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Domingo de Ramos 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 10 de abril de 2017 a las 11:20

El Domingo de Ramos nunca defrauda. Será por la ilusión acumulada después de todo un año esperando, o por el contraste que traen sus cofradías y que va derivando con la caída de la tarde, el caso es que un año más la ciudad pudo ser testigo del sueño sin mirar al cielo más que para cubrirse del sol. Sin sobresaltos de importancia, a destacar fundamentalmente el calor que acompañó a los cortejos (ligado al consumo de botellitas de agua) desde primera hora del día y hasta la entrada de la noche, y los aforamientos en ciertas calles, medidas adoptadas el pasado año y que ayer volvieron a despertar las primeras controversias, especialmente al paso de la Hermandad de la Amargura por las calles Francos y Alcázares. Por lo general menos público del esperado, no obstante de nuevo los amigos de la calle es mía, sillita plegable en mano, volvieron a campar a sus anchas como vienen haciendo desde hace casi una década con total impunidad.

A destacar lo bien que suenan nuestras bandas, desde las Cigarreras a Santa María Magdalena de Arahal, el portentoso andar de los Misterios de la Paz o la Amargura (nada nuevo), o el curioso exorno floral del paso del Cristo de la Humildad y Paciencia de la cofradía de la Cena.

domingo de ramos

¡Cuánto hemos cambiado!

José Antonio Martín Pereira | 26 de enero de 2016 a las 11:18

Dentro de los nuevos esquemas con los que el público de hoy, sevillano y visitante, sale a la calle a contemplar el discurrir de las cofradías (circunstancia referida en otros artículos); e inmersos, además, en la progresiva adaptación que realizan las propias hermandades a través de sus diputaciones mayores de gobierno con el objetivo de cumplir los horarios sin descuidar la seguridad y dignidad de sus cortejos, existe un hecho implacable que es la memoria para recordarnos de dónde venimos y para tal vez poner en evidencia ciertas pautas de comportamiento actuales.

La estampa, cedida gentilmente para este espacio por el amigo Eugenio Borrego, nos traslada a un Domingo de Ramos que se encuadraría, según su propio autor, entre 1970 y 1975. El Misterio de la Hermandad de la Cena, con su antiguo apostolado, desciende por la calle Lasso de la Vega encarando el último tramo que le conducirá al inicio de la Carrera Oficial. Llama poderosamente la atención lo despejada que se encuentra la vía por la que discurre la cofradía, coyuntura impensable a día de hoy. Asimismo, la interminable escolta de cangrejeros que acostumbran a blindar el transitar de casi cualquier paso en la Semana Santa de hoy apenas se distinge entre los servidores de la cofradía hace cuarenta años. La limpieza del asfalto es otro de los hechos que saltan con fuerza a primera vista.

A menudo surgen críticas relativas al estado actual de la celebración (cada vez menos) religiosa que toma las calles de Sevilla durante siete días coincidiendo con el inicio de la primavera, y de la implacable degradación de términos sufrida especialmente durante los últimos años. La respuesta en ocasiones se circunscribe a la expresión de una instantánea que delata cuánto, y no siempre para bien, hemos cambiado.

misteriodelacena_antiguoFoto: Eugenio Borrego Páez

La Amargura

José Antonio Martín Pereira | 21 de noviembre de 2015 a las 8:51

La Amargura es ese bálsamo en el que refugiar la locura que cerca al mundo; el espejo en el que cualquier ser humano debería mirarse al menos una vez en su vida. No existe un rostro que exprese con mayor sensibilidad tan exquisito consuelo; tan verdadero sentido. Noviembre no alcanza su esplendor hasta que la Virgen no desciende de su camarín para complacer el tiento brindado por el viejo barrio. Soplan vientos que conducen el rumbo inevitablemente hacia el frescor del Adviento; entretanto en San Juan de la Palma el tarro de las esencias ha sido descubierto.

besamano_amargura

Foto: @Hdad_Amargura

Otro dominio precede

José Antonio Martín Pereira | 30 de enero de 2014 a las 11:03

Ahora que la cadena del frío reduce su opresión, los dominios del silencio ceden paso a la algarabía propia de una ciudad que tiende, como es habitual, su mano al fulgor previo a la primavera. Respecto a la lluvia ni un ápice de nuevos designios, con la correspondiente alteración biológica adscrita al fenómeno, a la que se adhiere la particular y eterna preocupación del cofrade que sostiene que ésta retornará cuando menos se la desee.

