Archivos para el tag ‘Iglesia’

Son sólo luces

José Antonio Martín Pereira | 5 de febrero de 2016 a las 11:14

Se elevan durante estos días numerosos altares de cera, auténticos prodigios transitorios que la arquitectura barroca más sevillana ha perpetuado a lo largo de los años merced al trabajo voluntarioso de priostes y grupos anónimos de hermanos. En este sentido, la tecnología y los medios de difusión digital tienen la particularidad de permitir la degustación inmediata de tales obras de arte sensorial que ya las quisieran para sí en el mismísimo Museo Arquitectónico del Poble Espanyol (sito en la ciudad de Barcelona).

La celebración de cultos internos en buena parte de las cofradías sevillanas se remite ahora, conforme al tiempo litúrgico presente y siempre en atención a sus propias reglas, a los ejercicios de cinco días a los que se les atribuye su origen en el recuerdo de las cinco llagas de Cristo (manos, pies y costado) y que se celebran tanto para el culto a Cristo, como a la Virgen. Y para la celebración de los triduos, quinarios, septenarios o novenas (según proceda), todo esmero parece quedar corto.

La cuestión a definir es si verdaderamente los portentosos aderezos que acostumbramos a ver fomentan la participación de los hermanos en las celebraciones y contribuyen a mitigar la distancia emocional entre Dios y su pueblo, o éstas quedan como ristra de mensajes y consagraciones que caen en saco roto. A nadie se le escapa que vivimos tiempos en los que al ultraje de la fe católica se le corteja fácilmente, sin necesidad de aspavientos, y es ahí donde radica el importante papel de los directores espirituales, de las juntas de gobierno, y de cada uno de los hermanos y devotos que a través de las cofradías toman contacto directo con la Iglesia. Los altares son sólo abrumadoras sucesiones de luces extremadamente bien dispuestas, pero si la Palabra no alcanza al objetivo no sirven de nada.

Quinta AngustiaAltar de Quinario de la Hermandad de la Quinta Angustia, uno de los más imponentes.

Foto: Hermandad de la Quinta Angustia

La pasividad

José Antonio Martín Pereira | 10 de enero de 2016 a las 10:58

Con sus Majestades de regreso a Oriente (ya deben andar cerca) la Navidad, vulgo solsticio de invierno, deja paso a un cambio repentino de hábito en la ciudad. Pese a la polémica que rodeó al colofón de las fiestas a lo largo y ancho del país, hasta con reinas magas en cabalgatas republicanas, la memoria sevillana es corta y el período de transición que conduce a la Cuaresma es nulo. Aquí irremediablemente detrás del (sevillista) Rey Baltasar está la borriquita preguntando si puede subir ya al paso (dicho en honor al conocido montaje que puebla las redes sociales en estos días).

No queda entonces espacio para el tiempo litúrgico que nos acoge, porque la ausencia de filtros por parte del sector cofradiero local se empeña en estirar el invento para que ocupe el máximo espacio temporal posible. Digamos que falta lugar para saborear el presente (ya hay quien utiliza el término pre-Cuaresma), y para encumbrar el valor con el que los católicos debemos afrontar la preparación desde la Epifanía hasta el inicio de la cuarentena que nos conducirá a la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. Quizás el ninguneo con el que parte del panorama político afronta aquello referente a las tradiciones cristianas en nuestro país no sea producto de la casualidad, sino más bien se resume en una estrategia oportunista que parte de la pasividad con la que desde el propio seno de la iglesia, la que conformamos todos (cofradías y cofrades por supuesto incluidos), afrontamos el día a día. No estaría de más hacérnoslo mirar como propósito para el nuevo año, antes de vernos obligados a lamentar males mayores.

