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En Las Aguas, un proyecto de interés

José Antonio Martín Pereira | 16 de junio de 2012 a las 9:39

La Hermandad de Las Aguas organiza uno de esos proyectos que, cargados de interés, venden menos a la opinión pública cofradiera y sin en cambio tanto bien nos hacen. Se trata de una escuela de verano para niños de infantil y primaria, con duración desde el 25 de junio hasta finales de julio, cubriendo de este modo las fechas en las que los más pequeños han terminado el curso y ofreciendo solución al consiguiente problema que supone compaginar sus vacaciones con la jornada laboral de los padres.

La Escuela de Verano ‘Hermandad de Las Aguas’ se desarrollará de Lunes a Viernes, de 9h. a 14h., en el local de la Corporación, contando con un equipo humano de monitores titulados, los cuales, a través de variadas actividades diarias, reafirmarán la formación académica de los pequeños de la casa, completándola en el plano psico-pedagógico, cultural, deportivo y religioso.

Así mismo, la cofradía del Arenal dispondrá un servicio de guardería, en horario de 8:00 a 15:00 horas, con una atención profesional de los menores. La inscripción se podrá hacer por todo el tiempo de duración, o por plazos inferiores previamente pactados.

Desde la Hermandad insisten en que «se trata de un proyecto ambicioso, cuidado, profesional, y pionero en las Hermandades de Sevilla, con objeto de dar solución al cuidado de los niños en la época estival». No cabe duda que están en lo cierto.

 

Visto en el Corpus de Triana

José Antonio Martín Pereira | 10 de junio de 2012 a las 17:47

La grandeza es la cualidad del grande y de su magnitud. Es la dignidad y excelencia. Es la calidad o bondad superior por la que algo o alguien goza de especial valor o estima. La naturaleza del hombre se puede observar de dos modos, según su propósito, que es cuando logra ser grande y diferente, y según la multitud, que es cuando se asemeja a cualquiera.

Y si grande era el día porque así lo quiso Dios con su Palabra, servida inmejorablemente por nuestro Pastor Monseñor Asenjo desde el atril de la Real Parroquia de la ‘Señá’ ‘Santana’, más grande fueron capaces de convertirlo los verdaderos protagonistas de la solemnidad, con la inocencia de la ilusión cual ramillete de romero recién cortado.

Visto en la calle San Jacinto, al paso de la comitiva del Corpus de Triana. Un altar hecho por niños, con la humildad que ello les caracteriza. Observándolo caemos en la cuenta: nos queda tanto por aprender…

Foto: Jesús Macarro

El Domingo es de los niños

José Antonio Martín Pereira | 13 de noviembre de 2011 a las 12:01

En el Evangelio del VI Domingo de Pascua, el Señor prometió a sus Apóstoles en la Última Cena: «Me voy y vuelvo a vuestro lado» (Jn 14, 28). Posteriormente como sabemos, sufriría la Pasión y Muerte, pero tal y como había consagrado volvió a verles tras Su Resurrección. Se fue a la diestra del Padre en la Ascención pero no nos dejó, sino que también permanece en la Eucaristía.

Así las cosas, el domingo pasado ocurría en la Capilla del Patrocinio, y éste hará lo propio en la Iglesia de la Anunciación. Entre un montón de padres y madres, los pequeños y la vez grandes protagonistas de Cristo aquí en la tierra, pertenecientes unos a la Hermandad del Cachorro, y otros a la Archicofradía del Valle, pueblan de vida los templos, realzando que su provecho dentro de las cofradías alcanza más allá de las contadas participaciones cuaresmales.

De este modo, valores como solidaridad y respeto logran cimentar la base de los que a la postre serán el relevo en una u otra esfera de la sociedad. Y lo hacen de la manera más sencilla y humana, a través de una Eucaristía adaptada a su medida, es decir, omitiendo algunas lecturas y oraciones, y enfocada a partir de una participación acorde con su comprensión. Al fin y al cabo ya lo dijo el propio Jesús, «Dejad que los niños se acerquen a mí» (Mc 10,14), y ello nunca debería perderse.

