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‘Stop’ Halloween

José Antonio Martín Pereira | 29 de octubre de 2017 a las 10:08

Pasan los años y la irrefutable realidad es que la americanada celebración de Halloween, vulgo noche de los muertos vivientes, sigue acomodándose en las entrañas de nuestra rutina al punto inclusive de haber adelantado por la derecha a la mayor parte de las fiestas de nuestro calendario particular.

Síntoma evidente de las voraces garras de la Globalización, las modas y el consumismo, las mismas cuales vientos huracanados zarandean las ya descosidas raíces culturales que visten nuestro día a día, de igual forma que lo hacen las extraordinarias estanterías de mantecados que aguardan a la entrada de los supermercados a dos meses de la Navidad; o el cada vez mayor apego por la cocina de vanguardia que exponen las sacrílegas cartas de muchos nuestros restaurantes, capaces de destrozar hasta los encantos de la tortilla de patatas o el salmorejo a cambio de un puñado de ingredientes innecesarios y mucho reborde de plato blanco. La estandarización a la que socialmente estamos sometidos no parece tener límites.

Así entró Halloween, arrollando el entorno de nuestra conciencia colectiva tal vez porque no supimos, o simplemente no quisimos detenerlo como fenómeno voraz disfrazado con aires de libertad incontrolada. Puede sin embargo, que su introducción y asimilación únicamente se deba a que los tiempos de manera irremediable cambian, y como tal hay que saber adaptarse y convivir con estas circunstancias. Lo que está claro es que ahora es imposible detener la magnitud que ha alcanzado, al punto que ya cuenta hasta con sus propias vísperas. Surrealista.

Del mismo modo entristece, y mucho, comprobar como las nuevas generaciones ni siquiera tienen la posibilidad de elegir culturalmente hablando, ya que las propias administraciones, en unos casos por odio manifiesto a nuestras tradiciones, en otros por evidentes complejos para plantar cara y defenderlas, y siempre secundadas por los usos y el poder con los que cuentan los medios de comunicación, siembran cada vez con mayor ahínco un campo en favor de otros. Prueba sintomática es el calendario escolar, mediatizado al punto de que los niños entienden como de toda la vida una tradición que por lo menos aquí en España cuenta su profundidad con los dedos de la mano, y sin embargo toman con naturalidad que elementos propios de nuestra cultura sean silenciados e incluso prohibidos en favor de no se sabe muy bien qué.

Es absurdo pensar que las costumbres constituyen la idiosincrasia solo para un pueblo carca y manido, como lo es la insistencia de transformar el recuerdo de los que no están por un escenario virtual representado en la calle, el trabajo o en locales de fiesta, en el que los disfraces de brujas, diablesas, esqueletos y chamanes sajones, y el acopio calabazas huecas iluminadas con una vela dentro absorban totalmente la independencia que hemos adquirido como sociedad. No nos vendría mal hacer un poco de ejercicio de conciencia para intentar cambiar de tendencia.calabaza_de_halloween-540x405.

Los peligros del electoralismo morado

José Antonio Martín Pereira | 17 de junio de 2015 a las 12:10

La cuestión electoral en el orbe de las cofradías sevillanas se ha convertido en un tema recurrente en los últimos años. De este modo, por mucho que pretendamos obviar tal circunstancia las redes sociales, auténticas catapultas de expresión en todos los sentidos, y la permanente incursión en los distintos medios digitales que cubren la actualidad morada nos recuerdan diariamente que el escenario capirotero sevillano roza en muchas ocasiones una batalla política en la que casi todo vale por alcanzar la vara dorada.

Tal vez en la propia permisividad eclesial se halle una de las principales razones que motivan la delicada desnaturalización con la que las cofradías se acercan a otros terrenos, pero también participan de ello y son actores principales los hermanos y devotos que confunden a la persona o al grupo electoral con la institución. La conclusión reciente de estos movimientos de ideales megalómanos enfundados bajo distinto hábito se reduce habitualmente a hermandades sesgadas por puntos de vista similares que hacen lo posible y lo imposible por divergir sobre el papel.

