Archivos para el tag ‘Macarena’

Al encuentro

José Antonio Martín Pereira | 21 de febrero de 2016 a las 12:11

Con las señales horarias de las cinco las dos portentosas hojas de acero se separan, y la tibia luz camuflada entre el grisáceo toma el control de un territorio sin fronteras el cual irá abandonando paulatinamente a medida que trascurso del segundero traiga la noche. En una tarde cualquiera de uno de los días que preceden a la mañana en la que en el espejo interior que todos portamos se asomará para reflejarse el gozo, el gentío avanza al encuentro directo con la Flor que no necesita primaveras. La Esperanza, en Sevilla, es una bocanada de aire fresco capaz de remover los estigmas de la conciencia más severa.

interior_basílica_macarena

Por encima de la desproporción

José Antonio Martín Pereira | 25 de mayo de 2014 a las 13:04

Por encima de la desproporción, la Esperanza. Eso es lo que nos queda después de una jornada, la de ayer, en la que se consumó el traslado de la Dolorosa sevillana por excelencia a la Santa Iglesia Catedral conmemorando aquel mayo de 1964 en el que hiciera lo propio antes de ser coronada canónicamente por el cardenal Bueno Monreal. Once horas en la calle y casi tres de retraso haciendo esperar a toda una Corporación Municipal, a la Autoridad Eclesiástica y al pueblo de Sevilla en general, circunstancia inadmisible a la que no le cabe la excusa del masivo público y sí la de una nefasta planificación o falta de previsión. Si tales hechos, como lo que están por venir (desmedidos), son respaldados a capa y espada por el sector de la prensa local más influyente, el círculo de la permisividad queda cerrado en beneficio de no sabemos qué. De las personas que se tuvieron que ir sin poder verla nadie se acuerda hoy. Menos mal, y que no falte nunca, que la Esperanza lo puede todo, incluso sin necesidad de adivinarle el rostro.

coronación Macarena

La Esperanza

José Antonio Martín Pereira | 17 de diciembre de 2013 a las 11:43

Enebro de diciembre que es desliz de otro tiempo. La buena nueva se adelanta a través de la mano de la que nunca debe faltar. María, en su advocación más necesaria para la condición humana, abre las puertas a la Navidad invitándonos a la reflexión y a la oración. Entretanto, a punto están de unirse Antiguo y Nuevo Testamento, acabando con las sombras y dando pie al brillo que irradia la verdad de las profecías. La espera en virtud de la presencia. El Tiempo de Adviento toca su fin cual certeza escondida en el seno de María. Y en Sevilla, María es La Esperanza, emblema que escenifica y hace comprender el por qué de la perpetuidad relativa a la Fe en Cristo en tiempos del dominio de la sinrazón. En San Lorenzo el mismo Dios que se venera al final de la calle Castilla, en el interior de la capilla universitaria o bajo las indescriptibles bóvedas de la Colegial del Divino Salvador. Y en San Gil…, en San Gil, como cada día, la Esperanza.

Esperanza Macarena
Foto: Carmen Pérez

 

El doble filo electoral

José Antonio Martín Pereira | 16 de octubre de 2013 a las 11:52

Fútbol, política… o cofradías, la cuestión es que la Semana Santa de Sevilla, en su gestación anual, vive inmersa en un periodo de desnaturalización peligrosamente delicado. Uno de los máximos exponentes en la merma de valores son los procesos electorales que acontecen periódicamente e inundan de polvareda el ambiente, congestionando el buen aire de las acciones sociales a base de confrontaciones y desacuerdos públicos.

De este modo, uno puede pensar que una hermandad que siempre ha sido modelo de señorío y categoría a nivel nacional e internacional, pionera en mil materias y referente devocional gracias a la universalidad de su titular mariana no entraría nunca en estos juegos delicados, pero no ha sido el caso. Ocurre, por si aún no lo sabe, en La Macarena. Al descubierto han quedado las intenciones en un vídeo de apoyo electoral que lo que hace es confirmar aquello del ascenso social en las esferas sevillanas, tan vinculado como incoherente en lo que a las cofradías respecta. Fanatismo y ansias de llaves de cortijo en estado puro, una prueba más de que el enemigo no está fuera sino en casa.

A todo esto, desde la propia candidatura continuista se desmarcan en cuanto a la creación del ya famoso en las redes sociales vídeo de apoyo, argumentando que forma parte de los jóvenes afines, si bien los días pasan y aquí nadie ha hecho nada por retirarlo. Entre lo más vergonzoso, el hecho de usar las dependencias de la hermandad, como el salón o la salas de juntas para que los simpatizantes de la candidatura muestren su inclinación. La cosa es que existen muchas formas de hacer campaña electoral, sin necesidad de parecerse más a un partido político que a una hermandad, por lo tanto si es cierto que está realizado por los jóvenes, miedo da plantearse el futuro. Todo lo que sea mirar a las personas por encima de lo que se guarda en los Sagrarios será seguir llamando a la involución.

