgranar propiamente cada uno de los párrafos que componen el documento, la invitación del prelado sevillano hacia los cofrades, en este tiempo especial en sus connotaciones como es la Cuaresma, pasa por remitirnos hacia una reflexión austera y personal acerca de lo que, en escasas semanas, traduciremos en nuestras calles. Corren días de papeletas de sitio y puesta a punto, que no deben sino recordarnos la responsabilidad cristiana que nos ha sido otorgada, y que en acto personal hemos aceptado.