Lo curioso del fenómeno es el como la vorágine divulgativa irrumpe en el electorado y le motiva a acudir en masa a depositar el voto. Se refuerzan mensajes de unión y confraternización cuando a la vista de los movimientos y acciones antes incluso de tomar posesión las cartas al descubierto demuestran que durante cuatro años nunca se alcanzará ese estado. Hay incluso quien utiliza la caridad para vender humo, como si el colectivo que forman las hermandades no cumpliera con creces un enorme papel en lo referente a uno de los pilares fundamentales de su existencia. Y los hermanos creen y participan, como si el bucle engullera toda capacidad de pensamiento.

A este estado hemos llegado, sin que la autocrítica contribuya para hacer desaparecer uno de los estigmas a los que se agarran desde el exterior de las cofradías en la búsqueda permanente de su desacreditación. De momento siguen valiendo más cuatro años en el sillón…

elecciones cofradesEnlaces relacionados:

-El doble filo electoral
-Movilizaciones electorales
-El electoralismo cofrade
-Periodo electoral

La oportunidad, ahora

José Antonio Martín Pereira | 20 de septiembre de 2012 a las 14:56

Recién levantaos los zancos del nuevo curso, con el Año de la Fe marcando el izquierdo (su inauguración en nuestra Diócesis tendrá lugar el próximo 14 de octubre en la Catedral), varias son las cuestiones que identificarán el que será un recorrido que, como marcan los cánones, concluirá toda vez atravesemos el dintel que separa la primavera del verano. Las fechas, con la Semana Santa como telón de fondo, están más que claras: el 15 y el 27 de octubre respectivamente, se elegirán al cartelista y al pregonero; en cuanto a la imagen que presidirá el Vía-Crucis, se sabrá (filtraciones aparte) llegado el 5 de noviembre.

Con respecto a esto último, abierta queda la posibilidad, anhelo de una gran corriente, de que el Gran Poder pudiera repetir el encuentro con sus fieles en tan remarcada cita, como ya hiciera en las ediciones de 1979 y en 1987. Si de lo que se trata, y así parece pretenden fomentar desde el Consejo de Cofradías, es de evangelizar a través de las Imágenes, en Sevilla las miras no deben sino fijarse en la viva representación del Dios humilde y bondadoso que carga la pesada Cruz de nuestros pecados, por mucho que la devoción pueda o quiera pesar por otro lado. Basta acudir a la Basílica para comprobarlo con certeza.

Precisamente por esto, argumentar una cierta cronología en el reparto de la distribución del acto implica hilar fino, y tratar de colocar a las Vísperas, cuando todavía restan Imágenes centenarias (al caso el Cristo de la Expiración del Museo por ejemplo) las cuales no han tenido lugar de ser protagonistas, aún lo es más. El Gran Poder no cabe la menor duda sería la llave que abriría la puerta de la fe de Sevilla al mundo, si bien todo parece indicar que esta gran oportunidad finalmente pasará de largo por la zona noble de San Gregorio.

Queda esperar, al menos, que de organizarse algún tipo de acto central por parte de las hermandades, éste se conciba lo más litúrgico y menos folclórico posible. Si así fuera, ya habríamos dado un paso adelante.

A la cola…

José Antonio Martín Pereira | 24 de enero de 2012 a las 10:59

El rumor ha terminado por colarse definitivamente en la órbita de la prensa morada, que espera con la boca abierta acontecimientos para otorgar o no su particular beneplácito, toda vez que ya se conoce que la Hermandad de Pino Montano ha presentado en San Gregorio oficial candidatura a ingresar en la nómina de las cofradías que realizan estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. Con esta circunstancia, ya son dos las solicitudes que cuelgan del tablón de anuncios del Consejo de Cofradías, correspondientes a sendas corporaciones de vísperas, Heliópolis y la mencionada de Pino Montano.