Fuente: Youtube; usuario: David Medina

Profundizar en verano

José Antonio Martín Pereira | 14 de julio de 2013 a las 12:46

Atañe al fragmento estival aquello ajeno a los quehaceres diarios. La actualidad, en lo que a las cofradías respecta, despista con su desasosiego incluso a quienes intentan alargar la umbría más allá de donde la focaliza el sol.

En estas, los días que pululan tostados al abrigo de los pertinentes calores esconden paradójicas disimetrías en función al prisma en el que reflejen. De este modo, innumerables condicionantes atraviesan, para la mayoría, la rutina que irá retornando a medida que las sombras apremien a las tardes. Mezclados descanso y trabajo, según corresponda, nada invita sin embargo, a resolver en favor del abandono de la Fe, ya sea cubierta en la intimidad de cada cual o simplemente visitando a Dios en su Casa de San Lorenzo, desde donde siempre escucha y todo lo ve.

Necesario, pues, se antoja mantener y ahondar la firmeza de valores en respuesta a los sucesivos intentos de manchar y desequilibrar, por la sencilla razón de extender la moda vinculada a la mofa de cualquier atisbo que suene a catolicismo. Esta semana, nuevamente los periscopios apuntaron a San Gil, dejando en evidencia la falta de imaginación y las ganas de protagonismo con los que se presentan los de siempre. Pero no nos llamemos al engaño, en el fondo éstos valientes de turno escenifican exactamente lo mismo que aquellos que, estando superficialmente vinculados a la defensa del Dogma, y por supuesto repletos de medallitas (sin valor), en realidad se dedican a despotricar sobre la Institución que nos acoge. Ejemplos sobran.

Madrugá 2013: memorias

José Antonio Martín Pereira | 29 de marzo de 2013 a las 11:49

De nuevo la lluvia. En una Madrugá bastante concurrida en lo relativo al público, con las connotaciones propias de una noche en la que, como siempre, pudimos ver de todo, y no precisamente por lo bueno, las Cofradías se echaron a la calle a sus respectivas horas de salida. Discurrir con normalidad, que se vio alterado a poco de las siete de la mañana, momento en el cual un chaparrón intervino modificando por completo las sustancias de la jornada por antonomasia de Sevilla. A partir de ahí, el Gran Poder y El Calvario regresaron con premura a sus templos; La Esperanza de Triana halló cobijo en la Catedral; Los Gitanos, por su parte, cuyos pasos aún no habían entrado en Campana, optó por refugiarse en la Anunciación; La Macarena vio partido en dos su cortejo: el Señor de la Sentencia se guareció de la lluvia en la Anunciación y la Esperanza en la Colegial del Salvador, tomando regreso poco más tarde. Justo al entrar la Esperanza en su Basílica de San Gil, la lluvia reactivó sus intenciones de Viernes Santo…

 

Síntoma evidente

José Antonio Martín Pereira | 21 de febrero de 2013 a las 12:29

La Cuaresma, con sus signos irreprochables, ha tomado la ciudad en la que el Barroco sembró plenitudes, a pesar de que el sol esquive reflejos en los charcos que se agolpan dibujando imperfectas formas sobre el pavimento adoquinado. Quién te ha visto, Sevilla, y quién te ve, presumiendo siempre en virtud a los fulgores que exhalan los forjados de los bancos que pueblan tus plazuelas, estímulos permanentes en la contemplación de la levedad del brote de los primeros bálsamos de azahar; y ahora sujeta a plomizos matices, antojos de un invierno que expira haciendo amagos de despedida, como aferrándose a tus encantos.

En este contexto urgen ráfagas de luz que denoten que la oscuridad que envuelve al Giraldillo es sólo provisional; que el camino que hace escasamente una semana empezábamos a recorrer con la marca de la ceniza en nuestra frente es real, y no ficticio; que las albas túnicas del Porvenir están cada vez más cerca hilar portentosas ringleras; y que el Domingo de Ramos toca ya las puertas de nuestra conciencia. Al final, la Cuaresma se escenifica a sí misma allí donde su origen toma protagonismo, ejecutando uno de los rituales que hacen de este anhelo, ilusión perpetua en la llama de la fe con la que los cofrades, como cristianos, entendemos la vida. La Cuaresma se  exhibe en San Gil, transfigurada en el manto azul que envuelve a la que siempre está ahí para otorgar sentido a todo; viste de hebrea y se llama Esperanza, Esperanza Macarena.

Foto: Marina Lorente

La Esperanza, solo Ella

José Antonio Martín Pereira | 22 de enero de 2013 a las 11:10

Obviando cubrir de protagonismo la ausencia de talento, no será necesario recordar lo acaecido ayer en relación al ultraje interesado, desmedido y además consentido por la rama política que ya sabemos sobrevive a base de carroña. Provocación y grosería que califica directamente a sus autores. En estos casos, repetidos desafortunadamente en los últimos tiempos, lo mejor es pensar que suficiente desgracia tienen ya quienes no se han perdido nunca en la inmensidad de su mirada. La Esperanza, en sí misma misterio por descifrar que excede a la capacidad de comprensión humana, permanecerá por mucho que exista quien intente desbancarla del lugar que le ha sido asignado, porque solo Ella es Madre de Dios.