En este sentido, esboza la luna la firme realidad de que en unas semanas el Tiempo Ordinario que viera su origen tras la Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor, terminará por hallar el fin cerca de la calle Toneleros, como si de una composición de Juan Valdés se tratara, en el encuentro del Cristo que reparte Salud desde el Real de la Carretería.

A partir de entonces, la gubia que desde hace siglos talla la hechura con la que Sevilla recibe a la hilera de palmas que determinan que un domingo que es mudable se alce con el honor de ser el día más especial del año, se declararará dueña de delirios, a la espera de que abril trace el guión y el Giraldillo el camino. La Gloria hoy está un paso más cerca…

Triana Sevilla

Sevilla: detalles del Domingo de Ramos 2012

José Antonio Martín Pereira | 2 de abril de 2012 a las 11:02

Como quiera que las previsiones ni erraron ni van a errar durante la presente Semana, ésta comenzó como se la esperaba, es decir, privando a las cofradías de la primera mitad de la jornada de poder realizar estación de penitencia al gran templo metropolitano.

Curiosas contradicciones: en la calle Río de la Plata entorno a las dos de la tarde, la evidencia tomaba cuerpo en el comunicado oficial de la Hermandad de La Paz. En ése mismo instante, cuando la muchedumbre comenzaba a disolverse, el sol hacía acto de presencia colándose entre los renegridos nubarrones.

Por otro lado, sería la propia lluvia (incesante durante las horas centrales de la tarde) quien a la postre permitiría la que sin duda quedará como una de las estampas para el recuerdo toda vez que el ciclo haya consumado de nuevo. Dos generaciones unidas de la mano caminan hacia la Colegial del Divino Salvador, la Hermandad del Amor en su máxima expresión.

Relativo a La Hiniesta, y los callejones

José Antonio Martín Pereira | 24 de marzo de 2012 a las 12:16

Probablemente sepa, y sino se le pongo en situación, que a principios de la presente semana la Hermandad de La Hiniesta solicitó de urgencia a la junta superior del Consejo de Cofradías un cambio en el itinerario aprobado en el pasado Cabildo de Toma de Horas. La razón tuvo origen y fue confirmada tras la negativa prueba realizada al palio por la calle Lira en la noche del martes.

De tal forma, cuando la cofradía llegue a San Marcos alrededor de la medianoche, en lugar de continuar por el recorrido previsto en principio (Vergara, Hiniesta, Lira, Juzgado, Plaza de la Moravia y San Julián), proseguirá su discurrir por San Luis hasta Santa Marina para, en ese punto, seguir por Padre Manjón, Bordador Rodríguez Ojeda y Duque Cornejo.

No obstante mucho de lo que se ha dicho y escrito en estos días, haciendo omiso a la verdad, ha inducido a la crispación de parte de los vecinos de aquellas calles por las que la cofradía este año no transitará. En estas, conviene señalar que el impedimento no era un reborde de lo que iba a ser un balcón (finalmente retirado), sino uno de los balcones de esa misma fachada ya terminado, el cual posee un saliente de hierro para apoyar la base del balcón en forma de ‘S‘. Por lo que respecta al otro extremo de la calle, y en lo concerniente al paso del Cristo de la Buena Muerte, para que éste pudiera pasar sería necesario desmontar las maniguetas del paso, siendo inviable el discurrir del paso de palio por ése mismo punto (es quince centímetros más ancho). Se da la circunstancia además de que por el Pasaje Mallol es imposible igualmente que la cofradía marche, dado que con los nuevos respiraderos el palio arrastraría las perillas por los balcones. Igualmente la Hermandad sopesó el tránsito por la calle Hiniesta, desestimado mismamente por la extrema estrechez de la misma.