Propio de mayo

José Antonio Martín Pereira | 28 de mayo de 2011 a las 13:04

Y mayo escudriñando los últimos retazos de aroma, antes de que junio deshaga maletas con las malas intenciones relativas a un calor que ya ha presentado candidatura al nuevo verano. El mes de María abandona la tierra en la que Ella y solo Ella es Reina, desde San Gil al Altozano, y lo hace como mejor sabe, vistiendo de protagonistas a los verdaderos Hijos de Dios, los niños.

La pena es que a veces cueste verles como tales, y en las hermandades únicamente encuentren acomodo cuando la plata necesita renovar esplendores. Un servidor es de los que abiertamente piensan que el valor patrimonial de las corporaciones bien pudiera ser cuantificado a través del número de jóvenes con el que cuentan, ello no me cabe la menor duda despejaría al descubierto buena parte de las intenciones futuras. Pero sin desviarnos, en el día de hoy quisiera reconocer públicamente el esfuerzo de tantos que dejan parte de su tiempo para el goce de unos críos que, reyes de sus respectivas Cruces de mayo, esbozan este año más que nunca los trazos de la Semana Santa verdadera, ésa en la que las confrontaciones no encuentran alojamiento.

Basta con darse un paseo por la Ciudad del Guadalquivir ahora cuando las tardes refrescan para comprender que existe otra Sevilla, la de los niños, y la de los que juegan a querer serlo renovando aquellas impresiones en las que la edad impuso efectos. Ejemplos cientos, repartidos prácticamente a diario, manifiestan la certeza de que el presente sobrevive con mejor cara de la que pintan. Vengo a detenerme, por razones propias, allí donde la calle Castilla pierde su nombre, utilizando la ilusión de mis hermanos como ilustración al breve comentario aquí expuesto. Ocurría en la tarde de ayer…

Un cartel singular

José Antonio Martín Pereira | 22 de febrero de 2011 a las 17:36

A la vista del revuelo, motivado por la ausencia de novedosos matices, con el que la crítica cofrade sevillana acoge últimamente a la inmensa mayoría de los carteles de Semana Santa (mi opinión me la reservo), démosle la responsabilidad a los niños. Evidentemente una afirmación de ese carácter, descontextualizada, implicaría que más de uno (y de dos) se llevara las manos a la cabeza en señal de aguda sorpresa, cosa que, tengan ustedes en cuenta, es posible suceda a tenor del cartel anunciador del Pregón de los Armaos 2011, presentado en la noche de ayer en la casa hermandad de La Macarena.

Un cartel singular por la sencilla razón de que ha sido realizado por una niña, elegida entre otros tantos que acudieron a la convocatoria presentada el pasado mes de diciembre. Deferencia curiosa utilizada como estímulo para acercar a los más pequeños a su Hermandad, desde una óptica distinta a la acostumbrada, que seguramente no tenga continuidad en los mismos términos (ojala se repitiera) pero que ya, como mínimo, ha servido para sentar precedente. Del mismo podrá decirse que es mejor o peor, pero que nadie olvide la ilusión con la que fueron confeccionados éste, por resultar el elegido, y la totalidad de los presentados, seguramente libres de obligaciones y gratitudes.

Por esa particularidad tal vez, antes de ceñirnos a la estricta formalidad con la que a menudo conjugamos las valoraciones dentro de la compleja esfera en la que se desarrollan las Cofradías, convendría alabar la oportunidad brindada a los verdaderos protagonistas del Reino de Dios («Dejad que los niños se acerquen a mí»). No ignoremos el presente, más si cabe teniendo en cuenta la desafiante corriente laicista con la que nos hemos visto forzados a convivir, porque la cosecha irá meticulosamente ligada a la siembra.

Para terminar, recordarles que la XVI Edición del Pregón de los Armaos tendrá lugar el día 12 de marzo, a las 21 horas, en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, corriendo a cargo del periodista Juan Miguel Vega Leal.


cartelarmaos2011