Y cada vez que ocurren hechos de esta índole, o siempre que cualquier asociación o grupo de fieles adquiere el carácter penitencial surgen las mismas hipótesis, acordes a la eterna cuestión del hasta dónde. Lo que es innegable es que la conjunción espacio-tiempo es limitada, con lo cual tarde o temprano se convertirá en inexcusable la opción de establecer límites reales, y no sugerencias como hasta ahora ha venido ocurriendo. Por consiguiente, parece ser que el repertorio de pretextos ligado al ‘todas tienen derecho a entrar’ se va agotando, puesto que ya no se trata ni de labor social o mérito artístico de las imágenes o misterios juto al de sus enseres, sino que la disyuntiva puede terminar por alterar definitivamente el apartado que Sevilla ha concedido a sus cofradías de antaño, las cuales ahora conviven ya no solo con la emergencia del extrarradio, sino con el extensivo repertorio de las modas ‘tataracheras’.

No obstante por el momento toca esperar, ya que ni desde Palacio ni desde el seno del Consejo existe postura firme entorno a un tema que seguro seguirá dando bastante que hablar y comentar, ahora que la Cuaresma se intuye.

Agravios comparativos: ¿25 años sí y 500 no?

José Antonio Martín Pereira | 16 de diciembre de 2011 a las 10:18

Desde la negativa a Las Siete Palabras ratificada por Palacio a mediados del pasado mes de octubre y hasta el día presente, cuando 2011 agota atardeceres, aún persiste cierto aire de decepción en la corporación que preside Antonio Sánchez Padilla, quien precisamente hoy opta a la reelección del cargo. En este sentido, la refutación acudía a poner fin a las intenciones de la cofradía con sede en San Vicente a tenor de las intenciones de ésta por conmemorar los cinco siglos de existencia de la primitiva sacramental poniendo en la calle en procesión extraordinaria su paso de Misterio.

Precisamente en esos mismos términos, a través del presente Blog se hacía cuenta de varios de los ejemplos que escenificaban la postura más condescendiente de la Mitra sevillana, fundamentada en la provincia, donde multitud de acontecimientos extraordinarios, vulgo salidas sin sentido, poblaron un calendario paralelo durante dicho mes. De este modo, la Archidiócesis de Sevilla, con monseñor Juan José Asenjo a la cabeza, otorgó vía libre a este tipo de actos en Salteras, Mairena del Alcor, La Rinconada, Benacazón, Castilleja, Herrera y Alcalá del Río, con la paradoja de que en este último caso lo que se honraba era el 25 aniversario de la cuadrilla de costaleros de una determinada hermandad. Inclúyase aquí la reciente aprobación de coronaciones canónicas en municipios como Castilleja de la Cuesta o Camas.

A este respecto, y a tenor de la información publicada en la jornada de ayer por el reconocido cofrade Esteban Romera, ahora es la junta de gobierno de la Hermandad de Vísperas de Padre Pío la que está ideando una serie de actos y cultos de carácter extraordinario para conmemorar en el año 2012 las bodas de plata de la hechura de su dolorosa, entre los que se incluiría la salida procesional bajo palio de la imagen por las calles de su feligresía.

De confirmarse y ser aprobado lo anterior por parte de la cúpula erigida en la Plaza Virgen de los Reyes, una vez más se abriría de par en par la puerta a innecesarios acontecimientos de culto externo, escindiendo con ello el mensaje que lanzara, allá por el mes de febrero, el Delegado Episcopal Teodoro León, en el que aseguraba que uno de sus objetivos en el cargo sería el de regular los motivos y las razones por las que las hermandades pudieran efectuar salidas extraordinarias, cosa que hasta ahora solo sienta precedente en la humilde Hermandad de San Vicente.

¿Estirar el Martes Santo?