Tiempo de espera

José Antonio Martín Pereira | 29 de noviembre de 2015 a las 11:34

La preparación para la Navidad llega de la mano del primer período del año litúrgico, el Adviento (del latín: Adventus Redemptoris, “venida del Redentor”). Para los teólogos, el tiempo litúrgico del Adviento es, pues, aquel que conforma la espera de la acción divina, la espera del gesto de Dios que viene hacia nosotros y que reclama nuestra acogida con fe y amor. Por ello insisten en que el desarrollo de este tiempo no es sólo el aguarde de un acontecimiento, sino más bien la espera de una persona. Así, el acontecimiento aguardado es esa intervención de Dios en la historia que coincide con la venida del Hijo de Dios, de Cristo.

De este modo, desde ahora y hasta la Navidad la Iglesia nos invita a la preparación a través de la reflexión, sin embargo y a la vista del escenario que se nos presenta, el Adviento requiere de los católicos algo más que eso. Necesita que alcemos la voz como hijos de la Iglesia; que hablemos alto y claro de la necesidad de incluir a Cristo como eje fundamental de la Navidad que se aproxima; que hagamos de este tiempo una luz de esperanza para nuestros hogares; que utilicemos el poder infinito de la oración; y que, en la medida que cada uno pueda, no nos olvidemos del prójimo.

Vivamos pues con interés el gran Misterio que celebramos, contemplando al Dios que se hace uno de los nuestros, no en la opulencia sino en la pobreza y humildad.

AdvientoFoto: www.guadalupeparroquia.com

La libertad confundida

José Antonio Martín Pereira | 29 de junio de 2015 a las 11:42

La irrefutable realidad es que España vaga en su propio oasis, un escenario políticamente abrupto que amenaza con derrumbar los pilares de la propia sensatez y el respeto. Ya nos lo advertía el líder de la formación política cuya efervescencia preocupa a muchos e invade de optimismo a otros, si ganan las elecciones generales en nuestro país la iglesia desaparecería por falta de recursos económicos públicos. Y sus tiros no iban desencaminados a tenor de las primeras decisiones tomadas en los consistorios donde han conseguido colar el humo, ni en otro tipo de situaciones en las que la masa acompaña y donde aprovechan para radicalizar mensajes a bombo y platillo.

Entre cánticos de «hay que quemar la Conferencia Episcopal» abogaban los discípulos de Podemos la supuesta libertad que tratan de hacer ver al total de la sociedad. Ocurrió durante el desfile del Orgullo de Sevilla, y la provocación no da lugar a falsas interpretaciones o engaños.

Fuente: Youtube; usuario: Ismael Sirio López

Primeras Comuniones: transmutación religiosa

José Antonio Martín Pereira | 5 de mayo de 2015 a las 12:25

Mayo es, entre otras cosas, el mes de las Comuniones. Sin embargo el hecho de celebrar la Primera Comunión hace tiempo que ya dejó de tener el significado con el que se implantó en la sociedad española. El concepto religioso ha quedado relegado definitivamente a un segundo o tercer plano en la mayoría de las celebraciones, en las que lo que más importa es el vestido, el banquete y, sobretodo, los regalos. Cabe puntualizar que en sus orígenes, allá por el siglo XIII, la Primera Comunión no poseía carácter de acto socialmente relevante, pero a partir del siglo XX y hasta la actualidad las circunstancias a la hora de llevar a cabo la celebración han cambiado sustancialmente, hasta tal punto de que limousines, coches de caballos o espectáculos de dj´s formen parte cada vez con más asiduidad de los excesos a la hora de conmemorar tal día.

Tanto es así que existen hasta comuniones por lo civil (así como bautizos de la misma índole), en lo que viene a concluir la transmutación de la ceremonia religiosa por una exhibición de poderío económico familiar que mueve cientos de miles de euros al año. De este modo la Primera Comunión, al igual que ha sucedido con otras celebraciones religiosas como las bodas, la Navidad o la propia Semana Santa, evidencia dos de los aspectos esenciales de la transformación de la sociedad española: el laicismo y el consumismo. Y dentro de esta nueva concepción, el momento central como no podía ser menos se ha desplazado de la iglesia al restaurante.

