Archivos para el tag ‘Las Siete Palabras’

Miércoles Santo 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 13 de abril de 2017 a las 11:38

De nuevo el calor. Las altas temperaturas marcaron el desarrollo de una jornada sin incidentes reseñables, más allá del aumento progresivo de público conforme se retiraba el sol y cambiaban las tonalidades del cielo. En el día de los crucificados de nuevo solidaridad entre las hermandades, únicamente 9 minutos de retraso en la plaza de la Campana que permitieron, entre otras cosas, que el palio de la Virgen de Regla de los Panaderos entrara en su templo mucho antes de lo que lo venía haciendo en los últimos años.

El Miércoles Santo nos regaló también la exquisitez de los repertorios musicales del Cristo del Buen Fin, con la Centuria Macarena, y del Misterio de las Siete Palabras, acompañado magistralmente por la banda de cornetas y tambores Esencia. Las Siete Palabras, por cierto, que con mucho esmero se está haciendo un hueco importante en la jornada. Por lo demás, poco más cabe añadir a la belleza del palio de la Virgen del Refugio; al alegre andar del palio de la Virgen de Consolación de la Sed; o al portento de cofradía que es la del Cristo de Burgos. Fue un día para enmarcar.

siete palabras

Semana Santa 2016: a destacar

José Antonio Martín Pereira | 29 de marzo de 2016 a las 11:23

Las nubes y los horarios

Lo comprobamos especialmente el Domingo de Ramos, donde el riesgo álgido de lluvias previsto para la madrugada del Lunes Santo motivó que las hermandades acelerasen su regreso. Los pasos andando, y los nazarenos aliviados por ello. La Hiniesta y la Estrella entraron a su hora, y la Amargura 45 minutos antes de lo previsto. En esta ocasión las nubes favorecieron a la Semana Santa.

En cuanto a horarios e itinerarios, la vista estaba puesta en el desarrollo de la Madrugá tras todo un año de debate. Finalmente la solución vino de la mano del pequeño matiz aplicado en principio a modo de parche, y los ensambles funcionaron a la perfección. Apenas hubo retrasos, y la sensación generalizada deja muy buen sabor de boca.

El CECOP y la seguridad

Después de lo sucedido en la Madrugá de 2015, la seguridad se había convertido en premisa fundamental para hermandades, Ayuntamiento y CECOP. Y los datos oficiales avalan el nuevo plan de seguridad puesto en práctica, ya que apenas se registraron incidencias destacables en una semana marcada además por los atentados de Bruselas.

Lo más llamativo quizás fueron los aforamientos en determinadas zonas calificadas como de riesgo en función a episodios anteriores. Ése será por tanto el talón a pulir en un futuro, si bien la idea cuenta con el respaldo de las propias cofradías que han visto facilitado su discurrir, y de muchos cofrades que pensamos que a la Semana Santa necesitaba de un giro de tuerca radical en lo que a dicho aspecto se refiere.

Las Siete Palabras y el Buen Fin

Dos cofradías imprescindibles por el rigor de sus cortejos. La primera a pesar del puesto que ocupa en la jornada, que la hace transitar por las calles del centro hasta bien entrada la madrugada, así como de una historia reciente cargada de capítulos poco agradables. La segunda pese a contar con un nutrido grupo de niños entre sus filas, con las connotaciones que esta circunstancia conlleva. El corte clásico del Misterio de Las Siete Palabras, y el del paso de Cristo del Buen Fin dignifican a la Semana Santa de Sevilla.

La compostura del Cerro

El Martes Santo fuimos testigo de la jornada más difícil en cuanto a la meteorología. Una de las cofradías que sufrió los vaivenes entre el sol y las nubes fue la del Cerro del Águila, que se vio obligada a refugiar su paso de Misterio y todo su cortejo en el interior de la Catedral, mientras que el palio se resguardaba en el Rectorado para, poco después, trasladarse también al templo metropolitano. En todo lo que duró la incertidumbre en la calle, el numeroso cortejo formado por nazarenos y acompañantes, tan particular como siempre, guardó una compostura ejemplar facilitando la tarea al grupo de diputados de la Hermandad.

El Cachorro de vuelta

Con la madrugada del Sábado Santo acariciando la cofradía entre la oscuridad de la calle Castilla, los numerosos puntos de luz del paso del Cachorro y el clasicismo de los sones musicales que lo acompañaban convirtieron el regreso de la cofradía en un espectáculo sensorial inigualable. La vuelta de la cofradía trianera conserva matices de otra época al alcance de un público en su justa medida. Ni el frío logró desarticular el decoro de un cuerpo de nazarenos estoico.