José Antonio Martín Pereira | 7 de diciembre de 2011 a las 10:32

¿Estirar el Martes Santo? He ahí el dilema al que cierto sector, parece que interesadamente, pretende dirigir en las últimas semanas, con el permiso claro está de las intenciones que aún hospedan en Santa Marina, a una Cuaresma a la que ya se la buscan inquietudes. Abismo cargado de premisas y ajeno, o esa al menos es la sensación, a una jornada estructuralmente sometida a multitud de complejidades y en la que a pesar de que los innumerables intentos se prolongan desde hace casi tres décadas, éstas no han hecho más que seguir creciendo. Así las cosas, introducir a La Misión en el Martes Santo (méritos y aporte artístico apartes) a día de hoy no es que resulte complicado, más bien se antoja literalmente imposible.

Y es que a nadie se le escapa que el Martes Santo probablemente muestre el reflejo de la jornada más complicada en horarios e itinerarios de toda la Semana Santa. Un día marcado por un espacio físico infranqueable y saturado en momentos puntuales por unos cortejos los cuales en su mayoría han experimentado un notable crecimiento en los últimos años, especialmente en lo que respecta a las cofradías de la primera mitad del día.

De este modo, y como se apuntaba, muchos han venido siendo los intentos para reordenar tiempo y espacio, entre los cuales el último, el de 2006, que llevado a la práctica resultó un auténtico fracaso que no satisfizo a nadie. En aquella ocasión la cofradía más perjudicada fue la de San Esteban, que se vio obligada a dar un innecesario rodeo para dejar la calle Águilas libre y así permitir el tránsito de la corporación de San Benito. Por momentos la Alfalfa llego a ser un caos. Por su parte en Los Estudiantes la sensación tampoco fue agradable, dado que tuvieron que retrasar su horario de entrada. Además, se dio la paradoja de que este acuerdo excluyó a la cofradía del Dulce Nombre, sin lugar a dudas la hermandad, junto con Santa Cruz, más perjudicada por los retrasos que desde apenas iniciada la tarde se acumulan año tras año, con lo que ello les repercute en sus intempestivos horarios de entrada.

En consecuencia, la consigna principal que se deriva de lo anterior es la necesidad de equilibrar la Semana Santa, con independencia de los días, antes que utilizar diferentes medios públicos para lanzar irresponsables mensajes abriendo la puerta a nuevas corporaciones, y es que el premio al buen o mal hacer no tiene que circular irreversiblemente por el tránsito por La ‘Santa’ Campana, la verdadera vara de medir de las hermandades que aguardan en la parrilla de salida a tal fin la debe marcar su contexto particular, aquel por el que trabajan o deberían hacerlo día a día. Recordemos que la ‘Era Amigo Vallejo’, con su permisividad, ya es pasado…

¿Cuál es el sentido?

José Antonio Martín Pereira | 30 de octubre de 2011 a las 13:44

Luego sucede que estamos en el punto de mira, con la correspondiente parte de razón de todo aquel que con argumentos en la mano así lo piense, y nos sientan mal determinados comentarios o actitudes reflejadas dentro de la amplia gama cromática de los pensamientos contrarios al nuestro. Lo cierto aquí es que alguien, o tal vez alguna institución, entiéndase Palacio o el propio consistorio, debería promover el freno sobre ciertas acciones nada honrosas, y mucho menos vistosas.

Tenía lugar en la tarde noche de ayer, desde la plazuela sita junto a la Capilla del Rocío de Triana, en la calle Evangelista, la primera salida “procesional” (estirando el significado del término) de la imagen del Cristo de la Salvación. ¿El sentido? Difícil de buscar, entender, y por ende de saber explicar, aunque eso sí visiblemente apartado de la consonancia con la liturgia, supuestamente representada ésta en la túnica negra que vestía el Señor.