Lo que está claro es que la Eucaristía o la Sagrada Comunión, en la iglesia católica, significa recordar y volver a celebrar aquella última Cena de Cristo junto con sus apóstoles. La Eucaristía es en sí misma la fuente y culmen de la vida de todo cristiano. Es el sacramento del cuerpo y de la sangre de Jesucristo, con el pan y vino, y ello es algo que habría que recordar a muchos padres y madres. A la vista está, da pena comprobar en lo que nos estamos convirtiendo…

Otro Tiempo…

José Antonio Martín Pereira | 3 de diciembre de 2013 a las 15:35

Portal de sinfonías de color donde acomodan las tardes. Hervidero en las esquinas. Manta para los primeros fríos de otoño. Hojas a la deriva que traen los nuevos aires. La ciudad respira enternecida en su propia puesta a punto, en el despegue del Año Litúrgico de la mano del Adviento. Desde ahora y hasta la Navidad, en el periodo que conforman cuatro domingos, la Iglesia nos invita a la preparación a través de la reflexión. Por tanto, el cambio de tonalidad de estos días dará vitalidad a las celebraciones, ayudando a redescubrir matices importantes y quizá un tanto olvidados de la vida cristiana e incluso contibuyendo para alejar la rutina de unas celebraciones siempre idénticas, o por lo menos, muy parecidas. Tal vez en la contemplación encontremos la respuesta para seguir abriéndonos camino.

 

Profundizar en verano

José Antonio Martín Pereira | 14 de julio de 2013 a las 12:46

Atañe al fragmento estival aquello ajeno a los quehaceres diarios. La actualidad, en lo que a las cofradías respecta, despista con su desasosiego incluso a quienes intentan alargar la umbría más allá de donde la focaliza el sol.

En estas, los días que pululan tostados al abrigo de los pertinentes calores esconden paradójicas disimetrías en función al prisma en el que reflejen. De este modo, innumerables condicionantes atraviesan, para la mayoría, la rutina que irá retornando a medida que las sombras apremien a las tardes. Mezclados descanso y trabajo, según corresponda, nada invita sin embargo, a resolver en favor del abandono de la Fe, ya sea cubierta en la intimidad de cada cual o simplemente visitando a Dios en su Casa de San Lorenzo, desde donde siempre escucha y todo lo ve.

Necesario, pues, se antoja mantener y ahondar la firmeza de valores en respuesta a los sucesivos intentos de manchar y desequilibrar, por la sencilla razón de extender la moda vinculada a la mofa de cualquier atisbo que suene a catolicismo. Esta semana, nuevamente los periscopios apuntaron a San Gil, dejando en evidencia la falta de imaginación y las ganas de protagonismo con los que se presentan los de siempre. Pero no nos llamemos al engaño, en el fondo éstos valientes de turno escenifican exactamente lo mismo que aquellos que, estando superficialmente vinculados a la defensa del Dogma, y por supuesto repletos de medallitas (sin valor), en realidad se dedican a despotricar sobre la Institución que nos acoge. Ejemplos sobran.

Una auditoría externa revela las cuentas de la Iglesia

José Antonio Martín Pereira | 18 de junio de 2013 a las 15:32

La Conferencia Episcopal Española hacía pública el pasado jueves la Memoria Justificativa de Actividades correspondiente al ejercicio 2011. En esta ocasión, la particularidad ha recaído en que las cuentas se han sometido a una auditoría externa practicada por PriceWaterhouseCoopers (PwC), cuyo portavoz ha destacado que la Memoria «ha sido preparada de forma adecuada y fiable en todos sus aspectos significativos». Es preciso señalar que anualmente este texto se entregaba a la Dirección General de Asuntos Religiosos, pero desde el año 2008 se presenta de forma más completa y mejorada, tras el compromiso adquirido con motivo del nuevo modelo de asignación tributaria.