Buen Fin

 

Miércoles Santo 2015: memorias

José Antonio Martín Pereira | 2 de abril de 2015 a las 12:31

Al día de los crucificados volvió a pesarle el inmenso calor que está marcando la presente Semana Santa; temperaturas impropias de la fecha que, al menos, despejaron algo las calles de público facilitando la movilidad para ver las distintas cofradías. Movilidad, eso sí, reducida, ya que el cansancio acumulado por los días y la excesiva permisividad de las autoridades públicas ante el fenómeno están avivando el problema radical de las sillitas portátiles. Si usted fue de los que intentó atravesar ayer la calle Orfila (desde antes de que llegara la Hermandad de la Sed) entenderá el matiz.

De nuevo en torno a una hora de retraso acumulado en carrera oficial, y entradas muy tardías (la Virgen de Regla lo hizo poco antes de las 4 de la madrugada), volvieron a poner en evidencia que los problemas en la configuración de los horarios e itinerarios no se solucionan repartiendo más tiempo de paso. Por lo demás, el Miércoles Santo continua en esa línea de recuperación en lo que al clasicismo perdido respecta, y ello volvió a evidenciarse por ejemplo en repertorios musicales muy cuidados. La revirá del Cristo del Buen Fin en la calle Las Cortes es esencia viva de esa Semana Santa añorada.

Miercoles Santo 2015 Sevilla

Miércoles Santo 2014: memorias

José Antonio Martín Pereira | 17 de abril de 2014 a las 12:58

Con las aspiraciones a pleno, el Miércoles Santo recuperó el esplendor que le hicieran perder los sobresaltos del año pasado. Volvió a ser significativo la cantidad de público, si bien las principales concentraciones se presentaban en el entorno de Orfila, por donde pasaban ayer hasta seis cofradías, y en las inmediaciones del Salvador, como viene siendo la tónica generalizada. El ecuador de la Semana Santa vino marcado además por el extraordinario discurrir de los cortejos, sobrio y consecuente con los tiempos de paso fijados. La jornada de los crucificados fue, como se la esperaba, un órdago a lo clásico que brilla más por el conjunto que en la división de sus partes.

Pero como hasta ahora, la Semana Santa que perdimos ronda al nivel que la que nos está tocando vivir. Las farolas de la Plaza Cristo de Burgos se apagaron tarde y no en su totalidad, y el público ya no es el mismo. Se banaliza uno de los momentos cumbres de la Semana Santa sevillana, y cada vez quedan menos. Las saetas de Manuel Cuevas, eso sí, sublimes.

MIercoles Santo Sevilla 2014

Miércoles Santo 2013: memorias

José Antonio Martín Pereira | 28 de marzo de 2013 a las 3:43

Al Miércoles Santo le faltaron tres de las perlas de su rosario particular: las de La Sed, San Bernardo y El Buen Fin; y le sobraron las cuatro gotas que sembraron el desconcierto y el esperpento. Turbación, unida a una cierta temeridad cargada de lógica, que hizo que el resto de las cofradías, todas en la calle a eso de las diez y media de la noche, hora en la que la lluvia se dejó notar tibiamente, optaran por acelerar su marcha, acortando en algunos casos sus itinerarios de regreso.

La nota (discordante) la puso, una vez más, la Hermandad de Los Panaderos, cuya cruz de guía se encontraba a esa altura de la jornada en el inicio de la Carrera Oficial. En un arranque de descontrol y egoísmo, los responsables de la cofradía de San Andrés tomaban la decisión de regresar a su templo, cortando el paso a la Hermandad de La Lanzada, que en ese momento enfilaba el final de la calle Cuna, y debería haber tenido preferencia al discurrir por su itinerario preestablecido. La chulería de un paso andando a golpe de costeros, mientras los hermanos de La Lanzada permanecían comprimidos en Cuna, calza solo con la falta de educación de parte del público, que recriminó esta actitud silbando justo cuando pasaba la Virgen de Regla. Bochornoso espectáculo que debería hacer plantearnos el verdadero estado de la Semana Santa sevillana, en clara decadencia de valores, y por ende de actitudes.

Por cierto, parte de ese público fiel a la cofradía de la calle Orfila, es el que a la postre se congregaría en la Plaza Cristo de Burgos, desvirtuando en cierta medida uno de los momentos de mayor nivel sensorial de cuantos brinda nuestra Semana Santa. La Cofradía de San Pedro, por sí sola, sería capaz de escribir gran parte del libro de las emociones que se conjuga en estos días.