Y es que juegos de pasitos como el referido contribuyen a no redirigir un rumbo de por sí perdido, mostrando claramente la intolerancia de quienes entrometen sus ideas bajo la tupida cortina denominada asociación civil, difícilmente cercana a la dinámica eclesiástica e intrínsecamente faltando el respeto de la sociedad laica. Basta con poseer una imagen (de valor artístico mejor no hablar), elegir un día del año (a ser posible poco poblado de cultos), contratar una banda que sople fuerte (eso garantiza móviles en alto grabando las marchas) y el invento queda listo. A dónde vamos a llegar…

Foto: Antonio Barrera

El electoralismo cofrade

José Antonio Martín Pereira | 3 de octubre de 2011 a las 13:23

Acostumbrados estamos, en el país donde cualquiera puede ser encumbrado a la categoría de político, incluyendo aquí las distintas versiones gramaticales de la palabra derivadas de los procesos judiciales, a recibir diariamente un encadenamiento de agasajos en forma de propuestas o falsas verdades encaminadas todas ellas a condicionar el pensamiento o las intenciones de cada cual en momentos puntuales, es decir, cada cuatro años. Así las cosas, la tendencia bien pudiera extrapolarse, dentro insisto de nuestras fronteras, a diferentes ámbitos de las sociedades privadas, sin distinción, dada la repercusión social que otorgan los cargos.

El capítulo de las cofradías por su parte no es ajeno a dicho estado, máxime si se halla inmerso en Sevilla, donde éstas gozan de una dimensión social, cultural, pública e incluso política innegable desde sus orígenes. Queda sin discusión por lo tanto que aquí la figura del hermano mayor, sea de una cofradía con tirón devocional o de una simple Cruz de Mayo, intrínsecamente queda alzada como personalidad notoria, con los efectos que ello implica en cuanto a la participación en numerosos actos y eventos. Luego viene siendo el tiempo quien pone y quita razones en función no ya solo del trabajo desarrollado por los máximos representantes visibles de las corporaciones, sino además por aquellos otros cuya teórica misión circula por mantener trabajo y compromiso bajo una segunda línea menos ostensible e igualmente cargada de responsabilidades. Existen para todos los gustos, en un tema cargado de variables y en el que, analizándolo superficialmente, es fácil caer en la cuenta del por qué de la coincidencia de diferentes candidaturas cuando llega la hora de escoger portavoz.

De lo anterior se deduce, al hilo de tal dimensión cívica y cultural, la tendencia a la decadente gestión de las campañas político-cofrades, derivada de dos factores que a su vez sintonizan desde prismas similares: las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y la prensa morada. La primera premisa dictamina novedosas formas de insinuación a los hermanos, que sin en cambio quedan expuestas al resto de los cofrades, cosa que ciertamente descubre dudas en cuanto a las intenciones (el sentirse protagonista). La idea pasa por presentar candidaturas a hermano mayor por todo lo alto (en salas de hotel incluido) y actualizar la figura por medio de las posibilidades que ofrece Internet, llámese Web personal y diferentes perfiles en Redes Sociales, de manera que todo el contenido de propuestas quede lo más público posible. La segunda tiene que ver con el condicionamiento, según afinidades, al que tratan de inducir distintos personajes dedicados a la información cofradiera. En lo último el tacto y la objetividad quedaron aparcados hace bastante.

En definitiva, lo anteriormente narrado pretende sintetizar, de manera frívola tal vez, el incuestionable método de generar capital social resultado de la permisividad eclesiástica y el afán de notoriedad con el que ciertos individuos usan a las cofradías. Fíjese en la última, un candidato a hermano mayor (cuya publicidad no me corresponde dar) de la Hermandad de la O, que celebrará elecciones el próximo 28 de octubre, regala camisetas con el logo de su candidatura por registrarse en la página Web dispuesta para tal efecto. Vamos sin rumbo, todo sea por un voto.

La vergüenza ahora es lástima

José Antonio Martín Pereira | 28 de agosto de 2011 a las 9:38

Probablemente no debería entrar al trapo de las provocaciones, al fin y al cabo es lo que buscan los amparados en pseudónimos de la cobardía. No obstante, ni mucho menos sobra aclarar que éste en el que usted se encuentra es un Blog católico-cofrade, actuando lo primero de base y directriz sobre lo segundo, y significando por ende que un servidor ni por asomo se plantee remar en contra de los principios que asientan base en El Vaticano. Califíqueme, si le apetece, de retrógrado y carca, sin olvidar que no represento ni soy portavoz de nada ni nadie.

