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Urgen costaleros

José Antonio Martín Pereira | 20 de marzo de 2017 a las 11:22

Hemos de comenzar advirtiendo que el anuncio nada tiene que ver con la realidad que habitualmente nos ocupa. Basta echar un ojo por cualquiera de las decenas de ensayos que cada noche recorren las calles de Sevilla en las jornadas centrales de la Cuaresma para corroborar esta certeza, no sólo porque las parihuelas van completas, sino también por la expectación que por lo general levanta este tipo de acontecimientos, algunos de los cuales concentra a su alrededor más cantidad de público del que se da cita en muchos actos de culto interno y externo de cuantos celebran las hermandades.

Ni que decir tiene, que si las cuadrillas de costaleros en Sevilla van dobladas, algunas incluso completadas con los que se denominan picos, es porque en las igualás el número de aspirantes supera siempre las previsiones más optimistas. Se habla de modas, del creciente interés por todo lo que conlleva el mundo del costal, lo cierto es que el recorrido histórico de las cuadrillas de capataces y costaleros en Sevilla es prolongado, y de que sea como fuere los pasos a día de hoy (no siempre fue así) salen a la calle con este tipo de necesidades perfectamente cubiertas.

Todo lo contrario ocurre si extendemos el radio fuera de la capital, y nos fijamos en la Semana Santa de otras localidades de la provincia o del resto de Andalucía. En este caso son numerosas las cofradías que manifiestan públicamente problemas a la hora de completar sus respectivas cuadrillas de costaleros, circunstancia que durante las últimas décadas se ha logrado subsanar con la incorporación de la mujer a las trabajaderas, o mediante el pago de salarios por cumplir con la estación de penitencia, medidas que ahora en concretas ocasiones están siendo insuficientes. Es por ello que desde hace algunos días se han hecho virales las campañas de llamamiento emitidas por dos corporaciones sevillanas, la de la Buena Muerte de Villanueva del Río y Minas, y la de la Amargura de Constantina, sin embargo las dificultades afectan a otras tantas que también trabajan con premura para garantizar que un año más sus titulares acudan a la llamada de la primavera.

Lo verdaderamente triste es comprobar como determinadas de esas cofradías que hoy reclaman apoyo guardan siglos de historia, inclusive son valedoras de auténticos tesoros patrimoniales, a la altura de los que acostumbramos a contemplar aquí, y el no poder sacar a sus titulares a la calle puede suponer un perjuicio de dimensiones que casi es mejor no imaginar. La balanza entonces aparenta inclinarse más del lado de la moda, que del devocional, sino difícil resulta comprender cómo el exceso y la carencia conviven bajo una línea tan delgada.

costaleros

Foto: Diario de Sevilla

El epicentro: la calle Daoíz

José Antonio Martín Pereira | 13 de marzo de 2015 a las 13:19

La Semana Santa adquiere uno de sus matices geográficos en el cofrade de a pie a través del conocimiento que éste posee de la nomenclatura de las calles del centro de la ciudad, al menos de las más transitadas por las cofradías, así como de aquellas aledañas a sus principales templos. Entramado sujeto a las variables espacio-temporales, que suele reavivar su interés a medida que la espera acorta sus compases. En este sentido, hay jornadas de la Semana Santa encorsetadas por tradición, lo que demuestra que por muchos acuerdos y avances que se logren año tras año las soluciones parecen hallarse más en la raíz que en las hojas.

Y la de 2015 está siendo la Cuaresma de la calle Daoíz. Sí, aquella que debe su nombre a uno de los militares que participó de manera activa en el levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses el 2 de mayo de 1808, en el inicio de lo que sería la Guerra de la Independencia, cuyo recuerdo sigue vivo en la obra del escultor Antonio Susillo sita en la plaza de la Gavidia. Aquella que, junto a San Andrés, sirve en estas noches de escenario a fotógrafos, cronistas y demás curiosos que allí se citan para dar notoriedad y alcance a las probaturas de algunos pasos de palio; circunstancia que ha existido siempre pero que ahora, con las redes sociales como principales instrumentos de alcance comunicativo adquieren un valor especial.

La pregunta es si no estamos yendo demasiado lejos, si hemos agotado tanto la Cuaresma y sus valores como para divulgar este tipo de noticias y alzarlas a otro estatus; o si, por el contrario, la puesta en relieve de esta céntrica calle de la ciudad obedece más a un cúmulo de causalidades convergentes. Sea como fuere, seguro que ya hay quien se está frotando las manos para poner en alquiler su balcón.

¿Ocurrirá en Sevilla?

José Antonio Martín Pereira | 4 de marzo de 2012 a las 12:11

Los hechos tuvieron lugar en Granada hace exáctamente una semana: Agentes de la Policía Local multaban a los costaleros de La Santa Cena cuando éstos ensayaban con su parihuela por las calles del conocido barrio del Realejo. Concretamente la sanción fue impuesta al capataz del paso de misterio por invasión de la vía pública. Según fuentes oficiales, en el acta de denuncia se advirtió el incumplimiento de un artículo correspondiente a la Ordenanda de la Convivencia, acusándoles de ocupación indebida de vía pública. Figuran como denunciados la propia hermandad de la Cena y su capataz, a razón de 80 euros.

