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Que perdure

José Antonio Martín Pereira | 19 de junio de 2017 a las 11:54

Dejamos atrás una semana intensa alrededor de la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. El Corpus Christi que recorrió las calles de media España acompañado de múltiples actos encaminados a engrandecer su presencia. Aquí en Sevilla, amén del debate acerca del numeroso cortejo que se congrega en la procesión del jueves, el tema recurrente de conversación ha sido el calor, que incluso dio pie a que alguna de las procesiones de ayer alterase su ritmo o acortarse el itinerario previamente establecido. En estas circunstancias siempre es bueno pensar que la Historia ha puesto continuamente a prueba la celebración de la fiesta en innumerables ocasiones, y que por suerte hoy día podemos disfrutarla en todo su esplendor. De nosotros depende que perdure.

corpus 1930

Foto: Dubois. Paso de la Custodia en la plaza de San Francisco, 19 de junio de 1930

Caviar sin comensales

José Antonio Martín Pereira | 30 de mayo de 2016 a las 10:40

En la festividad de San Fernando, patrón de la ciudad de Sevilla, aún resuenan los ecos de la última celebración del Corpus, cuya riqueza artística e Historia se determinan incuestionables pero cuyo estado actual invita cuánto menos a un ejercicio de reflexión colectivo.

Hablar del Corpus Christi en Sevilla significa remontarnos a principios del siglo XV, debió ser sobre 1400 cuando adquiere sus orígenes en Sevilla, aunque la documentación conocida sobre este acto es de 1426. Analizar los pasos y desgranar los detalles que rodean a la fiesta implicarían dedicar toda una tesis, pero no hace falta imbuirse tanto para alcanzar la conclusión de que algo está fallando, o de que en algo nos estamos equivocando.

A la progresiva disminución de público nos remitimos, en los últimos años más que evidente. Circunstancia que paradójicamente se manifiesta antagónica al regreso del Señor de la Cena a su templo a eso del mediodía, con calles a rebosar y sonido de cornetas. Y no digamos ya de la reducción del número de altares, o de la palpable falta de calidad que reflejan algunos de ellos, producto tal vez del aura conformista que hasta ahora ha hecho de telón para que ni el Cabildo Catedral ni las propias hermandades, con exceso de representación en sus cortejos corporativos, se hayan planteado una reforma que a tenor de los acontecimientos empieza a valorarse como necesaria. Al caviar, está claro, le faltan comensales.

Corpus Sevilla

La Custodia del Corpus

José Antonio Martín Pereira | 28 de mayo de 2013 a las 13:04

La festividad y celebración del Corpus Christi, arraigada en la ciudad de Sevilla pero venida a menos en las últimas décadas, se tiene constancia existe desde mediados del siglo XV, siendo en 1532 el momento en el cual acuerda establecer el recorrido que se mantiene hasta nuestros días. En estas, el Corpus, tal y como lo conocemos en nuestros días, se presenta envuelto en un cúmulo de detalles que lo hacen especialmente único, tanto en el plano material como en lo referente a la propia tradición.

A destacar, materialmente hablando, la imponente Custodia del Santísimo Sacramento, obra del leonés Juan de Arfe Villafañe realizada en plata de ley entre los años 1580 y 1587. Posee una altura de 3,25 metros y un peso aproximado de 350 kilos, y está dividida en varios cuerpos claramente diferenciados.

El primer cuerpo, sobre el basamento, contiene doce columnas jónicas pareadas con fuste, con adornos florales y grutescos. Entre ellas aparecen figuras de ángeles y detrás se sitúan otro grupo de columnas más pequeñas. En medio de este conjunto se encuentra imagen de la Inmaculada Concepción.

Sobre el zócalo se sitúan las figuras de los cuatro Padres de la iglesia, Tomas de Aquino, el Papa Urbano IV y treinta y seis escenas eucarísticas del Antiguo y Nuevo Testamento. También este basamento, como el primero, está formado por columnas pareadas de estilo corintio, y entre ellas, doce querubines con instrumentos de la Pasión. En el centro se sitúa el viril donde se coloca ostensorio con Jesús Sacramentado, realizado en oro en el siglo XVIII.

El cuarto cuerpo es el que contiene a la Santísima Trinidad, rematado por linterna configura de la Fe. Se compone de un templete circular formado por doce columnas pareadas, y detrás de estas, otras doce de menor tamaño.