Foto: Esteban Rivas

Spes Nostra

José Antonio Martín Pereira | 17 de diciembre de 2012 a las 11:15

Entre las virtudes teologales, la Esperanza. Segunda en el orden, reconocida virtud infusa que capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de conseguir la vida eterna y los medios, tanto sobrenaturales como naturales, necesarios para alcanzarla, apoyado en el auxilio omnipotente de Dios. Aunque el motivo propio de la Esperanza es Dios, por voluntad de Él mismo, también se puede poner en la Humanidad de Cristo, en la Virgen, Esperanza Nuestra, Corredentora y Mediadora de todas las gracias, que no abandona a los hermanos de su Hijo peregrinos en la tierra, y en los santos, que nos ayudan con su intercesión. Es por tanto la Esperanza cristiana una virtud teologal infundida por Dios. Teologal, porque tiene por objeto directo e inmediato al mismo Dios, tal cual la Fe y la Caridad. La Esperanza, como hábito, reside en la voluntad, ya que su acto propio es un movimiento del apetito racional hacia el bien, que es el objeto de la voluntad.

Tomando prestadas las palabras del padre Adrián Sanabria en su última relfexión (Aprovecha el Adviento), pudieramos decir que «la Esperanza tal vez sea la palabra que más resuena en este tiempo. Esperamos la venida del Señor, y esperamos que su salvación se realice en nosotros y en nuestro mundo. Lo sabemos, desde luego, que esta esperanza no se realizará definitivamente hasta que llegue el Reino de Dios para siempre, al término de todo, en la vida eterna. Y sabemos también que nuestro camino en este mundo está orientado y encaminado hasta este momento último, pleno, cuando Dios reunirá a sus hijos e hijas en su cielo nuevo, donde ya no habrá dolor ni penas ni tristezas».

Asimismo, los grandes pensadores también se han referido a ella. Como dejara escrito el insigne filósofo griego Aristóteles, la esperanza es el sueño del hombre despierto; tal cual su homónimo Tales de Mileto, quien entendió a la esperanza (como) el único bien común a todos los hombres. pos que todo lo han perdido la poseen aún; o el siempre reseñable humanista Martin Luther King, según el cual podríamos decir que todo cuanto se hace en el mundo es obra de la esperanza.

Lo cierto es que ni las personas, ni por ende las sucesivas generaciones desarolladas a lo largo de la historia sobre la faz de la tierra, han sabido vivir sin ella, porque la esperanza es el mecanismo que mantiene las constantes vitales de la humanidad tenzmente activas, otorgando licencia para soñar, crear, proyectar y construir. En absoluto es opuesto al realismo, sino la antítesis del escepticismo y la desesperación.

Esperanza, Macarena, a la que en Sevilla tenemos suerte de venerar con rostro propio. Esperanza tantas veces descrita a través del arte de las palabras, la fotografía o la pintura. Esperanza que requiebra almas. Esperanza explosión de sol y armonía, parafraseando a Manuel Machado. Esperanza inspiradora de plegarias y oraciones. Esperanza, la misma que existe en cada una de nuestros propósitos de enmienda. Esperanza que pervive allí donde el recuerdo o una estampa así lo dictan. Esperanza que nos ofrece su mano.

Ahora más que nunca, Spes Nostra…

Foto: Marina Lorente

 

La Macarena: un ejemplo

José Antonio Martín Pereira | 9 de noviembre de 2012 a las 17:19

La Hermandad de La Macarena podría rellenar muchos de los apartados propios de aquello cuanto compete a las cofradías. Referente devocional y sentimental de la ciudad, la corporación de San Gil ha sabido corresponder con sus acciones a los tiempos, sin por ello descuidar sus fines primordiales.

De este modo, en la noche de ayer, jueves 8 de noviembre, se presentaba en la Basílica la segunda entrega de la III Época de Esperanza Nuestra. En el acto intervinieron Manuel García, Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena, Andrés Amorós, uno de los más destacados autores que colaboran en este número, y Carlos Colón, miembro del Consejo de Redacción de la publicación y autor de otro de los artículos, contando además con la presencia de otros autores y colaboradores de esta edición.

Más de 200 páginas que ofrecen una visión amplia y diversa de la Corporación de la Madrugá, abarcando la participación de firmas literarias y teológicas de primer nivel, artículos exhaustivos sobre el patrimonio y la historia de la Hermandad a cargo de prestigiosos investigadores, semblanzas sobre destacados personajes macarenos, entrevistas a significados hermanos y mensajes de los devotos. La imagen fotográfica es otro de los pilares de la publicación, aportando una espectacular e inédita galería de fotografías a gran formato, mostrando una perspectiva particular y muy emotiva de los Sagrados Titulares, la Estación de Penitencia y de todo cuanto rodea al universo devocional y cultural de la Hermandad de la Macarena.

En definitiva, un ejemplo más de cómo una Hermandad con estructura social sólida es capaz de sortear el tránsito de los días, acomodando su cariz a las nuevas estructuras comunicativas y culturales.

Foto: Web Oficial de la Hermandad de La Macarena