A golpe de martillo: Manolo Santiago

José Antonio Martín Pereira | 8 de febrero de 2012 a las 11:11

Ahora que los primeros golpes de martillo desnudan frías noches, la retentiva pide paso, porque nunca está de más homenajear a quienes, habiendo derrochado sentimientos de bondad y saber estar, contribuyeron a que la hilera de capirotes siguiera desembocando, como actualmente sucede cada primavera, a los pies de la Giralda.

Y de aquellos nombres, de aquellas personas cuyo rostro en gran parte de los casos solo conocemos, la mayoría de los cofrades, a través de estampas en sepia o blanco y negro, queda tanto por aprender que a veces, inconscientemente incluso, tendemos a sostener firmemente la manifiesta tendencia a la involución del invento al que Sevilla acogió bajo la definición de Semana Santa.

Entre ellos, aprovechando que es tiempo de ‘igualás’ y ensayos costaleros, sirviendo además como contrapunto para todo el que crea o piense que los pasos se mandan dando voces, tal cual los impulsos de los malos hábitos han concebido, y que el arte se puede aprender, como si existiera manual para tal fin, hoy quisiera rendir homenaje a uno de los capataces ilustres, de esa vieja guardia que sembró escuela desde la humildad y mediante la estricta noción y puesta en práctica de lo que significa el término afable, Manolo Santiago Gil.

Un Manolo Santiago al que aún a día de hoy los que fueron sus costaleros recuerdan con emoción, y a quien en esta grabación extraída del Vhs Especial que PM Videos editara sobre la Hermandad de la Paz, vemos mandar, con el que fuera su particular estilo, delante de su Virgen de la Paz, dos años antes de que nos dejara. Corría el Domingo de Ramos de 1995, las calles del barrio del Porvenir eran testigos de un sol de Domingo de Ramos radiante, y Soria 9, dirigida entonces por el Teniente Coronel Abel Moreno Gómez, interpreta la famosa composición ‘Corpus Christi’. Del Maestro es la palabra…

Fuente: Youtube; usuario: Jugardel

Jornada de reflexión

José Antonio Martín Pereira | 19 de noviembre de 2011 a las 11:40

Tal vez pueda insertarse como una óptima opción para desertar del sinfín de castillos de arena edificados a base de cuestionables generosidades políticas, alejadas buena parte de ellas de la realidad en la que el país se tambalea. Descansar y abstraerse, allí donde nuestro interior encuentre el remanso de plenitud necesario, sin atender, al menos circunstancialmente, al repertorio diario de obligaciones e inquietudes amenazantes del sueño. Focalizar los sentidos al encuentro de lo que a fin de cuentas transita por el día a día, en la intersección en la que cada cual pueda o quiera hacerlo, y que tiene por principio y final la añeja plaza de San Lorenzo.

La instantánea protagonista de las presentes líneas, remitida a un servidor desde las inmediaciones de la muralla cuyo arco es sinónimo de Esperanza, en resumidas cuentas cabría ser interpretada como muestra fiel de los diferentes estados que confluyen llegado el día de la Gloria, vulgo aquel denominado Domingo de Ramos. Tomada en la mañana de la referida jornada, el contraste versa entorno a los ramilletes de  palmas que emulan la recepción que los judíos hicieron a Jesús llegado éste a Jerusalén, y el contraluz que estiliza el contorno de la Gracia de Sevilla bajo palio, la Virgen del Dulce Nombre. A tal circunstancia añádale el transitar de fieles que busca poner cara al Señor, vecino de San Lorenzo y conocido desde 1620 como Jesús del Gran Poder.

Combinación digna de ser admirada…

Foto: Esteban Rivas