Y sepa que aún sigo perplejo. Durante la semana que consuma he experimentado en primera persona sensaciones similares a las que atravesaron el asombro de los peregrinos que durante Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) paseaban por las inmediaciones de la Puerta del Sol en la fecha y hora en la que se produjeron los altercados previamente respaldados por la pasividad del Ministerio de Interior (quede bien remarcado). Todo por un artículo en el que expresaba mi opinión, fundamentada, acerca de los desproporcionados ataques perpetrados sin consideración a cargo de grupos extremistas camuflados bajo el apelativo de “indignados”. Lástima me dan, porque no distinguen que “indignarse” negando los derechos de otros es totalitarismo, no tolerancia.

Lo paradójico es que ya lo advirtió el propio Jesús: «Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre» (Luc 21:12). Y siendo así, desde los Apóstoles y hasta nuestros días la tendencia, en diferentes escalas, ha tratado de atravesar las murallas que resguardan los cimientos de la Palabra. Y opino ciertamente que parte de culpa, en la disposición actual y en lo referente a nuestro país (el del “todovale” o “valetodo”), por significar el escenario más cercano y por lo tanto mejor interpretable, la tenemos los propios católicos, por permanecer impasibles ante hostigamientos del tipo “os vamos a quemar como en el 36”, manifestados abiertamente a lo largo del atentado a la democracia anteriormente referido. ¿Acaso esto no es suficiente para hacernos reaccionar? El resto, en similar porcentaje, se halla en la omisión de responsabilidades por parte de un ámbito político al que se le deberían exigir respuestas antes necesitar otro encargo de etiquetas de “perturbado” para todo aquel que en el futuro (esperemos no suceda) ejecute un macabro plan perfectamente diseñado contra la Iglesia Católica o sus fieles. En Sevilla, a la memoria por aquello de la repercusión mediática, la brutal agresión al Señor del Gran Poder. En España una holgada lista.

Y a los “valientes” que, o bien se esconden tras una pantalla (aburriéndose demasiado), o bien se dedican a dar muestras de obstinación contra todo lo que pueda oler a católico, recordarles un contundente dato: la Iglesia Católica, la que tratan de despedazar, ahorró el pasado año 2010 al Estado una cifra superior a los 31.186 millones de euros. Además, en lo relativo a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), la cual lentamente va siendo desmenuzada, sepa que nueve de cada diez extranjeros recomendarán visitar España tras haber participado en la misma. Que no lo digo yo, lo expone el avance de resultados de la encuesta realizada por la consultora de investigación sociológica y comunicación GAD3, por encargo de la organización de la JMJ, a juicio de las respuestas de 2.800 peregrinos (la mitad españoles) que han contestado al cuestionario enviado por Internet a los más de 400.000 participantes inscritos. Y aún hay más, y es que las estimaciones sitúan en unos 160 millones de euros los beneficios que se han llevado los hoteles, el transporte y los comercios madrileños con motivo del mencionado evento mundial católico. Y no lo digo yo, lo expresaba el presidente de la Cámara de Comercio de Madrid y de la Confederación de Empresarios de Madrid (CEIM), Arturo Fernández, hace varios días. Asimismo, tampoco lo digo yo, en esta ocasión lo resaltaba el pasado martes el director general de la Asociación Empresarial de Hostelería de la Comunidad de Madrid ‘La Viña’, Juan José Blardony, con motivo de la  JMJ se repartieron tres millones de tickets de comidas y cenas para los peregrinos lo que ha supuesto, según sus estimaciones, beneficios alrededor de 22,5 millones de euros.