Lo cierto y verdad es que la noticia, a bote pronto, inspira más al sentido cómico que a otra cosa, y no es preciso dar muchas vueltas a la imaginación para hacerse una idea de la hecatombe que algo por el estilo levantaría llegado el caso sobre la sociedad sevillana. No obstante, basta con pasear por el centro histórico cualquier tarde de sábado o mañana de domingo para comprobar las alteraciones de tráfico asociadas a los ensayos de costaleros, máxime teniendo en cuenta que éstos generan una aureola de curiosos a su alrededor que en ocasiones se percibe incluso peligrosa. ¿Ocurrirá en Sevilla algo similar? Esperemos que no, aunque a la vista del precedente nunca se sabe…

A golpe de martillo: Manolo Santiago

José Antonio Martín Pereira | 8 de febrero de 2012 a las 11:11

Ahora que los primeros golpes de martillo desnudan frías noches, la retentiva pide paso, porque nunca está de más homenajear a quienes, habiendo derrochado sentimientos de bondad y saber estar, contribuyeron a que la hilera de capirotes siguiera desembocando, como actualmente sucede cada primavera, a los pies de la Giralda.

Y de aquellos nombres, de aquellas personas cuyo rostro en gran parte de los casos solo conocemos, la mayoría de los cofrades, a través de estampas en sepia o blanco y negro, queda tanto por aprender que a veces, inconscientemente incluso, tendemos a sostener firmemente la manifiesta tendencia a la involución del invento al que Sevilla acogió bajo la definición de Semana Santa.

Entre ellos, aprovechando que es tiempo de ‘igualás’ y ensayos costaleros, sirviendo además como contrapunto para todo el que crea o piense que los pasos se mandan dando voces, tal cual los impulsos de los malos hábitos han concebido, y que el arte se puede aprender, como si existiera manual para tal fin, hoy quisiera rendir homenaje a uno de los capataces ilustres, de esa vieja guardia que sembró escuela desde la humildad y mediante la estricta noción y puesta en práctica de lo que significa el término afable, Manolo Santiago Gil.

Un Manolo Santiago al que aún a día de hoy los que fueron sus costaleros recuerdan con emoción, y a quien en esta grabación extraída del Vhs Especial que PM Videos editara sobre la Hermandad de la Paz, vemos mandar, con el que fuera su particular estilo, delante de su Virgen de la Paz, dos años antes de que nos dejara. Corría el Domingo de Ramos de 1995, las calles del barrio del Porvenir eran testigos de un sol de Domingo de Ramos radiante, y Soria 9, dirigida entonces por el Teniente Coronel Abel Moreno Gómez, interpreta la famosa composición ‘Corpus Christi’. Del Maestro es la palabra…

Fuente: Youtube; usuario: Jugardel

Frikada ‘kostaleril’

José Antonio Martín Pereira | 27 de enero de 2012 a las 11:28

Como quiera que Internet es una Red tan amplia y espaciosa que acoge a todo aquel que mínimamente sea capaz de manejar un ratón, sin valorar aspectos de su conducta, acostumbrados estamos a toparnos con lo más variopinto en relación a la paleta de muestras que contiene las rarezas. En este sentido, basta echar un vistazo al servicio de alojamiento de vídeos que es Youtube para obtener multitud de ejemplos, muchos casi irreales, de hasta dónde llegamos a veces los seres humanos, aunque ése sea otro tema.

Por consiguiente, rueda por el mundo virtual un impreso que tal vez  encuentre su origen en uno de tantos iluminados de los que pululan por el ambiente kostaleril, ejemplo del gran grupo que aún mantiene en las canastillas la finalidad de una semana de primavera. La prueba o el sentido erróneo de un colectivo muy singular a la hora entender y precisar la Semana Santa (hablo desde la experiencia de las trabajaderas), sobre el cual, como es lógico, sería desacertado generalizar (quede bien claro). Posiblemente el panfleto no signifique más que una broma de mal gusto o un halago a la hombría, no obstante no cabe la menor duda de que hoy por hoy existirían muchos encantados de llevarlo a la práctica, desgraciadamente.

*El detalle: Llegada la Estación de Penitencia, ¿deberían ser más restrictivas las Hermandades en cuanto al consumo del alcohol de los costaleros?

Noches de ensayos

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2011 a las 12:00

Singular y cargado de una serie de conductas difícilmente analizables. Individualizar sería acercarse a la osadía. El mundo del costal solo es interpretable desde la compleja generalidad que lo delimita. En Sevilla fenómeno de masas, al costalero se le venera y respeta hasta extremos de dudosa conveniencia. Capaces de alcanzar la cúspide del sincronismo, también se le atribuyen perniciosas competencias cuando se trata de tomar decisiones en las hermandades. Enrevesada tesitura, sin visos de variación por el momento.

El costalero es el aquel que necesita que lo llamen veinte veces para recordarle la hora del ensayo, pero luego cumple privando de su tiempo a familia y quehaceres. El que citado a las nueve aparece a las diez y media, aunque después es capaz de voltear sin objeción la batalla de los kilos. El costalero es el de inquietos gustos peligrosamente alabados, a la vez que sostiene un ponderado compañerismo digno de distinciones. El de abrazos, palmadas y besos. El que asume el valor de la amigabilidad. El costalero, al fin y al cabo, es peculiar.

Noches de ensayos culminan motivaciones, con posterioridad los resultados serán admirados una y otra vez desde el preciso instante que las puertas de San Lorenzo dictaminen el inicio de la próxima espera. Ultimando detalles, las deseosas cuadrillas de costaleros volverán a marcar diferencias contribuyendo para que Sevilla siga siendo emplazamiento paralelo al arte. Falta poco.

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