Dicha Memoria, como es habitual, se desglosa en dos grandes apartados. En el primero se detalla la asignación tributaria del año 2011 junto al reparto del Fondo Común Interdiocesano, mientras que en el segundo se ofrecen datos sobre las diferentes actividades de la Iglesia Católica en nuestro país. Para comprender mejor la presentación, el documento incluye una breve introducción explicativa y un apartado final, a modo de resumen y conclusión

La lectura de los números revela que el dinero que se aporta la Iglesia se multiplica en su interior y «en el ámbito pastoral, educativo, cultural y asistencial supone un ahorro de miles de decenas de millones de euros para las arcas públicas». Valga saber que durante 2011 fueron 4.310.772 las personas atendidas en sus necesidades básicas (comedores sociales, centros de acogida, de promoción de trabajo, de víctimas de la violencia, etc.). Destacan los centros para mitigar la pobreza, que son un 60% del total (7.743).

Cierto es, sin embargo, que aún con datos en la mano siempre habrá quien discuta y reste valor a lo incuestionable…

Fuente: Youtube; usuario: EpiscopalConferencia

 

Nuevo impulso

José Antonio Martín Pereira | 15 de marzo de 2013 a las 11:10

Corren días de intensidad espiritual. La llegada del nuevo Pontífice, coincidiendo con el punto álgido de la Cuaresma, ha significado un nuevo balón de oxígeno para una Iglesia en constante evolución. En estas, el primer Papa jesuita de la Historia, también el primer latioamericano, Francisco I, a sus 76 años, ha sido elegido para cumplir un objetivo concreto: regenerar la Iglesia. A este respecto, en la rueda de prensa celebrada en la mañana de ayer en el Aula Antonio Domínguez Valverde del Arzobispado, monseñor Asenjo afirmaba tener «la impresión de que va a ser un hombre muy sencillo», comentario que fluye en consonancia a lo que hemos venido escuchando en las últimas horas. Clima de sosiego que no puede sino revertir en favor de todos los que, de algún u otro modo, conformamos y nos sentimos parte de la Iglesia. Desde aquí no puedo sino mostrar mi máximo afecto, y desear todo lo mejor al nuevo sucesor de Pedro.

Aprovecho para tomar prestadas las palabras del padre Marcelino Manzano en su última reflexión, y me uno al deseo de que «ojalá un día pudiera venir Francisco a ese otro balcón, el que se asoma a nuestro Palacio Arzobispal , o al que se abre desde las primeras rampas de la Giralda. En ambos estuvo Juan Pablo II. Sevilla le recibiría, como siempre, con los brazos abiertos».

Foto: Arciprensa.com

La obra social de la Iglesia en Andalucía

José Antonio Martín Pereira | 25 de febrero de 2013 a las 10:42

El pasado viernes 22, el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, presentaba la Guía de Acción Social de la Iglesia en Andalucía, un informe que, por primera vez, presenta los dispositivos que tiene en activo la Iglesia andaluza para atender a los colectivos en riesgo de exclusión en un doble soporte: papel y virtual. Se trata, según explicó el arzobispo, de «un instrumento para que se sepa lo que la Iglesia hace por el pueblo, pero ante todo servirá para que las víctimas de la crisis encuentren orientación y respuesta a sus necesidades».

La Guía contiene un total de 439 dispositivos (143 centros, 106 programas y 109 servicios) para atender a varios colectivos: menores, familias, adictos, VIH, personas sin hogar, reclusos y exreclusos, mayores, dependientes, inmigrantes y minorías étnicas.

Tanto la guía en papel como la guía virtual tienen una localización de recursos muy intuitiva y manejable para los usuarios. El diseño en papel diferencia por colores las 10 diócesis que existen en Andalucía y clasifica por iconos los colectivos destinatarios de los diferentes recursos. Mediante la guía virtual, la información es mucho más concreta y los recursos pueden ser localizados a través de diferentes criterios de búsqueda: colectivo destinatario, localidad, nombre del centro, Diócesis, etc. En su versión virtual, el usuario encontrará información sobre el último día en el que se ha actualizado. La idea es que se vayan sumando todos los recursos que existan de manera que este documento llegue a recoger toda la obra social que existe en la comunidad para atender a personas necesitadas. Como explicó el arzobispo, «no bajaremos la guardia porque los pobres cada día son más».