Y a modo de epílogo, la misma invitación que ya realizara en semejantes circunstancias. Pásese usted, enemigo de la Iglesia, por cualquier despacho de Caritas, y luego juzgue y valore habiendo comprobado el por qué muchas familias subsisten en estos tiempos de dificultad y precariedad. Quizás su objetivo cambie.

Una sugerencia publicitaria

José Antonio Martín Pereira | 11 de agosto de 2011 a las 15:55

Circunstancialmente, y por causas que no vienen al caso, a diario un servidor observa más de una avioneta surcando el cielo colindante a una de las playas próximas a la ciudad que posee por epicentro a la Giralda. Sonido que invita a la curiosidad, instando a alzar la vista al cielo. Hecho éste singular y sintomático especialmente durante el mes que nos ocupa, sin embargo menos frecuente que a la misma altura de otras temporadas, efecto ya saben o se imaginan de qué.

Al hilo de ello, y ocurrido hace un par de mañanas, tal vez por la mezcla entre aburrimiento e indignación, entronizaba mis pensamientos una idea tan irreal como quizás no demasiado descabellada, teniendo en cuenta fundamentalmente el sinfín de críticas proporcionadas y malintencionadas con las que cierto sector, el conformado por aquellos “salvamundos” que resguardan comodidades bajo asentamientos ilegales de tiendas de campañas, intenta deteriorar la imagen de los católicos de éste el país del “todovale”, ante la inminente llegada del Santo Padre, Benedicto XVI, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud. Pensaba, quería decirle, que bien podría la Iglesia costear la ruta de unas cuantas avionetas y pasearlas por toda la geografía española, a modo de aclaración visual para los que viven de ojos cerrados.

Y es que sepa usted que la Iglesia Católica ahorró el pasado año 2010 al Estado una cifra superior a los 31.186 millones de euros. Este escandaloso apunte es el que tendría que costear la Administración Pública española si tratara de sustituir la labor social que realiza la Iglesia, en el hipotético caso que ésta desapareciese o dejase de hacerse cargo de sus colegios, hospitales, ambulatorios, dispensarios, organizaciones no gubernamentales y muchas otras organizaciones eclesiásticas las cuales no son necesarias enumerar. Y que conste, el dato lo aportaba en su día el profesor Catedrático en Economía D. José Barea, aquel que diseñara y desarrollada políticas económicas durante el gobierno de José María Aznar, y uno de los más prestigiosos economistas españoles.

Cierto es, igualmente, que la Iglesia recibe 250 millones de euros a través del IRPF, proporcionado por los católicos voluntariamente, así como otras ayudas que no llegan a 20 millones de euros, pero no lo es menos que da a la sociedad muchísimo más que lo que propiamente recibe de las arcas de “Papá” Estado. Son datos, como por ejemplo los ligados a la financiación del 80% del patrimonio histórico y artístico de España, o la manutención de 5.882 (2008) centros entre guarderías, Educación Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y centros Universitarios, en cuyas aulas se sientan 1.578.609 alumnos (actualizado ejercicio 2008) y 81.000 profesores. A la última circunstancia añadan los casi 3 millones de euros que supondría construir un centro de enseñanza, con lo cual el Estado debería invertir 15.423 millones para ofrecer el mismo servicio que le proporciona la Iglesia, cifra similar al coste anual de los Ministerios de Interior, Defensa y Fomento juntos.

Mismas propiedades si atendemos al apartado sanitario, en el que la Iglesia católica española aporta 107 hospitales, 128 ambulatorios y dispensarios, 876 centros para ancianos, enfermos crónicos terminales, de sida y minusválidos. La cobertura asciende a 51. 312 camas, que atienden alrededor de 387.376 personas al año.

La lista podría estirarse y precisarse hasta el extremo, pero ésa considero es tarea de todos los que a pesar de la yacija a la que el (des)Gobierno parece estar conduciéndonos por el simple hecho de defender valores, nos sentimos enormemente orgullosos de mantener la firmeza en el camino espiritual hacia Dios.